Hola de nuevo a todos. Aquí me tienen otra vez con el segundo capitulo de Ulysses. Umm… Ulysses es una canción de la banda escocesa Franz Ferdinand, de un álbum que sin lugar a dudas tiene como misión poner a los oyentes listos para salir en una noche de fiesta. Algo así es lo que es este fanfic. Los títulos de los capítulos también son partes de la canción. Si alguien no sabe ingles no tengo problema si quieren traducción.
Muchas gracias a los 5 reviewers, 3 de los cuales ya me son familiares y a los que les agradezco de todo corazón las muestras de fidelidad y 2 mas que no había visto (o se cambiaron de nick) y que espero estén ahí apoyándome con sus comentarios que espero recibir… no… que espero merecer.
Aquí vamos
ULYSSES.
POR: G. LITTLEWOLF
CAPITULO 2: FEELING KINDA ANXIOUS
Yuuto había estado en casa de Natsumi Raimon en innumerables ocasiones. La casa de la chica era incluso más lujosa que la suya y estaba ubicada en un lugar más lujoso: desde la casa de la muchacha se tenía una vista panorámica de la ciudad.
El joven sabía que debía haber usado su carro ya que el camino era colina arriba, sin embargo había salido de su casa y había empezado a buscar un taxi. Se sintió idiota cuando, en lugar de empezar a caminar colina arriba empezó a hacerlo colina abajo. Los taxis parecían haber desaparecido esa noche: Yuuto sabía que debía haber usado su carro. Cuando las mansiones con grandes jardines empezaron a desaparecer y a cambiarse por casas más pequeñas con jardines más modestos, el joven supo que había llegado demasiado lejos.
Yuuto sabía que debía haber usado su carro… de haber querido ir en realidad a la casa de la chica.
—En realidad no quiero ir —Se dijo cuando consideró que era seguro dejar de engañarse. ¡Había tenido que caminar casi veinte minutos para aceptar esa sencilla verdad! ¡Por Dios! ¿Cuánto mas? Estaba cansado de tenerle miedo a la verdad. Estaba cansado de mentir.
El joven siguió caminando sin rumbo alguno. La calle nunca le había dado ningún tipo de respuesta y de hecho en algunas ocasiones lo deprimía demasiado porque ella veía, en muchas ocasiones, y en muchas personas, la libertad que él estaba seguro, nunca podría tener. Sin embargo prefería esto que volver a su casa, volver para explicarle una vez más a su papá porque no había hecho lo que se suponía que debía haber hecho. Prefería la calle a volver a su casa a pararse en frente de un hombre que lo consideraba una vergüenza.
El camino no le mostró nada nuevo, como venía sucediendo ya desde hacía varios meses. El joven, sin embargo, aun no sentía ganas de detenerse y sólo vino a hacerlo un par de calles después, cuando se encontró con un misterioso personaje que fumaba sentado sobre un muro elevado, a un costado de la calle. Evidentemente lo consideró peligroso, pensó en retroceder y por un rato se detuvo, dispuesto a invertir su rumbo, sin embargo antes de que pudiera hacerlo los ojos del personaje se clavaron en los suyos y lo hicieron sentir como penetrado por un rayo verde de inexplicable ansiedad. A pesar de que estaban bastante apartados, Yuuto pudo ver que los ojos del otro personaje eran de un misterioso color verde oscuro que lo enredó como si se tratara de hiedra y simplemente no lo dejó cambiar de rumbo. Esperó, quieto en medio de la calle, para ver que pasaba. El carmesí de sus ojos se enfocó con más cautela en el personaje cuando este saltó del muro para quedarse de pie, recostado contra la pared.
El personaje parecía salido de un sueño. Parecía un fantasma rodeado por las moribundas serpentinas que dibujaba el humo del cigarrillo a su alrededor y que luego se aglomeraban sobre su cabeza dando la impresión de formar brillantes halos sobre esta. Su mano parecía una antorcha, encendida en el resplandor anaranjado que el mismo cigarrillo desprendía. Yuuto no podía distinguir el rostro del personaje porque la lámpara del alumbrado público le bañaba justo en la espalda, sin embargo sabía que cuando este llevara el cigarrillo a sus labios podría formarse una idea.
Un par de minutos pasaron y ninguno de los dos hizo el más mínimo movimiento.
