Como ya había dicho me tomaré mi tiempo con los primeros capitulos para evitar huecos argumentales, no es por ser perezosa o algo así, es para que la historia tenga mas calidad xD o eso intento, en fin. Espero lo disfruten y muchas gracias por los comentarios :) es bueno saber que les gusta lo que escribo :D
Y pues si, es Kenny x Damien, es muy raro pero me topé con unos fanarts y me pareció interesante xD nunca he leído Dip así que ni idea de como manejen a Damien, es algo complicado siendo que solo apareció en un capitulo pero haré mi mejor esfuerzo.
...
CHICAGO
...
"hasta luego" murmuré mirando a través de la ventana de este vacío penthouse, tirado en el suelo con una manta rodeandome, recargando mayoría de mi cuerpo contra el grueso cristal. Hacía un frío terrible y llovía pero en mi vida había cocinado una mierda así que ni cocoa caliente ni un culo, solo estaba aquí, mirando como estúpido a la nada…
"hasta luego hermano, te quiero" sonreí distante…
"y yo a ti Karen" en cuanto la llamada terminó tiré lejos el celular sin darle mayor importancia a su paradero… suspiré mirando a la avenida en torno al río Chicago, ese sin fin de pequeñas personitas caminando por los andenes y puentes atravesando los canales, se veían sumamente diminutas y simples, nada realmente interesante pero menos interesante era el resto de mi apartamento.
Otro temblor absurdo recorrió mi espalda, dios, esto me estaba matando. Esas sensaciones extrañas aumentaban con cada día que pasaba, con cada ida al puto infierno algo nuevo aparecía en el conjunto de delirio que me empujaban constantemente a la nada… mañana debía limitarme como de costumbre a cumplir sus órdenes… y mis muertes eran cada vez más constantes debido a estas… con cada bala en la cabeza parecía ir en declive mi razón.
Vi aburrido el atasco de autos en la carretera principal algo deformada por las gotas de lluvia deslizándose apresuradas por la ventana, el vapor que fluyó fuera de mis labios empañando el cristal. Seguí exhalando en la misma dirección hasta que hubo un espacio lo suficiente grande como para dibujar un pequeño pene con mi índice con las gotas de lluvia chocando contra el mismo, reí por lo bajo… que maduro me sentía. Y esta extraña sensación surcó una vez más mi espalda, dedos como filos helados recorriendo mi nuca, bajando por mi columna como las manos de un escultor tallando piedra con la fuerza requerida y aún así con la precisión de un cirujano, mordí mi labio viendo hacía mi reflejo en el vidrio para encontrarme con no más que el vacío de la sala… cerré mis ojos esperando que cesara y eventualmente menguó, tenía que salir de aquí.
Así que aquí estaba en este Mercedes deportivo… por supuesto no lo conducía yo, estaba este tipo grandote todo vestido de negro con sus gafas de sol y esas mierdas… realmente odiaba esto. Desde hacía un buen rato él había empezado a enviar este tipo de personas sea para vigilarme o protegerme, optaba por la primera siendo que daba igual que me mataran así que la segunda realmente no valía la pena.
"al bar de siempre" dije los suficiente alto para ambos, asintió tomando la carretera principal. Eran cerca de las nueve hasta ahora y aunque sonara muy descabellado y todo, no tenía ni una pizca de ganas de coger, esas sensaciones continuaban cada tanto, frío corriendo cortante por mi espalda y respiraciones erráticas contra mi cuello, esa sensación realmente enferma de no estar completamente solo aún cuando estaba cagando… que estrés, así no se me iba a parar ni por error.
Aún llovía, llovía bastante por esta época. La serie de imponentes edificios cercanos a la costa se elevaban a la distancia, esta torre de cristal con el nombre de su imperio, 'Sin In Heaven' iluminando la zona a través de cortinas de seda y luces de neón, rugiendo a la noche como el corazón de unas diez cuadras a la redonda a rebosar de placeres hechos establecimientos al alcance de cualquiera con el suficiente dinero. Últimamente no me interesaba demasiado ir allí, al menos no más de lo necesario.
Eventualmente se perdieron en la distancia a medida nos acercabamos a zonas no tan agraciadas, pasaron unos minutos antes de recorrer las familiares calles de una de las áreas más antigua de la ciudad. Aminoró la velocidad mientras tomaba un desvió y el familiar callejón invadía la vista, sonreí aliviado por el ambiente decrépito que de alguna forma sentía iba más acorde a mi.
"ya llegamos señor" asentí esperando a que se detuviera por completo, saliendo del auto a continuación y tomando mi paraguas y fedora conmigo. Uno de los hombres me siguió mientras el otro probablemente iba a estacionar el auto, me sentía tan estúpido con estos dos gorilas tras de mí cuáles perros… claro que no era su culpa. Me puse al sobrero y abrí la sombrilla sonriendo al ver el familiar letrero de neón rojizo y violeta, con estos afiches húmedos y corroídos a medio rasgar en las paredes sucias, personas entrando y saliendo de forma constante y el jazz fluyendo desde el interior con este pequeño graffiti en una esquina 'stay away from jazz and liquor and the men who play for fun' (alejate del Jazz y el alcohol; y los hombres que solo buscan diversión).
