Acá estoy subiendo el otro relato del reto. Siento haberlo aplazado, tengo algunos listos solo que tuve que hacer muchos tramites últimamente y estuve súper ocupada con otros proyectos. Espero que lo disfruten, el siguiente si no me equivoco es mi favorito y espero subirlo pronto n.n
También he estado escribiendo otro fic que quiero subir este año, solo que por lo mismo no he podido manejar todos los proyectos a la vez.
100 temas
II.
Complicado
En ese minuto Heinz Doofenshmirtz se veía envuelto en una situación complicada.
Ya era casi medio día y aún no había terminado su Inador ¡Y Perry ya debería haber llegado!
Tenía planos repartidos por toda la habitación ¡No! ¡Por todo su laboratorio! ¡Incluyendo la terraza!
Simplemente no podía decidir cuál terminar. Habían algunos en los que se había puesto "demasiado creativo" y ahora no veía como resolver los asuntos técnicos para tenerlos a tiempo, de hecho habían un par de cosas que parecían bastante imposibles de llevar a la realidad. Considerando los inventos anteriores del doctor, eso era bastante decir.
Llevaba una calculadora en una mano, un lápiz en la otra y corría de izquierda a derecha mientras tomaba un rollo de papel azul de la mesa, lo miraba y lo tiraba al suelo buscando algo más fácil y rápido de hacer.
Ya no podía más. Sentía que si veía un cálculo más su cerebro se fundiría.
Se sentó en un sillón, no sin antes correr un par de papeles más, y se dispuso a descansar.
En algún momento sintió una pequeña mano que lo sacudía, cada vez más fuerte. El dio pequeños manotazos mientras intentaba seguir durmiendo. Se le cayó el lápiz de la mano y abrió un poco un ojo producto del ruido.
Frente a el estaba Perry el ornitorrinco, de brazos cruzados. Sentía que la verguenza se apoderaba de el.
—¡P-Perry el ornitorrinco! ¡Yo…no creas que estaba acá de perezoso!
El agente solo lo miro con la misma expresión seria de siempre.
—¡Te lo juro! Solo que…solo que mi plan de hoy era algo tan impresionante que me tuvo toda la mañana trabajando.
No quería defraudar a su enemigo. Se levantó del sofá y comenzó a pensar rápidamente como resolver esa indecorosa situación. Era casi como si alguien llegase atrasado a un compromiso. No, era peor que eso. Cosas que solo enemigo-agente podían comprender. Habían códigos que respetar.
Comenzó a revolver unas cajas viejas buscando piezas para unir e improvisar algo. El ornitorrinco lo observaba por detrás, de brazos cruzados, mientras empezaba a sospechar que es lo que ocurría. El no era ningún tonto.
Doofenshmirtz no dejaba de buscar dentro de todo lo que tuviese cerca para encontrar lo que quería, sintió una pequeña mano que le tocaba el hombro y se giró, encontrándose con un aburrido Perry.
—¿Qué? ¿Acaso no puedo guardar la sorpresa?
El ornitorrinco señalo el suelo lleno de planos de cosas sin acabar, los cachivaches que el doctor tenía en la mano y la mesa llena de papeles con escritos tachados.
—¡No es lo que tu piensas!
Muy en el fondo, lo que no quería admitir era que si no tenía un plan, no había razón alguna para que Perry el ornitorrinco se quedara en el departamento.
El animal comenzó a recoger las cosas del piso rápidamente. Frente a la atónita mirada de Doof, ordeno todo lo que no estaba en su lugar, guardo las cosas en sus respectivas cajas y despejo la ocupada mesa. Al cabo de un rato, estaba prácticamente limpio.
Se paró frente a el nuevamente y puso los brazos en su cadera, con expresión de saber que no había preparado nada para el día.
—¡Ok! ¡Lo admito! No se me ocurrió ningún plan malvado para hoy, estaba tan estresado por la hora que no podía decidir con calma por uno y no quería que pensaras que no me tomo esto en serio ¿Esta bien?
El agente rodó los ojos y luego le dio una sonrisa. Era todo lo que necesitaba oír.
Le indico con una mano que encendiera la televisión. Recogió un plato de palomitas y lo invito a tomar asiento. El también necesitaba un descanso del trabajo.
Ahora mucho más tranquilo que antes, Doofenshmirtz se sentó al lado del ornitorrinco, ya aliviado de que nada haya ocurrido.
La verdad, a veces se complicaba demasiado por cosas pequeñas.