«Es un indigente» pensó Yuuto y decidió que lo mejor era evitarlo. Y no era que tuviera miedo sino que no quería más problemas. No esa noche. Entonces le dio la espalada y empezó a caminar en sentido contrario. Por algunos segundos se mantuvo atento a cualquier reacción del indigente, a cualquier ruido de pisadas que pudiera indicarle que este lo estaba persiguiendo para asaltarlo o alguna cosa así, y por unos segundos no sucedió nada, pero justo cuando dobló la esquina empezó a escuchar los pasos en el asfalto, pasos que se le acercaban y que no podían ser de otra persona mas que el fantasma fumador. Aun así, por alguna razón que ni él mismo entendía, no corrió, no procuró ponerse a salvo y de hecho siguió su camino como si no estuviera pasando nada, como si no estuviera siendo seguido por un personaje sospechoso. Continuó así por algunas calles en las que apenas se encontraban con algunas personas. Era un sector muy residencial y tenía sentido que no pululara mucha gente en esas horas de la noche.
Definitivamente, el personaje misterioso lo estaba siguiendo y esto era obvio de notar puesto que las esquinas que había doblado Yuuto y las calles por las que se había desviado habían sido también dobladas y desviadas por el perseguidor. Yuuto prefirió resguardarse un poco más y buscar la zona comercial donde hubiera un poco más gente, aunque aun no se sentía completamente amenazado.
El joven sabía que no era débil: años de practicar soccer le habían dado una extraordinaria fuerza corporal y era consciente de que en una pelea de uno contra uno sus posibilidades eran muy buenas…
De hecho lo eran, eran muy buenas… ¿Entonces por qué seguir soportando en silencio el acoso?
—¿Qué quieres? —Reclamó, sin darse la vuelta, sólo deteniéndose. Sus palabras se sintieron atronadoras en la calle solitaria en la que estaban, una calle ya muy alejada de aquella donde la persecución había comenzado. El distrito comercial se veía un par de calles mas adelante. Las luces parpadeantes y vistosas de los anuncios publicitarios ya se veían casi al alcance de los dedos. Estaba a un par de calles de estar seguro entre los transeúntes y puesto que no había recibido respuesta del perseguidor siguió con su camino. «Mientras más pronto mejor» Por unos segundos sintió que volvía a caminar a solas, sin embargo las pisadas se reanudaron y fue ahí cuando el joven se molestó. En esta ocasión se dio la vuelta de una manera algo agresiva y volvió a reclamar:
—Te pregunté qué quieres.
—Umm… veamos… una hamburguesa con doble queso, sin cebolla y con mucha mostaza —Fue la respuesta que dio el joven y que, basándose en la pregunta que había hecho Yuuto, no tenía sentido en absoluto— Umm… ah si… una malteada de banano, muy espesa, papas fritas y no lo pongas en bolsa porque voy a comérmelo todo en mi auto, lo tengo estacionado a la vuelta.
Entonces Yuuto comprendió que el perseguidor se estaba burlando de él y por un momento, a pesar de ser el objeto de la burla, sonrió. Había sido definitivamente una respuesta original. Inesperada. Curiosa. Pero obviamente no iba a andar aceptando eso en voz alta.
«Entonces no se trata de un indigente»
A su pregunta, un indigente seguramente le habría contestado que quería un centavo o alguna cosa así. Yuuto no discriminaba, pero los indigentes no sabían usar el sarcasmo que el perseguidor había usado tan ágilmente. ¿Quién era, entonces?
Yuuto entrecerró los ojos y miró fijamente hacia el extraño. Ahora la luz del alumbrado público no le daba a las espaldas sino que lo bañaba por todo el frente. Lo conocía, lo había visto en la preparatoria en algunas ocasiones.
—Te conozco —Soltó, frunciendo el entrecejo.
—¿Oh, en serio? —Preguntó el perseguidor usando de nuevo el sarcasmo. Se notaba en la inflexión de su voz.
—Fudou —Afirmó— Eres Akio Fudou.
—¡Vaya! —Contestó el joven acercándose hacia Yuuto— ¡Entonces si es cierto que me conoces! ¡Vaya! ¡Me siento alagado!
El joven comenzó a caminar acompasadamente hasta llegar a colocarse muy cerca del otro, acercando su cara a la de él a una distancia que, definitivamente, haría sentir incomodo a cualquier hombre con respecto a otro. Sin embargo Yuuto no se sintió así, de hecho su única reacción fue curvear una ceja de manera indiferente y procurar estar atento a lo que el otro joven pudiera hacer. Pero Akio no hizo nada, simplemente se quedó mirando a Yuuto, parecía que tampoco le incomodaba demasiado.