En cuando di el primer paso al interior del establecimiento el frío de la noche pareció menguar instantáneamente. Cerré mi sombrilla y la pasé a uno de los gorilas antes de adentrarme encontrándome con este humo de diferentes procedencias flotando sobre el techo, manteles rojos, copas de cristal grueso y cubiertos de plata… algo me resultaba sumamente familiar de ello, más de lo común claro estaba. Caminé hacía la barra fijandome por un momento en la pianista acompañada por varios instrumentos y una vocalista de color…era algo difícil ver por donde ir, demasiada gente, pero conocía este lugar como la palma de mi mano, al menos el camino a la barra supongo.
"hey" saludé a la bartender de turno, sonrió en mi dirección complacida por mi presencia apartando algunos rizos rubios de su rostro.
"bienvenido"
"¿como has estado Bebe?"
"bien, pero aún no entiendo porque sigues viniendo aquí" me encogí de hombros.
"yo creo que es bastante obvio, ¿que más si no ese inigualable par de… " chasqueó la lengua alejándose de la barra.
"¿lo de siempre?" asentí.
"me debes una copa por si mal no recuerdo" rodó los ojos, solo sonreí divertido en respuesta "con un poco más de hielo si puedes, y agitado, no batido"
"anda a cagar, es la misma mierda" rió por mi estúpida broma avanzando en dirección a los licores pero no sin antes hacerme pistola. Miré alrededor, los gorilas esos se habían quedado en la entrada como custodiando el lugar de quien sabe que. A veces me preguntaba si no se aburrían, y siempre que les ofrecía licor o acompañarme en mis aventuras con una que otra chica se negaban rotundamente así que de paso también me preguntaba si tenían pene… o bolas "lindos gorilas" busqué por ella una vez más.
"lo se, el traje les queda bien, el negro definitivamente va con ellos"
"en especial al de la derecha, esa cara de palo en el culo da un toque bastante real a su papel, ¿y que con las gafas de sol de noche?"
"ni idea, el otro día les pregunté y pasaron de mi…" dije aburrido mirando mi bebida con el hielo mucho más diluido de lo común, efectivamente la había agitado "¿en serio la…" pero ya no estaba, había ido hacía algunos clientes al otro lado de la barra, suspiré tanteando el cuello de la copa martini.
"buenas noches" dijo alguien a mi lado. Le miré no muy interesado, su voz se sentía sumamente familiar. Estreché mi mirada fastidiado al ver unos extraños ojos carmín… agh, ¿era de esos retrasados que se ponían lentillas para lucir bien o algo así? ese color no era normal, ¿y por qué coño me estaba hablando?.
"lo siento, no me van las pollas" dije tomando la copa de un trago, levanté la mano para una segunda, Bebe sonrió en mi dirección para empezar con su tarea.
"curioso dato para alguien que recién ves" había gracia en su voz, le miré fastidiado "Kenneth McCormick" … esto era algo jodido porque pocos sabían quién era yo, y el que alguien lo hiciera era un poco…
"¿me conoces?" un brillo divertido cursó su expresión, entre más le miraba más reales parecían esos iris, debían ser de las lentillas caras.
"claro" miré al licor de tonalidad esmeralda entre sus largos dedos, absenta…
"ya… " que tedioso, incluso aquí llegaba toda esa mierda "no se que estas buscando de mi, pero si sabes mi nombre tienes alguna idea de a qué me dedico, lastimosamente no discuto ese tipo de temas en lugares así" dije aburrido, solo quería beber a solas.
"mi interés no se encuentra precisamente en los servicios que me puedes ofrecer, estoy más interesado en tu persona" y por fin algo hizo click, dejé ir aire fastidiado.
"¿ves a esos dos gorilas de la entrada?" le señalé, siguió mi pulgar, les analizó por unos segundos con esta expresión de confusión en su estoico rostro antes de virar hacia mi curioso "si intentas algo te meteran una de estas butacas por el culo si es que no lo hago yo antes" elevó sus cejas aparentemente fascinado.
"no quiero atacarte tampoco… no creo que pueda matarte de igual forma" sonrió "vaya imaginación, ¿alguna otra curiosa idea sobre mis posibles intenciones respecto a ti?" una de mis cejas se elevó incrédula, hablaba raro, alargado, tedioso… daba fastidio escucharle.
"no me van las pollas, ¿ya dije eso?" asintió, otra copa llegó a mi mano antes de que Bebe volviera a su tarea. Estaba lleno el lugar, normal para un sábado en la noche, la música continuaba sonando desde la tarima ahogando el ruido de la lluvia y autos corriendo por la carretera principal con un jazz suave, hacía un calor terrible con este olor a humo de cigarro y locion masculina rondando el lugar, la mayoría hablaba con alguien del otro sexo pero yo estaba atascado aquí con este rarito de mierda "¿entonces por qué coño me hablas?" negó.
"no lo se"
"me estas empezando a inquietar un poco aquí"
"¿por qué?"
"¿por qué? ¿te has mirado a un espejo? tienes una cara de psicópata que te cagas, ¿y que coño está mal con tu ojos?"
"siempre han sido así"
"pues acojonan…" y ni sabía su nombre, dios.
