Hola como anda esa gente….espero que bien…p nbues como ya saben aquí estoy para continuar este fic….recuerden que esta historia es una adaptación ya que una chica muy linda llamada LUSHIANA me dio permiso para publicar….
Ademas los personajes de Bayblade no me pertenecen, etc, etc, etc….Ahora a leer….
CAPITULO 2: SENTIMIENTOS INESPERADOS
Unos hombres vestidos de negro iban por un pasillo, llevaban a rastras a Hiromi, la cual iba inconsciente. La arrastraron por todo el pasillo de la gran mansión, Hiromi iba inconsciente, ajena a lo que le estaba pasando. Los hombres la cargaron hasta una gran habitación.
En el salón de clases, todos los alumnos estaban preguntándose del paradero de la chica de cabellos castaños, miraban su pupitre vacío, aunque en realidad era algo que no les preocupaba.
— Bien, bien. Recibió tarjeta roja y ni siquiera ha venido al colegio— Comentó uno de los compañeros de la chica— . ¡Qué interesante!
— Se lo merece. Se atrevió a ofender a Hiwatari-san haciendo todas esas cosas— comentó Reyna indignada.
— Quizás haya sido expulsada ya— terminó de hablar Ming Ming. Todos los presentes se burlaron de la posible situación de Hiromi, salvo por una pelirroja que estaba preocupada por su amiga.
Recargada en una en una gran silla, Hiromi abrió sus ojos lentamente, aun seguía un poco dormida. Miró a su alrededor y vio a muchas, no comprendía bien que pasaba, pero su cuerpo aun no estaba bien, así que sin más se volvió a quedar dormida.
Kai estaba en una gran silla, miraba a un punto fijo con su gran sonrisa de superioridad, como siempre. Ese punto era Hiromi, la cual estaba dormida aun, sentada en una silla, el chico sonrió aun mas por todo lo que pudiera hacer con ella, acabar de una vez por todas con ese juego.
Ella lentamente abrió los ojos, el efecto había pasado y ya estaba estable, cuando los abrió miro a su alrededor un tanto preocupada, no reconoció el lugar, de pronto su mirada se fijo en un gran espejo de cuerpo completo.
Vio su reflejo, pero había algo diferente, no traía puesto su uniforme, tenia puesto un vestido de noche, muy elegante de color negro, también un gran collar, aretes, brazalete y anillo de diamantes, su cabello lizo y maquillaje discreto, unos zapatos de tacón negros muy elegantes.
— ¿Qué significa todo esto?— preguntó muy desconcertada la chica, pero sobre todo asustada.
Se puso de pie y comenzó a verse de cuerpo completo, veía cada parte de ella, con ese atuendo elegante, tocaba el brazalete, el anillo, el collar, estaba realmente sorprendida y aunque estaba asustada le encantó todo eso, realmente se veía linda, en su vida imaginó verse vestida de esa forma, pero aun maravillada de su atuendo le asusto el posible motivo por el cual estaba así.
De pronto en el reflejo del espejo pudo ver a Kai sentado, viéndola con una sonrisa de malicia, giró para verlo de frente.
— ¿Qué estas intentando hacer?— Preguntó molesta la chica— . ¿Por qué estoy vestida de esta manera?
— 10 millones— comentó serio Kai.
— ¿Eh? — Hiromi estaba muy confundida, no entendió el comentario.
— Lo que llevas puesto, cuesta más o menos eso— comentó mirando a Hiromi de pies a cabeza.
— ¿10 millones?— gritó Hiromi sorprendida.
— Todo lo que llevas, el vestido, maquillaje, las joyas, el peinado, equivale a eso, más o menos— concluyó tranquilamente Kai.
— Esto no puede ser— Dijo Hiromi realmente sorprendida— . ¿Estas… estas planeando usar todo esto para comprarme?— preguntó enojada y ofendida la chica Tachibana.
— No es necesario— Contestó Kai— , puedo darte todo lo que quieras— dijo poniéndose de pie para acercarse a ella.
— ¿Y por qué querrías hacer eso?— Preguntó muy molesta Hiromi ante el comentario del peligris— . ¿Te resulta divertido?— cuestionó al ver que él se reía— . ¿Piensas que me gusta este tipo de cosas?... Es muy desagradable— dijo enfurecida la chica mientras se jalaba el vestido en forma de desprecio.
— Con dinero puede comprarse fácilmente el corazón de cualquiera— Dijo lleno de arrogancia el pelinegro— . Tú no eres diferente, solo eres una plebeya— siguió diciendo con mucha arrogancia el chico.
Hiromi lo miraba con desprecio, enojada de todos aquellos comentarios que decía Kai, realmente lo detestaba.
— Sonríe. Deberías estar muy contenta de poder traer puesto todo eso— Kai se acercó lentamente a ella— . Vamos, sonríe— Sonrió el chico con cinismo— . Te estoy diciendo que sonrías— el tono del chico cambio, se estaba molestando de que ella no hiciera caso.
Mientras Hiromi estaba con la mirada hacia abajo, su rostro reflejaba molestia, indignación.
— ¿Has perdido la cabeza? ¿Cómo quieres que sonría con esto? — Gritó enojada Hiromi viendo fijamente al Hiwatari— . En este mundo hay cosas que no se pueden comprar con dinero— Dijo muy seria— , conmigo te equivocaste. No me trates como a una chica cualquiera— dijo con mucha rabia en su mirada, Kai simplemente la miró fijamente sin mostrar ninguna expresión, Hiromi se harto y salió de esa habitación.
Kai se quedo en completo shock, nunca se imagino que esa chica diera esa respuesta, normalmente siempre trata con gente interesada, eso de cierta forma le molestó, le molestó que ella no fuera como los demás.
