Capitulo 2
Regina se tomaba la cabeza mientras rodeaba su pobre auto. Había sido una completa lucha el convencerla de que le devolviera el vehículo. De hecho, cuando al fin lo logró, la desquiciada se había bajado abandonándola en plena avenida con el motor encendido.
-Me iré caminando.- le había dicho al despedirse mientras ella seguía en el asiento del copiloto. Aún sin reaccionar la vio alejarse por el espejo retrovisor. Y allí estaba ahora. Con su preciado escarabajo amarillo destrozado por el Angulo que se lo viera. De repente los bocinazos a su espalda la sacaron de sus pensamientos. Había dejado a Zelena sola en el campo de golf.
-¡Estupida rubia! - dijo subiéndose al auto.
Llegó al club una hora después. Zelena ya se había retirado. Pero le había dejado el mensaje de encontrarse en el Club Briseè para tomar una copa y conversar del asunto.
-Los ricos y sus malditos clubes. - pensó arrugando el papel. Debía vestirse como para una premiere de Hollywood para asistir a ése lugar. No es que su ropa fuera informal, al contrario. Pero vestidos de alta costura o de pasarela no abundaban en su armario. Suspiró resignada y se puso en marcha hacia su departamento. Un buen baño le haría ver las cosas diferente. Ya vería después el asunto del auto.
Horas más tarde...
Regina ingresaba al elegante salón con un vestido azul noche largo. Espalda semi descubierta con tiras en X que cruzaban de sus clavículas a su espalda. Un delicado chal cubría sus hombros desnudos. Su cabello lo llevaba en un sutil recogido. Para finalizar unos tacones de más de quince centímetros decoraban sus pies. Buscó desde la entrada con la mirada a Zelena dentro del salón pero fue inútil. Al ver su cara de frustración un caballero se acercó a ella.
-¿Tiene reserva madame? - Regina negó con una sonrisa.
-Tengo cita con la señora Zelena Green. ¿Sabe usted si ha llegado? - El regordete hombre le devolvió la sonrisa e hizo una leve inclinación. -
-Me temo que no madame. Pero si gusta puede esperar dentro. - Volvió a hacer una reverencia sutil y se alejó de ella. Regina repasó el lugar con la mirada nuevamente. Buscaría alguna mesa donde pudiera sentarse y esperar. A paso tranquilo y despreocupado se adentró en el gran salón.
En el centro, en una de las barras, Emma estaba sentada de buena plática con el Barman.
-Pones la primera así. - dijo él tirando una oliva a una de las dos copas de Martini que había sobre la barra. - y la otra también. - otra oliva volvió a volar hasta la copa. - Luego colocas una sobre tus dedos. - dijo dando vuelta su mano y golpeó el reverso de la palma haciendo volar la aceituna por los aires. Abrió la boca y se la comió. Emma aplaudió emocionada.
-Ok, déjame probar. - Tomó dos aceitunas y cayeron dentro de las copas tal como lo había hecho el hombre. Emma arqueó las cejas satisfecha para luego colocar la última oliva en el reverso de sus dedos. Golpeó la superficie de su mano como si fuera catapulta. Emma abrió la boca pero el fruto salió volando perdiéndose en algún lugar del suelo. Torció su boca decepcionada buscando con la mirada donde había caído. -¡Allí está! - Recogió la parte baja de su vestido para que le permitiera bajarse de la barra. Estaba a un par de pasos cuando una mujer pasó caminando y tuvo la mala suerte de pisar con la delgada suela de su zapato la aceitosa oliva. La pobre perdió el equilibro y luego de tambalearse un poco cayó al suelo. Emma se acercó a ella rápidamente y le tendió la mano. -¿Está usted bien? - La mujer levantó su mirada y la fijo en los verdes ojos de Emma que la veían con preocupación. -
-¡USTED!- gruñó Regina al verla. -
-Lo siento. - se disculpó jalándola. - ¡Hola!- la saludó sonriendo. -En verdad lo siento mucho. -
-No sé por qué antes de caer sentí su presencia en este lugar. - murmuró arreglando la falda del vestido. -
-Estaba ensayando un truco con aceitunas y una salió volando. -
-Se cae una aceituna, termino en el suelo, claro, todo encaja. - ironizó. -
-Bueno, de vez en cuando pueden caerse, se necesita práctica. - Regina le dedicó una mirada asesina. - No quiero que se enoje conmigo. ¿Qué puedo hacer por usted? -
-Marcharse. -
-Pero yo llegué primero. - Aquella sonrisa idiota que esa mujer siempre mantenía en su rostro de alguna forma la sacaba de quicio. -
-Entonces me iré yo. - Regina aceleró el paso dejando a Emma un tanto confundida. Caminó en su dirección viendo como la morena se quedaba de pie en el fondo del salón. Un hombre que estaba sentado en su mesa esperando a su esposa le sonrió al verla pasar. Ella correspondió a la sonrisa y decidió sentarse a su lado ocupando el sitio vacío. Tomó una oliva de la tabla que estaba sobre el mantel y la colocó en el dorso de su mano intentando que al hacerla volar cayera en su boca. El hombre la miraba con atención.
