Notas de la autora:
¡Hola a todo el mundo! Seee, estoy eufórica, pero se está celebrando por aquí la más preciosa de todas las fiestas, ¡que es el Carnaval! Y estoy feliz ^^
En fin, a lo que vamos... Aquí está el segundo capítulo del fic. Siento que aún estoy asentando las cosas y bueno... Agradezco a Suiseki, Priincezz, La Tigresa dj y Raven Granger por los comentarios. Ustedes me dieron de comer xD
Ahora sí, vamos al fic... ¡Ojalá les guste!
Disclaimer: LoveCom no me pertenece y sus personajes tampoco. Si no reconocen a alguno, entonces sí, ese personaje es mío xDDD
Amor es sólo amar
II
Las primeras luces del amanecer no le pillaron por sorpresa. Sus ojos estaban clavados como platos en el techo algo desconchado de su habitación, y tan enajenado por sus propios pensamientos como estaba, ni siquiera se inmutó cuando el estridente sonido del despertador acabó con toda la paz que reinaba en su casa.
Se levantó y preparó para ir a la escuela casi como un autómata. Dio gracias de no toparse ni con su madre ni con su hermana, y así evitar dar detalles de lo sucedido la noche anterior y de las no tan inofensivas preguntas del tipo: "¿Y cómo está tu amiga, ésa tan larga y simpática? ¿Y qué estuvieron haciendo? ¿Y tras la fiesta dónde fueron?". Sólo él sabía el tiempo que había tenido para proyectar en su cabeza los mil y un desenlaces que había recreado para ella. Y junto a él... Y sólo su aspecto sudoroso y cansado era la prueba concluyente de la mala noche que le había dado cada una de las opciones.
Antes de lo que esperaba, debido también al procesamiento de ideas estúpidas en su cabeza, estaba plantado frente a la escuela, donde ahora decenas de cubos de basura agolpaban los restos de lo que había sido, sin ninguna duda, una fiesta de lo más exitosa; en cuanto a creación de chismes y cuchicheos para todo un mes se trataba...
No le extrañó, por tanto, la cantidad de disparates que oyó mientras intentaba pasar desapercibido hasta llegar a la planta donde se situaba su propia clase. A cada cual más descabellado y absurdo. Pero sí le asombró, y disgustó en la misma medida, ver a la fácilmente destacables entre el resto de las demás cabezas, Koizumi Risa apoyada sobre el marco de la puerta de su aula, rodeada de un trío de chicas cortadas casi por el mismo patrón y pertenecientes al otro grupo del mismo curso. Otani pudo imaginarse perfectamente por qué estaban allí y para qué, y... resultaba que Aikawa Kazuki aparecía en ambas respuestas. De cualquier otra forma, aquel grupito de chicas populares que Otani jamás había estimado ni lo más mínimo, no se habría rebajado a acercarse a alguien tan corriente como parecía ser Risa.
Por un momento pensó que la estarían acosando, amenazándola o tal vez, tratando de convencerla de que una chica como ella no estaba a la altura del chico al que tenía la dicha de responder como novia... Pero pronto descartó aquella idea. «Claro... Es mucho mejor estrategia unirte a tu enemiga que enfrentarte a ella», dedujo rápidamente Otani sin ser capaz de reprimir aquel mohín de desprecio en su cara. Así se explicaría el porqué Risa parloteaba tan alegremente frente a aquella manada de depredadoras, contándoles con todo lujo de detalles cada minuto de su noche de ensueño y fingiendo ser las buenas amigas que, obviamente, no eran.
—Es precioso, ¿verdad? —comentó Megumi con falso entusiasmo, la chica más llamativa de toda la banda y la que, sin duda, parecía ser la líder de ésta. Sujetaba en sus manos el pequeño colgante que prendía del cuello de Risa, probablemente el mismo que Otani le regaló en su cumpleaños pasado, y sus ojos hermosos pero despiadados, pasaban de la joya al rostro de su propietaria como si estuviese deseosa de arrancárselo en cualquier momento—. Parece ser una joya algo cara...
