Los personajes de DRRR! son de propiedad del respectivo autor.


Capítulo Uno

Se escuchó un grito. Luego un silencio.

Horas antes de aquel suceso el cielo en Ikebukuro se mantuvo cubierto completo de nubarrones y la lluvia caía fuertemente. Las calles estaban casi inhabitadas, solamente unas pocas almas corrían deprisa para llegar a sus casas y resguardarse de la tormenta.

Pero no todos alcanzaron a llegar a sus cálidos hogares.

Una de esas personas era Kamichika Rio, quien había salido tarde de su taller de violín. La culpa era de su profesor que le había pedido quedarse más tiempo a charlar e incluso se había ofrecido en llevarla a su casa. Pero ella había escuchado los rumores que decían de aquel profesor y se dio cuenta varias veces en como la miraba. Le había costado pero al final logró salir de la academia. Corrió a la estación más cercana y para su mala suerte esta estaba fuera de servicios por reparaciones.

‹‹Al menos traje mi paraguas sino estaría completamente mojada.›› pensó ella mientras caminaba hacia la otra estación del subterráneo.

La calle estaba desolada dándole un ambiente solitario y sombrío. Kamichika tragó saliva y aceleró su paso. Sus pisadas chapotearon en los charcos formados en el suelo. Pasaron unos minutos y estando metida en sus pensamientos no se dio cuenta que una figura la seguía de cerca por detrás.


En una sala de chat (día Viernes – tarde)

Miku ha entrado en la sala de chat…

Miku: ¿Qué? ¿De qué están hablando chicos? ¡!

Nekota: ¡Oh! ¡Miku san, bienvenida!, estábamos hablando de un fuerte rumor que hay en Ikebukuro.

Miku: ¿Rumor?, ¿qué rumor?

Junko: ¿Acaso no te enteras de estas?

Miku: No… lo siento.

Nekota: ¡Últimamente ha habido muchas personas desaparecidas!

Miku: ¿Desaparecidas? (」゜ロ゜)」

Junko: Sí, sí… ¡Así que deben tener cuidado!


Le había pedido ayuda. Aquel hermoso joven le había dicho que su madre estaba sumamente enferma y necesitaba de ayuda. Su voz sonaba tan desesperada que Kamichika le creyó al instante y sin dudarlo siguió al joven hacia un callejón oscuro.

Debió percatarse de que sería una trampa. Pero no lo hizo. Siguió creyendo que tras el final del callejón encontraría a una mujer moribunda que necesitara de ayuda, pero lo que encontró fue algo distinto.

Un callejón sin salida.

Ella se giró desconcertada, pidiendo explicación de lo que ocurría. Cuando lo hizo se percató que la figura del joven desesperado había cambiado radicalmente. La sonrisa burlesca que posaba en su rostro estaba tan fuera de foco que confundió a Kamichika.

—De verdad eres una ingenua —dijo con una voz diferente a la de antes.

—Pero… pe-pero… acaso tu madre… —tartamudeó.

—¿De verdad te lo creíste? —Se rio escandalosamente haciendo estremecer a la chica.

Había caído inocentemente en la trampa de aquel hombre y ahora estaba atrapada en un callejón sin salida.

El chico se acercó paso a paso observando con diversión como ella retrocedía atemorizada. Se rio levemente. Que fácil había sido y ahora venía la mejor parte.

La hora de la cena; expuso sus ojos rojos y liberó sus filosos colmillos.


Kanra ha entrado en la sala de chat…

Kanra: ¡Yahoooo! (゚▽^*)ノ⌒ ¡Kanra chan se presenta!

Kanra: Así que este es otro grupo de chat~ ¡Encantado de conocerlos!

Nekota: Tenemos a alguien nuevo… Bienvenido Kanra san.

Junko: ¡Bienvenido!

Miku: Bienvenido.

Kanra: ¡Gracias!

Kanra: Por cierto, estaban hablando de las desapariciones ¿verdad?

Nekota: Sí, ¿has escuchado de eso también?

Miku: No creo en ese tipo de cosas.

Kanra: ¡Ah! Miku san es un incrédulo~

Kanra: Aunque si fuera tú no andaría muy de noche por la ciudad…

Miku: ¿A qué te refieres?

Junko: ¿Kanra san sabe algo?

Kanra: Quién sabe…

Kanra: ¿Han oído hablar de los chupa sangre?

Nekota: ¿Chupa sangre…? ¿Te refieres a los murciélagos?

Kanra: No, hablo de otro tipo de criaturas…

Kanra: Criaturas que no poseen sentimientos, tan fríos como un témpano y tan pálidos como la nieve. En el interior de su pecho se encuentra un corazón que late pero no bombea sangre, con afilados colmillos los que utilizan para succionar sangre y grandes garras para despedazar la carne de sus presas. Los señores de la noche, aquellos que caminan en la oscuridad en búsqueda de alguna inocente víctima. Esas criaturas que aparentan ser humanos pero no lo son.

Junko: ¿Hablas de los vampiros?

Kanra: ha ha ha Sí, sí, ¡eso!

