Y tras las 'indirectas' de Krissel Majere... Aquí está el segundo capítulo. Cariño, la próxima vez hazme una directa, que no me entero *ironia pura y dura* ¿Ya sabéis quienes son NyoUk y Prussia, no~? Aqui os dejo una pista~. Aunque es obvio, lo se. Por ahora todo es muy bonito, ¿verdad? Pues se acabó. Reviews~?
Alice se quedó sorprendida viendo al otro con ese aspecto de gato. El otro seguía sonriendo, moviendo la cola de un lado a otro, tranquilo.
-¿Gil... Gilbert...? ¿Eres... Eres tu?- susurró, empezando a reaccionar al fin. La respuesta del otro, sin embargo, fue clara:
-¿Conoces a alguien tan maravilloso como yo? Creo que no, kesesesese~
El otro no esperaba una reacción positiva, pero no esperaba que la otra se lanzara sobre el a estrangularlo.
-¡Espero que esto no esta una broma de las tuyas, de la rana pervertida y el idiota español! ¡Exijo saber qué le ha pasado a mi pelo y mi ropa! ¿Dónde estoy?
Por suerte, Gilbert tenía una cualidad muy especial: podía desaparecer. Así, sus manchas negras se tornaron naranjas mientras desaparecía gradualmente y aparecía un poco mas lejos.
-¡Eh! ¡No es maravilloso hacer eso! ¡Encima de que vengo a darte la bienvenida! -Entonces le guiña un ojo-. Todo eso tendrás que descubrirlo tú solita, Alice. Mmm... Será mejor que te acompañe, así disfrutaré de ver tu cara a medida que descubras cosas.
Hubo un silencio en el que Alice volvió a mirar a su alrededor, teniendo esa sensación de que ya conocía todo el lugar. Era una sensación tan fuerte... Entonces sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Gilbert.
-Bueno, deberíamos empezar a movernos ya, ¡vamos! Kesesesesese.
Alice lo miró todo, con la boca abierta aun, pero la cerró de un golpe ante las palabras del otro y dijo:
- Un prusiano transformado en gato que desaparece como única compañía en un lugar desconocido con mi pelo teñido misteriosamente de otro color. El plan de mi vida, that's it.-Su ironía no la había abandonado. Tras unos momentos comenzó a caminar mirando a su alrededor-. Juraría que he estado aquí antes, no obstante...o que lo he visto en algún otro momento o lugar
Tras escucharla, el prusiano dejó escapar una pequeña risa y dijo:
- ¡Es una aventura muy maravillosa! ¡Porque yo la hago maravillosa con mi presencia!
- Creo que es un poco gratificante ver que tu vanidad al menos sigue igual- comentó poniendo los ojos en blanco-. ¿Sabes? Es curioso… No se donde estoy pero algo me dice que hay algo mal en el ambiente, como si algo hubiera cambiado... -Todo eso tenía que ser un sueño.
El prusiano la miró de reojo y rio un poco mas, aunque la diversión que parecía tener no se reflejaba en sus ojos.
- Lo descubrirás pronto. Me pregunto cuando te asustaras, antes o después de saberlo.
Mientras andaba, removió al pasar por al lado un poco de césped que les llegaba a la altura de las rodillas. Algo que había escondido entre este trozo de césped empezó a brillar con una luz blanquecina, llamando la atención. Se giró un poco al notar dicho brillo. Al mismo tiempo, Alice estaba pensando que lo último que el otro había dicho daba un poco de escalofríos. Iba a preguntar algo cuando también ve aquello y se acerca, preguntando al tiempo del otro:
- ¿Qué es eso?
Era la Torre de Londres en miniatura, blanca y brillante. Por algún motivo Alice se sintió tentada a tocarlo. Lentamente alargó la mano y sus dedos rozan la Torre. Entonces esta desaparece y Alice abre muchísimo los ojos, sin aliento de golpe.
Gilbert la miró con una leve curiosidad. Esa cosa brillante había aparecido allí una vez llegó Alice. Estaba seguro. Aunque en esos momentos él sabía mucho mas que la otra, la miró y preguntó:
- ¿Qué era esa cosa? -contempló como la otra se llevaba una mano a la cabeza, con la respiración algo más rápida, antes de contestarle.
- No… No estoy segura… He oído una voz en mi cabeza… Algo sobre un conejo banco… Algo sobre el tiempo… -parpadeó varias veces y sacudió la cabeza con fuerza-. Decidido. Esto tiene que ser algún tipo de sueño.
