Disclaimer: Naruto no me pertenece, partiendo porque yo no vivo en Japón ni me llamo Kishimoto Masashi xD. Pero si me perteneciera, hace rato que hubiera hecho que Sasuke se redimiera y no hubiera hecho las cosas que hizo .-.
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"..." pensamientos en cursiva
-...- diálogos
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Cap. 2 RELOADED too
"La llegada a la residencia de los Hokages"
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- Porque...- La chica dejo escapar un sollozo silencioso, el rubio se dio cuenta de aquello.- Porque solamente lo he visto una vez en mi vida... Y quiero verlo de nuevo... ¿Podrías ayudarme?
- Claro, él está en su departamento.- Esperen, ¿dijo departamento?.- se mudó allá en cuanto aprobó el examen para convertirse en chunnin. -La chica no daba crédito a lo que estaba escuchando, ¿se había convertido en chunnin ya?.- ¿Quieres ir ahora mismo?
- Te lo agradecería mucho.- Le dijo ella posando levemente su mano en la mano del rubio en modo de agradecimiento, éste se sonrojó un poco ante el contacto.
- No hay de qué -El rubio se soltó, se paró de la silla y le ofreció su brazo muy al estilo de la realeza.- ¿Nos vamos ya, mi dama?
- Por supuesto, mi caballero -Dijo esta tomándole el brazo y hecho esto, ella tomó su maleta con la mano que le quedaba libre y partieron.
El rubio la llevó por una serie de calles que desconocía, ya que antes cuando ella era una niña no recordaba casi nada de la ciudad, sólo de la residencia de su abuelo y de la casa de sus padres. Después se detuvieron frente a un edificio de tres pisos, bien simple y bastante antiguo por lo que se apreciaba.
- Vive aquí, en el tercer piso -Dijo el rubio señalando con la cabeza el edificio, a lo que Kumiko sólo asintió. Cuando entraron en la recepción ambos vieron que era bastante más lujoso de lo que se veía, ya que por fuera se apreciaba un edificio viejo, desgastado y simple. Esto no le sorprendió a Kumiko ya que al fin y al cabo, era el nieto de Sandaime el que había comprado departamento allí. Caminaron hacia el mesón de la recepcionista.- Buenos días.- Saludó casualmente el rubio, sin ser descortés como lo era hace años atrás.- Venimos a ver a Konohamaru.
- Si, le avisaré de inmediato.- La recepcionista descolgó un teléfono y marcó un número, se quedó esperando con el aparato en la oreja.
- Yo...- A la chica se le revolvió el estómago y empezó a ponerse nerviosa. Naruto dirigió su mirada hacia ella.- Será mejor que todavía no lo vea...- Estaba demasiado nerviosa, no sabía lo que le iba a decir cuando viera a su propio hermano. Quizás le reprochara que no fuera al funeral de su abuelo, quizás le gritaría que no quería verla nunca jamás.
Todo esto pasaba por la cabeza de la pelinegra muy rápido, como pequeños saltos en su imaginación, temiéndose lo peor. El rubio la miraba extrañado, le iba a replicar pero la recepcionista ya había colgado el teléfono.
- Dice que suba Uzumaki-san.- Le dijo con una sonrisa.
- Gracias.- Le respondió y siguieron su camino, aún la pelinegra se veía dudosa pero caminó por inercia.
Los dos iban subiendo las escaleras, pero a Kumiko todavía se le revolvía el estómago y con cada escalón que subía sentía que el Ramen recién ingerido se le iba a salir por la boca en cualquier momento. Se detuvo. No quería que pasara lo que pensaba. No quería que Konohamaru la odiara o le gritara como pensaba que lo haría.
Naruto al reparar que la chica no lo seguía, se dio vuelta encontrando a una Kumiko inmóvil mirando a la nada, metida en sus propios pensamientos.
- ¿Kumiko-chan?.- La llamó. Al no obtener respuesta se acercó a ella bajando las escaleras.- Hey... ¿Qué te sucede?
- No lo sé... Es que... No estoy muy convencida de ir ahora mismo...- Soltó, aún mirando a la nada.