-¿Sabe? Su cara me suena. ¿Acaso nos conocemos? - El negó con la cabeza. - Soy Emma Swan Nolan Blanchard. - el caballero se sintió estresado al ver el modo en que las aceitunas volaban a su lado. Perdiendo la paciencia.
-Soy el Dr. Whale. - dijo poniéndose de pie exasperado para exigirle que se vaya. -
-Oh no es necesario que se levante. - Emma hizo una seña con sus manos y el hombre volvió a sentarse.
-Quizá en alguna conferencia. -
-¿Conferencia sobre qué? -
-Trastornos nerviosos. Soy psiquiatra.-
-Oh – Emma miró hacia donde se encontraba Regina de pie mirando en dirección opuesta a ella. - ¿Puedo pedirle su opinión profesional? - El asintió con un gesto. Emma se acercó en actitud confidencial al hombre y bajó el tono de su voz. - ¿Que diría de alguien que persigue a una chica y cada vez que la encuentra discute con ella? -
-¿Discute todo? ¿Acaso es su prometido? - Emma frunció el ceño.
-Para nada apenas le estoy conociendo. - volvió a fijar su mirada en la mujer del vestido azul. - Simplemente me persigue y discute conmigo cualquier cosa. - Whale puso una mano en su mentón reflexionando.
-Bueno, el impulso amoroso frecuentemente suele mostrarse mediante agresividad. - Emma sonrió escuchando atenta las palabras.
-Impulso amoroso. - confirmó acomodándose más en la silla. -
-Yo diría que está obsesionado. - murmuró Whale. - Además podría tratarse de...
-No, no, no espere no recordaré todo. Obsesión... De acuerdo. "El impulso amoroso frecuentemente suele mostrarse mediante agresividad" Lo tengo. Muchas gracias doctor, le estaré eternamente agradecida. Es usted maravilloso – Emma se levantó del asiento y tomó una cartera de mano que descansaba en la mesa. - El hombre hizo un gesto con su cabeza y Emma se dirigió hacia Regina que estaba sentada en uno de los sillones de espera. - ¿Sabes por qué me estas persiguiendo? - Regina volteó a verla confundida.
-¿Perdón? - preguntó arqueando una ceja. Emma se acercó aún más a ella poniéndose a su altura. -
-Es porque estas obsesionada. - Regina se puso de pie para poder alejarse. -
-No te estoy siguiendo. No me he movido de aquí. Ahora si eres tan amable, ¡deja tú de perseguirme!
-Oh por favor. - exclamó relajada. - Me sigues. ¿Quien va detrás de quien siempre? -
-Yo no he ido detrás de nada más que de la pelota. - se defendió.
-¿Estas enojada? - preguntó serenamente. -
-Por supuesto que lo estoy. - dio un paso más hacia atrás. -
-El impulso amoroso frecuentemente suele mostrarse mediante agresividad. - La doctora abrió grandes los ojos. -
-¿Disculpa? ¿El impulso de qué? -
-Impulso amoroso. - Regina rodó los ojos. Era lo único que le faltaba. - Ahora el problema aquí es que tienes una obsesión...
-Alto. Alto. - dijo levantando la palma de su mano. - Lo único que estoy intentando hacer es encontrar a la mujer a quien he dejado abandonada en el campo de golf gracias a usted. - Emma bajó la mirada fijando la vista en el bolso que estaba sosteniendo ignorando las replicas de Regina. Dándose cuenta que había dejado el suyo con el barman. - Así que por favor...
-¿Me sostienes esto?- le entregó el bolsito ajeno y se alejó de ella en dirección a la barra sin que pudiera decir nada más. En camino Emma pasó al lado de Whale y sin dejar de caminar murmuró. - Fallaste. - La mujer del doctor que llegaba a la mesa lo miró extrañada. -
-¿Quien era ella? -
-Una señorita que hace un truco con aceitunas y tiene problemas con su pareja.