"Thorn… o Damien"
"¿que? ¿como el de la película del niñito del diablo ese?" se encogió de hombros.
"se podría decir" esto era cada vez más raro.
"¿por eso las lentillas de mierda?"
"¿lentillas?"
"si, las cochinadas esas en tus ojos, ¿es cosplay o algo así?" frunció el ceño.
"claro que no, yo soy Damien Thorn, hijo de…"
"ok ok… eres… el anticristo entonces" sonrió satisfecho.
"así es" reí por lo bajo por lo ridículo que sonaba eso "¿de que te ries?"
"de ti" me miró como si no entendiese en absoluto como alguien podría siquiera burlarse de él lo que no hizo más que aumentar la gracia a todo este bizarro encuentro "¿es algun nombre en código? ¿estas encubierto o alguna babosada así y por ende actúas como retrasado?" reí un poco más mientras enojo parecía crecer en su expresión.
"¿que?"
"no importa, me da igual tu nombre"
"pero mi nombre es Damien Thorn, hijo del gran sa…" reí un poco más sin apartar la mirada de él.
"si si ya entendí" tomé el siguiente tan rápido como el primero "entonces Damien… ¿quieres algo de mi?" levante la mano a la bartender por un tercero. Supongo que hablar con este rarito era mejor que pasar la noche solo. Negó.
"tu eres el que podría querer algo de mí" le miré como idiota por unos segundos no entendiendo a qué coño se refería, bufé con sorna mirando lejos de él, tanteando con mi mente el culo de una de las camareras.
"tus lentillas no, eso es seguro"
"no son lentillas…" le miré por el leve destello de enojo en su voz, mi mirada viajó desde su ceño fruncido a la bebida en su mano, no la había tocado desde que esta extraña conversación inició y yo ya iba por la tercera.
"¿no beberás?" miró hacía su copa y sonrió distante, deslizó sus dedos por el cristal del old fashioned y de alguna forma el tono esmeralda se redujo a algo totalmente traslúcido… "oh, ¿haces trucos de magia también? cada vez me sorprendes más" y alcancé mi tercer trago sin olvidar por supuesto sonreirle a la bella bartender en respuesta.
"Jesús pasaba de agua a vino, yo paso de absenta a moonshine supongo" le miré incrédulo.
"¿me estas diciendo que eso en tu copa es moonshine?" asintió levantándola hacia él, bebiendola de un solo trago… mi mandíbula cayó de inmediato al ver su larga garganta moverse a medida líquido más ilegal que mi polla corría por ella … "no me lo creo" frunció el ceño una vez más tras gruñir por lo bajo dejando el vaso de un golpe contra la madera de la barra y mordió su labio ahogando el ardor que seguramente sentía, procesando la puñalada que acababa de dar como si nada a su puto hígado. volvió a deslizar los dedos por el cristal y líquido emergió de la base del mismo moviéndose entre el hielo como alguna especie de gloriosa fuente de alcohol de unos 95º de ilegalidad …"eres bueno" sonrió deslizando la copa en mi dirección.
"bebe" le miré desconfiado, luego la copa, luego una vez más hacía él y a sus dedos magicos, las chicas debían amarlos… o chicos, que se yo, luego a esta extraña complacencia en su rostro ¿por qué sonreía así? dios.
"¿como sé que no me drogaras para luego romperme el culo en algún sucio callejón?" elevó sus cejas en sorpresa.
"tienes una mentalidad bastante perturbada ¿eh?" reí tomando la copa, echando un vistazo a los gorilas en la entrada..
"no tienes ni idea" tomé aire antes de sentir ese sabor amargo hasta la médula rozando mi paladar, deslizándose camino abajo por mi lengua como un arroyuelo de fuego dejando tras de sí un ardor terrible que golpeó contra mi garganta y cayó pesado casi corroyendo las paredes de mi estómago, y luego… nada. Total oscuridad y un dolor en la sien tan terrible joder, ¿por que confiaba tan fácilmente en la gente? tal vez por eso él enviaba a esos dos gorilas conmigo, para que no cometiera esta clase de estupideces, la verdad merecía que me rompieran el culo por imbécil…
Y como si no hubiesen pasado más de tres o cuatro segundos de mareos, ardores y ese odioso dolor en la sien lo siguiente fué una fuerte luz cegadora que me dejó idiotizado por mil y un segundos, mi entrecejo grito por lo tedioso de esa cosa y luego un fuerte pitido inundó mis sentidos.
"mierda" murmuré reconociendo el claxon de un puto camión así como mi persona parada en medio de una maldita carretera antes de sentir el impacto contra mi pecho en seco y… con gusto os describirían la deliciosa tortura de ser arrollado, digna de… no sé, de mil orgasmos simultáneos, que se yo, pero es que es demasiado buena como para siquiera expresarla en palabras… ¿humanas?, soy una mierda, eso me pasa por no graduarme siquiera… como sea, ya entenderán. Luego este precioso negro precedente a la nada absoluta, un lapso efímero de total vacío, y creanme, cuando el dolor te sobrecoge por completo esa nada es la sensación más placentera que puede existir en ese preciso momento, y no sólo dolor físico, también emocional. Cuántas veces no deseé quedarme ahí atascado para siempre, en la nada, sin sentir o pensar. A veces solo moría por este simple lapso para luego abrir mis ojos una vez más encontrándome en el mismo lugar anterior a mi muerte… no siempre sucedía así, a veces iba a lugares realmente terribles pero por lo general no duraba más de un día… pero esta vez en cuanto los abrí solo hallé oscuridad ¿donde estaba?.
