A los que leen lentes mañana actualizo, gracias por esperar n.n
Ya saben el anime K project no es de mi propiedad no hago esto con ánimos de lucro.
Disfruten!
Luna escarlata
Dos cuerpos que se hacían uno entre las sabanas de esa blanca cama, perdidos en el mar de emociones que estaban sintiendo como único testigo la luna tenue, acariciando los cuerpos que buscaban pasión.
El menor gimió al sentir como el de cabello rojo se encontraba dándole atención a esos botones rosas que se encontraban en su pecho –Mi..Mikoto-san– un jadeo salió despedido de su boca al sentir como el mayor jugaba con estos, mordiendo, lamiendo y pellizcando todo a su paso, esas manos expertas que bajaban lentamente delineando el joven cuerpo que se encontraba debajo de él, ciertamente la imagen del pequeño lo excitaba; los ojos entrecerrados por el placer y ligeramente llorosos, las mejillas sonrojadas, la boca semiabierta y el cuerpo a su total disposición, ya no aguantaba más… Acerco su mano a la comisura de los labios del menor, llenándolos con un poco de saliva de este para después bajarla hasta su entrada y prepararlo, pudo ver la cara del menor demostrar algo de dolor por la invasión pero sabía que no se quejaría, así que prosiguió y entro de lleno en él, espero un poco a que el castaño moviera sus caderas de manera involuntaria esa era la señal en la que debía empezar a moverse. Pronto el vaivén comenzó, ese vals en el que dos cuerpos se mueven desenfrenados buscando llenarse, el final se acercaba ambos lo sabían por lo que el mayor aumento su ritmo liberando su esencia dentro del menor.
–Miko..koto-san lo amo– jadeo al llegar a su límite.
–Hn–el otro solo soltó un gruñido al llegar al clímax.
Y como siempre pasaba el más pequeño esperaba ansioso el que su rey se quedara a dormir sin embargo este solo se vistió para después irse, dejándolo como siempre solo en esa habitación acogida en la oscuridad y como siempre sucedía solo se acostaba en su cama esperando y añorando el que al despertar el otro se encontrara a su lado.
Sus ojos azules se afilaron al escuchar el jadeo del menor diciendo ese tan odiado "te amo", pero no se podía mover de ahí debía de esperar a Mikoto para así partir de una vez a la misión, ya había investigado lo suficiente como para saber que lo que estaban enfrentando esa vez era algo más profundo que una simple sed de sangre, venganza o el gusto de ver y hacer sufrir a las personas. Sin embargo eso no hacía nada grato el estar esperando del otro lado de la puerta al que el pelirrojo saliera de una maldita vez.
–Fushimi vámonos– estaba tan ensimismado pensando en todo, que no escucho cuando el otro salió por la puerta. Miro por última vez esa puerta que después visitaría más noche, tenía el derecho de hacerlo y lo haría, quería tocarlo, acariciar esa tersa piel. Comenzó a caminar no había la necesidad de responderle.
Hundió su espada lentamente en el estómago de la niñita a la cual le majaba con fuerza la cabeza con su bota, el sentir como la sangre comenzaba a brotar y bañar su espada junto con los crujidos que salían del cráneo de esta era simplemente gratificante y oírla soltar ese quejido de dolor lo extasiaba, no pudo evitar sonreír sádicamente.
–Así que te gusta hacer cosas con tus manitas, ¿Qué tal si te faltan deditos?–rio con locura al ver la cara preocupada de esta, lentamente fue cortando cada uno de la mano derecha de esta con la espada, vio como la niña se mordía el labio para evitar soltar algún grito.
–¿Por qué esa cara?, ¿Qué no te gusta sonreír? Si es así yo te ayudo– y sin más tomo su espada y le dibujo una sonrisa a la pequeña dejando pedazos de carne colgando.
Y por fin paso lo que estaba esperando la pequeña grito, dejando salir un grito potente y chillón que variaba su onda de sonido, ese grito había sido cualquier cosa menos humano.
–Tardaste mucho, me sorprendes– susurro, y puso una cara de asco cuando esta comenzó a reír desquiciadamente.
–Tienes algo preciado yo me lo llevare, lo he visto, sufrirás–la risa de la "niña" se vio interrumpida al ser atravesada por dos espadas una en la cabeza y otra en el corazón para después arder en fuego.
Movió la cara hacia otro lado al sentir el olor pútrido de la carne de esa cosa –el cuerpo estaba en descomposición desde hace mucho tiempo– suspiro con fastidio para después sacar sus espadas del montón de carne sin forma que quedaba.