- Pero, hace un momento fuiste tú la que me pediste que te trajera...
- Sí, pero no me había detenido a pensar que quizás esté enojado conmigo, por no estar con él cuando me necesitaba.- Dijo con un dejo de tristeza en su voz, pero con mucha en sus ojos, los cuales ahora estaban mirando al suelo como si se avergonzaran de algo atroz que había hecho.
- Mmm...- El rubio pensó en lo que le iba a decir.- Yo creo que igual te va a aceptar de vuelta en su vida, cualquiera estaría feliz de ver a parte de su familia a su lado de nuevo. Créeme, a mi encantaría tener padres, o algún hermano.- Al escuchar esto, la chica se sintió culpable en cierto modo, hay personas que habían perdido a sus hermanos en guerras, o que habían desaparecido sin poder decirles lo mucho que los apreciaban. Y Naruto ni siquiera tenía familia, y hacer que dijera esas cosas la hizo sentirme pésimo, como si ella hubiera matado a su propio abuelo (para que vean lo mal que sentía).
Pero ni ese sentimiento de culpa le había sacado ese nerviosismo de que tal vez Konohamaru la odiara, así que empezó a retroceder, dejando a un rubio mirándola estupefacto.
- Lo siento...- Dijo ésta retrocediendo unos pasos.- Pero no puedo...
- Sí, sí puedes.- Dijo alentadoramente el rubio, pero a cada palabra que él decía se alejaba más- Kumiko-chan... No...
Pero ya era demasiado tarde, la chica había tomado sus maletas y salido por donde había entrado, sintiéndose una cobarde y sintiendo al rubio salir corriendo detrás de ella gritando su nombre. Cuando se detuvo de esa carrera para asegurarse de que había perdido ya al rubio, se dio cuenta de que no tenía ni idea de dónde estaba la residencia de los Hokages y mucho menos de dónde estaba en ese mismo momento.
'Genial... Perdida en mi propia ciudad...' pensó irónicamente, mirando hacia todas partes por si alguna señal se le hacía conocida, pero era inútil. Estaba total y oficialmente perdida. Se le ocurrió volver adonde estaba antes, pero había corrido tan rápido y tan preocupada de perder al chico que no se había dado cuenta de hacia adonde había corrido ni de cuantas veces había virado hacia la izquierda o derecha. 'Voy a tener que pedir indicaciones si no quiero llegar tarde...' ¿Tarde? Vio su reloj, estaba media hora atrasada 'Ahora sí Tsunade-sama me va a matar...' No era que la conociera, pero se imaginaba que no le gustaban las impuntualidades como a cualquier autoridad importante y como a ella. 'Me desagrada llegar tarde a cualquier parte, Rayos...'
Dejó de pensar en eso y decidió preguntarle a la primera persona que viera.
- Ohayou...- Detuvo a un chico que debía de ser de su edad más o menos.- ¿me podrías decir por favor dónde está la residencia de los Hokages?.- Preguntó viéndolo a los ojos y reparando en la belleza del chico al ver su cara.
- Mira, tu sigues derecho, después dos calles más allá giras a la izquierda, cuatro calles más allá a la derecha y sigues derecho para allá.- Dijo el chico haciendo mímica con las manos. Después se giró y se fue.
- Emm... Gracias... 'Me fuiste de GRAN ayuda...' Ne...- pelinegra fue tras él- ¿me lo podrías repetir? Es que te juro que no entendí nada de lo que dijiste...
- Ugh... 'Por eso no me gusta dar explicaciones, ¡No sé darlas y la gente no me entiende!' Si quieres te llevo allá, no tengo nada que hacer ahora.- Dijo, y viendo sus maletas agregó;- Además que si eres una viajera será mejor que andes acompañada.- Empezó a caminar.- Sígueme.
- Oh... Muchas gracias.- Respondió sonriéndole al chico y obediente le siguió.
