Pasaron un tiempo abrazadas, sin decir nada, solamente sintiendo el calor humano de la otra –Joder, Ruby, deberías haberte ido antes, sabías que si la veías no podrías irte…- Ruby era consciente de ello, sabía que no podría irse si Bella le pedía que se quedase, que no la dejase sola en aquel pueblo donde prácticamente no conocía a nadie. Pero Ruby debía marcharse, no se podía quedar sabiendo que tendría que vivir con el hecho de verla cada día y no poder tocarla, abrazarla, besarla como a ella le gustaría…

Cuando un lobo se enamora, Ruby, lo hace para siempre, da igual lo lejos que intentes escapar, siempre volverás a ella …- Ruby no era una persona normal y, por tanto, no sentía el amor de la misma manera que lo hacían los demás. El lobo dentro de ella había escogido a Bella, había establecido una conexión mágica e irrompible, estaba atada a ella, para siempre. Cuando rompieron su abrazo fue Ruby la primera en hablar.

-Verás, Bella, yo necesito un cambio de aires… -Dejó caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo con un largo suspiro. Esto iba a ser muy difícil, pero tenía que intentarlo, no podía quedarse quieta sin hacer nada viendo como la mujer a la que amaba hacía su propia vida y la excluía de ella…

-Pero Ruby, ¿a qué viene todo esto ahora? ¡¿No te das cuenta de que vas a perderlo TODO?!

-No, le he pedido ayuda al Hada Azul y me ha hecho una poción cómo la que hizo Gold para poder salir de la ciudad. –Sacó de su bolsillo el pequeño llavero con forma de lobo que solía llevar colgado en el espejo de su coche. – Recordaré quién soy, lo llevaré siempre encima.

La expresión de Bella se relajó un poco, pero no iba a soltar la presa tan fácilmente.

-De todas maneras, no lo entiendo, Ruby. ¿Me he perdido algo? Bueno, por supuesto que me lo he perdido, qué cosas tengo… Siento no haber estado contigo durante las últimas semanas, sé que viniste a verme varias veces, antes de que recuperara mis "recuerdos" como Lacey. Te aseguro que significa mucho para mí que persistieras en tu afán de traerme de vuelta y siento no haber estado a tu lado… Si te ha pasado algo durante este tiempo, por favor, házmelo saber, volvamos a estar como antes de todo esto, antes de que empezara esta locura, por favor. – Ahora la expresión de Bella estaba rompiéndole el corazón a Ruby, no soportaba verla así de angustiada. Ruby no era la única que lo había pasado mal, se daba cuenta ahora de ello. La súplica que había en los ojos de Bella la estaba matando.

-Es más complicado que eso, Bella, es… No podrías entenderlo.

Esa fue la gota que colmó el vaso. Los músculos de Bella se tensaron, cerró la mandíbula con fuerza, apretando los labios y, después de fulminar con la mirada a Ruby dijo:

-Muy bien, haz lo que te dé la gana.

Con eso se marchó de la habitación hecha una furia, pegó un portazo que sobresaltó a Ruby y salió de edificio en dirección a la biblioteca. Ruby se quedó hecha polvo, de pie, sola en su habitación – ¿No era esto lo que querías, estúpida? Tú solita te lo has buscado, ahora ya puedes irte, bonita, no va a ir detrás de ti después de esto.- Sí, ahora ya podía irse. De los que sabían que iba a marcharse nadie podía lograr entenderlo, ni si quiera su Abuela, ¿pero qué le esperaba si se quedaba allí? Sus mejores amigas, Snow y Emma, se habían marchado a otro mundo y no sabía si quiera si las volvería a ver; August era ahora un niño pequeño; Ashley estaba dedicada a su bebé y al padre de la criatura; solo le quedaban Bella y su Abuela –¡Razones suficientes para quedarse, estúpida cabezota!- Pero no podía quedarse.

Vio a Bella alcanzar la puerta de la biblioteca desde la ventana y sintió un enorme deseo de correr tras ella, de explicarle lo que le estaba ocurriendo, de decirle lo mucho que significaba para ella y que tampoco quería perderla. –Lo que te pasa es que no tienes el valor suficiente para hacerlo, eres una cobarde.- Y lo era, tenía miedo a decirle a Bella lo que sentía porque sabía que no tenía nada que hacer, que el corazón de la bibliotecaria pertenecía a aquel hombre desagradecido, y que ella era simplemente su amiga. Habían compartido momentos muy especiales juntas, mientras guardaba su caperuza roja en la maleta recordó el día en que Bella la ayudó a valorarse más a sí misma. Se le escapó una sonrisa al recordar cómo Bella había estado a su lado en todo momento, hasta que ella la dejó encadenada en la biblioteca, por su propio bien, no quería arriesgarse a hacerle daño, no podría vivir con ello. Aún así no se sentía orgullosa por haberlo hecho, más tarde aprendería que Bella era perfectamente capaz de cuidar de sí misma, aunque pareciera no darse cuenta de lo que Gold hacía con ella, de cómo la manipulaba…

Era ya tarde cuando Ruby acabó de hacer sus maletas. Bajó a despedirse de su Abuela, que aún no entendía el porqué de su partida, pero sabía que era mejor no preguntar, cuando llegara el momento su nieta se lo contaría.

-Ve con cuidado, niña. Y ya sabes que puedes volver aquí cuando quieras. Procura llamar de vez en cuando.

-De acuerdo, Abuelita, prometo hacerlo.

-Con lo dejada que eres apuesto a que te olvidas del número…

-Abuelita, lo tengo guardado en el teléfono, no lo olvidaré.

-Bueno… Pues eso, niña. Cuídate mucho. –La Abuela de Ruby no era muy dada a demostrar sus sentimientos, no se le daba bien, pero en aquel momento la abrazó fuerte. Ruby le devolvió el abrazo, sorprendida, y sonrió.

-Te echaré de menos, Abuelita.

-Y yo a ti, niña.

Finalmente Ruby salió de Granny's con sus maletas y se dirigió a su coche. Guardó las maletas en el maletero, cogió el mapa que había comprado recientemente y se dispuso a arrancar el coche. Miró en dirección a la biblioteca y vio luz en la ventana del apartamento de Bella. Le pareció ver también una sombra asomada a la ventana, pero cuando se fijó bien no había nadie. –No seas tonta, no va a estar pendiente de ti, la has cagado con todo el equipo, ahora atente a las consecuencias.- Ya no había vuelta atrás, se marcharía de Storybrooke definitivamente y se llevaría con ella su amor por Bella.