Recosté mi cabeza contra el cristal del taxi viendo los enorme edificios al otro lado de los canales de Chicago reflejarse en el oscurecido río, siendo constantemente deformados por la lluvia cayendo y pintando el agua de mil formas por las luces sinónimo de noche… era luna nueva y no había ni una estrella visible en el cielo pero era lo suficiente tarde como para que todo apartamento u oficina tuviese luces encendidas, así como los faroles de los andenes con gente corriendo bajo ellos, dejando rastros de su reflejo en el río como sombras negras evitando la lluvia.
Chicago, aquí pasaría los siguientes meses, o semanas, la verdad no tenía ni la más remota idea pero esto parecía una broma de muy mal gusto.
Antes de venir por supuesto investigué sobre qué era ese algo con lo cual lidiar aquí, en mi vida había trabajado en algo tan grande… relacionado con drogas claro, había hecho parte de equipos centrados en redes de prostitución y sicarios, trata de blancas… esto por otro lado era lavado de dinero, tráfico de drogas, organizaciones que bajo cortinas manejaban ciudades enteras con finos hilos de mentiras y dinero… un sistema que recién veía la luz, nadie sabía donde empezaba o donde terminaba, qué tan organizado era, que tan grande… y aunque se tenían nombres se desconocían paraderos. Era relativamente nueva, creciendo bajo la mirada del mundo de forma silenciosa y vertiginosa, sin llamar mucho la atención, sin disputas, decapitaciones grabadas o mierdas de ese estilo. Quien estuviese llevando las riendas sabía conseguir sus objetivos sin mediar con violencia al menos no pública u obvia, bastante inteligente cuando avanzas por un terreno tan proclive a una bala en la cabeza.
Revisé mis mensajes por milésima vez esperando hallar alguno de mi jefe afirmando que esto no era más que un fallo de algún tipo, pero solo me encontraba con las disputas amorosas de Stan reducidas en ciento cuarenta caracteres por mensaje… dios mio. Tampoco era tan malo, estaría lejos de mi madre y sus estúpidas citas, o Ike viniendo a mi maldito apartamento cada vez que discutía con mis padres o su novia, o amigos, que se yo, sin contar que de hacer las cosas correctamente tal vez podría conseguir un ascenso o algo por el estilo. Sonreí distante por el pensamiento, si, un ascenso sería lindo.
Mi celular vibró, suspiré al ver otro estúpido mensaje …
"esperar a que el tránsito fluya es mucho más divertido con tus mensajes de mierda Stan" escribí algo fastidiado, estábamos avanzando un poco lento.
"perdona por molestarte con mis problemas mundanos o gran salvador del mundo" fruncí el ceño fastidiado.
"anda a la mierda" estaba de muy mal humor, no había podido dormir en el puto vuelo, una mujer con un serio problema de obesidad, casi rozando la mórbida se sentó a mi lado, se movía cada tanto pegandome con su gigantesco codo casi del mismo tamaño de mi maldita cabeza… fue una tortura. Y recién salir del aeropuerto debía subir a un taxi porque tenía la reunión con mi nuevo jefe en media hora más o menos así que no había dormido un culo desde hacía… no sé, bastante.
"aquí es" dijo el conductor con voz ronca y cansina deteniendo el taxímetro, pagué y salí de allí abriendo mi paraguas al conductor mientras este sacaba mi equipaje del maletero, casi lo tiró a mis pies para luego meterse tan rápido como pudo a su estúpido taxi, dejé ir aire fastidiado tomando mis única maleta, viendo ese enorme edificio, el que de ahora en adelante sería mi maldito lugar de trabajo… y el mierda del taxi me salpicó de agua al arrancar… dios, cuánto odiaba esto. Dejé ir aire resignado subiendo las escaleras que daban a la puerta principal, y ya saben cómo va esto, secretaria con cara de estreñida, dar mis estúpidos datos repitiendo dos o tres veces por palabra porque la vieja esta estaba como medio sorda, y luego media hora esperando a que ese 'jefe' apareciera. Estaba sentado en estas típicas sillas de plástico fuera de la puerta con el nombre y el cargo de este señor mirando como idiota a la aburrida pared de enfrente… que interesante.
No pasó mucho antes de que la secretaría constipada caminara en mi dirección.
"al parecer…" hizo una seña desganada hacia la puerta "no vendrá hoy, cuestiones familiares" no pude evitar el fastidio en mi expresión, ¿en serio?. Extendió una carpeta en mi dirección ignorando por completo mi molestia, probablemente estaba demasiado acostumbrado a ello "en el segundo piso se encuentran los archivos gestionados por la oficina de inteligencia y análisis en relación al caso que estaran tratando usted y …" bostezó " solo lea los informes de la carpeta y predisponga de lo que necesita de la oficina de IA, y…" la abrió tomando la pequeña tarjeta que había allí, me puse de pie para recibirla "durante el caso los agentes de… otras sucursales supongo se hospedaran en este hotel" señaló la información escrita en un pedazo de hoja "ahí está el número, la habitación y…"
"¿hotel?" rodó los ojos con prominente hastío. Que estrés con esta gente, entendía que estaba cansada la vieja esta pero no era mi culpa, coño.
