Capítulo 1

Él podría simplemente olvidarlo, hacer de cuenta que nada había sucedido pero por mucho que lo deseará algo en su interior le obligaba a dudar y casi podía estar seguro de que Snape estaba mostrándole una nueva verdad, una que él necesitaba conocer finalmente.

La espada de Gryffindor descansaba sobre una roca, habían decidido que lo mejor era destruir el guardapelo y la copa lo antes posible, así que ahí estaban en medio del bosque mirando fijamente el uno al otro sin decidir quién debía hacerlo.

- Voy a pedirle que se abra, en parsel y cuando lo haga tú lo golpeas con la espada, directamente- dijo Harry. Hermione no se atrevió a responder, tenían que intentarlo- ¿Lista?

La castaña asintió levemente- A la de tres. Uno, dos, tres… ábrete.- Hermione sentía como sus manos temblaban mientras alzaba la espada y dirigía el certero golpe hacía la extraña figura que empezaba a surgir del guardapelo.

- Sangre sucia inmunda, maldita abominación… Tú nunca pertenecerás aquí- grito la figura que parecía desangrarse poco a poco- Maldita sangre sucia, impura, sucia- gemía guturalmente mientras sus gritos hacían eco en el viento hasta que finalmente se convirtió en un susurro.

- La copa, debemos deshacernos de la copa- replicó Hermione cuando finalmente el horrocrux desapareció. – Es tu turno- dijo tendiéndole a Harry la espada.

- ¿Estás bien?- pregunto él preocupado.

- Después de tener que soportar a Malfoy durante años, creo que sobreviviré a esto- respondió ella intentando romper la tensión.- Todo estará bien Harry, estamos cada vez más cerca.

- Si, tienes razón- acordó mientras colocaba la copa sobre el tronco de un árbol. A pesar de que deseaba creer en las palabras de Hermione no podía evitar sentir cierto temor a lo que les deparaba el futuro.

- ¿Sabes lo que estás haciendo Harry?- la voz vino de la copa- ni siquiera tienes un plan ¿verdad?- dijo la voz de Ron cuando Harry alzo la espada- Dumblerore nunca confió en ti, eras solo un juguete en sus manos- resonó la voz haciendo eco en sus pensamientos.

- Harry no lo escuches- chillo Hermione percibiendo el cambio en la mirada de su amigo- Harry- grito mientras la espada caía pesadamente al suelo. Ron tenía razón al abandonarlos, él no sabía qué hacer, era solo un niño librando una guerra que no pidió y que le había arrebatado la seguridad de una familia y la alegría de sus amigos.

- Esperábamos más de ti, esperábamos que nos salvaras, que supieras que hacer- chillo la voz que ahora se parecía demasiado a la de Hermione- Nos decepcionaste, el gran Harry Potter es solo un niño patético.

- Harry, toma la espada. Destrúyelo- grito la castaña angustiada por lo que estaba pasando. – Tú puedes.

Fue tan difícil tomar la espada, sentía como si pesara demasiado para sus brazos. Las voces tenían razón él solo era un niño, esto era demasiado para él pero no había ninguna otra persona que pudiera hacer algo y no podía simplemente rendirse. El ruido del metal contra metal fue seguido de un grito estridente y tenebroso, cuando Harry finalmente pudo enfocar sus pensamientos vio los restos de la copa tirada sobre la nieve envueltos en algún tipo de liquido viscoso y oscuro.

Hermione se acercó a él y clavo su tranquilizadora mirada en él- Todo estará bien- dijo mirándolo a los ojos- esta guerra terminará pronto, estamos muy cerca – él fingió creérselo pues sabía que ella solo lo decía para tranquilizarlo y se dejo llevar hacía la tienda.

- ¿Comprendes, Bella? ¿Puedo confiar en que no van a decepcionarme?- la interrogo el Lord.

- Será un honor mi Lord, me encargaré de que todo salga como debe ser- respondió la mortifaga con rapidez.

- Un error más y puedes estar segura de que los culpables serán castigados de manera ejemplar- el brillo rojizo de sus ojos le dio un aspecto aterrador a su rostro, la mujer no pudo evitar que su cuerpo se estremeciera ante la visión de innombrable.

- Por supuesto mi Lord, no debe preocuparse, me encargaré personalmente de esta misión- dijo inclinándose respetuosamente ante su amo.

- No sé qué haría sin ti- exclamó Harry dejándose caer sobre la húmeda hierba al lado de la castaña, ambos respiraban con dificultad exhaustos por la carrera.

- No vas a convencerme con eso Harry, has perdido así que te las apañas con la cena- dijo Hermione sonriente, había sido un juego tonto, unas carreras para decidir quién haría la cena pero Harry se veía más tranquilo ahora y casi estaba segura de que el juego había valido el riesgo.

- Oh vamos Hermione, tú eres la mejor con el pescado- replicó – además sabes que no me refiero a eso, gracias por quedarte conmigo- dijo de pronto volteando su mirada hacía los árboles.

- Para eso están los amigos- respondió ella, quizás debería decirle que Ron era un idiota y que no se preocupara por él pero no pudo, las palabras simplemente no salieron de su boca, hablar de Ron podía resultar muy doloroso para ambos.

- Entremos, tengo una cena que preparar- declaro él ayudándola a levantarse.

- Me temo que la cena tendrá que esperar- la interrupción vino del otro lado de la invisible burbuja que protegía el claro donde los jóvenes habían alzado su tienda- debo decir que estoy asombrado por sus hechizos protectores señorita Granger- agrego acercándose poco a poco hasta rozar la burbuja haciéndola estremecer.

- ¿Cómo nos encontró?- pregunto Hermione sin poder evitar sonrojarse por el alago a sus habilidades.

- Le he dicho antes que no me subestimara señorita Granger, ahora si es tan amable ¿podría retirar las barreras?- pregunto el profesor.

- No- grito Harry – aún no, aún no estamos seguros de que no vaya a traicionarnos.

- Admiro su desconfianza señor Potter pero si esas fueran mis intenciones le aseguro que estaríamos en otra situación ahora.

- Harry, creo que por esta vez…-pero calló ante la mirada molesta de su compañero.

- Esta bien pero maten tu varita preparada, solo para estar seguros- aclaro mirando con desconfianza hacía donde las barreras caían revelándoles a su visitante.

- Debe saber que era voluntad de Dumbledore el continuar sus clases conmigo- dijo mirando fijamente a Harry.

- Esas clases eran un fiasco, usted lo sabe – replicó Harry- además no necesito su ayuda.

- Claro que no, ustedes lo han hecho muy bien hasta ahora. – Declaro escéptico- sin embargo debo aclarar que las clases que estoy dispuesto a impartirle no tienen nada que ver con la oclumancia.

- ¿Entonces cual sería la temática de esas clases?- pregunto la castaña intrigada

- El que hasta ahora haya sobrevivido ha sido más cuestión de suerte que de habilidades, es hora de que se entrene apropiadamente para cumplir con su destino.


Gracias por su interés en la historia

Disculpen el retraso