—¿En serio? —se preguntó Risa con total inocencia—. La verdad es que no estoy segura. No me fijo mucho en esas cosas...
—Querida, no me extraña lo más mínimo que no estés acostumbrada a relacionarte con estas delicadezas —añadió la morena, a lo que su cuadrilla contribuyó con un estallido de risitas perversas—. En cierto modo es un desperdicio que tenga que desaprovecharse en la garganta de alguien que lo tachó de bisutería.
La aludida le concedió una mirada incomprensible y Megumi sonrió ligeramente antes de continuar con la charla que tanto le interesaba.
—Entonces, podría decirse que ya es oficial. Lo... vuestro. Deberías sentirte afortunada.
—Lo estoy. Mucho. Ayer viví una de las noches más increíbles de toda mi vida —sus ojos brillaron como si pudiese representar en su mente cada uno de aquellos momentos—. Kazuki es tan caballeroso y maduro para su edad... —la joven se llevó un par de dedos a su boca—. Jamás pensé que encontraría a alguien así fuera de los circuitos de mi videoconsola...
Aquel gesto pareció desconcertar a la morena. Sus ojos se abrieron escandalosamente y por un fugaz segundo, su gesto se trastornó, derrumbando aquel disfraz de chica encantadora y atenta que con tanto esfuerzo estaba tratando de mantener frente a Risa.
—¿Qué quieres decir con... esto? —dijo en un tono claramente más alterado, imitando el mismo gesto de Koizumi al depositar sus dedos sobre sus labios—. ¿Qué estás queriendo decir? Es que él...
—¿Qué...? —respondió enarcando una ceja.
—Me estás diciendo que anoche Kazu-... —se corrigió a sí misma—, quiero decir, que Aikawa-san te be-...
—¡Hora de ir clases! —se oyó una voz.
Megumi trató de localizar al culpable de su interrupción en un punto tan importante. Repentinamente, un cuaderno se había colocado ante sus propias narices y aquello le impidió visualizar el rostro de Risa. Sin embargo, tuvo que bajar ligeramente sus intensas orbes verdes para descubrir a su pequeña, y nunca mejor dicho, molestia.
—¿No llegas tarde? —dijo por primera vez Otani dirigiéndose a ella.
—Perdona, ¿te atreves a hablarme a mí? —respondió con su usual aire altanero.
—Sería una pena que no te dejasen entrar en clase con... todo lo que te has esmerado para venir tan, pero tan mona a la escuela, ¿no te parece?
La morena le fulminó con la mirada. Sólo Risa no entendió que aquello no era precisamente un alago y recibiendo la atención de la muchacha cuando ésta sujetó su muñeca, pudo leer el contenido del papel que acababa de depositar en su mano. Parecía un número de teléfono.
—Querida Risa, mucho me temo que tendremos que continuar nuestra conversación en otro momento, y quizás, en otro lugar. No queremos ser un estorbo... —sentenció despidiendo una mirada fría hacia su compañero.
—Espera, un segundo... ¿Lo dices por este idiota? —dijo señalando a Otani—. Oh, no le hagáis caso... Él es así de nacimiento...
—¡Oye!
—Podéis quedaros todo el tiempo que queráis. Después de todo, si ya sois parte de mi círculo de amigos es como si fuerais parte de nuestro grupo también.
—Quién lo diría... —añadió con una sutileza que no terminó de disimular su rechazo hacia aquel hecho—. Por supuesto, Risa, ya sabes que puedes contar con nosotras para lo que te apetezca. Pero es mejor que nos apresuremos en irnos. Nos vemos pronto, querida...