-Ya veo. - La mujer barrió la mesa con la mirada dándose cuenta del objeto desaparecido. - Whale mi bolso. - Ambos comenzaron a buscarlo desesperadamente mientras Regina que aún veía como Emma conversaba con el barman decidió ir buscarla.
-Permiso. - pidió a la pareja nerviosa que obstruía el paso. La mujer fijó la mirada en el bolso que sostenía. -
-Eso es mío. - declaró intentando quitárselo. -Devuélvemelo. -
-No, debe ser un malentendido. Este es de... -
-¡Devuélvemelo! - exigió la mujer impaciente. Emma sintió el tumulto desde la barra y se acercó hacia Regina. -
- Aguarde- suplicó. - Este bolso me lo dio una mujer para que lo sostuviera. - la señora estaba tan enojada que no escuchaba razones. - ¡Mire! - Ahí está, ella me lo dio. -
-Momento ¡Momento! - pidió Emma interponiéndose entre Regina y la pareja enojada. -
-¿Este es tuyo? - preguntó Regina. Emma negó con la cabeza y levanto el que tenía en sus manos. -
-No, éste es el mío. - Nuevamente las personas comenzaron a gritarle a la morena que estaba a punto de matar a alguien. -
-Todo ha sido un malentendido. -Explicó la rubia. -Confundí el mío con el suyo. - se dirigió a la señora del doctor. - Y cuando fui a buscarlo le pedí a ella que me lo sostuviera. - La pareja se quedó desconforme pero con el bolso en la mano. - Ahora usted tiene el suyo y yo el mío, así que Louis con gusto les explicará todo. - Dijo tomando a uno de los maître y dejándolo a disposición de los Whale. Regina enfurecida por la situación que le había hecho vivir aquella mujer. Se alejó hacia la salida lateral rápidamente. Emma fue detrás de ella. - ¡Disculpa! De verdad lo siento mucho, nunca fue mi intención, ¿No pensará que lo he hecho a propósito? - Regina se detuvo en seco.
-Si lo hubiera pensado, al verla habría salido corriendo. - volvió a darse la vuelta para seguir bajando las escaleras.
-Pero por favor déjeme explicárselo. - insistió la rubia tomando del vestido a Regina y cortando las tiras que cruzaban su espalda. La morena se dio media vuelta al borde del colapso nervioso. - ¡Oh! Se ha roto tu vestido. - Regina se pasó una mano por el lugar y lentamente se posicionó delante de ella haciéndole retroceder un par de escalones arriba. - Lo siento. De verdad no quise. Lo hice. Pero no fue mi intención. De verdad lo siento. - Seguía diciendo mientras retrocedía sin darse cuenta que la cola de su vestido celeste quedaba escalones más abajo. -
-¿quiere hacer algo por mi? - preguntó la morena con la voz más calmada que pudo reproducir. -
-¿Coserlo? -
-Mucho más fácil que eso. - Emma la miró curiosa. -Juguemos a algo. Es muy simple, hasta tú podrías comprenderlo. Yo me cubro los ojos así. - dijo llevándose una mano a la cara. - Y cuento hasta diez. Quito la mano y tú no estás. - la rubia frunció el ceño. -
-Qué desconsiderado de tu parte, ¡Yo solo intentaba ser amable! - Emma se dio media vuelta dispuesta a alejarse de la morena. Regina suspiró aliviada al notar que al fin se había deshecho de ella hasta que notó que el vestido de la rubia había quedado atorado en su zapato descociéndole la parte baja de la cadera. Se volvió hacia ella intentando alcanzarla mientras se paseaba por el pasillo enseñando su delicada ropa interior. No pudo evitar quedarse mirando unos segundos el bien torneado trasero de la rubia antes de reaccionar. -
-¡Oye!, ¡Oye! ¡Un momento! - dijo dandose cuenta como iba avanzando hacia el centro del salon. La tomo del brazo suavemente deteniendola.
-No me hables. Estoy muy enfadada contigo. –intentó zafarse emprendiendo marcha nuevamente hacia la sala. Regina al ver el ridiculo que se avecinaba aceleró el paso poniendose a un lado de la rubia y tapando con su mano la zona expuesta. Emma sintió la mano de la morena en su trasero y se volteó a verla sorprendida.
