Tomo los personajes de JK Rowling para darles un poco más de vidilla de los que ella les dió.
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DURA VIDA DE LA PROFESORA SUSTITUTA
Hogwarts, otra vez. No pude evitar sentir un cosquilleo en el estómago por volver a enseñar en "el más fino colegio de magia y hechicería del país", al decir de los cursis.
El mes escaso que había estado en Hogwarts el curso anterior había sido una auténtica sorpresa para mí. No guardaba recuerdos especialmente felices de mi época de estudiante, ni habían perdurado amistades inquebrantables. Sin embargo, durante el tiempo que el profesor Hagrid había estado imposibilitado el curso anterior, redescubrí los rincones del colegio, me pateé sus terrenos y me llené de sus sonidos. Al acabar la sustitución, experimenté un cierto pesar por tener que marcharme. Eso no me ocurría con frecuencia.
Decididamente, enseñar a una manada de adolescentes revoltosos a cuidar de los bowtruckles no era la idea que yo tenía de un trabajo interesante, cuando salí de Hogwarts. En aquellos años había ambicionado recorrer el mundo y realizar sonados descubrimientos, hacerme famosa y ganar dinero y prestigio. Pero la realidad no había satisfecho mis expectativas, y vivir con la casa a cuestas, siempre a la caza de nuevas criaturas que dar a conocer en sesudos artículos que casi nadie leía, empezaba a pesarme. Por eso empecé a explorar otras posibilidades laborales, y aun si el trato con los alumnos no me entusiasmaba, Hogwarts no parecía una mala opción. El sueldo era bueno, el entorno, inmejorable, y los contactos que podía hacer desde el colegio podían ser el trampolín hacia un puesto más gratificante.
Por eso, estaba disfrutando con el regreso. La idea de volver a un lugar familiar, en vez de enfrentarme otra vez a lo desconocido, me resultaba entrañable, cálida, acogedora. Tal vez me estaba haciendo mayor, y mis ansias juveniles de aventura y viaje se habían calmado, pero la carta de la subdirectora McGonagall me había llegado en el momento justo. Claro que volvía a tratarse de otra breve sustitución, pero una vez en el colegio, esta vez sí intentaría jugar mis cartas para conseguir un empleo permanente. Tal vez algún profesor estuviera pensando en la jubilación, o en tomarse unas largas vacaciones.
Sí, decididamente Hogwarts era donde quería estar en ese momento. Tal vez me había llegado la hora de sentar la cabeza en un lugar tranquilo. Sonriendo, inicié la caminata hacia el castillo. En el bolsillo de mi túnica se mecía una invitación para cenar en Hogsmeade aquella misma noche. Este va a ser un curso inolvidable, pensé.
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Y sí, de momento parece que no pasa nada, pero denme un tiempo para presentarles a los personajes... este no es un fic de aventura, pero en el próximo capítulo ya empieza la interacción en sí misma.