Miku: Los vampiros no existen…


El grito lleno de terror de Kamichika Rio resonó en todo el callejón. Pero nadie vendría en su ayuda. En una tormenta como aquella nadie se atrevería a salir.

La mordida fue rápida y directa en la arteria carótida. La sangre se deslizó por su boca, ese sabor agradable llenó todo su paladar y con regocijo siguió succionando hasta satisfacer toda su hambre.

El cuerpo de la chica había dejado de luchar, ya no exponía movilidad alguna. Las ropas habían quedado manchadas de sangre, todo su torso y piernas quedo pintado de rojo. Siempre le habían dicho que era como una bestia al comer. Pero a él no le importaba. En aquellos momentos sólo pensaba en sangre; ese dulce manjar. No mediaba si mataba o no a la persona, eso le traía sin cuidado. Un humano más, un humano menos. ¿Qué importancia tenía?

Arrojó el cuerpo de su víctima sin cuidado sobre el suelo. Los ojos de vacíos de la chica le mostraron que ya había muerto.

Observó su ropa y decidió quitarse la chaqueta que había acabado manchada también de sangre. Su hambre ya estaba saciada pero siempre le resultaba placentero el succionar la sangre de sus víctimas, de ese modo, el vampiro arrojó su chaqueta a la basura y dio media vuelta a la salida. Con el firme objetivo de buscar a otra víctima.


Junko: Kanra san, ¿piensas que es por culpa de un vampiro que ocurran esas desapariciones?

Nekota: ha ha ha Podría ser… pero es algo tan irreal (-ε- )

Miku: ¡Eso es ridículo! Es sólo un estúpido rumor.

Kanra: Miku san… ¿estás asustada?

Miku: ¿Asustada?, no podría asustarme con algo que no existe.

Kanra: Ha haa~ no te preocupes Miku san. Porque, si algún día te llegas a encontrar con un vampiro, puede que alguien te rescate~ヽ (´ー`)┌

Miku: ¡Qué estupidez!

Junko: Kanra san estás hablando de los cazadores ¿verdad?

Nekota: ¿Cazadores?... ¿cazadores de vampiros?, ¿¡existe algo como eso!?


Sus agudos sentidos tardaron en captar la presencia de un objeto acercarse hacia él. Se movió de inmediato y segundos después una corriente de aire surcó a centímetros de su rostro. Confundido se giró de inmediato a observar el objeto que pese a su buena visión no pudo identificar. El vampiro se sorprendió al ver…

—¿Una señal de tránsito?


Miku ha salido de la sala de chat…

Kanra: Ahaaa~ Parece que Miku san se enfadó.

Kanra: Pero sí, hablaba de ellos.

Junko: Me parece lógico, si existen los vampiros deben existir personas que los cacen ¿no?

Kanra: ¡Hum!

Nekota: Waah, entonces esos cazadores deben ser súper poderosos… para poder enfrentarse a esos monstruos.

Kanra: He leído mucho sobre esto… y se corren rumores de que existe uno que es especialmente fuerte.

Junko: ¿Eh? ¿Quieres decir que de verdad existen?

Kanra: Sí…

Nekota: Y ese cazador… ¿Cómo es?

Junko: No puedo creer que existan…

Kanra: Según los rumores, es un hombre alto, delgado y de cabellera rubia…

Junko: ¡Wow!

Kanra: Junko san, Nekota san, ¿ustedes conocen a alguien que podría ser ese cazador?

Nekota: ¿Alguien que creamos que es un cazador? Mm...

Junko: ¡Podría ser él!

Nekota: ¿Él?

Kanra: ¿?

Junko: ¡Él! ¡Heiwajima Shizuo!


Puede que aun permaneciera en ese mar de confusión por lo que no se percató de que una persona se acercaba peligrosamente hacia él.

—Tsk... repugnante bastardo. —Se escuchó una voz.

De un segundo a otro terminó chocando bruscamente contra la fría pared del callejón. Cayó al suelo soltando un quejido de dolor. Sus ojos habían vuelto a ser completamente rojos y enseñó sus filosos colmillos a la amenaza que lo había atacado.

Un hombre sumamente alto se disponía frente a él, su cabello era completamente rubio y a pesar de ser de noche usaba unas gafas de sol. Era una persona totalmente excéntrica por donde lo vieras, y no sólo por su aspecto sino también porque sujetaba un poste de señal de tránsito como si fuera un bate de béisbol y lo apoyaba sobre su hombro. Algo que para un humano común y corriente sería imposible de hacer.

‹‹¿Un vampiro?››, pensó observando con total desconcierto a ese hombre que parecía tener una fuerza sobrenatural.

—Odio a los de tu especie —musitó el hombre con auténtico desprecio en su voz—. Me hace enojar que existan criaturas sanguinarias tan repugnantes como ustedes, que sólo matan por placer. —Su mirada se desvió hacia el cuerpo de chica, acostado boca arriba sin vida—, pero lo que más me enfurece, ¡es no poder salvar a las personas de sus malditas garras!