"si, hotel. Ya le llamaré para asignarle otra cita" y se alejó sin intención de responder alguna otra pregunta o dar más explicaciones… bueno, supongo que debía llamar a cancelar la maldita reservación que hice, obviamente el coste por la misma no se devolvería, ¿pero que les costaba avisar?, hijos de… suspiré leyendo el mismo estúpido informe que había sido enviado a mi correo. Me formulé el ir a la oficina esa pero estaba tan malditamente cansado, ni siquiera había tenido tiempo de llevar mi equipaje al hotel o formalizar la estúpida reservación… mejor de esa forma supongo.
El taxista de esta vez para mi fortuna fué mil veces más amable, recuperé un poco de esperanza en esta ciudad de mierda, solo un poco claro.
Fue en dirección a la costa, la gama de hoteles que se elevaban por esta área eran de gran rotatividad, y fue mayor mi sorpresa cuando se adentró a una zona sumamente viva a pesar de ser tan tarde. Una serie de restaurantes, clubes, casinos, todo en una especie de conjunto entorno a este gigantesco edificio, un letrero brillando con la intensidad de mil fuegos artificiales simultáneos en la cima de lo que parecía una maldita ciudad en medio de otra…
'Sin In Heaven'. Gritaba revestido en neón y extravagancia.
Cada pequeño, grande, escondido o llamativo recinto estaba marcado por estas siglas .SIH. Multitudes se movían por las calles iluminadas con decorados vistosos a mil Kilómetros de distancia, letreros invitando provocativos, tal como el mismo nombre del lugar lo indicaba, al pecado… parecía estar rodeado por una enorme burbuja que lindaba perfectamente el resto de chicago de lo que parecía una especie de utopía del placer…
"no sabía que había un lugar como este aquí" sentí la mirada del taxista a través del retrovisor.
"es relativamente nuevo, empezó hace unos ocho años tal vez, es increíble cómo ha evolucionado esta zona" empezó a aminorar la velocidad "he escuchado que todo esto pertenece a una sola persona"
"¿una sola persona?" pregunté incrédulo mientras se adentraba por las saturadas avenidas de esta libertina zona. Se encogió de hombros.
"solo es un rumor, hay bastantes respecto a este lugar, sin contar que no es el único, he oido que hay al menos unos cuatro más por todo el pais, pequeñas zonas a rebosar de cosas de este tipo, todas en manos de una sola persona, y ni hablar de la cadena de hoteles, los más populares son los de Nueva Orleans y este" Y se adentró a lo que parecía el corazón que terminaba siendo la entrada a este enorme edificio de cristal del cual despedía más luz que de cualquier otro lugar cercano, la estructura que llevaba orgullosa el enorme letrero de este 'paraíso'. Se detuvo frente a la dirección, mis ojos se abrieron esperando a que siguiera de corrido a algún otro motel de garaje o que se yo pero en cuanto le ví apagar el puto taxímetro algo en mi definitivamente se movió por sí solo.
"¿está seguro de que esta es la dirección?" pregunté, hizo un sonido en afirmación abriendo la puerta.
"usted es policía ¿no?" asentí saliendo de igual manera "pues el dueño se lleva muy bien con la ley de por aquí o eso he escuchado" le seguí abriendo mi sombrilla para él al igual que con el anterior ayudándole con mi maleta.
"ya…"
"pero es por la cuestión de impuestos y eso, le saldrá más barato supongo" comentó, asentí sonriendo en respuesta.
"como siempre"
"así es" tomé mi equipaje, el hombre se despidió en una señal y me paré en frente a esta gigantesca entrada sumamente iluminada con gente saliendo y entrando en trajes caros, estacionando porsches y mercedes… no, no encajaba muy bien aquí. Avancé a paso lento fijando mi vista a nada en particular, recapitulando la información en mi cabeza. Seguí de corrido, no había necesidad de parar a hablar con la recepcionista, me habían dado la estúpida tarjeta ¿no?, así que solo subí hasta el … dios, esta cosa era enorme. Piso cuarenta y siete, y no estaba ni cerca de ser el último.
Y por fin llegué, deslicé la tarjeta y empujé la puerta, esta maldita cosa era… joder ¿cuanto tiempo estaría aquí? digo, si este era el lugar donde pasaría los siguientes meses que le dieran por culo a South Park, esto era un poco más grande que mi mi maldito apartamento, y mi apartamento no era pequeño en absoluto. Dejé la maleta a un lado inspeccionando el lugar, encendiendo las luces a medida me adentraba en el baño, el comedor, la pequeña sala, la alcoba…
Salí al balcón y respiré este extraño aire limpio sonriendo como idiota ante el tono marítimo en el mismo, dejé ir la respiración de forma tosca y ruidosa por lo calmo que me sentía, por fin algo de tranquilidad en este maldito dia de mierda. Luego corrí en dirección a la cama, gemí en satisfacción y alivio tirándome sobre ese glorioso colchón, de verdad que no me molestaba en absoluto esto. Mi sonrisa se expandió complacida cerrando los ojos lentamente, dejando todo ese rollo de células criminales y demás de lado mientras en cuestión de segundos el sueño me invadía, estaba tan malditamente exhausto que casi deseaba no despertar nunca más. Rodé hasta quedar en una posición más cómoda satisfecho por el silencio total del lugar.