Kai al salir de la habitación corrió por todos lados, la casa era realmente enorme y no sabía dónde estaba ella, ni sus pertenencias, buscó en muchas habitaciones su uniforme, pero no encontró nada, simplemente había grandes comedores, habitaciones enormes. Entró en una, parecía como una sala de estar, había una chimenea y arriba había unas fotografías, eran de dos personas, en una estaba una chica de cabellos negros, piel blanca y con una rosa en su cabello, en otra estaba esa misma chica junto con un joven muy apuesto, de cabellos y ojos grises, era un poco parecido a Kai salvo que este chico tenía el cabello largo y el rostro más maduro, en otra estaban los dos juntos con trajes de novios, la chica de ojos chocolates supuso que era su boda y que ellos están casados ahora.
Hiromi se quedó mirando aquellas fotografías, realmente se fascinó con esas personas, por un lado el chico se le hizo realmente guapo y elegante, mientras que la chica elegante, guapa, fina, muy hermosa.
Reaccionó, ese momento no era para estar admirando a dos personas que ni siquiera conoce, así que salió de esa habitación, siguió buscando una salida, pero nada, todo era enorme; después de varios minutos por fin encontró la recepción y vio que se abrió la puerta principal, eso la asusto un poco, de pronto vio como varios hombres seguían a un señor que iba seguido de una mujer. Aquel hombre era Hiwatari Keil, el hombre giró de lado y miró a la chica, aunque no le dio mucha importancia, Hiromi se quedó perpleja viendo a ese hombre, comenzó a llamarlo para preguntarle sobre la salida pero cuando quiso acercarse los guardaespaldas del señor Hiwatari la detuvieron.
Los tipos arrojaron a Hiromi para afuera de la casa ya con el uniforme puesto y sus cosas que llevaba cuando la secuestraron, ella gritó fuerte y se fue enojada del lugar. Soltó un gruñido y se fue de ahí realmente molesta. Tan metida en sus pensamientos y maldiciones no se fijo que en una de las ventanas estaba Kai observándola, estaba realmente serio, su mirada fija en ella.
— ¡Vete al infierno!— y le dio un gran puñetazo con la mano derecha haciendo el que el cayera al suelo.
Recordó con una mueca de molestia.
— Kai— escuchó una voz de una mujer y de igual forma recibió un golpe como el que le dio Hiromi, la misma escena se repetía, giraba el chico para ver a esa persona— . No seas tan engreído— le reclamó esa voz.
Kai seguía viendo como Hiromi se alejaba de la casa, movió su cabeza para sacar esos pensamientos, de pronto sintió que se acercaban muchas personas, era su padre con su asistente y guardaespaldas. El señor Keil se detuvo y vio a su hijo, hizo una seña con la mano y todos sus acompañantes se adelantaron y lo dejaron solo, miro fijamente a Kai, de pronto el chico voltio para ver de frente a su padre, se quedaron viendo, no hubo palabra, el señor Hiwatari simplemente giró y siguió su camino sin decir nada, eso le molestaba a Kai tanto, siempre era lo mismo, nunca decía nada su padre, de igual forma Kai se fue del lugar.
Hiromi caminaba hacia la salida, cuando cruzó la reja de esa gran casa giro para admirar el lugar, se sorprendió al ver tremenda casa, era enorme, en su vida se imaginó estar en una casa así de enorme.
— ¡Dios mío!— dijo impresionada— . Es enorme, ahora que lo pienso, me he hecho de enemigos muy poderosos— dijo con mucho miedo y resignación.
— Yo digo que Hiromi Tachibana debe de estar ahogada en un rio— comentó graciosamente un compañero de clase de la chica, todos en el salón estaban especulando sobre qué habría pasado con la "ojos de chocolate".
— Por su puesto. Incluso se atrevió a pegarle Hiwatari-san delante de todo mundo— comentó Reyna con mucho coraje.
— Ahora mismo debe de estar muerta— concluyó otro compañero, todos los del salón soltaron una gran carcajada.
— Todavía estoy viva. Maldita sea. ¿Algún problema?— gritó Hiromi entrando al salón, estaba furiosa por el comportamiento de todos, y al escuchar aquellos comentarios, estalló completamente.
Todos giraron a ver a la chica que estaba en la puerta.
— Pero realmente ¿No sería mejor que abandonara la escuela por su bien?— preguntó la pelinegra a todo el salón.
— Debería de irse de una buena vez— comentó Ming Ming, todos comenzaron a reírse y salieron del salón dejando a Hiromi aun en la puerta, pasaban por la salida y la empujaban, la ultima en salir fue Salima quien solo miró apenada a Hiromi y salió del lugar callada.
Llegó la hora de almuerzo, Hiromi se dirigía a la cafetería, entró muy pensativa, no olvidaba lo que le había pasado. Se fijo que mucha gente estaba reunida, le llamó la atención porque todo el mundo comenzó a verla raro, cuando se fijo que era lo que había ahí.
En la pared estaba pintado en letras enormes "Tachibana Hiromi se acostó con 5 hombres", Hiromi se sorprendió al ver eso.
— ¿Quién habrá escrito eso? — comentó sarcásticamente Reyna.
— No sé, pero de verdad esta chica sí que no pierde el tiempo— dijo muy burlonamente Ming Ming
Hiromi se enojó tanto que ni siquiera pudo decirles nada, corrió por un pasillo y llegó a su guarida, a ese lugar que la calma tanto. Cerró la puerta fuertemente.
— ¡Ese bastardo!— Dijo muy molesta mientras bajaba las escaleras— . Tiene la cabeza llena de basura— terminó de bajar para recargarse en la pared que está ahí— . En realidad… todavía soy virgen— gritó con todas sus fuerzas, llena de indignación por haber visto tal cosa. De pronto reaccionó, recordó que en ese lugar también se mantenía Brooklin, giró para abajo, no había nadie, se relajo al momento, no había escuchado su vergonzosa declaración.
— Así que aun eres virgen— dijo Brooklin mientras bajaba por las escaleras de donde venia Hiromi hasta acercarse a ella.
