Hola !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

nuevo capitulo de la infancia de Remus, es la adaptación de sus padres y cecanos a su nueva condición...

me despido esperando RR , besos


Infancia bajo la Luna

Chap II…Adaptándose

Ya habían pasado dos semanas desde que a su pequeño lo habían mordido. Su madre lloraba cada noche, su padre no podía con la culpa, ni dejaba de pensar en las palabras de su niño…diciéndole que lo iban a odiar por ser un Licántropo, un tierno y adorable lobezno…

Ironías de la vida, era la única explicación que podía encontrar para lo sucedido… Hace poco Hugo Lupin había recibido una carta de la bestia que había echado ese día fatídico de su cobertizo, nunca se le olvidaría lo que rezaba:

"¿Qué se siente Lupin que tu pequeño sea una más de esas bestias sanguinarias que tanto odias¿Qué sientes sabiendo que es tu culpa? Porque si no me hubieses echado del lugar donde me refugiaba tu hijo seguiría siendo un pequeño adorable. Pero ahora es un licántropo, al cual lo trataran de la misma manera que tú me trataste ¿Vas a poder seguir durmiendo tranquilo¿La culpa desaparecerá algún día¿Lo rechazarás diciéndole que no te interesa tener basura en tu casa¿Qué piensas hacer cuando la próxima luna llena se acerque y tu hijo se transforme en algo que sería capaz de matarte¿También intentarás someterlo a través de cruciatus? Aunque hay algo que debería preocuparte aún más ¿Sobrevivirá a la transformación? Es muy pequeño, su cuerpo no tiene mucha resistencia al dolor y te digo por experiencia, transformarse en licántropo es como recibir 10 de los cruciatus que me enviaste aquella noche…Imagínate que yo soy un adulto, pero como será cuando ese cuerpo pequeño, cambie de forma…Cuando los huesos se moldeen y crezcan…La boca se transforme en hocico, los dientes se agranden…Todo rápidamente, sin ninguna delicadeza... ¿Sabes que los niños sufren dolores producto de su crecimiento¿Te acuerdas que a veces uno lloraba de puro dolor¿O los bebés cuando le salen los dientes? Imagínate sufrir todo eso, en cuestión de minutos… Y el triple de doloroso, ya que no solo crecen si no que se doblan, acortan, engruesan o adelgazan…Y todo eso por tu maldita culpa, Hugo, por tu estupidez un niño de cuatro años va a tener que pasar por eso.

Por casualidad ¿Tú sabias que de los casos de niños tan pequeños mordidos, creo que han sobrevivido solo unos cuantos?…Claro está que muchos murieron cazados por gente arrogante y estúpida como tú, que pensaban que nosotros éramos simple escoria que debía desaparecer… ¿Sigues opinando lo mismo?... La balas de plata creo que están en oferta ¿Podrías hacerlo desaparecer? Sería menos doloroso ¿No te atreves? Entiendo es tu niño ¿Pero sería la vergüenza de tu bella y perfecta familia? Dudas… ¿Podrías tener otro hijo? Aunque claro dudo que tuviera esos hermosos ojos color miel…Ni que su sangre fuera tan exquisita, la inocencia que hace que la carne sea tierna y blanda…El terror paraliza sus sentidos…Es extremadamente excitante…Bueno esperemos que ese pequeño, sea alguien digno de su especie…

Tenía razón; todo era su maldita culpa. Porque no lo mordió a él, no intento exterminarlo. No, era necesario que se vengase a través de Remus… Pero en algo si le había ganado, su venganza no pudo ser más cruel, lo sabía desde que vio a su hijo pensando que lo rechazarían ellos, sus padres por su condición… Y pensó que si la víctima de Greyback hubiese sido cualquier otro, ahora ni si quiera se acercaría al pequeño. Encontraría que dejaba de tener derechos y se imaginaria con pena a sus padres por tener una bestia en casa… Se estremeció de rabia consigo mismo. Remus seguía en el hospital. Seguía convaleciente de las heridas que por poco lo mataron. La sangre fue recuperada por medio de una poción, pero el hueso estaba completamente triturado. Hubo que desvanecérselo y hacerlo crecer de nuevo; un proceso demasiado doloroso para un pequeño. Todavía recordaba la cara de los medimagos. Angustia y desesperación en concordancia eterna.

Remus se quedaría en el hospital hasta la próxima luna llena. Era lo mejor. Ahí podrían ponerlo en un lugar a resguardo y en cualquier caso si la situación se agravaba después de su transformación, podrían atenderlo inmediatamente.


