Viñeta dos.

Los personajes no me pertenecen, sólo el intento de trama que los acompaña.

2. Hannah.

- Lo he intentado todo.- Fue lo primero que escuchó cuando se cruzó con Justin y Ernie a mitad del pasillo. Una estatua particularmente sucia evitó que lo vieran al pasar delante suyo, mientras intercambiaban miradas de preocupación y susurros apenas audibles.

- Parece como si...

- Como si no pudiera dejar de llorar.

Y se perdieron al dar la vuelta en la esquina, llevándose con ellos cualquier rastro de sonido. Vacío. Así se sentía en esos días el castillo entero, sin estudiantes rezagados, ni travesuras infantiles, ni risas. Sobretodo risas. Las únicas que escuchaba Neville eran aquellas que arrancaba Luna al hacer comentarios tan suyos, naturales; pero el resto del tiempo, el mayor, el miedo en forma de silencio y comentarios aislados se apoderaba del lugar. Desesperanza, creía. Tristeza.

Ella, sobretodo, parecía siempre triste. Su cara sonrosada y de mejillas redondas estaba adornada por surcos de lágrimas secas mientras las ojeras se apoderaban del brillo de sus ojos rápidamente. Parecía no haber dormido en meses, y Neville creía que en cierto modo era cierto.

Se parece a ella. Fue incluso más notorio cuando las ropas empezaron a quedarle grandes. Igual. O cuando la nostalgia pareció no querer abandonar su mirada, aún cuando intentaba (inútilmente) decirle a Justin o a Ernie que todo marchaba bien. Cuando no es así.

Parecía parecerse más a ella cuando se la encontraba en los pasillos, sola. Justo como ahora, sentada en los escalones, con los rizos rubios alborotados y las lágrimas mezclándose entre sus dedos, hasta resbalar por el dorso de las manos. Mamá. Podía casi escuchar sus mudos sollozos a un par de metros de distancia. Podía casi sentir su desesperación en carne propia. Y podía, podía, regresar a aquella habitación blanca por un par de segundos; los suficientes. Los necesarios.

Era casi un ritual, encontrarla, observarla, aspirar aquél aroma aún inquietante y desconocido y luego caminar un par de pasos más. Sentirse y sentir su brazo rozando la túnica de ella. Esperaba en silencio, sin recibir respuesta, para luego terminar rodeándola en un abrazo cálido y húmedo. Sus manos posándose sobre unos hombros mucho más delgados de lo usual, mientras el tiempo corría y los sollozos se volvían más suaves y menos turbios.

Hasta que dormía. En silencio. Con las lágrimas aún reposando sobre sus pestañas y las pequeñas manos en el regazo. Con los suspiros aletargados de un descanso merecido. Mientras, él no puede evitar hacer una promesa. Promete, simplemente, protegerla. Ningún otro deseo, ninguna otra promesa. Y luego, también duerme.

Duerme.

o.O.o.O.o

Lo de costumbre, ya saben. Espero que les haya gustado y cualquier comentario, crítica o sugerencia, siempre es bienvenido.

Gracias por leer. =)