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- ¿Dónde se habrá metido?.- Se preguntaba a sí mismo el rubio saltando de tejado en tejado tratando de encontrarla, muy preocupado por ella, ya que si de algo se había dado cuenta, era que no recordaba de nada de la ciudad porque miraba hacia todos lados cuando la estaba guiando al departamento de Konohamaru- Pero... ¿adónde iría entonces?.- El rubio seguía buscando a la chica, pero se detuvo al ver a dos figuras pelinegras y una de ellas con unas maletas caminando en dirección a la residencia de los Hokages y se sintió más tranquilo. Al menos Sasuke era de confianza.- Uff... Que bueno... ¡Ahora voy a ir a comer más Ramen al Ichiraku! Tanta preocupación me dio hambre...- Y fue al Ichiraku con una sonrisa muy pronunciada en su rostro.
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- Ya llegamos.- El chico se detuvo y con él Kumiko. Ésta última miró la infraestructura y sonrió con nostalgia; se mantenía tal cual la recordaba.
- Gracias otra vez.- Dijo la chica dándose vuelta y encontrándose con un cuadro que la hizo ruborizar un poco, el chico tenía la cabeza levantada y miraba el edificio, pero esa pose le daba un aire intelectual e interesante, ¿cómo alguien podía desprender tantos aires de superioridad sin dejar de ser interesante? ¿O tener esa mirada fría pero seductora capaz de derretir a la mujer más dura y fría?.- Emmm... No- No me haz dicho tu nombre...- Le dijo, él la miró de reojo sin salir de esa pose de ensimismamiento que había adoptado. Esa mirada hizo que un pequeño escalofrío recorriera la espalda de la chica.
- Uchiha.- Soltó con voz masculina y cortante.- Uchiha Sasuke.
- 'Uchiha... Ya veo el porqué de su personalidad' Mmm... Que interesante tu apellido, es un honor conocer al sobreviviente del clan Uchiha.- Dijo mirándolo a la cara con una sonrisa, esperando que sus palabras no fueran descorteces ni atrevidas.
- See...- Dijo no mostrando mucho interés en lo que acababa de decir la pelinegra, pero ella supo que eso lo había fingido. Muy bien por cierto.- Y tú tampoco me haz dicho tu nombre.
- ¡Oh si! Sarutobi, Sarutobi Kumiko,- Dijo haciendo una leve reverencia.- Mucho gusto.
- La nieta mayor del Tercero ¿no?.- Eso sonó a una afirmación más que una pregunta.
- Exacto.- Reafirmó la chica.- Muchas gracias por acompañarme, o sino no habría llegado nunca ahaha.- Rió un poco.
- No fue molestia.- Dijo, saliendo de la posición anterior para mirarla a los ojos y hacer una leve reverencia tal cual lo había hecho ella minutos antes.- Es más, fue un honor haberla acompañado, Sarutobi-san.
- No, no, no...- La chica negó con la cabeza y movió las manos frenéticamente.- No me digas por mi apellido por favor, dime Kumiko. Si no tenemos que tener más de uno o dos años de diferencia.- Se rió. 'Además que me hace sentir mucho más adulta y vieja...'
- Está bien.- Dijo.- Permítame escoltarla a la residencia.- Dijo el moreno muy cortésmente abriendo la puerta para que ella pasara primero.
- ...- La chica no dijo nada y sólo pasó murmurando un gracias por lo bajo, ¿cuántas veces ya le había dicho gracias al Uchiha?
Caminaron por muchos pasillos y subieron una infinidad de escaleras que no eran desconocidas para Kumiko, ya que cuando ella era pequeña le encantaba correr y tirarse por esas mismas escaleras. El edificio en sí no había cambiado en nada, pero lo habían pintado de nuevo. Cambiando ese color ocre de antes por uno verde musgo en las partes que se podían pintar, el resto era madera que también había sido barnizada de nuevo. Todo tenía un olor a nuevo, pero aún seguía ese olor a su abuelo, El olor a viejo. El que muchas veces ella le dijo que no le gustaba, que apestaba... y que había añorado tanto por oler todos esos años.
Cuando volvió de sus cavilaciones se dio cuenta de que se había detenido junto con el moreno en una puerta ya conocida para ella; el despacho del Hokage. El Uchiha llamó a la puerta.