Así que el sueño entró de inmediato, sin un aviso real caí totalmente rendido ante el cansancio y realmente no sé cuánto pasó entre ese instante y el momento en que los sueños empiezan a emanar del subconsciente… o pesadillas.
Sentí luz de nuevo, la de la habitación que no me tomé la molestia en apagar y fijé mi mirada al techo sintiéndome inmóvil, no deseaba moverme de igual forma. Pero entonces negrura saturaba el poco espacio visible en mi misma inmovilidad y hacía lo posible por solo mirar al vacío al tanto de que nada realmente malo pasaría, solo dejé ir aire escuchando ese tedioso sonido de botas contra la alfombra… pasé saliva buscando por algo de control a ese palpitar que crecía paulatinamente y sin intención de detenerse, intenté moverme y aún cuando no sentía cadenas atarme al más mínimo intento un escozor y debilidad recorrían mis extremidades y entrañas como si veneno corroyera mis venas… y unos ojos ámbar se movían complacidos en la tiniebla, como una bestia demasiado acostumbrada a la misma, una que vagaba constantemente bajo ella con la intención de darme caza en cuanto yo vacilara… tomé aire apresurado sintiendo mi pecho no dar abasto para suplir mi respiración, formé mis manos en puño incapaz de aminorar el martilleo contra piel que había reemplazado bruscamente mi calmo palpitar…
"alejate" murmuré cubriendo mi leve desasosiego aún sabiendo que no serviría de nada… y su sonrisa se encendió cual gato cheshire mientras yo en mi desespero forzaba las ataduras intangibles… "no…" mordí mi labio frustrado por la corriente de sensaciones que no deseaba él ejerciera sobre mí, no tenía el derecho a hacerlo, no merecía una maldita gota de mi miedo… tomé aire desviando la mirada buscando dar paso a la bestia sin satisfacerle en el proceso y entonces luz una vez más, de nuevo esta habitación, de nuevo inmovilidad, de nuevo tinieblas cubriendo el todo y sus ojos… sus malditos ojos.
Un bucle de pesadillas que con el tiempo disminuyó su constancia pero nunca desapareció … pero no las veía como algo realmente malo, en un principio me aterraban, sudor bañaba mi frente en cuanto abría los ojos al punto de tener que darme una maldita ducha o algo y mis piernas se sentían débiles con el primer paso fuera de la cama, eventualmente el miedo menguó y me hice a la idea de tal vez no verlo nunca más… que mi lengua combinaba bien con su polla, maldito enfermo.
Y por fin salí de esta. Respiré hondo y me senté en mi lugar fastidiado sintiéndome mil veces más exhausto que en un principio, cubrí mis ojos, mi cabeza dolía para añadir este toque mierda a la situación y sentía mis párpados sumamente pesados, quería seguir durmiendo a pesar de todo pero estaba tan al tanto de que el sueño se repetiría que solo miré a la nada por unos segundos reuniendo fuerzas para levantarme de la cama. Alcancé mi celular en algún bolsillo del abrigo que nunca me tomé la molestia de quitar… las dos, y más mensajes maricas de Stan. En el lobby ví una señal en dirección a un bar, tal vez aún estaba abierto, probablemente.
Solo necesitaba distraerme por un rato.
Me puse de pie con mis fuerzas drenadas, aún tenía los zapatos, todo, solo caminé casi arrastrando los pies hacia la puerta encontrándome con el iluminado pasillo, estaba unos pisos más arriba si la memoria no me fallaba.
Por la hora todo estaba medianamente vacío, nadie en el elevador y cuando traspasé el umbral a este bar de tono demasiado sofisticado como para la ropa que llevaba en ese momento me encontré con no más de dos o tres personas en la barra o mesas distribuidas por el lugar. Estas enormes ventanas cuyo fin e inicio eran marcados por unas delgadas separaciones de madera oscurecida del suelo y techo daban esta increible vista al mar de Chicago, la sin fin hilera de edificios alzándose en la costa sobre una delgada línea de arena blanca y algo de vegetación, no había luna… la poca iluminación del bar era de forma intencionada para dar una mejor apreciación al paisaje, enaltecerlo y así, dar de igual forma un ambiente más íntimo al lugar.
"¿desea algo?" volví en mí encontrándome frente a la barra, asentí sin tomar asiento dando un rápido vistazo a las copas organizadas en un copero de madera colgando sobre la misma, la serie de licores y marcas en la espalda en un estante iluminado y sumamente amplio…
"algo suave, ¿un alternativo tal vez?" pregunté sin tener idea de que podría pedir aquí, asintió con esta suave sonrisa.