La joven se alejó por el amplio pasillo mientras encabezaba a sus otras dos compañeras y meneaba singularmente sus caderas de un lado a otro. Otani pensó que si el escenario hubiese sido diferente, podría perfectamente encajar sobre las tablas de una pasarela. Pronto, cuando se dispuso a enfocar su atención hacia el interior de su clase, pudo observar todas y cada una de las miradas, sobre todo masculinas, clavadas en él. Algunas denotaban desaprobación, otras envidia... abundaban sobre todo las miradas perdidas en sus propias fantasías... Pero no le dio más importancia de la que tenía. Suponía que recibir a las chicas más populares de la escuela conllevaba situaciones como aquella.
—¿Qué mierda estáis mirando?
—¡Pues a ti! —reprochó una voz—. ¿Sabes la suerte que tenemos de recibir a Usami Megumi? ¡Es la chica con la que prácticamente toda la escuela tiene sus fantasías!
—¿Qué... clase de cosa asquerosa me estás contando? —balbuceó el muchacho.
—Y tú casi echándola a patadas como si nada... Menudo bocazas.
El chico movió la cabeza dándolo por perdido. Precisamente ahora tenía mejores cosas de las que preocuparse que del colectivo masculino de su clase y sus... fantasías.
Pronto se posicionó en su pupitre y observó, incluso molesto, cómo la alta muchacha se acomodaba en su asiento, justamente al lado del suyo, arrojando los lápices y cuadernos sobre la mesa de mala gana.
—No puede ir en serio... ¿verdad? —se dirigió hacia la muchacha.
—¿El qué? —respondió cortante, sin ni siquiera pensar en dirigirle la mirada.
—Estoy hablando del " ya sois parte de mi círculo de amigos" —repitió tratando de emular su misma voz—. No puede ser verdad que nos estés metiendo a Nobu-chan y a mí en el mismo saco que... que a ellas. Sólo son unas desconocidas.
—¿Eso es lo que te preocupa? —masculló enfadada.
—Sí, mucho...
El pelirrojo no pudo evitar fruncir el ceño. Él mismo había considerado su intervención como la salvación de la muchacha, y acabó resultando que aquel trío de hienas le parecía una mejor compañía que la suya propia.
—No son desconocidas. Están en esta escuela desde que yo era pequeña, y... y bueno, tú estás igual que entonces, pero hablo de que llevamos el mismo periodo de tiempo estudiando, en cierto modo, juntas.
—Hasta ayer ellas no te habían dirigido la palabra. Ni siquiera creo que te hayan visto, y eso, tratándose de ti, créeme, es una evidencia bastante clara del poco interés que te han prestado siempre.
Risa dejó de mover las cosas sobre su mesa.
—Oye Otani —le miró de reojo—, sólo estoy tratando de ser amigable. Además, estas chicas también son conocidas de Kazuki.
—¿De Kazuki?
—Sí, de Kazuki —repitió sin percatarse de que la verdadera sorpresa para el muchacho había sido oírla emplear el nombre de pila del susodicho—. Ya nos habíamos conocido hace una semana, creo que es normal que les devuelva el trato.
—Bueno... Creo que ahora lo entiendo todo.
—¿Qué estás queriendo decir?
—¿Él te obliga a que las trates así?
—¿Qué...? —parpadeó sin entender nada—. Claro que no... En serio, Otani, ¿no habrás bebido ayer, no? Mira que por poco que sea con ese tamaño tuyo cualquier cantidad puede dejarte lesiones de por vida...
—¡Ja! Qué graciosa eres... —quiso dejar la conversación ahí, pero el tema volvía a reconcomerle la cabeza y volvió a dirigirle la mirada—. Te lo digo en serio. Esas chicas no tienen ninguna intención de incluirte en su círculo. De hecho, por más que me duela decírtelo, creo que es tu relación actual lo único que les atrae de ti.
—Otani, no seas paranoico. Sólo les caigo bien y punto. ¿Por qué otra razón iban a darme esto? —por suerte para todos, ningún varón se percató de que era el número de la famosa Megumi lo que zarandeaba en su mano.