- ¿Diga? -se escuchó desde adentro la voz de la Godaime, aún desconocida para la Sarutobi.
- Soy Sasuke ¿puedo pasar?.- preguntó desde afuera el moreno.- Vengo con alguien.
- Sí, adelante pasa.- Dijo.- Está abierto.
Sasuke abrió la puerta y pasó primero.- Godaime-sama, aquí está Sarutobi Kumiko.- Dijo, y dejó pasar a la chica.
Y ahí estaba. La figura omnipotente de la Quinta Hokage de Konoha, uno de los tres Sannin legendarios, su apariencia era de una mujer joven, rubia y con el cabello largo tomado en dos coletas bajas, con dos pechos bastante sobresalientes del resto de su cuerpo y estaba con las manos juntas a la altura de su boca y con los codos apoyados en la mesa, dándole un aire de total pensadora. Y al otro lado en el marco de la puerta aún estaba ella, Sarutobi Kumiko quien hizo una reverencia bastante pronunciada y ¿por qué no decirlo?. Exagerada.
- ¡Gomen nasai!.- Exclamó, dejando a un Uchiha casi sordo.- Perdón por llegar media hora tarde, pero me entretuve en el camino, me perdí y Uchiha Sasuke me trajo aquí como todo un caballero.- Dijo atropelladamente, tanto así que Sasuke pensó que había sido el único en entenderla sólo por estar a su lado.- ¿Me perdona?
Tsunade se quedó en la misma posición de espera en la cual estaba hace unos momentos, mirando fijo a la chica en ese extraña reverencia.
- Levántate de ahí.- Dijo con autoridad, la chica lo hizo casi automáticamente, y se irguió tan rápido que escuchó cómo los huesos de su columna crujieron. La chica tenía miedo. En la academia le habían dicho que no hiciera enojar por ningún motivo a la Hokage porque era de temer, y eso era justo lo que había hecho llegando tarde, o al menos así lo creía. La vio pararse de su silla y caminar hacia ella. Estaba tan nerviosa que estaba más derecha de lo normal y trató de esconder la expresión de nerviosismo que ella creía que tenía en ese momento. Cuando vio que se detuvo en frente de ella y poner una sonrisa burlona no pudo evitar poner una mueca de desconcierto.- ¿Te preocupas por haber llegado media hora tarde? Ahahahaha.- La carcajada de la mujer resonó en todo el despacho y pasillo.- Por Kami, eres muy divertida...- La chica no pudo contener su mandíbula que se abrió en una perfecta O.- Hey, cierra esa boca que te va a entrar algo... Ven, siéntate.- La tomó de la mano y la hizo pasar, cerrando la puerta ella misma y con Sasuke aún adentro.
Kumiko aún no salía de la impresión recién provocada. ¿Ésta era la mujer que era temida por toda Konoha y todo el continente? ¿Ésta era la misma mujer de la cual le contaban historias aterradoras de su personalidad en la academia? 'Debe ser una broma...'
- ¿Qué haces allí todavía? ¡Siéntate!.- Le dijo a Kumiko la Godaime, que ya estaba sentada en su escritorio de vuelta.- Tú también Sasuke, siéntate. Después de que trajiste a Kumiko debes estar cansado.
'No realmente...' pensó el chico, obedeciendo y sentándose mientras la pelinegra lo imitaba. 'Me quiero ir ya de aquí...'.- Disculpe Tsunade-sama, pero si no le molesta las dejo solas, para que hablen de lo que tengan que hablar--
- Sí, sí me molesta.- Interrumpió al moreno.- Tengo que agradecerte de alguna forma que hayas traído a Kumiko a la residencia, así que te voy a invitar a tomar un café al comedor de la residencia ¿te parece?.- El moreno iba a replicar pero Tsunade no lo dejó.- Qué bien, entonces vamos.- Dirigió su mirada a Kumiko y se acercó para hablarle en un susurro.- Ya sé de lo que te han contado en tu academia, pero todo eso son cuentos, algo así como leyendas para que le tengan más respeto a las autoridades.- Sonrió.- Espero que nos llevemos bien en este tiempo, y lo de la reunión lo dejamos para después que me muero por tomarme un café bien cargado.