Hiromi se puso roja hasta la raíz, al final de todo si escuchó su confesión, giró a su izquierda en donde se puso Brooklin para poder verlo, él estaba riendo.
— No te rías de mí, por favor— rogó la chica con un poco de timidez.
Brooklin dejo de mirarla para recargarse en la pared y comenzar a leer una revista que traía en sus manos.
— ¿Sabes cuál es la diferencia de horario entre la capital de Japon que es Tokio y la capital de Korea que es Seúl? — preguntó Brooklin sin mucha importancia.
Hiromi se quedo algo confundida y no contestó. Pero agradeció porque cambiara de tema.
— ¿La diferencia de horario?— volvió a preguntar Brooklin.
— Lo… siento… no la sé— respondió algo confundida Hiromi.
Hiromi fijó su mirada en la revista que traía Brooklin y vio que en una página había varias fotografías de Mathilda, aquella chica que la motivo a meterse en esta escuela; Brooklin las veía con mucho interés, hasta soltó una gran sonrisa, pero no de esas fingidas, sino muy sincera, Hiromi lo miró con algo de tristeza. Conocía perfectamente esa mirada.
Ya se encontraba en su trabajo, con su típico kimono, su amiga atendía a los clientes mientras que ella hojeaba unas revistas y libros.
— La diferencia de horarios entre Tokio y Seúl — buscaba un poco desesperada esa información; de pronto vio en una revista esa información, se emoción y se fue junto con Mariam— . Es de media hora— Comentó con mucha emoción— . Se lo diré mañana— terminó de decir con una gran sonrisa y un leve sonrojo.
— Pareces muy contenta— dijo Mariam viendo a su amiga.
— ¿Qué?— preguntó algo nerviosa.
— ¿No es ese chico miembro de los F4?— Cuestionó Mariam— . Es uno de los que te puso la tarjeta roja— dijo muy molesta.
— La tarjeta roja es probablemente una idea de Hiwatari— Contestó Hiromi, tratando de defender a Brooklin— . No creo que Brooklin le guste hacer ese tipo de cosas— dijo con una linda sonrisa.
— Pero él no hizo nada para evitarlo. Así que eso también lo hace culpable— comentó Mariam muy seria.
— No creo que sea culpable— dijo saliendo de su trance de sonrojo.
— ¿Por qué lo estas defendiendo?— preguntó Mariam muy interesada y con una gran sonrisa, sospechaba algo.
— Por nada en particular— dijo Hiromi un tanto nerviosa.
— ¿Y cómo es él?— preguntó Mariam.
— Bueno es… — comenzó a platicar la chica de cabellos castaños poniéndose muy pensativa— No tengo ni idea de lo que pueda pensar. Es un poco frio— Dijo muy seria— . Pero, unas veces es realmente agradable— Lo dijo con un gran suspiro añadido— . Sus ojos son brillantes y oscuros a la vez— seguía contando con una gran sonrisa— , aunque es un poco insensible— terminó de hablar la chica.
— ¿Quizás te gusta?— preguntó con una gran intriga la chica de cabellos azules, Hiromi reaccionó pero no supo que contestar, se quedo sin palabras.
— ¿Qué pasa contigo, Mariam?— Preguntó Hiromi con muchos nervios— . ¿A qué viene todo eso?
— Yo ya lo he hecho— contestó Mariam con una gran sonrisa y timidez.
— ¿Qué?— se escuchó un gran grito, era su jefa, la dueña de la tienda. Hiromi se asustó por el grito y no mas se estremeció.
— Oh no, nuestra tienda tiene que ser atendida por vírgenes— gritó muy molesta la rubia dueña del lugar.
— ¿Qué quieres decir con vírgenes?— cuestionó Hiromi un poco aturdida por los gritos.
— Chicas, ustedes deben aparentar ser vírgenes— Comentó ya más tranquila la señora— . Pero, en realidad… — dijo muy pícaramente y comenzó a mover sus cejas de arriba hacia abajo.
— Oh, está equivocada— aclaró asustada Mariam y sonrojada— . Me estaba refiriendo a besarse, solo a eso, besarse.
— ¿Qué? ¿Solo un beso?— Preguntó algo decepcionada Hiromi— . Pero, como te envidio— concluyó Hiromi un poco triste.
— Chicas, deben de aprovechar su juventud— Comentó la rubia— . Si aun no han besado, adelante, háganlo, pero deben elegir bien a quien le darán ese privilegio del primero beso— dijo muy seria y dramática a la vez.
La rubia caminó a la salida dejando a sus empleadas algo pensativas— . ¿Qué quiere decir con eso? — le pregunto la chica de ojos chocolates a su amiga
— Yo conocí a un hombre, me enamoré totalmente de él, nunca sabia en que pensaba, él era extremadamente rico, pero luego nos separamos— Comentó muy triste la rubia— . ¡Qué injusta es la vida!— concluyó eso con un poco de dramatismo y se metió a otra habitación.
Hiromi la siguió con la mirada, realmente su jefa era algo extraña.
— Hiromi— le habló Mariam señalando hacia afuera. La chica de cabellos castaños voltio para ver que sucedía.
— Salima— la chica vio a la pelirroja en la entrada de la tienda.
En la mansión de los Hiwatari se encontraban Kai, Max y Tala, estaban jugando mahjong, se encontraban en una mesa pequeña cada uno sentado en un lado de la mesa. Como todas las tardes desde que se hicieron amigos. Ya era como un ritual para ellos.
— Hoy no tengo suerte— comentó un poco fastidiado Kai.
— No estés tan alterado durante una partida de mahjong— comentó Tala muy tranquilo poniendo las fichas.
— Cállate— ordenó el peligris.
— No creo que sea tu suerte— Dijo Max muy serio— . Es esa Tachibana la que te está preocupando.
— Cállate y juega— ordenó Kai muy molesto.
— Pero, ¿qué es lo que realmente quiere?— preguntó muy serio Tala.