-Lo siento es que... - intentó excusarse, pero al ver el rostro anonadado de la rubia la tomó del brazo y la acorraló contra una de las columnas que había en el salón. -Ha sucedido algo terrible. -
-Lo siento señorita importante, arrégleselas sola. - amagó a irse pero Regina la detuvo poniendo ambos brazos a un lado de la cabeza de la rubia. Emma intentó escabullirse por el otro lado. - Por favor deja de seguirme aunque estés obsesionada conmigo. -
-Por favor cállate y escucha. -
-Por favor deja tú de acosarme. -Regina suspiró. -
-Lo que intento decirte es que se ha roto... -
-Lo sé y le he pedido disculpas. Además no he sido yo. No hubiera sucedido si hubiese esperado cuando la llame – Regina tomo aire. Sin saber por qué le importaba que aquella mujer que tenía enfrente pasara el papelón de su vida. -
-Sólo tenemos que salir de aquí. -
-¿Así que ahora quieres dar un paseo conmigo? Pues yo no quiero. Se estará dando cuenta que ha hecho el ridículo ¿No es cierto?-
-Cállate de una vez rubia hueca. Estoy tratando de ayudarte. - Emma se quedó en silencio ante la furiosa mirada de la mujer que tenía en frente. -
-¿Ha terminado? -
-¿Sabes qué? Si quieres irte, vete. - Regina se llevó la mano a la frente para sobarse la sien. Esta mujer la estaba estresando. Emma levanto el mentón. Dio media vuelta para alejarse del lugar, fue a tomar la cola de su vestido para salir más rápido cuando notó que estaba exhibiendo su recien estrenada ropa interior. Abrió los ojos como platos y volvió a pegarse a la columna. -
-¡Espera! ¡Espera! ¡Espera!- Regina volteó lentamente para ver el rostro desesperado de la rubia. - Por favor ayúdame. - Se quedó mirándola analizando la situación. - No se quede ahí parada ¡haga algo! - sorprendiéndose a si misma Regina se puso detrás de Emma tomándola por la cintura. -¡Más cerca! ¡Más cerca!
-¡No puedo ponerme más cerca! - gritó en voz baja. - Debemos caminar hacia la salida. - Emma asintió e intentó avanzar al tiempo que la morena. Sus pasos descoordinados casi las hacen caer. Regina rechinó los dientes. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que hacer todo esto? - Primero el izquierdo -ordenó. - uno, dos y...- avanzaron a través del salón. Emma delante y Regina tomándola por detrás. Al llegar a la salida se encontró con los ojos curiosos de Zelena. Ella le dedicó una sonrisa nerviosa. Atinó a detenerse pero un pellizcon en su muslo derecho la hizo desistir de la idea. - Hablaremos en un momento, me ha surgido un contratiempo. - Zelena abrió la boca para replicar pero no dijo nada. El cara de mono que la acompañaba la miró entrecerrando los ojos al ver cómo iba saliendo raudamente con Emma tomada de la cintura. Le dedicó una mirada inquisidora a su ama que se encogió levemente de hombros indiferente.
Al llegar al estacionamiento buscaron el escarabajo amarillo de la rubia. Emma colocó su mano encima de la que la doctora tenía sobre su abdomen y la tironeó hasta el lado del conductor a pesar de la resistencia.
-Ven a mi departamento. - volteó levemente dejando a milímetros de su mejilla la boca de Regina. Su cálida respiración le acariciaba la piel descendiendo hasta su cuello. Emma tomó aire e intentó concentrarse. - te repararé el vestido y podrás volver rápidamente a la cena. - Regina se negó, pero luego recordó que tenía que regresar al club, debía reparar ese vestido, volver a la cena. Y era consciente de sus pocas dotes como costurera. - Sólo serán unos minutos. - Alejó un poco su rostro para ver mejor el de Emma. Ella le sonrió. Luego de unos instantes perdida en sus ojos accedió.
-No creas que me subiré a tu auto y dejaré que conduzcas. Si quieres que vaya manejaré yo. - ella asintió y, a pesar de no ser necesario, volvió a tironearla hasta la puerta del acompañante. Una vez dentro, Regina subió al auto y encendió el motor.
¡Hola a todas de nuevo! antes que todo gracias a:
Is Rodz - My dark queen - aquarius7 - elenabarrientos y finnigan13
por dejar sus hermosos reviews! gracias de verdad, me sentía solita sin ningun comentario
Gracias tambien a los que dieron fav y follow. Espero que este segundo cap les haya gustado
si es asi, haganmelo saber, estaré ansiosa.
Nos leemos en el siguiente capi!
