Notas del traductor: ¡Queridas y queridos! En serio quería tardarme menos, pero tuve una semana de descanso y necesitaba recargar pilas… Gracias por todos los reviews, casi me voy de espaldas… Obviamente, esta historia tiene que dolernos un poco para que el final sepa mucho mejor, pero les aseguro que lo amarán…


Unas semanas antes de que Draco cumpliera un año, Lucius Malfoy fue arrestado por el ministerio bajo sospecha de ayudar y ser cómplice del Señor Tenebroso. Juró inocencia bajo la maldición imperius, pero le tomó semanas para que su costoso abogado pudiera sacarlo de prisión.

Narcissa no había sido procesada por cargo alguno, pero la sospecha hacia su persona era bastante condenadora. Su hermana y primo ya habían sido sentenciados a Azkaban y casi todos creían que ella los seguiría. Sin embargo, ella continuó libre durante los interrogatorios del ministerio.

Dobby había ocultado bien a Draco. El infante no había dejado los confines del cuarto del elfo durante las semanas en las que los mortífagos aparecían en la mansión con regularidad. Cuando los aurores vinieron buscando evidencia, utilizó un poco de antigua magia élfica para ocultar aún más la existencia del niño.

Mientras la investigaciones sobre la culpabilidad de Lucius se llevaban a cabo, el elfo esperaba que Narcissa mostrara un poco de interés por su hijo. El niño había crecido rápidamente y era poco lo que Dobby podía hacer para mantenerlo en pantalones tejidos y mamelucos. Sus necesidades eran sorprendentemente modestas. Draco se sentía feliz jugando con una caja, pero el elfo sufría al ver a su amado protegido sobreviviendo con lo mínimo, mientras sus progenitores tenían tanto. Así que, un día, se armó de valor y tocó a la puerta de Narcissa Malfoy.

—Ama, Dobby necesita un momento de su tiempo —dijo con timidez.

La única respuesta que recibió fue la puerta abriéndose ante él. El elfo entró al cuarto con la cabeza agachada, como era apropiado para un sirviente.

—¿Qué quieres? —el tono de Narcissa era frío y cortante.

—Es el niño, ama. Parece estar creciendo tanto que Dobby piensa que sería mejor si usted…

No pudo terminar la frase, pues la mujer se puso de pie y le dio una fuerte bofetada.

—No te atrevas a decir algo más acerca de esa… esa cosa allá abajo. No es preocupación mía y debería considerarse afortunado porque le permitamos quedarse en esta casa. No se mencionará nunca más. ¿Me entendiste, imprudente elfo?

—Sí, ama. Dobby lo siente. Dobby merece arrojarse al arbusto de espinas. Dobby hará eso ahora—. Rápidamente, el elfo trotó fuera del cuarto, en busca del mencionado arbusto.

Momentos después, un castigado y apropiadamente sangrante Dobby regresó a su cuarto cojeando. Draco lo saludó con una sonrisa sin dientes y un títere de calcetín hecho por el elfo.

—Dobby lo siente, joven amo Draco. Su madre no quería saber de usted. Dobby no lo entiende… Usted es especial, aun cuando no pueda hacer magia—. El pequeño caminó tambaleándose hacia el elfo. Todavía estaba aprendiendo las artes de caminar, y le tomaría semanas para poder sostenerse en pie. El elfo lo miró con tristeza. —Dobby se pregunta qué va a pasar cuando sea más grande. No aceptan a squibs en Hogwarts. No aceptan a squibs en ningún lugar de Inglaterra mágica. Podría irse con los muggles, pero Dobby no podrá ir con usted. Los muggles tienen estas cosas llamadas orfanatos, donde los niños como usted, sin padres, van. Podría ser un muggle, pero Dobby no cree que eso sea bueno para usted. Los muggles no entienden la magia, y usted es parte de ello, a pesar de que no sepa hacerlo funcionar—. El niño usó sus manos extendidas para tocar al melancólico elfo en el rostro. Eso ayudó a aliviar el dolor por la bofetada de su madre—. Es usted un niño muy bueno, Draco. Dobby lo ama.

Draco aplaudió y se acomodó en la rodilla del elfo, esperando la historia de costumbre. El elfo suspiró ruidosamente y se acomodó para complacer a su protegido.

—Bueno, amo Draco. Déjeme contarle acerca de un pequeño niño, especial como usted. Su nombre es Harry Potter…

~TBC~


Notas finales:

Yo sé, yo sé, también se me rompió el corazón… ¡No crucios, porfa!

Adigium21