— Es muy molesta, y además muy agresiva— Agregó Max— . A veces, me siento como si no la estuviéramos intimidando.
— Si, es muy tenaz— Dijo muy sorprendido Tala— , aquel puñetazo fue grandioso. Justo como aquel puñetazo que te metió la esposa de tu hermano, Kai.
— Efectivamente— Comentó Max muy sonriente— . Kai, no seas tan engreído— imitó Max la voz de una forma femenina y algo ruda e hizo la forma como si le diera un puñetazo a Kai, el cual estaba a su derecha.
— Cállense de una vez y sigan jugando— contestó muy enojado Kai por la burla de sus amigos.
— Kai, es tu turno— dijo muy burlonamente Tala.
— A sí, ya sabía— dijo mas enojado.
— Eh, Kai, no andas bien, ¿Qué tienes?— Preguntó preocupado Max— . ¿Es por ella?
— Ya no juego más— dijo Kai aventando todas las fichas de la mesa, se levantó del lugar y se puso su saco.
— ¿A dónde vas?— cuestionó Tala.
— Me voy a buscar a esa persona tan odiosa— gritó Kai muy molesto saliendo de esa habitación.
— ¿Estará hablando de Brooklin?— preguntó Tala a Max.
— Quizás— contestó el rubio.
La noche azotó en la ciudad de Tokio, las luces iluminaban las calles, el frío comenzaba a sentirse levemente, pero para muchos era una brisa muy fresca, ahí se encontraban dos chicas caminando lentamente.
— Lo siento mucho, Hiromi-chan, me salvaste, pero yo… — dijo Salima apenada.
— No te preocupes por eso— Interrumpió Hiromi— . De verdad, si te ve alguien por aquí vas a tener muchos problemas en la escuela. No tienes que forzarte a ti misma para ser mi amiga en la escuela. Si quieres hablar solo hazme una llamada— terminó de decir la chica de ojos chocolates con una gran sonrisa.
— Lo siento muchísimo, por todo lo que pasó— comentó Salima muy apenada.
Hiromi la miro y comenzaron a sonreír ambas, a pesar de todo se apreciaban como amigas y la Tachibana comprendía bien que era un peligro para Salima que las vieran juntas, suficiente tenia con ser molestada. Giró hacia el frente y se quedó en shock; había un gran espectacular con la fotografía de aquella chica que la motivó a entrar en esa escuela, misma que tenia Brooklin en su revista, recordó aquella chica en la conferencia, realmente la admiraba mucho.
— Oh— se estremeció Salima.
— ¿Qué pasa?— preguntó preocupada Hiromi.
— Es uno de los F4— Salima apuntó a un lugar, una banca enfrente de uno de los espectaculares que tenía la foto de Mathilda.
Hiromi giró y lo vio— Wheeler Brooklin— susurró, él estaba admirando aquel poster— . Espérame aquí un momento— le dijo a Salima quien veía con miedo a Brooklin.
Corrió hacia donde estaba Brooklin, antes de llegar se acomodó el cabello y el uniforme que aun traía y se acercó lentamente hacia él.
— ¿Qué estás haciendo aquí?— preguntó Hiromi.
— Oh, eres tú otra vez— comentó Brooklin sin voltearla a ver.
— Ya conozco la diferencia de horario, es de media hora— Dijo muy animada Hiromi— . ¿Conoces a alguien en Seúl? O ¿vas a ir de vacaciones? — preguntó la chica.
— media hora— repitió Brooklin mirando fijamente la imagen de Mathilda.
Hiromi también miro aquella imagen, definitivamente es hermosa— Si mal no recuerdo, la revista decía que esa chica era de nuestra escuela. ¿La has visto en persona?— Preguntó muy curiosa la chica— . La verdad es que quiero llegar a ser como ella— comentó Hiromi con una gran sonrisa viendo la imagen.
De pronto voltio a ver a Brooklin y lo vio muy cerca de ella, cada vez más, el chico se acercaba peligrosamente a su rostro, eso puso muy nerviosa a Hiromi, igual a Salima quien veía la escena de lejos, pero luego Brooklin con un dedo limpio la mejilla de la chica, junto a la boca.
— Tienes algo blanco en la cara— dijo quitándole eso de la cara y sacudiéndoselo del dedo.
— Gracias… bueno, me voy— dio una reverencia y salió corriendo como alma que lleva el diablo, estaba muy apenada de que él hiciera tal cosa, pero también un poco decepcionada, por alguna razón esperaba algo mas, Brooklin se quedo viéndola muy atento mientras corría.
— Vámonos— le dijo a Salima y la jaló de la mano para que ambas corrieran.
Pero no se había dado cuenta que esa escena la había presenciado Kai Hiwatari. Apretó su mano, nadie jugaba con él, nadie.
Al día siguiente Hiromi llegó como siempre a la escuela, se dirigió al casillero, pero dudo para abrirlo sabia que aun tenia la tarjeta roja y que no se cansarían de molestarla, decidida a enfrentar lo que sea, abrió el casillero y no vio absolutamente nada, eso la tranquilizó y se fue muy contenta del lugar, aunque no debía de bajar la guardia. En eso ve entrar al lugar a Salima, ella iba un poco triste, pero Hiromi la recibió con una gran sonrisa, misma que le contestó la pelirroja y Hiromi se fue, habían pactado en que adentro de la escuela no se conocen y afuera serian grandes amigas.
Salima se acercó a su casillero muy alegremente, pero grande fue su sorpresa cuando abrió la puerta, ahí estaba la tarjeta roja…
Aquel mismo chico, el gran soplón de la escuela, corriendo, gritando, anunciando al nuevo portador de la tarjeta roja.
— Esta vez la que tiene la tarjeta roja es Yamashita Salima— gritó el chico por todos lados.
Hiromi escuchó el anuncio, estaba realmente sorprendida por eso, se suponía que ella la tenia, salió corriendo para ver qué era lo que pasaba.
