Dedicatoria: para Hika-chan, que me pidió que lo continuara n.n
Humor
¿Que no tenía sentido del humor? Era una de las peores afirmaciones que había escuchado de Kyouya-sempai hasta el momento. Claro que lo tenía y lo estaba demostrando.
Tamaki se encontraba hecho un ovillo junto a la ventana del Host Club mientras gritaba por clemencia.
–¡Okasan! –El rey del Host Club se encontraba atemorizado. El muñeco maldito de Belzenef se acercaba peligrosamente con una rosa entre sus manos. Nekosawa-sempai reía maléficamente mientras trataba de esquivar la luz y llegar hasta Tamaki para entregarle la muestra de afecto.
–Espero que disfrutes tu regalo de San Valentin, Otousan. –En ese momento Kyouya decidió arreglarse las gafas, y un brillo malévolo pasó por ellas.
Definitivamente se estaba divirtiendo. Haruhi pensó que quizá a Kyouya no le había gustado la bromita que Tamaki-sempai había preparado para él en la mañana: aparentemente, según le habían contado, Tamaki había llenado el asiento de Kyouya de rosas rojas y le había dejado a su oso con una tarjeta que decía: "Con amor, de Otosan". No necesitaba que le contaran el arrebato de furia que había tenido el Ootori cuando todo el salón cuchicheaba sobre su amorío con el pelidorado.
Ahora se las estaba cobrando. Kyouya-sempai definitivamente tenía sentido del humor; que su sentido del humor fuera tan bizarro, era otra cosa.