Camino arrastrando los pies saliendo de la habitación de ese orfanato en el que se encontraba, había sido un caso extraño se había dado una masacre en ese lugar hace un año aproximadamente, miles de cuerpos de niños por todas partes, sangre y símbolos satánicos; lo que le llamo la atención y por lo que empezó a investigar fue el caso de esa niña que acaba de asesinar, si es que se le podía decir así porque la verdadera niña había muerto el año de la masacre, el nombre de esta era Rossete Aberrs, la pequeña había sido encontrada entre los miles de cuerpos, desubicada y débil.
Sin embargo al ser traslada a otro orfanato junto con los niños sobrevivientes en lo que se arreglaba y se investigaba acerca del extraño suceso, la niña comenzó a actuar extraño, esto se le atribuyo al suceso traumático, sin embargo algunos niños habían dicho que la habían visto cantar sola y comer ratas. Por lo que fue transferida por órdenes superiores al orfanato ya inaugurado de nuevo junto con otros niños. Pero al regresar su comportamiento se volvió más irregular, y comenzaron a haber casos de desapariciones por toda la zona, lo que lo llevo a ese lugar junto con otros miembros de HOMRA, habían intervenido a tiempo, el demonio que había poseído a la niña ya no podía ocultar más el estado de putrefacción del cuerpo de esta por lo que iba a iniciar el sacrificio de la luna escarlata.
Suspiro otra vez para después pasar su mano por su cabello, paro al ver a Suoh Mikoto, el líder de HOMRA, acercarse a él –¿obtuviste información?–pregunto desinteresadamente.
Se tragó la maldición que quería soltar para solo decir un simple–solo lo pude hacer gritar–le daba igual si al otro no le gustaba esa respuesta, el pelirrojo solo asintió mientras fumaba un cigarrillo –debemos irnos antes de que Scepter 4 venga a investigar– añadió mientras saltaba por una ventana.
Él sabía que eso no terminaba ahí, ese demonio había tenido ayuda para intentar hacer la luna escarlata y lo que había ocurrido hace un año no era solo alguna coincidencia, solo debía investigar más…
Los ojos azules brillaron en la oscuridad de esa habitación, al observar el bulto que se encontraba enrollado entre las mantas producto del frio, era obvio que lo sintiera cuando llego la enorme puerta del balcón estaba abierta, así que no fue difícil adentrarse lo cual le agradecía al castaño, sin embargo tampoco quería que se enfermara por lo que cerro con cuidado la enorme y hermosa puerta de vidrio del balcón que daba a un prado rojo producto de la enorme cantidad de rosas rojas que se encontraban sembradas debajo de esta.
Se acercó sigilosamente hasta poder tocar con su mano los mechones castaños que se asomaban entre las sabanas, simplemente suaves al tacto y de un olor único que aun después del acto de pasión de este con Mikoto seguía conservando ese olor, delineo el rostro de este con sus dedos, como si de algo que se pudiera quebrar se tratara, eso sería una burla para el joven lo conocía y sabía que no era ese tipo de persona y si se daba cuenta que pensaba eso le rompería algo; simplemente no entendía como teniendo esa actitud tan agresiva hacia los demás seguía usando vestidos de vez en cuando como cuando era un niño y lo había visto por primera vez, de eso ya eran cinco años el niñito frágil que había visto hace tanto tiempo ya no estaba.
Aunque sin duda Fushimi sabía cuál era la razón por la que este los usaba, y el saberlo lo hacía sentirse enojado, solo había que ver el hecho que todos los vestidos que llegaba a ponerse eran rojos con encajes negros o viceversa. Apretó los dientes en una mueca de desagrado, sus ojos brillaron para después relajar su rostro al escuchar como el castaño suspiraba entre sueños.
–Misaki– susurro mientras acariciaba la mejilla de este con sus largos y fríos dedos.
Ya no podía hacer nada sin embargo Misaki le pertenecía tanto a él como a Mikoto y se atrevía a decir que en realidad este debía ser de su completa posesión.
Cerró los ojos al recordar las palabras de la cosa que había matado "Tienes algo preciado yo me lo llevare, lo he visto, sufrirás ¿he? Ya quiero ver eso maldita" pensó con sorna mientras abandonaba la habitación después de ver por última vez al castaño.
Abrió los ojos de golpe había sentido que le acariciaban la mejilla, sin embargo no había nadie, por lo que volvió a acostarse al ver que todavía faltaba algo para que amaneciera.
"Se sintió cálido" pensó antes de volver a dormir.