De nuevo el mismo escenario, los F4 en los sillones, aunque ahora faltaba Brooklin, toda la gente rodeando al portador de la tarjeta roja, que ahora era Salima, se encontraban en la cafetería, comenzaron a arrojarle comida, agua, desechos, de todo, Salima estaba aterrada, llorando por todo eso que le pasaba.
Hiromi entró a la acción con una escoba en la mano, se metió entre la multitud para quedar al centro junto con su amiga. La vio toda maltratada, estaba hincada en el suelo, se preocupo mucho, así que se acercó para ayudarla.
— ¿Por qué no paras esto de una buena vez?— preguntó Hiromi muy molesta dirigiéndose a Kai— . Tú principal objetivo debería ser yo.
— No te creas tanto, después de todo eres una plebeya— contestó Kai, arrogante como siempre.
Un chico agarró un frasco de jarabe de chocolate y se lo arrojó a Hiromi, ella reaccionó a tiempo y esquivó el golpe, de hecho lo mando a volar con la escoba que traía, como si estuviera jugando base ball, el frasco cayó cerca de donde se encontraban sentados los F4, en eso Kai miro sus zapatos y pudo ver que Hiromi los había manchado.
Todos los presentes se quedaron sorprendidos, pero más que esos asustados por como pudiera llegar a reaccionar Kai, él simplemente miro sus zapatos manchados.
— ¿Se encuentra bien, Hiwatari-san?— preguntó un compañero preocupado por su líder.
Kai no contesto nada, seguía mirando sus zapatos manchados, sus carísimos zapatos, aquel chico que pregunto por el estado de su líder giro y miro a Hiromi con mucho enojo.
— Te vas a arrepentir— le gritó a Hiromi y todos los presentes comenzaron a lanzarle cosas a la chica, la atacaron, la lastimaron a tal punto de que se hincara, ella simplemente gritaba que basta, pero nadie le hacía caso.
— Ya basta— gritó enojado Kai. Todos los presentes se detuvieron, tenían que hacerle caso a él, o si no lo lamentarían, se sorprendieron por la actitud que tomo, todos los alumnos, Hiromi, los F4—. Ya es suficiente— comenzó a acercarse a Hiromi lentamente, llegó junto a ella y la vio directo a los ojos, esa mirada que le daba mucho miedo a Hiromi, pusó un pie adelante, señalando su zapato sucio.
— Lámelo— dijo muy serio el peligris.
— ¿Eh? — Hiromi se quedo perpleja.
— Que lo lamas, entonces la dejare en paz— dijo muy serio Kai con una mirada aterradora.
Hiromi se quedo en shock, no sabía qué hacer, miro a todos lados, vio que Kai realmente hablaba enserio, miro a Salima quien estaba toda desconsolada, los presentes comenzaron a aplaudir y cantar: lámelo, una y otra vez. Hiromi estaba nerviosa, ¿qué hacer?, pero tomo una decisión, era lo único que podía hacer, miro a Kai con mucho resentimiento y odio, resignada comenzó a agacharse para hacer la loca petición que tenía el heredero Hiwatari, se iba aproximando al zapato, Kai la vio realmente sorprendido, no pensó que ella lo hiciera, pero su risa de superioridad aumento, por fin encontró algo para luchar contra ella.
— Te has equivocado— se escuchó e Hiromi se detuvo, todos los presentes se callaron. Hiromi giró para ver de quien se trataba, al igual que Kai y todos los presentes, era Brooklin que estaba parado junto a la multitud— . La diferencia de horario— Dijo muy serio Brooklin, Hiromi estaba sorprendida y confundida— , deberían ser 20 minutos, porque usan el horario de verano en octubre— comentó Brooklin acercándose a Hiromi.
Hiromi se quedó totalmente perpleja ante el comentario de Brooklin ¿A qué venía semejante comentario en esa situación? Aun seguía hincada y a punto de lamer el zapato de Kai, aunque le pareció un comentario sin sentido, agradeció que haya aparecido.
— Lo siento— fue lo único que pudo decir la chica.
Kai se quedó muy serio y molesto, como siempre Brooklin de inoportuno.
— Olvídalo— dijo saliendo del lugar, seguido por sus otros dos compañeros, también toda la multitud comenzó a dispersarse.
Hiromi se quedó hincada aun, miro a Brooklin quien solo le regalo una sonrisa y se fue, la chica se quedó realmente sin habla, no comprendía que pasaba, era algo realmente confuso, giró y vio a Salima quien aun estaba algo alterada por lo sucedido, le acarició la espalda y le sonrió, de lo único que estaba segura era que Brooklin la había salvado.
Hiromi llego a las escaleras de emergencia, bajo lentamente y comenzó a buscar a Brooklin en ese lugar, quería agradecerle por lo que hizo, miro abajo pero no estaba, eso la decepcionó un poco y a la vez la entristeció, soltó un gran suspiro. Queria agradecerle por lo que hizo, sea lo que sea, le ayudo a salir de ese aprieto, aunque de seguro ahora le esperaban peores cosas, Kai no se rendia así porque si.
La jornada del día había terminado. Hiromi se encontraba acostada en su cama, pensaba en como de cierta manera Brooklin la salvo de Kai, eso la puso muy feliz, realmente Brooklin le estaba gustando.
Un nuevo día llego, la rebelde chica iba por un pasillo para irse a su salón de clases cuando ve a muchos chicos en frente de ella, se asustó, sabía que le harían daño, a pesar de todo aun tenia la tarjeta roja, pero fue todo lo contrario.
— Hola Tachibana— saludó muy alegre un chico.
Hiromi se sorprendió y siguió caminando, se encontró con otros chicos que de igual manera la saludaron muy alegremente. Llegó a la cafetería aun muy sorprendida y confundida por lo que paso en el pasillo, de pronto vio que había unos hombres de mantenimiento borrando aquel feo letrero, Reyna y sus amigas se acercaron muy emocionadas.