—¿Qué estás haciendo?
—Te estoy mirando —Dijo al tiempo que movía su mano derecha para tomarlo del mentón. En ese momento Yuuto si se alteró un poco e intentó mover su rostro de la mano del otro joven, sin embargo este anticipó el movimiento y lo sujetó con un poco más de fuerza, acercó aun más su rostro: casi estaba tocando la mejilla de Yuuto con su nariz— El abusivo definitivamente tiene fuerza —Soltó.
—¿Qué quieres decir? —Preguntó Yuuto sin entender, en verdad, a que se refería el otro joven.
—El que te golpeó… un animal —Aclaró— Definitivamente tiene mucha fuerza… una bofetada —Analizó— Aun tienes la marca de los dedos… conozco mucho de esto. Vas a tener que ponerte hielo sobre esa mejilla si no quieres que mañana amanezca peor, y sería una pena que una cara tan bonita se arruinara con una marca tan fea. Es como ver una mancha de petróleo en el océano… una aberración —Dijo por fin, soltando amablemente la quijada de Yuuto y empezando a rodearlo como un buitre rodea un esqueleto. El joven se sintió como una bonita figurilla de museo, y sólo hasta ese momento cayó en cuenta de lo que Akio había dicho
«¿Cara bonita?»
Akio lo rodeó un par de veces más, observándolo pero al mismo tiempo prestándose para la observación. Yuuto tuvo que pasar saliva.
El atuendo del joven fumador era llamativo. A Yuuto no se le ocurrió otra palabra para calificarlo. En condiciones normales el joven era capaz de encontrarle hasta cinco sinónimos a una palabra y en clase de gramática era capaz de hacer las descripciones mas detalladas de las cosas más diminutas. No obstante ahora su cerebro parecía haber entrado en algún tipo de huelga, el mismo al que había entrado su lengua, porque sólo "llamativo" apareció en el diccionario de su cabeza y sólo "llamativo" se sintió pronunciable en su boca. El resto de palabras que se le ocurrieron eran unas que jamás mencionaría porque rayaban en lo indecoroso. Indecoroso para un Kidou.
El joven Akio Fudou vestía un pantalón de lino blanco muy justo, tanto que apenas y se le dibujaban algunas arrugas en las partes donde era natural que sucediera, como en las rodillas y en los bolsillos, el resto de la tela permanecía firme contra la piel del joven que se movía tan grácilmente, que era obvio que no le era incomodo caminar con el pantalón. Los finos huesos de sus caderas eran distinguibles puesto que el pantalón colgaba muy bajo, brindando una vista privilegiada de estos y de su blanco abdomen. Yuuto reconoció allí los músculos abdominales levemente trabajados, justo como los suyos, con dedicación pero sin exageración. La camisa que vestía era negra y la tela se veía suave y delicada. También muy justa contra su torso. En simetría con el pantalón, esta también permitía ver la piel del abdomen. La franja de piel era un espectáculo que no pasaba inadvertido porque la ropa así lo permitía. En la parte superior la mayoría de los botones permanecían sin ser usados dejando ver una buena extensión de sus pectorales y de nuevo allí había dedicación. Finalmente una bufanda que hacía juego con el color del pantalón daba dos vueltas relajadas alrededor de su cuello y luego bajaba simétricamente por su cuerpo hasta terminar a la altura de su estomago.
—Sé donde podemos conseguir hielo —Dijo Akio en un tono casi amable. Yuuto sabía que Akio no era precisamente la persona más amable de la preparatoria.
Akio Fudou, en muchos sentidos, representaba todo lo que Yuuto Kidou no era. Yuuto era responsable, respetuoso, cordial y amigable. Viniendo de una familia adinerada esa era la manera más natural para comportarse y el joven, en realidad, lo hacía con agrado. Si, había muchas cosas de su vida de niño rico que no le gustaban, sin embargo había otras que si lo hacían y los buenos valores, los buenos modales y un comportamiento decoroso, definitivamente, cabían en esa categoría. Akio no era como él. Akio era insolente, altanero, grosero y despreocupado. La mayoría del tiempo se la pasaba solo por los pasillos de la preparatoria y aunque en algunas ocasiones había tratado de jugar soccer lo había dejado porque su personalidad emancipada lo marginaba de la compañía de los otros. Eso no parecía afectarle en lo más mínimo.