- Pero... ¿enserio no les molesta?.- Preguntó el moreno esperando a que dijeran que sí para irse de una buena vez.
- No, a mi no.- Dijo la pelinegra sonriendo- Además que te lo mereces por haber tenido tanta paciencia conmigo xD.- Rió.
- Bueno... ¿vamos ya?.- Preguntó la rubia ya detrás de la puerta para que pasaran.
- ¡Hai!.- Asintieron los dos pelinegros yendo hacia la puerta. Kumiko llevaba aún sus maletas.
- Hey.- Llamó la rubia a Kumiko quien estaba a punto de salir.- Hacen buena pareja los dos.- Dijo pícaramente, logrando que la aludida se sonrojara y siguiera su camino. Tsunade rió para sus adentros; iba a ser interesante tener que ayudar a convertirse en Hokage a esta niña.
Cuando llegaron al comedor se sirvieron sus cafés, y cuando terminaron de comer Sasuke se despidió cordialmente de las dos mujeres argumentando que tenía trabajo que hacer en casa y se marchó.
- Bien... ¿dónde dormiré oka-san?.- Preguntó la chica esperando respuesta, pero en cambio recibió un gesto de sorpresa de parte de la Hokage.
- ¿Cómo me dijiste?.- Preguntó después de un rato la mujer sorprendida. No se esperaba que le tomara tal confianza, teniendo en cuenta de que antes ella le temía y que no atrevía ni a hablarle.
- Oka-san...- Repitió.- Gomen, ¿no te gusta?.- Se apresuró a decir, preocupada por lo que le diría la Godaime.
- No, no...- Replicó ella rápidamente.- Pero, ¿por qué oka-san?.- Preguntó poniendo énfasis en la palabra 'oka-san'.
- Pues...- La chica se puso nerviosa.- Porque tiene el mismo aroma a Rosas de mi madre, usa el mismo perfume que ella usaba todos los días.- Explicó, en una forma que le pareció enternecedora a la mujer que la escuchaba.- Y me recordó a ella.- Sonrió al recordar el aroma de su madre, era tan reconfortante.- Ella murió cuando tuvo a mi hermano Konohamaru, como sabrá Ud.- Sí, Tsunade lo sabía, ese había sido un funeral muy triste, no había asistido pero le habían contado y francamente no hubiera querido estar ahí.- Pero si a Ud. le molesta yo nunca jamás en mi vida entera le digo oka-san---
- Dímelo cuantas veces quieras.- Cortó a la chica. Por alguna razón se sentía vinculada a ella. 'No sé por qué creo que voy a terminar queriéndola como a una hija.' Le recordaba a alguien que ella conocía muy bien, esa forma tan característica de desprender ternura y ganarse la confianza de los demás le recordaba a cierto rubio de ojos celestes.
- Emm...- La chica se había quedado sin palabras.- Gracias.- Sonrió.
La Godaime se quedó mirándola con ternura y le sonrió de vuelta.- Bueno... Con respecto a tu pregunta.- Dijo aclarándose la garganta y volviendo a la normalidad.- Vas a dormir en una pieza al lado de la mía.
- Okay...- Respondió- ¿y mañana que haré?
- Bueno... Las pruebas para convertirse en Hokage son básicamente misiones con cada jounin que yo conozco.- La mujer lo dijo tan seriamente que la chica creyó que de verdad tendría que hacer misiones con cada jounin que conocía y puso cara de sorpresa mezclada con miedo.- No...- Rió.- Es broma... Los jounins con los que vas a hacer las misiones fueron cuidadosamente seleccionados por ANBUS, así que no te preocupes por nada.- La godaime tomó aire.- ¿qué te parece?
- Y ¿por qué las pruebas no son como los exámenes de chunnin?.- Indagó la pelinegra, se le hacía muy extraño. O tal vez nunca fueron como los exámenes de chunnin, porque ahora que lo pensaba bien, ni su abuelo ni nadie le dijo nunca cómo se elegían a los Hokages de Konoha.