— Hiromita… mil disculpas por lo de ayer— dijo la chica de los cabellos negros— , pensamos que lo de ayer fue un poco fuerte, Hiwatari-san se paso de los limites, nos da gusto que alguien lo ponga en su lugar. ¿Verdad?— preguntó muy feliz la chica.
— Si… — contestaron las otras dos.
Hiromi aun seguía anonadada por esa nueva actitud de todas, aunque eso le tranquilizo. De igual forma, no podia bajar la guardia, eso no le garantizaba su tranquilidad.
La tienda de dangos más concurrida de aquel barrio, estaba ella con su amiga Mariam, limpiando el lugar para cerrarlo. La jornada había terminado y debían dejar todo en orden para el día siguiente.
— ¿Fiesta? — cuestionó Mariam.
— La fiesta de bienvenida de la señorita Tsudo. Me preguntaron que si me gustaría asistir— contestó muy alegre Hiromi.
— ¿No es genial?— preguntó muy entusiasmada Mariam.
— Sí, creo— contestó con duda la chica de cabellos castaños.
— Desde que entraste a Bayblade High School ¿Has asistido a alguna fiesta?— cuestionó nuevamente Mariam.
— No, a ninguna— contestó Hiromi recogiendo una caja.
— ¡Entonces tienes que ir! Estoy muy feliz por ti— Comentó Mariam abrazando a Hiromi de lado— , así todo el mundo podrá conocerte mejor.
— Pero, ¿Qué tipo de gente asistirá a la fiesta?— cuestionó ahora Hiromi.
— Eso no importa— Contestó Mariam— . ¿No estará ese chico de ojos brillantes y oscuros?— cuestionó— . Si algo ocurre, él estará allí para ayudarte— dijo con una gran sonrisa.
— No, no puedo esperar que pase algo así— contestó Hiromi nerviosa.
— Aun así, deberías ir— concluyó Mariam con una enorme sonrisa.
Hiromi simplemente le contesto la sonrisa. Tal vez la idea no era tan mala después de todo.
En la casa de los Tachibana, estaban todos reunidos para cenar, como todos los días. Era una de las partes del día que Hiromi amaba, convivir con su familia, al menos así se olvidaba de todas sus penas en la escuela.
— Si hubiera sabido hubiéramos ahorrado más para comprarle un lindo vestido a Hiromi— comentó su madre.
— Bueno, al fin Hiromi va a asistir a una de esas fiestas de la alta sociedad— comentó emocionado el padre de Hiromi y todos comenzaron a aplaudir.
Ella solo los miraba con una gota en su rostro, su familia era tan peculiar.
— Mi hermanita va a ser de esas damas de la alta sociedad— comentó Daisuke y de nueva cuenta todos comenzaron a aplaudir.
— No exageren tanto— contestó Hiromi— . Las fiestas no son otra cosa que reuniones en donde puedes usar lo que sea de ropa— Comentó Hiromi un poco fastidiada— , no necesitan ahorrar para comprarme un vestido.
— Claro que debemos— Comentó la señora Tachibana— , además nunca se sabe donde puedes encontrar a tu príncipe azul.
Eso dejo muy pensativa a Hiromi, pero al final salió una gran sonrisa de ella, no sonaba tan mala la idea... príncipe azul, suspiró levemente y siguieron comiendo muy tranquilamente todos.
La mansión Hiwatari, un lugar tan grande que se podía escuchar el eco de tu voz, demasiado grande para la poca gente que la habita, ahí estaba Kai preparándose para salir, se puso un traje negro con bordado blanco, con cadenas de adorno, se miró por ultima vez en el espejo confirmando que había quedado bien, sin querer miro aquel vestido negro e inevitablemente pensó en la chica que lo uso, se quedó muy pensativo viéndolo, recordando la molestia que se había convertido pero reaccionó y se fue hacia la fiesta.
Estaba la chica de ojos chocolates en su habitación buscando la mejor ropa para la fiesta, nada le convencía, definitivamente tenía que actualizar su guardarropa, por fin encontró unos pantalones de mezclilla y una blusa blanca acompañada de un saco verde obscuro, sonrió y lo aparto de la ropa para ponérselo e ir a la fiesta. Para que mentir, estaba emocionada.
En el aeropuerto de Tokio estaban los F4 esperando, Brooklin estaba muy pensativo sentado en una silla, mientras que Tala miraba a las aeromozas y animando a Max que fuera a hablarles, a lo lejos se encontraba Kai sentado. Kai miro a Brooklin con algo de resentimiento, el pelinaranja solo le sonrió.
— ¿Por qué están tan lejos los dos?— preguntó Max acercándose a ellos.
— Por nada en particular— contestó fríamente Kai.
— ¿Por nada en particular? Se supone que este es un día alegre— agregó Tala.
— Llegara enseguida. ¿Nervioso por esperar?— le pregunto Max a Brooklin abrazándolo de lado.
— Silencio— contestó Brooklin con una sonrisa.
— Pero, ¿Por qué tarda tanto Mathilda?— cuestionó Kai muy molesto.
Brooklin miró al frente y la vio llegar, venia Mathilda con una gran sonrisa, aquella chica de cabellos largos y color rosado, sus ojos del mismo color y muy brillantes, Brooklin sonrió muy emocionado, se puso de pie para recibir a la chica con un gran abrazo.
— Estoy en casa— comentó Mathilda muy emocionada.
— Mathilda— dijo Brooklin mientras la seguía abrazando.
Los demás F4 se acercaron para recibir a la chica. Su gran amiga de toda la vida.
— No nos hemos visto en mucho tiempo, te has puesto atractivo— comentó la chica mientras soltaba el abrazo y veía muy atenta a Brooklin.
— Te he extrañado mucho— dijo Brooklin alegremente.
— Yo también— contestó Mathilda con una gran sonrisa, se acercó un poco a Brooklin y este la quería volver a abrazar pero Mathilda se paso de largo para saludar a los otros chicos.