Kanra: ¿Heiwajima Shizuo? ¿¡Qué pasa con su nombre!? ¡No suena como al de un cazador!

Nekota: Ha ha ha ha

Junko: Así que Kanra san no ha escuchado de él…

Kanra: ¿Quién es?

Junko: ¡Él es el hombre más fuerte de Ikebukuro!


Levantó el poste de metal fácilmente y lo lanzó en su dirección. El vampiro se levantó de inmediato y por su rápida velocidad se situó a un costado antes de la colisión. Su desconcierto había pasado, ahora cada fibra de su cuerpo gritaba "peligro". Se puso en posición de ataque, su plan era desgarrarle el cuello con una sola mordida. Puede que el tipo tuviera una súper fuerza pero él tenía la ventaja de la agilidad y rapidez. Antes que pudiera realizar algún movimiento dos flechas se insertaron en su pierna y su hombro. Gritó de dolor y miró la dirección de donde provinieron. Sólo pudo distinguir una sombra de un hombre antes de desviar su mirada hacia el lado contrario.

Donde un bote gigante de basura metálico voló por los aires.


Nekota: ¡Sí, sí! ¡Puede incluso levantar máquinas expendedoras y postes con sus manos desnudas!

Kanra: ¿¡Haaaaa!?

Junko: Ha ha ha ¡Kanra san cree en los vampiros pero no puede creer que existe alguien así!

Nekota: Es verdad, es muy fuerte. Todos le temen ya que se la pasa casi todo el tiempo gritando.

Junko: Sólo como consejo… Kanra san, no te acerques a él y mucho menos lo hagas enojar; porque si lo haces…

Nekota: ¡Terminarás muerto!


Respiraba agitadamente. No por la fuerza física que acababa de hacer sino por la furia que sentía en esos instantes.

Caminó hacia el final del callejón, pasando al lado donde había chocado el bote de basura y entre medio el cuerpo del vampiro. Tom ya se estaba encargando de exterminarlo por completo. Los vampiros eran criaturas sumamente resistentes y tenían que asegurarse de extinguirlos con fuego donde se convertían fácilmente en cenizas.

Llegó hasta el cuerpo de la joven mujer. Por su rostro y contextura dedujo que sólo tenía unos 17 años de edad. Una joven que tenía todo un futuro por delante y que en una sola noche le fue arrebatado por esos horribles seres.

‹‹Sí tan sólo hubiera llegado a tiempo.››

Sus puños se apretaron con fuerza y sus dientes rechinaron. La rabia hervía dentro de él. Sí tan sólo hubiera llegado unos minutos antes, esa chica se habría salvado y hubiera tenido el futuro que se merecía.

La hoguera se encendió.

Shizuo permaneció con la cabeza agachada mientras su compañero se acercó por detrás y le agarró el hombro.

—No es tu culpa. —Le dijo con voz calmada, la que siempre utilizaba con él—, no es algo que puedas evitar. En cada rincón de esta ciudad pueden estar ocurriendo cosas peores y no puedes estar en todas a la vez.

—Soy un cazador. Mi deber es salvar a personas como ella.

—Y lo hiciste. Este vampiro podría haber matado a más personas esta noche y tú lo has exterminado. Los has salvado.

—Sí… pero no a todos.


Kanra: ¡Waooo! ¡Qué miedo!

Kanra: Espero nunca toparme con él…

Nekota: Él es fácil de distinguir, así que no tendrás problemas.

Kanra: Ya veo… Entonces, ¡les haré caso chicos!

Junko: Ha ha ha Kanra san no parece nada asustado.

Kanra: ¡Sí lo estoy! ¡Muerto de miedo!

Nekota: Ha ha ha

Junko: ¡Lo siento! Pero no puedo creerte Ha ha ha

Kanra: ¡Está bien!... Ah!

Kanra: Tendré que dejarlos, tengo trabajo que hacer. Bye bye~

Junto: Buenas noches Kanra san, no trabajes hasta tan tarde.

Nekota: Hasta mañana.

Kanra ha dejado la sala de chat.


Una tenue luz alumbraba su rostro y la oscura habitación en la que se encontraba. El joven de ojos marrones mantenía su mirada en el teléfono que sostenía en su mano derecha, sonriendo presionó el botón "log out" con su pulgar para luego guardarlo en el bolsillo de su chaqueta. Apoyando su espalda contra la pared, observaba alegremente a través de la ventana empapada lo que había sucedido hace unos pocos minutos en el callejón, que se encontraba a unos cuantos metros del lugar.

Se dispuso a irse, dirigiéndose a la salida del edificio. La lluvia seguía cayendo bruscamente en el exterior, pero al joven no le importó, caminando bajo esta.

Completamente empapado comenzó a balancear sus brazos mientras sus pasos se transformaban en brincos.

—¡Esto es tan divertido! —dijo alzando la voz.

Salpicando el agua de los charcos que se habían formado, brincaba una y otra vez como si fuese un niño pequeño, con sus ojos completamente cerrados y una amplia sonrisa en su rostro.

Su figura desapareció lentamente del lugar.


Esperamos que este primer capítulo les haya gustado.