MY ANGEL MY DEVIL

CAPITULO 2

El sol se ocultaba y empezaba a dar lugar a la noche. Atravesando el ahora cielo nocturno una figura parecida a la de un ángel se dibujaba sobrevolando la ciudad

-América, América ¿Dónde estás?- canturreaba la parte malvada de Inglaterra buscando desde el aire el hotel donde su ex colonia se hospedaba

-te encontré- dijo sonriente mirando el último piso de un lujoso hotel en el centro de Londres, la habitación estaba iluminada, así que no cabía duda, ahí estaba el susodicho

El ángel entró silenciosamente a la habitación desde la ventana, miró a los lados en busca de Estados Unidos.

Unos pasos se escucharon saliendo del baño. Un joven ojiazul se acercaba a la sala mientras se secaba el cabello con una toalla, tan solo vestía unos raidos pantalones de mezclilla que le quedaban un poco debajo de las caderas dejando ver un perfecto y delicioso abdomen torneado.

-buenas noches- saludó el clon de Inglaterra con una voz que casi parecía un ronroneo, Estados Unidos dio un brinquito de susto haciéndolo tropezar con el sillón y por lo tanto cayendo de espaldas en el suelo

-¿Iggy?- preguntó aun desde el piso con un gesto dolorido por el impacto

-¿sorprendido?- cuestionó el rubio poniendo la punta de su pie bajo el mentón del americano viéndolo desde arriba con una sonrisa que definitivamente era de burla

América frunció el seño

-¿Qué haces aquí y vestido así?- le preguntó quitando de un manotazo el pie del britanico

-pero que frío…- se quejó el ingles pero después sonrió al ponerse sobre el americano que aun estaba en el piso –vine a visitarte- contestó apoyando sus manos sobre los fuertes pectorales de América

-¿perdón? ¿Tú? ¿Visitarme a mí?- dijo incrédulo quitando las manos de Inglaterra de su pecho e incorporándose teniendo ahora al británico sentado sobre sus piernas

-por supuesto-

El de ojos azules lo tomó de la cara acercándolo a él examinándolo como si de un raro animal se tratara

-sóplame- le ordenó sin soltarlo

-¿y eso como para qué?- preguntó aburrido el otro

-tú solo hazlo- Inglaterra acercó aun mas su cara a la de América y le dio un ligero soplido

-qué raro…- comentó Estados Unidos levantándose de golpe haciendo que el clon cayera al piso sobre su trasero –no hueles a alcohol… Iggy espero no estés consumiendo drogas-

-claro que no y tampoco estoy borracho-

-entonces dame una buena razón para que hayas venido a verme y vestido así- le exigió cruzándose de brazos

-solo me entraron ganas ¿y que acaso no me veo genial? ¿O prefieres que muestre más piel?- agitó su varita y en un segundo sus ropas de ángel cambiaron a una simple corbata de moño, un delantal negro y una charola, nada más

-¡cúbrete!- le gritó con la cara roja el más joven

-está bien, solo porque me lo pides con esa carita- volvió a agitar su varita regresando a su túnica blanca.

-¿Cómo hiciste eso?- preguntó asustado

-con algo de magia- contestó guiñándole un ojo, gesto que le recordó a Polonia

-ya sabes que yo no creo en la magia y tampoco te creo eso de "vine a verte porque me entraron ganas" ya dime la verdad-

-entonces… la verdad es que…- se acercó con pasos cortos a América hasta quedar a unos centímetros de él –te he extrañado mucho- dijo en un tono que casi parecía triste mientras paseaba su dedo índice por el vientre del más alto y recargaba su frente en su pecho

-no te creo, siempre me estás diciendo que me aleje y te la pasas insultándome- decía dando un paso atrás viendo con verdadera sospecha al otro

-ten por seguro que yo jamás digo mentiras- le advirtió con una enigmática sonrisa. El extraño y nada común ambiente se interrumpió gracias a una musiquita que venía del celular de Estados Unidos y que sonaba a alguna canción de Lady Gaga

Inglaterra frunció el seño y se cruzó de brazos mientras que Estados Unidos buscaba su celular hasta que lo encontró y contestó

-bueno, habla el héroe-

-América it´s me, England-dijo la voz del otro lado

-¿Inglaterra?- preguntó volteando a ver al que se suponía era el británico que miraba a todos lados buscando algo interesante en que entretenerse

-si, dime, ¿hay alguien contigo?- preguntó algo desesperado

-espera, ¿Cómo puedes ser Inglaterra si te estoy viendo ahora mismo en la sala de mi cuarto?-

-¡ese no soy yo! Bueno, si soy yo pero… arrrgg, es algo complicado de explicar. Voy para tú hotel en este momento no te vayas a mover de ahí y no dejes que se vaya- le ordenó

-no te entiendo nada, estas hablándome por teléfono pero te tengo aquí y me dices que no eres tú ¿Qué sucede?-

-te lo explico cuando llegue, no te muevas de donde estas-

-God…- suspiró el ángel levantándose y arrebántandole el teléfono a Estados Unidos caminando a una esquina de la habitación.