— Cuanto tiempo sin verlos— comentó Mathilda a los demás chicos.
Abrazó a Max, se pasó con Tala y de ahí abrazó a Kai.
— Cuanto tiempo sin verte— habló Kai.
— ¿Cómo has estado? — preguntó Mathilda.
— Bien, por supuesto— contestó con su superioridad de siempre, Mathilda lo miraba un poco misteriosa.
— Algo no parece estar bien. ¿Ha ocurrido algo que te preocupe?— cuestionó Mathilda algo preocupada a Kai.
— ¿Y ya tienes novio en Seúl?— preguntó muy picaron Max para evitar que Kai se molestara por la pregunta y provocara un caos.
— No, aun no— Contestó Mathilda— . ¿Y tu Brooklin? ¿Tienes novia?
— No— comentó cortantemente Brooklin.
— Eso no está bien. Tienes que experimentar el amor y la belleza del estar enamorado— le dijo muy seria Mathilda a Brooklin.
— Bueno es hora de irnos— habló Tala mirando su reloj.
En una gran mansión era la recepción de la fiesta, Hiromi llegó al lugar, llevaba puesto lo que había elegido la noche anterior, iba muy contenta. Entró al lugar, grande fue su sorpresa cuando vio de qué tipo de fiesta era, una muy elegante, demasiado elegante, todas las chicas con un lindo vestido y los hombres con un traje, entró por completo, estaba totalmente sorprendida, se sentía como un pez pequeño en una gran pecera.
Comenzó a caminar por el lugar, todo el mundo comenzaba a observarla raro, se burlaban de su atuendo, no era el adecuado para estar en una fiesta de esas, y eso Hiromi lo acababa de descubrir. De pronto se acercaron Reyna y sus cómplices.
— Tachibana, llegas tarde— comentó Ming Ming.
— ¿Por qué no vienes con un vestido de noche?— preguntó con ironía Reyna.
— Pero, tú me dijiste que me podía vestir como yo quisiera— contestó algo confundida Hiromi.
— Ah eso… solo bromeaba— concluyó la pelinegra con mucha malicia— , pero que no te apure, disfruta la fiesta.
— Son los F4— gritó una chica, todos voltearon a una de las entradas y ahí estaban los F4 a excepción de Brooklin, con su porte de siempre, vestidos muy elegantes. Comenzaron a caminar para entrar por completo al salón de la fiesta.
Hiromi se fue al patio de la mansión en donde se encontraba una amplia piscina, estaba en una mesa degustando de los bocadillos de la fiesta, un chico de lejos la observaba, muy guapo por cierto. Se acercó hacia ella.
— Hola— saludó el chico.
— Hola— respondió Hiromi.
— Veo que eres muy original— le comentó el chico.
— ¿De verdad? — preguntó algo sonrojada Hiromi.
— La verdad es que ella es única— comentó Reyna acercándose donde estaban ellos— , es famosa por eso en la escuela.
— Incluso se ha acostado con 5 hombres— comentó Ming Ming, las chicas comenzaron a burlarse y el joven se fue de ahí un poco asustado.
— Así que fueron ustedes quienes escribieron eso— dijo Hiromi muy molesta.
— ¿Cómo puedes dudar de nosotras? — preguntó irónicamente Reyna.
— ¿Qué les he hecho yo para que me traten así?— preguntó Hiromi poniéndose de pie.
— Simplemente que no estás a nuestro nivel, no entiendo que haces en nuestra escuela— contestó Reyna viendo a Hiromi con repulsión.
— Porque mejor no te vas de aquí— Agregó Ming Ming — , antes de que tu querido Broooklin te vea y se ría de ti.
Ese último comentario realmente le molesto, pero fue más su tristeza, solo el hecho de pensar que Brooklin podría burlarse de ella. De pronto todos comenzaron a gritar, al otro lado de la piscina que tenía un puente estaba Brooklin que llevaba del brazo a Mathilda, todos fijaron su mirada en ellos, realmente iban elegantes, Brooklin con un traje totalmente en blanco y Mathilda con un lindo vestido color perla. Y si la idea de que Brooklin pensara así de ella le dolio, su corazón se estremeció por completo al verlo con otra chica, verlo tan feliz y sonriente.
— Lo ves, Wheeler ya tiene una mujer, así que no te hagas falsas ilusiones— concluyó Reyna con una gran sonrisa de malvada, en eso tomo una copa y tiro el líquido en la cabeza con cabellos castaños.
— Lo siento, se me cayó— se disculpo Reyna con ironía.
También sus otras dos amigas repitieron la acción mojándola. Hiromi se quedo perpleja, tenía ganas de salir corriendo y llorar, no tenia ánimos de defenderse, no después de ver a Brooklin con ella, con la chica que tanto admira.
— Ay querida, deberías irte no vayas a pescar un resfriado— le dijo muy burlonamente Reyna.
— Si, vete, corre y llora— agregó Ming Ming y las chicas comenzaron a reír.
Todos los presentes y los F4 presenciaron esa escena de lejos, por alguna razón Kai se enojo al ver eso, la ira lo invadió y comenzó a caminar hacia donde estaba Hiromi, no entendia bien el por qué, pero tenia que hacerlo, aunque le ganaron pues Brooklin se acercó primero.
— Pareces un poco mojada— le comentó Brooklin a Hiromi muy tranquilo, Kai se paró en seco antes de llegar viendo lo que pasaba, en eso Brooklin levanto la mano con un pañuelo blanco ofreciéndoselo a Hiromi para que se secara la cara. Hiromi levanto lentamente las manos y tomo el pañuelo con mucha delicadez.
— Gracias— dijo muy tiernamente Hiromi al chico pálido.
Kai se quedo muy sorprendido y un poco… ¿molesto?.
— Que ceremonia de bienvenida más interesante— comentó Mathilda acercándose donde estaban Hiromi y Brooklin.