"con gusto"
"ninguno que tenga banano o algo similar, por favor" asintió una vez más y me alejé en dirección a la é asiento en este cómodo sillón, una mesa para dos aunque estaba totalmente solo mientras algo de trill house sonaba distante desde alguna esquina del lugar, había un piano vacío en un extremo con suaves luces centrándose en su dirección, supongo que era algo normal que nadie lo estuviese tocando a las dos… suspiré detallando mi cansado reflejo en el cristal, un poco más y parecería un puto mapache con esas horrendas ojeras que tenía. Copas tintineando en la lejanía se acercaron, no me molesté en mirar a la mesera mientras ésta colocaba la bebida frente a mi, solo cerré mis ojos por un momento recargándome un poco en la ventana. Escuché el sonido del cristal sobre madera, luego una segunda copa lo cual me sacó de mi letargo pero para cuando volví en mí la camarera ya no estaba, había otra bebida allí, miré hacía el mío de un tono ámbar bastante suave, casi parecía Whiskey pero probablemente no lo era, y luego detallé la de contenido traslúcido frente a mi saturada con hielo para buscar a la camarera y decirle que se había equivocado de mesa, pero no pasó mucho antes de que alguien se sentara en el otro extremo de mi.
"me cago en dios y en su puta madre" espetó fastidiado con este distintivo acento francés abriendo las piernas cual macho pecho peludo y bebiendo el contenido de la copa frente a él de un tirón "recepcionista de mierda" murmuró esta vez más para sí mismo. Le detallé sin habla por unos segundos. Tenía cabello castaño, corto, desordenado, y unas ojeras que dios mio, no estaban tan mal como ahora estaban las mías pero coño, y estos ojos… no sé de qué color eran realmente, parecían negros frente a estas luces pero supongo que eran de algún café mierda, de contextura esbelta y aún sobre su camiseta color vómito se denotaba musculatura, en fin, que era un imbécil con aspecto de gorila bien formado.
Suspiré resignado tomando mi bebida para buscar otra mesa mientras murmuraba, probablemente, maldiciones en su propia lengua.
"¡hey!, ¿adonde crees que vas?" me detuve mirándolo como a un puto bicho raro, porque precisamente eso era, un puto bicho raro.
"a una mesa diferente de esta" frunció el ceño fastidiado.
"siéntate" ordenó en su estúpido acento, me molesté como era de esperarse en respuesta.
"¿perdón?"
"dije que te sientes, seremos compañeros desde ahora en adelante ¿no?" le detalle por unos segundos hastiado por su maldita arrogancia antes de volver a mi lugar.
"¿compañeros?" repetí devolviendo mi bebida a la mesa, rodó los ojos buscando entre sus bolsillos, rindiéndose segundos después, ni siquiera lo intentó.
"te jodes porque no tengo mi maldita placa aquí" levantó la mano hacía la camarera más cercana "vengo de la DEA, estaré manejando un pequeño grupo de personas en esta investigación, ví tu currículum entre los que venían de otros estados ¿de donde eras?" bebí algo antes de molestarme en responder divertido por su impaciencia.
"Denver… South Park de hecho, un pueblito de montaña, no creo que lo conozca" pero aparentemente ignoró mis palabras enviando su orden a la mesera, estreché la mirada… hoy me estaba encontrando con más hijos de puta de lo normal…
"South Park…" viró hacia mí una vez más, al parecer había escuchado. Hizo esta breve expresión de desagrado "si, lo conozco… viví allí por un tiempo, claro que no exploré mucho, pasaba más tiempo castigado por el imbecil regordete ese que tú llamarás Dios que afuera haciendo cosas de niños" elevé mis cejas en sorpresa… "claro que daba igual, esos mocosos de mierda eran medio retrasados" este hombre estaba realmente enojado con el mundo.
"¿cómo te llamas?" dejó ir aire sacando un cigarro de algún lugar de su abrigo…
"Christophe" su acento parisino sobresalió aún más al pronunciar su nombre con esta 'r' gutural. No pasó mucho antes de sacar un encendedor y la llegada de la mesera con otra copa para él y un cenicero… "pero no me refería a eso, me refería a tu departamento, federación, organización, que se yo… Kyel"
"Kyle" corregí.
"como sea" dejé ir aire rendido.
"la IC" tomé otro sorbo virando hacia la ventana, tratando de evitar respirar el humo que ese imbécil estaba botando hacia mi.
"¿De la oficina de inteligencia y análisis?" preguntó sin real interés dejando ir una voluta de humo… otra.
"algo así" bufó.
"ya…"
"¿algo le divierte?" negó.
"falta el tercero, probablemente te llevarás bien con él, ambos remilgados intelectuales con esta cara de estar oliendo mierda cuando fumo cerca" chasqueó la lengua "puto Gregory"
"¿Gregory?" asintió bebiendo la siguiente con un poco más de recato.