- Pues porque queremos ver cómo son los postulantes en misiones dadas.- Respondió con calma y rápido, como si ya se la hubieran planteado un millón de veces esa misma pregunta.- Queremos ver sus capacidades, ya que los jounins con los que vas a ir nos entregarán un informe detallado de las decisiones, posiciones, órdenes y demases, qué diste o hiciste, si te preocupaste por él, si te importó sólo la misión, etcétera.- Explicó. Eso aclaró varias dudas en la cabeza de Kumiko, pero no todas.- Y ésta forma recién la tomamos ahora, ya que antes era de otra.- Esa misma duda faltaba.- ¿Alguna otra duda?
- No oka-san.- Sonrió la chica.
- Entonces, ¡a dormir se ha dicho! ¡Shizune!- Llamó la Hokage a su fiel asistente, quien tampoco había cambiado en nada a pesar del pasar de los años. (Pero era natural, no como Tsunade)
- ¿Si Hokage-sama?.- Llegó como bólido la pelinegra.
- ¿Podría llevar las maletas de Kumiko por favor?.- Pidió la rubia.- Debe estar cansada después de haber caminado tanto para llegar aquí, sin mencionar el viaje.- Agregó.
- De acuerdo.- Dicho esto caminó en dirección a Kumiko y extendió la mano.- ¿Me entrega las maletas?
- No, no.. No se moleste...- Dijo derepente la morena.- Si son dos maletas. Nada fuera de lo común ¿o si?
- Pero--- Iba a replicar Shizune.
- Pero nada.. Yo las llevo, no me siento para nada cansada.- Cortó la chica con una sonrisa, teniendo todavía sus maletas.- ¿Vamos?
- Sígueme.- Le ordenó la Godaime haciéndole una seña para que subiera por las escaleras que conducían a su habitación.
Subieron las escaleras y llegaron a una puerta relativamente grande (al menos más que las demás) entera de madera y color ocre, haciendo combinación con el resto de las paredes que eran de un verde musgo (hagamos como que esos colores combinan ¿okay? xD)
- Ésta es mi habitación...- Dijo Tsunade.- La tuya es ésta de aquí.- Y señaló la puerta de al lado que era levemente más pequeña que la otra y del mismo color con los mismos adornos.
- Gracias... Oka-san...- La chica tomó las llaves que le había pasado Shizune hace un momento y entró en la habitación.- Waaaah....- Soltó la pelinegra en cuanto puso un pie en ésta.
La habitación en la que estaba no era normal, la cama era de dos plazas, tenía un mini-bar (no sabía para qué si ella no bebía alcohol) y tenía una mini sala de estar. Sin mencionar un pequeño baño y la mesita de noche que no faltaba ni el la pieza del hotel más pobre. Se entusiasmó tanto, que tiró las maletas por ahí y se echó encime de la cama y por el cansancio de ese día tan lleno de sentimientos y encuentros, cayó en los brazos de Morfeo sin oponer resistencia.
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Historia re-subida. Espero que haya sido de su agrado xD (ahora sí -w-) Que antes estaba insufrible y no la podía leer ni yo misma. Agregué y saqué muchas cosas para que se entendiera mejor la trama e historia.
Perdonen por no actualizar, pero la inspiración viene y se va cuando quiere u_u Pero voy a subir prontamente el capítulo tres owo.
Sobre lo de la madre de Konohamaru me pareció interesante ponerlo, mas no he visto que el manga hable de los padres de Konohamaru, sólo hablan del hijo de Sandaime que es Asuma y él no es el padre. Así que todo lo que sea con respecto a la familia en sí de Konohamaru lo voy a inventar xD. (Por si reclaman luego)
Este fic va después de que Akatsuki se raptó a Gaara, si tratan de encontrar coherencia de allí en adelante de la historia con el anime o manga no la van a encontrar xD
Agradezco de todo corazón todos lo reviews que había recibido antes, DE VERDAD muchas gracias. Y si no sería mucha molestia pedir que me dejaran uno de nuevo diciendo lo que encuentran malo, bueno, incompleto, etc. etc. =D ¿sí?.
De antemano gracias =)