— Mathilda-san, que hermosa te ves hoy— dijo Reyna acercándose a la chica seguida de sus amigas.
— Les quiero dar las gracias por haber venido a la fiesta— comentó Mathilda con una gran sonrisa, las otras chicas estaban fascinadas de hablar con Mathilda, pero de pronto la modelo agarro una botella de champagne y la abrió, el liquido salió disparado hacia las chicas y comenzó a mojarlas, en eso las tres niñas se hicieron para atrás y cayeron a la alberca, Hiromi se quedó totalmente sorprendida, todos veían la escena divertidos y sorprendidos, en especial los F4.
— ¿Por qué me estas ayudando? — preguntó Hiromi, la cual estaba en una gran habitación, con una bata de baño, mientras que Mathilda estaba eligiendo ropa.
— Brooklin mencionó a una chica muy interesante— Contestó la modelo mientras seguía buscando un vestido en su guardarropa— , supe que eras tú en el momento que te vi.
— ¿Y eso? — preguntó un poco extrañada Hiromi mientras que Mathilda agarraba un vestido muy lindo y caminaba a la sección de zapatos.
— Brooklin nunca ha mostrado interés alguno en las chicas y a ti incluso se ofreció a ayudarte— Comentó Mathilda mientras buscaba un par de zapatos, Hiromi vio el pañuelo que le dio Brooklin y se estremeció—. Quizá, Brooklin se ha enamorado de ti.
— Eso no puede ser, eso nunca ocurriría— contestó la chica de pelo castaño muy nerviosa, siento su rostro arder al máximo.
— Ten. Ponte eso, por favor— dijo la modelo enseñándole el vestido con un par de zapatos hermosos.
Estaban todos en el salón esperando a que la festejada regresara, los F4 estaban sentados juntos en cuatro sillas muy elegantes, de pronto bajaron por las escaleras Mathilda junto con Hiromi, dejando a todos completamente sorprendidos al ver el aspecto de Hiromi.
Ella traía puestos unos zapatos de tacón color plata muy brillantes, un vestido largo color blanco de seda, era sin tirantes el vestido y el cabello que se había dejado crecer lucia ahora un poco ondulado con un listón color blanco, un collar y aretes de diamantes, realmente lucia como una muñeca, todos la miraban impresionados por lo linda que lucía, hasta los F4, Brooklin no perdió el tiempo y se levantó de su silla para acercarse a Hiromi.
— Te ves muy linda— le dijo Brooklin a Hiromi con una linda sonrisa, Hiromi no pudo evitar sonrojarse por el comentario y comenzó a sonreírle a Brooklin.
Por otro lado, Kai no le quitaba la mirada a la chica, veía con enojo como ella sonreía tan feliz.
— ¿Has perdido la cabeza? ¿Cómo quieres que sonría con esto? — Gritó enojada Hiromi viendo fijamente al Hiwatari.
Recordó Sasuke apretando su puño, esa tipa como se atrevía a sonreír después de lo que le dijo, estaba molesto, era igual que cuando él la vistió elegante, ¿Por qué con Brooklin si sonreía y con él no? Sus ropas eran mas lujosas, mas bonitas y caras. Se puso de pie y se acercó donde estaba Brooklin.
— ¿Qué locura te ha causado el que te guste esta chica?— Preguntó Kai a su amigo realmente enojado— . Esta chica ha recibido la tarjeta roja.
— Eres tan molesto como siempre— comentó Mathilda muy tranquila— . Kai, ¿no te parece que ella está muy linda?
— Incluso aunque seas Mathilda, no te permito que me hables de ese modo— contestó Kai muy molesto acercándose a Mathilda y a Hiromi.
— Bien, entonces yo— Agregó Brooklin acercándose para ponerse en medio de Kai y las chicas— no te permito que le hables así a Mathilda— lo dijo muy amenazador a su amigo viéndolo de frente.
Kai apretó el puño y le soltó un gran golpe a Brooklin que lo alejo de donde estaba, Hiromi y Mathilda se quedaron muy sorprendidas por lo que paso, los otros dos chicos F4 se acercaron atrás de Kai para tratar de calmarlo, Brooklin simplemente se tocaba el rostro donde fue atacado, giró para ver de frente a y este se enojo aun mas, comenzó a caminar para darle otro golpe de nuevo pero Hiromi reaccionó.
— Espera un momento— lo dijo empujando a Kai con fuerza, haciendo que también ella se cayera, todos se quedaron sorprendidos, boquiabiertos.
— ¿Qué demonios…? — comentó Tala.
— Esto no esta tan mal— agregó Max muy sonriente.
Todos veían a los chicos que se cayeron, pero no era lo que esperaban ver, en la caída Kai giró y cayó arriba de Hiromi de tal forma que sin poder evitarlo terminaron con sus labios unidos en un beso, ambos se veían a los ojos, se quedaron inmóviles, fue algo que ninguno de los dos se esperaba.
Y que les pareció…ahh espero que les guste…asi que no se olviden de dejar sus reviews ….porfa no les cuesta nada para saber si realmente debo de seguir o si debo pensar en un nuevo fic..todo esta en sus manos…
Y AHORA A CONTESTAR SUS REVIEW:
Sara : Quiero agradecerte ya que fuiste la primera en dejar un review…eso significa que vas a tener mucha suerte…XD…en fin y con respecto al nombre del colegio…jajja a mi tbm me da risa…continua leyendo…Sayonara.
Guest : Gracias y que bueno que te guste voy a tratar de seguir actualizando lo mas rápido posible…Sayonara
(no se porq pero no aparece tu nombre pero igual te respondo): See…algo me dice q va a pasar algo entre esos dos porq ya sabs..del amor al odio hay un solo paso...XD…vamso a ver q pasa..gracias por leerme..Sayonara
Y es todo por hoy…cuídense y hay los vidrios!...Atte: Ziodimi Hiwatachi Uchiharu