—¿Qué estás haciendo? ¡Guarda eso! —gritó tratando de arebatarle el papelito, consiguiendo únicamente que éste cayera frente a los pies de su compañera—. ¿Quieres que esta panda de adolescente con problemas hormonales se te lancen encima para arrancarte ese telé-...?
Lo que decía acababa de dejar de tener sentido. Cuando Risa se inclinó para tomar el papel del suelo, aquel pedacito de joya brotó de su camisa y Otani no pudo evitar entregar en aquel objeto su absoluta y rotunda atención. Sin ninguna duda, aquel colgante no era ni sombra de ese mismo que hacía pocos meses, él mismo le había regalado a la pelirroja. Después de todo, no recordaba un sólo día en que la joven no lo hubiese lucido en su cuello desde entonces, y ahora, aquel simbólico colgante ya no estaba, aunque eso no hubiese sido tan desalentador si no hubiese sido tajantemente sustituido por otro.
Koizumi pareció comprender de golpe el porqué la mirada del muchacho lucía tan absorta y perdida, y guardando de nuevo el objeto bajo sus ropas, trató de restarle importancia, pero... no podía. Aquel desafortunado acontecimiento le había dolido en el fondo. A fin de cuentas, Otani era su mejor amigo y lo que menos deseaba en el mundo era herir sus sentimientos y que éste la malinterpretara..
—Ohm... —susurró simplemente mientras arqueaba las cejas..
—Esto... no es nada. Bueno, anoche Kazuki insistió en adelantar el regalo de Navidad —sabía que la mirada del joven estaba clavada en ella, pero no se vio con el valor para enfrentarla. Sus ojos iban de un lugar a otro, la boca se le secó repentinamente y las mejillas se le colorearon de un intenso tono rojizo—. Tuve que... ya sabes. Si no, no lo hubiese hecho. Pero el... el otro colgante está, está guardado. El otro colgante lo he...
—Ah, vaya... —se apresuró en interrumpirla—. Qué bonito es...
—¿Eh?
Cuando quiso darse cuenta, una fina sonrisa decoraba los labios del jugador de baloncesto. A Risa le pareció desconcertante, pero resultó ser más que suficiente para aliviarla. Después de todo, agradecía que el joven no tomase aquel asunto como algo personal y que entendiese sus circunstancias. Aquel gesto fue tan deslumbrantemente perfecto, que nadie hubiese podido prever que aquella sonrisa no era más que una mueca amarga. Toda una farsa.
—Sí que es bonito. Ya me extrañaba que fuese aquella otra birria lo que había llamado la atención del trío de hienas...
—Otani... —quiso corregir el apelativo de "birria", pero el joven se lo impidió.
—Bueno, no importa. Este colgante te queda bien incluso a ti, que ya es pedirle demasiado, así que...
—¡Oye Otani!
—¿Qué dije que no fuera verdad?
—Serás... imbécil...
A unos pocos metros de distancia, Nakao se despedía de su novia. Había visto al profesor aproximarse con una velocidad vertiginosa, y no podía cortar la charla con Nobuko de cualquier manera...
—¿Has visto eso? —indicó el chico, quien presenciaba ahora la discusión de aquel dúo de payasos.
—Pues sí, de principio a fin.
—¿Y qué has sacado en conclusión?
—Muy sencillo —se apresuró mientras fruncía el ceño—: Otani es increíble, alucinante e irremediablemente idiota.
—Correcto —corroboró Nakao.
La pareja intercambió una mirada que irradiaba complicidad. Estaba visto que Otani no atendía a razones y palabras, y muy pronto, desecharon el Plan A...
CONTINUARÁ...
Asentando las cosas, asentando las cosas... xD
Y bien, ¿qué les pareció? ¿Verdad que ustedes también quieren entrar en al círculo de alguien como Megumi? xD En fin, más adelante profundizaremos en Kazuki, que ni recontra idea tenemos de qué va este muchacho y, muy pronto, van a descubrir que está más unido a Otani de lo que imaginan... Uh, ¿spoiler? xD
¡Nos leemos pronto!
Shizenai
