2.

La marea mecía suavemente el barco mientras los piratas comían y bebían abundantemente entre risas.

-Menudo ejemplar te has traído de esa isla, Shanks- comentó uno de ellos con la boca llena y salpicando de restos de comida a su alrededor.

-No me imaginé que me iba a dar tantos problemas traerla aquí en su situación, más bien pensé que le estaba haciendo un favor.- comentó el pelirrojo divertido.

-Y se lo estás haciendo, independientemente de que la tengas que tener esposada en la bodega.

-¿Se ha manifestado ya el poder de su akuma no mi?- preguntó otro curioso.

-Teniéndola apresada con kairoseki, eso es altamente improbable.- contestó Shanks pensativo- Voy a llevarle algo de comida y de paso ver si se le ha pasado ese humor de mil demonios.

Shanks entró en la bodega con paso cauteloso, observó un destello al fondo, procedente de los ojos de Chiaki.

-Esto de tenerte aquí abajo encerrada me gusta tan poco como a ti, créeme.- afirmó el hombre acercándole la comida y el sake.

-Pues lo tienes bien fácil, míster compasión, no tienes más que soltarme.- contestó Chiaki con fiereza.

-Te soltaré si prometes no volver a intentar escaparte, no puedo permitir que vagues por el Nuevo Mundo sin saber luchar.

Chiaki resopló.

-Como si supiera de qué demonios estás hablando. De todas formas, no sé si te habrás dado cuenta de que estamos en alta mar, y lo de nadar ya comprobé por mí misma que es algo que por alguna razón que no alcanzo a comprender ya no controlo, así que para escaparme lo tengo complicado.- argumentó ella.

-Hay botes, listilla.

-¿Y me ves en forma para remar por un mar que no sé ni qué demonios es ni cuándo encontraré tierra?- preguntó ella hastiada.- Soy imprudente, pero no tanto.

-Tenía mis dudas al respecto.- comentó Shanks.

Finalmente la desató, y ella se levantó de un salto.

-He decidido entrenarte.- dijo él mirándola mientras ella estiraba las piernas- Si tras mi entrenamiento aún sigues queriendo marcharte de este barco, no seré yo el que te lo impida.

-¿Pero entrenarme para qué?- preguntó ella confusa- ¿Estamos en guerra?

-Eres la persona más rara que he conocido en mi vida- comentó el pelirrojo- Y te puedo asegurar que he conocido a gente muy rara.

-Yo lo único que sé, es que estaba en mi casa, hubo un terremoto, me caí por las escaleras y aparecí en esa playa como por arte de magia. No sé si esto es una especie de realidad paralela o que me he vuelto loca del todo o qué, pero no entiendo nada…

-Sea lo que sea, no podemos hallar respuestas ahora mismo, así que subamos a comer con los demás y ya veremos más adelante.

Chiaki comió un poco apartada del resto, observándoles con curiosidad. Parecían una gran familia, bromeaban, reían, comían y bebían con alegría, eran gente libre, completamente libre y feliz.

Shanks era el centro de atención, bromeaban con él, pero se notaba un trasfondo de respeto y admiración hacia él.

Chiaki lo entendió por completo, mirar a Shanks era como mirar a un titán, desprendía fuerza, carácter, imponía, pero al tiempo era familiar y cercano. Y entonces le pasó algo que nunca había experimentado en su vida debido a su naturaleza desconfiada, se sintió cómoda con completos desconocidos, cómoda y con una sensación de euforia que brotaba de su estómago.

Así que aquello era a lo que llamaban libertad, libertad completa y absoluta…

Tras un rato intercambiando bromas y golpes con sus compañeros, Shanks se acercó a la joven y se acuclilló ante ella.

-Si te quedas con nosotros, la mayoría de los días de tu vida serán así.- le dijo sonriendo.

Chiaki sintió que quería vivir así por siempre, que por fin había encontrado su verdadero lugar en el mundo, que quería vivir aquella vida de libertad, bromas y brutalidad, que había nacido para vivir aquella realidad y no la anterior. Pero no dijo nada.

-Mañana comenzaré con tu entrenamiento.- continuó Shanks.- En esta vida no todo son risas y sake.

Pero aquel día la fiesta continuó, finalmente Chiaki terminó sucumbiendo a la alegría de sus ahora compañeros de viaje, y se unió a ellos en su alborozo.

A la mañana siguiente, cuando Shanks la despertó al alba para comenzar con el entrenamiento, Chiaki se arrepintió profundamente de no haberse moderado con el sake la noche anterior.

-Quiero que elijas un arma.- le dijo Shanks señalando un expositor con todo tipo de armas.- Míralas por un momento y cógelas, siente con cuál de ellas estás más cómoda, SIÉNTELAS, no elijas una por lo bonita que te parezca.

Al principio ella no supo a qué se refería, tomó cada una de las armas con inseguridad y blandió ante sí las de filo y contundentes y disparó las de fuego.

Pero entonces llegó a la guadaña, y al blandirla ante sí lo sintió, sintió eso que se siente cuando sabes que has tomado la decisión correcta, cuando sabes que algo está hecho para ti y tú para ello, lo sintió en su estómago y en cada poro de su piel y miró a Shanks maravillada.

-¡Quiero esta!- exclamó convencida.

-Interesante y poderosa elección.- comentó él sonriendo.-Bien, pues una vez escogida el arma, déjala ahí y empecemos con el entrenamiento físico, que me da la impresión de que no entrenas muy a menudo. Eventualmente puede que hagas algo extraño y sobrenatural, será la habilidad que te ha concedido la akuma no mi, así que no te asustes. Tengo curiosidad por ver en qué consiste.

*Y así ambos comenzaron un entrenamiento que duraría un año, un año en el que Chiaki demostraría un potencial enorme y devastador.*

****Aquí os dejo la segunda parte. Espero que os guste, poco a poco se irá poniendo más interesante espero :).****