Akio era un personaje al que no muchos se le quedarían mirando, de hecho, en la preparatoria la mayoría prefería esquivarlo con la mirada…
—¿Vives cerca?
Pero ahora Yuuto iba a completar algo así como cinco minutos sin quitarle los ojos de encima.
—¿Qué? ¿Cerca? —Akio se puso enfrente del otro y entrelazó sus dedos detrás de su nuca— No, para nada. ¿Recuerdas el muro en el que estaba sentado mientras fumaba?
—Ah… si —Dijo con lentitud.
—¡Bien! Vivo en el edificio de departamentos que queda al frente, sólo que para fumar debo salir a la calle porque a mi tío no le gusta que deje impregnado el apartamento de olor a tabaco. Bastardo —Resopló— Si él se queja del olor del cigarrillo entonces yo tendría todo el derecho a quejarme por su maldito hedor del alcohol de todos los días… puedo olerlo desde que dobla la esquina —Akio estaba hablando más para si mismo que para Yuuto. Este sólo lo miraba con curiosidad. Definitivamente no podía dejar de mirarlo. La mirada de Akio, sin embargo, era algo ausente. Pasaron como dos minutos en silencio,
—Eh… te pasa… ¿algo?
—Lo lamento—Dijo Akio, volviendo en si— Él siempre logra ponerme de malas. Pero no me refería a conseguir el hielo en mi casa. Hay otro lugar. Un amigo mío atiende un sitio aquí cerca, podemos ir y hacer algo con tu cara antes de que mañana sea irreparable —El joven se separó un paso mientras se llevaba la mano a uno de sus estrechos bolsillos de donde, misteriosamente, sacó algunos billetes que Yuuto no había notado en su inspección de minutos atrás— Creo que esto nos alcanza para tomar algo.
—¿Eh? —Preguntó Yuuto, intentando que no fuera muy evidente la cara de pasmo— ¿Tomar?
—Tranquilo. Hablo de algo suave, solamente un par de cervezas —Dijo al tiempo que ponía sus manos arriba, como lo hubiera hecho enfrente de un agente de policía— Nada exagerado. Igual se nota que no eres de las grandes ligas. Apuesto a que en las fiestas que hacen allá arriba en las colinas se divierten mucho bebiendo ponche de frutas. Debe ser divertidísimo —De nuevo el sarcasmo, como si estuviera tatuado a sus labios. Yuuto lo miró precisamente allí.
—Te equivocas —El joven quiso defenderse y encontró que la mejor manera de hacerlo no eran las palabras. La mejor manera de hacerlo era sencillamente aceptar la invitación de Akio. De cualquier manera se trataba sólo de cerveza, de una cerveza. Una cerveza no le iba a hacer daño, y además Yuuto si sabía lo que era beber. En una navidad pasada se había tomado una copa de Cavernet Sauvignon y no lo había afectado demasiado. Había amanecido en la cama de su hermana, con un terrible dolor de cabeza, si, pero no lo había afectado demasiado.
—¿Qué quiere decir eso?
—Que si sé tomar —La saliva que pasó por su garganta en ese momento se sintió como una roca. Eran nervios— Y que… que acepto tu invitación —Tartamudeó, mas de lo normal. Eran nervios.
—¿Qué? ¿En serio?
—Vamos… a ese sitio de tu amigo… sólo… más que nada por el hielo —Dijo con reserva.
—¿Entonces aceptas mi invitación? —Preguntó Akio con una emoción que Yuuto no logró distinguir entre sarcástica o verdadera— Esta debe ser mi noche de suerte. Sabía que debía salir a fumar, por eso siempre guardo uno más para la noche. La noche les trae suerte a los bandidos como yo.
—¿Bandido?
—Bandido, si —Explicó— Sólo los bandidos pululan en las noches solitarias buscando la suerte —El joven sonrió— Bueno… tú no eres un bandido, eso es seguro, pero también es seguro que tienes tus motivos para andar por la calle a esta hora y que eso también te trajo algo de suerte.
—¿Suerte?
—Si, mucha suerte. Ven —Dijo tomándolo de la mano para empezar a jalonearlo— Ulysses es muy cerca. La vamos a pasar genial.
FIN CAPITULO 2
Ahi lo tienen.
Por cierto, no sé que tan popular sea la pareja de este fic pero personalmente a mi me encanta. Espero que ustedes logren enamorarse también.
Nos vemos en aproximadamente una semana.
