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N/A: Los personajes de KHR no me pertenecen, todos son del gran sensei Akira Amano. Joder, que si fuese míos, eso es lo que los haría hacer jeh.
Autora:YUKI-NII ICHI
Rating: NC 13
Género: Hurt/Comfort/Romance
Resumen:Gokudera lo dice constantemente, casi como un mantra. Él seguirá al Décimo a donde quiera que vaya
Pareja: Gokudera/Tsuna
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Funeral
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Gokudera ya no escucha la voz de Yamamoto que trata de tranquilizarlo, no nota la nube de impotencia e incertidumbre que vuela sobre él. Solo se aferra a esa cama con olor a cerezos y oculta su rostro en las mantas, su espalda esta curveada debido a la posición que tiene a cuclillas del lado derecho de la base del colchón.
Las lágrimas siguen corriendo por sus mejillas, su cabello oculta más de la mitad de su cara y su garganta le cierra el paso a cualquier sollozo imprudente, que amenace con salir en ese instante. Yamamoto insiste una vez más en que se levante y él solo niega con la cabeza incapaz de mirar a nadie más que no sea el cuerpo que en ese instante reposa en el lecho.
-Ya es hora – se escucha decir a la voz de un serio Shamal–
Algo dentro de Gokudera hace "click" el alma se le remueve un poquito más y siente la imperiosa necesidad de gritarle a Shamal que esa hora no es bienvenida a llegar. Pero no puede, tan solo estira su mano temblorosa para tocar la piel fría y pálida de su jefe, el corazón se le quebra por tercera vez.
Hibari susurra desde la puerta, que los herbívoros deben ser regresados a la tierra. El guardián de la tormenta siempre ha sido explosivo, y todos saben que no es el mejor momento para algún comentario de ningún tipo, así que pueden ver venir como es que Uri gruñe amenazadoramente desde la otra esquina junto al leoncito que no para de gimotear de manera lastimosa y triste. Antes de convertirse en el gran leopardo que es e ir junto a su dueño para cerrar la boca del impertinente ex guardián de la escuela.
Hayato es entonces apartado a la fuerza por Ryohei, quien ha llegado en el momento preciso en que Hibari saca sus tonfas. El boxeador no se altera ni grita tan solo le pide Kusakabe que se lleve al guardián de la niebla, recordándole de paso que ahí hay una multitud, justo lo que más le irrita. Se gira hasta el peli plata que no parece escuchar razón y sin más remedio lo toma para mantenerle en una llave de box quieto y laxo.
El sonido de la puerta al abrirse y el olor a madera de caoba que desprende el enorme objeto que han traído le llega lentamente a la nariz poniéndolo en una alerta cansando y repetitiva. Alza su brazo de forma inconsciente, quiere detener lo que está a punto de pasar aun si es contra la lógica que indica que ahora ese es el lugar del decimo. Bianchi entonces toma la mano que está en el aire y la aprieta contra su mejilla, esta helada y floja como si perteneciese a la de una muñeca rota.
-Hayato – le llama ella, con voz triste, quiere sacarlo de la habitación, es innecesario que permanezca ahí, pero no puede. Los ojos verdes y opacos le miran a través del cabello aun mojada y largo, dirige en aquel momento su vista hacia Shamal que esta cerciorándose de que Tsuna sea puesto con el mayor cuidado y respeto posible dentro de ese ataúd con lirios blancos –
Gokudera es incapaz de continuar, no tiene la potencia para verlo dentro de aquello, así que retira de un suave empujón al guardián del sol y se suelta de su melancólica hermana que trata en vano de retenerlo.
-Hey, Hayato – la voz de Shamal atrae su atención, mientras él trata de continuar de pie, sus piernas parecen gelatina, tiemblan y le faltan fuerzas– El querría que lo llevaras a ese lugar – le dice entonces, poniendo con cuidado la tapa que cierra el féretro –
Y el pedido implícito dentro de lo dicho hace salir la poca convicción que aun mantiene, caminando con un horror suprimido hasta donde el castaño. Se inclina, recargando su peso en una de sus piernas y toma una de las esquinas del ataúd para levantarlo junto con Ryohei y Yamamoto. Y en realidad el peso es menos de los que esperaban, pero la rabia y el dolor son como cimientos de cemento que les hacen vibrar mientras más cerca de la salida de la base están.
-¿Estará seguro Tsuna-nii aquí? – preguntas constipado y aun ronco Fuuta. Ganini se limita a sentir, él no puede sacar ni una palabra, teme romper en llanto como un bebe. –
El féretro es puesto entonces entre las hierbas y los enormes tulipanes rosas. Todos se retiran de este menos Gokudera, que mantiene una mano sobre el, mientras cierra los ojos e intenta recordar cómo es que se escuchaba la voz de Tsuna y que a veces sus besos sabían a sal.
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Cuando el peli palta se da la media vuelta para retirarse más de una hora ha pasado, solo queda Shamal recargado en un árbol con los brazos cruzados y un cigarrillo a medio terminar. Levanta el rostro y saca una cajita blanca, Gokudera acepta la muda invitación y toma uno de los pitillos grises que dicen saber a cereza, saca el encendedor y da la primera calada.
-Vongola fue valiente hasta el final – susurrara trémulamente el doctor – ¿no lo crees, Hayato? –
El peli palta solo levanta su mirada hacia ese cielo azul oscuro, no responde a nada.
-¿Quieres venganza? – Pregunta entonces – sabes que aun sigues siendo un chiquillo, no puedes derrotar tú solo a Byakuran –
-Lo sé – y la respuesta hace respingar al trinden hitman que gira para verlo más detenidamente –
-Entonces – lo alienta para que continúe hablando - ¿Qué es lo que harás? –
-Al Decimo no le gustan los lugares oscuros, estar encerrado le pone nervioso y estar solo… triste – el cigarrillo cae de su mano ya consumido, lo apaga entonces con la punta del zapato y mete sus manos dentro de las bolsas del pantalón – así que me quedare junto a él – susurra quedamente –
Shamal observa cómo es que el italiano se sienta junto aquel féretro mientras empieza a tararear una canción en su idioma natal. Se da la media vuelta para irse de ahí, no le gusta invadir la privacidad de una pareja.
-Estará bien – dice entonces a la nada – Hayato también será fuerte hasta el final –
Unas pisadas tras de él, le indican que Bianchi también lo cree. Al igual que cree que su pequeño hermano amara en lugar de los dos a Tsuna que ya no esta.
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