"un dolor en el culo la verdad, pero es bueno en lo que hace" viró hacia la ventana fijando su vista en nada en particular "se están tomando bastante en serio el tema desde la muerte de la esposa de un importante político en Las Vegas" tomó una profunda calada de su cigarro antes de continuar mientras el humo salía despedido por su nariz "también murieron unos diez guardias pero a nadie le importa un par de asalariados, ya sabes como funciona esto ¿no?" miró en mi dirección con sobresaliente desinterés para absorber algo de nicotina por unos segundos y dejar una calada de humo ir hacía mí, fruncí el ceño fastidiado, bufó y volvió la vista a la nada "la investigación respecto a este grupo, como ya habrás visto en los informes, empezó hace un buen rato, la mayoría hecha por la gente de Gregory, luego nos llamaron a nosotros" sonrió divertido más para sí mismo "le habrá quedado grande a ese inglés marica"
"¿que gente?" dejó ir aire fastidiado cambiando por completo su expresión sin ánimo alguno de responder a esa pregunta.
"el FBI" escupió con sorna echando las cenizas al pequeño recipiente de plata.
Oscuridad, total oscuridad, pero era una diferente a cualquier otra que haya visto o sentido… para este punto estaba tan acostumbrado a ella, la he visto tantas malditas veces, y la he visto de tantos tipos… tantos tipos de sólo nada que podía reconocer cuando ésta provenía de una fuente ajena a aquellas que ya he probado hasta el hartazgo. Así que sentía curiosidad, mi pies se empezaron a mover por sí solos en este largo largo largo pasillo sin fin, apoyando mi mano contra una pared de rara textura sin un rastro de miedo en mi pecho ¿por qué a qué debería temer? ¿al dolor, la pérdida, la muerte, el infierno? todas esas maricadas en historias de cuentos de hadas afirmando que el miedo te hace un valiente, reconocerlo, luchar a pesar de el… ¿pero y si ya escapó de tí? como si la sangre derramada fuera la materialización del mismo y con cada gota este se agotara…tal vez ya he derramado la suficiente.
Y luz surgió al final del pasillo, suspiré fastidiado dejando el estúpido muro para caminar a paso lento ¿algún nuevo tipo de tortura en nuestro querido infierno? que últimamente no estaban teniendo mucha imaginación, veía peor mierda en la tierra.
El sonido de mis zapatos contra esta extraña baldosa en su sosegado sonar, 'tap… tap' atravesaba el pasillo solitario entremezclandose eventualmente con el sonido de un piano a la distancia, de una melodía lenta, ni alegre, ni triste… siempre he sido malo interpretando algo sin letra, no sabía exactamente qué pensar al respecto, solo sonaba bien y ya.
He visto y experimentado tanta mierda para estas ya casi tres décadas que encontrarme con algo diferente era de cierta forma fascinante. Solo cerré mis ojos y avancé disfrutando de la curiosidad, ansiedad por una nueva experiencia, por, tal vez, algo diferente de cielo o infierno, algo más acorde a mi… sonaba bien, realmente bien… con estos altibajos, esta sensación de no describir una cosa u otra, solo existiendo sin el deber de demostrar nada o expresar algo… solo siendo y ya… y mis párpados se rodearon por luz y me ví obligado a abrirlos… una amplia espalda cubierta por un buzo negro frente al enorme piano de cola y este extraño lugar, una mansión en todo el sentido de la palabra, las ventanas cubiertas por gruesas cortinas de tela todas de tonalidades oscuras, el techo sumamente alto, parecía de noche pues no había luz sin encender… había una pequeña sala lo suficiente cerca de esta persona, sabía quién era, el tipo raro del bar. Me senté en uno de los sofás mirando alrededor, dejando la melodía fluir sin intención alguna de detenerle, tenía preguntas pero podía esperar.
Tras un momento se detuvo.
"¿eras el conductor del camión o algo así?" murmuré divertido sin molestarme en abrir los ojos que en algún momento cerré sin darle o mayor importancia.
"no" decidí elevar mis párpados ante lo seco de su respuesta. Esos extraños rubíes que aún no podía considerar del todo reales me escrutaban desde la silla del piano mientras sus largos y blancos dedos casi parecían perderse entre las teclas de igual color… algunos hilos tan negros como ese vacío que adoraba contemplar se deslizaron sobre su mirada en cuanto ésta buscó refugio distante en las teclas como oscuridad derramándose sobre pálida tez… y sus pestañas… parecían emular cuervos sobrevolando el carmín sangre de sus orbes cada vez que parpadeaba…
"¿te puedes poner tetas? siendo que eres el anticristo has de…"
"no" volvió la mirada en mi dirección con este leve destello de enojo, seguro podía pero no se le pasaba por las pelotas hacerlo, imbécil. Bufé buscando por algo más interesante a la vista en este aburrido lugar…
"¿y entonces? ¿por qué estoy aquí?"
"un camión…"
"¿por que estoy en este lugar en particular?" corregí mi pregunta.
"porque deseas algo que yo puedo ofrecerte" sonreí incrédulo dejando mi mirada huir por los extravagantes adornos del lugar.
"¿y eso es?" hubo un breve lapso de silencio lo que me obligó a buscar algo en su expresión por la falta de palabras, por sus ojos corrió esta malicia solo posible en alguien tan enfermo como él mientras sus delgados labios formaban esta curiosa sonrisa.
"libertad"
Y eso fue todo por esta semana, trataré de subir el siguiente para el otro miercoles-jueves como de costumbre así que hasta la otra semana :)