-England my dear, es un gusto volverte a escuchar ¿Ya cambiaste de opinión respecto a lo que te comenté?-

-¡Tú! ¡Regresa en este instante!- rugió fuera de sí el original

-supongo que eso es un no, que mal, entonces me tendré que ver en la penosa necesidad de divertirme a solas con nuestro pequeño- dejó escapar una risita traviesa

-¿Qué pretendes?- ahora parecía entrar en pánico haciendo que la sonrisa del clon se ensanchara

-me extraña que preguntes eso dado que son tus propios deseos… ya sabes, aquellos que salen a flote en noches calurosas cuando tus manitas se ponen a juguetear con tu cuerpo ¿recuerdas? Todas esas cosas que te imaginas mientras te tocas yo las hare realidad, tal vez te cuente después como me fue, bye- y colgó

-América ¿quieres divertirte un rato?- preguntó mordiendo una punta de la estrella de su varita mientras que el otro solo lo miró con desconfianza

-n… no gracias- contestó intentando hacer caso a las palabras que Inglaterra (el que había llamado por teléfono) le había dicho

-te prometo que no te vas a arrepentir- le dijo atravesándolo con esos ojos verdes que parecían peligrosos pero a la vez irresistibles, como si tuvieran un brillo adictivo y maligno que lo obligaban a decir que si

-es… esta bien- contestó sin saber porque.

En todos sus años de conocer al británico jamás le había visto esa sonrisa juguetona ni ese tono de voz que podría jurar era de lujuria; siempre había visto en Inglaterra a un amoroso hermano mayor, un perfecto caballero, un hombre responsable y serio, pero ahora se aparecía frente a él un tipo rebelde coqueto que lo tocaba y le insinuaba cosas sin importarle otra cosa… tal vez por eso había dicho que si… quería saber más de ese Inglaterra, deseaba poder ver hasta qué punto esa nueva faceta de él podía llegar, quería ver más allá de lo que siempre le mostraba.

Cuando se dio cuenta estaba siendo llevado de la mano por el inglés, corrían por el pasillo del hotel a quien sabe dónde, pero no importaba solo quería seguir viendo esa sonrisa maliciosa y traviesa

Aunque el verdadero Inglaterra no se la pasaba tan bien…

Las pequeñas criaturas aladas vieron como el teléfono resbalaba de las manos de la nación a la vez que todos los colores se desvanecían de su cara

-¿Qué pasó?- se atrevió a preguntar el hada de color verde

-va… va a… va a tener sexo con América…- declaró Inglaterra como si con esas palabras se le fuera su último aliento.

Inglaterra tomó a toda prisa su abrigo y sin más salió de casa acompañado de sus hadas, tomó un taxi, le indicó la dirección mientras rogaba mentalmente que nada hubiera pasado aun entre su parte malvada y Estados Unidos, no es que estuviera preocupado por ese idiota… si claro… era increíble como podía mentirse a sí mismo.

El camino pareció una eternidad y apenas llegó al hotel echó a correr tan rápido como pudo, subió por el elevador hasta el último piso y en menos de cinco segundos ya estaba golpeando la puerta de la habitación.

-¡América ábreme!- ordenó a gritos golpeando con el puño la puerta, sin embargo nadie abría y tampoco respondía

-no puede ser…- e imaginando lo peor dio una patada abriendo por fin la maldita puerta

-América ¿Dónde estás con un carajo?- gritaba buscando en todos y cada uno de los rincones del cuarto seguido por sus hadas que revoloteaban aceleradas

-¡ahhhh no está aquí! Ese idiota, le dije que no se moviera- dijo dando un puñetazo en la pared

-tal vez no están muy lejos, seguramente aun están en el hotel- intentó tranquilizarlo el hada azul

-pues más les vale a ustedes que sigan aquí- les amenazó fulminándolas con la mirada.

La vieja nación corrió hasta la escalera de emergencia, subió a toda velocidad hasta llegar a la azotea, se detuvo intentando tomar algo de aire, sentía que le iba a dar un paro respiratorio si seguía corriendo ¿Dónde diablos se había metido ese par? Aunque la respuesta le cayó casi del cielo

-¡Ahhh! ¡Iggy! ¿Qué haces? No, espera, no hagas eso, ¿no estarás pensando en meter eso dentro de mí? ¿Verdad?- era la chillona y desesperante voz de Estados Unidos

El Reino Unido buscó de donde provenían los ridículos gritos, con su corazón latiendo desesperado por el esfuerzo y el miedo mezclados, al fin los localizo…

América estaba amarrado en el barandal de seguridad de la azotea, con sus manos sobre su cabeza, frente a él estaba el bizarro ángel que lamia divertido la estrella de su varita mientras desabrochaba los pantalones del rubio

-¿Inglaterra?- preguntó Estados Unidos viendo que a lo lejos estaba el ojiverde

-ah, viniste ¿quieres hacerlo tú primero? Apenas íbamos a empezar- dijo volteando a ver a su contraparte sin borrar su sonrisa traviesa

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Fiuuuu segundo capítulo, je je je espero les haya gustado y gracias por haber continuado leyendo, también muchas gracias por los reviews.