- ¿Un sueño, mmh? -Respondió, mirándola con menos alegría-. Esto va a ser aburrido… -se lamentó en voz alta-. Ella se molestará mucho si eso pasa… -añadió mas bajo y sonrió decidido, negándose a aceptar una derrota-. ¡Alice! ¡Vamos! ¡Hay que continuar! ¡Sueño o no esto no terminará tan pronto!
- Ya voy, ya voy -murmuró algo insegura la otra-. Pero sigo sin entender qué pasa aquí- Estaba tan metida en sus pensamientos y en hablar con Gilbert que no había reparado en un cambio en el paisaje, pero Gilbert si lo hizo. Las plantas, las raíces de los árboles, las piedras, incluso las flores, todas ellas gigantes, empezaban a presentar manchas de sangre. Gilbert iba algo más adelantado e intranquilo. Si se metían en un aprieto, tendría suficiente con desaparecer, pero Alice… Bufó ligeramente, sonando como un gato.
- Oh, vamos, no tienes que entenderlo todavía. Déjale tiempo a tus piernas para llegar. Pero date prisa, no quiero que ella se canse y decida divertirse a tu costa-Aún no era el momento. Ella esperaría.
-¿Ella? -preguntó apretando el paso para llegar a su nivel. Había notado que Gilbert no dejaba de hablar de 'ella', fuera quien fuera-. Who is she, Gilbert? ¿A que te refieres con divertirse a mi costa? -Algo brillaba a lo lejos, casi podía verlo. Se dirigían hacía allí.
-Eso no tienes que saberlo aún-declaró, mirándola sin detener su camino-. Pero si debes saber que se aburre rápido y hará cualquier cosa con tal de divertirse-La sangre era mucho más notable ahora. Las raíces de los árboles estaban llenas de sangre, igual que el suelo y las plantas. A su izquierda, un riachuelo de sangre acababa en una lenta catarata que llevaba a ninguna parte. Los árboles se abrían en un claro enorme, y el camino llevaba a este. No se podía ver bien, pero la sangre parecía proceder de allí. Alice, curiosa e incluso algo imprudente, se adelantó para ver qué era aquello. La visión la dejó paralizada.
Ante sus ojos había un enorme claro, el cual los árboles delimitaban. Ni en el suelo crecía hierba. La sangre, efectivamente, procedía de allí, manchando el suelo y rodeando el imponente esqueleto de lo que parecía una especie de dragón. De frente a ella tenía la cabeza de dicho ser, el cráneo caído junto a la mandíbula inferior. Incluso desde aquella distancia podía ver los afilados dientes de aquella criatura, listos para destrozar el cuerpo de cualquiera en segundos. En el cráneo tenía clavado lo que le parecía un cuchillo enorme, pero no podía verlo bien desde allí. Un cuello largo y en perfecto estado había unido en su momento la cabeza de la criatura con un torso de hierro, ahora oxidado por el tiempo que debía haber pasado, con extraños símbolos que parecían imitar vagamente la columna y las costillas. Uno de los brazos estaba irreconocible, mientras que el otro parecía haber sido separado por las articulaciones. Se reconocían cuatro falanges que hubieran sido sus garras en otros tiempos. Cerca de estas extremidades se hallaban dos alas enormes, también hechas de hierro y un tipo de membrana rota unía los hierros oxidados que imitaban los huesos de las alas. En el centro de la espalda había un trozo de hierro oxidado, también con símbolos, con forma ligeramente cilíndrica, que no parecía tener una misión clara en el cuerpo de aquella criatura. A partir de las caderas de este ser volvían a ser huesos, en los que se podían identificar las dos patas traseras y una larga cola. Cerca de estas había varios caparazones de cangrejo ermitaño, de un fuerte color naranja. A la izquierda del claro, casi como si levitara por encima de la sangre, había una pequeña miniatura blanca y brillante del cuchillo que se hallaba en el cráneo de la criatura. Más allá se veía la salida del claro, infestada de caparazones naranjas y algunas setas rojas del tamaño de una persona.
Alice seguía paralizada a la entrada del claro, contemplando aquello que se encontraba ante sus ojos.
- My god… what the…?
Gilbert la alcanzó entonces y no pareció sorprenderse ante la visión del esqueleto, pero se acercó lentamente al cráneo, concretamente a aquel cuchillo del tamaño de una espada y, girándose hacía Alice, dijo:
- Tendrás que usar esto. Cógelo, vamos. Espero que sepas usarlo porque te va a hacer falta.