Las estrellas con sus finos rayos de luz se filtraban entre las cortinas de la ventana del hospital. La luna se había ido de paseo con su amante el sol a hacer cosas secretas… Las estrellas iluminaban la noche y protegían a los paseantes que se arriesgaban a la oscuridad… Ellas no tenían amantes, ni descanso… Solo estaban adornando el cielo y entregando paz a Morfeo y su reino de los sueños.

Un niño se revolvía intranquilo en la cama de sabanas y colchas blancas con el cabello y la frente empapada en sudor. Las pesadillas parecen no querer dar tregua al pequeño que se debate estoicamente. De sus labios delgados y apretados salen palabras inconexas, tales como "lobo" "basta" "PAPÁ"… Empezó a gritar y lágrimas salían de sus ojos entre las pesadillas, mientras que Morfeo se sentía impotente; no podía evitar que el niño recordara las imágenes de aquel lobo sobre él… Una medimaga llegó corriendo al lugar y lo que vio la asusto, causándole una punzada en el pecho. Encontraba injusto lo que le pasaba a ese niño… Lo despertó y tranquilizó meciéndolo en sus brazos hasta que se quedó quieto y sin lágrimas en sus ojos…lo recostó al mismo tiempo que le daba una poción para dormir sin soñar.

Remus ya dormía placidamente en su cama…mientras la medimaga vigilaba su sueño y lo observaba con ternura, preguntándose por que la vida tendría que ser tan cruel y angustiada pensaba en la siguiente luna llena. Ojala sobreviviera, se veía un niño tan frágil y a la vez tenía una fortaleza que muchos adultos envidiarían y aún así la vida le ponía demasiadas pruebas a su parecer. La medimaga se durmió en la dura silla, vigilando el sueño del niño.

Helena Lupin no lograba conciliar el sueño. Se escapaba de sus manos producto de la preocupación que se adhería a ella como una segunda piel… No lograba entender del todo la gravedad de la situación de su hijo, pero ver el pánico reflejado en el rostro de su esposo el día que le dijeron lo de la mordedura, todas las leyendas e historias terroríficas y leyendas sobre esas criaturas, que se volvían seres casi demoníacos, crueles y putrefactos… Pero su niño no podía estar incluido entre esas criaturas, lágrimas surcaban la piel blanca y los ojos color miel estaban hinchados.

La cocina parecía cerrársele en sus paseos frenéticos y el vaso de leche caliente era dejado en el olvido pero no podían hacer nada por el momento. Solo esperar verlo sonreír sin esa mirada triste… Dos semanas habían pasado y aún recordaba esas palabras que la dejaron helada… Esa pregunta del pequeño de que si lo seguían queriendo… Se dijo que no importaba si la mataba una noche de luna llena, siempre iba a ser su pequeño y lo amaba… Aunque en ese momento lo único que dijo era que lo quería mientras las lágrimas no desaparecían de sus ojos.

Todas las creencias del matrimonio Lupin bullían como una masa putrefacta, muchas habían quedado obsoletas hace un tiempo, pero estaban anidadas dentro del subconsciente… Otras hasta hace unos días eran las correctas, irrefutables. Cualquiera que le hubiese dicho que eran falsas y estúpidas, se hubiese formado disputa, pero ahora que tenían la disyuntiva de aplicar esas creencias crueles en su hijo se desmoronaban e intentaban salir de su escondrijo del subconsciente.

Ambos en distintos lugares de la casa que compartían calibraban la situación sintiéndose culpables, echándose la culpa mutuamente, intentando aplacar el dolor que les producía toda esta situación, preguntándose ¿Qué pasaría con su hijo? Lo verían de la misma manera que ellos antes veían a los de su clase ¿Se convertiría en alguien cruel como el que lo mordió?

Los pensamientos fluctúan maliciosos por la mente, atormentando y destruyendo, arrancando y destrozando todo lo que se encuentra en paz. Pero su niño no se va a criar así, ya es demasiado tarde para todos los demás, pero ellos estarían siempre a su lado. Cuando se transformara, le curarían las heridas que le quedaran, intentarían llenar los vacíos que seguramente tendría dentro por gente que pensaran igual que ellos hace unos días…

Habían pasado dos semanas más. Era la noche de luna llena, la prueba de fuego para el pequeño Remus. Todo dependería de la fortaleza del diminuto cuerpo y su espíritu, a sus padres y medimagos encargados se les atrofiaba la garganta producto de la angustia y el pánico ¿Sobreviviría?

Era el atardecer. La habitación de Remus era casi una jaula para las bestias con cuantos hechizos de protección se les ocurría. Él a su tierna edad todavía no comprendía la magnitud que ese día tendría en su vida, ni las lágrimas de la gente que iban a desearle buenas noches. Le habían explicado a grandes rasgos lo que ocurriría esa noche, el proceso de su cuerpo al transformarse en un lobo, pero no quería entender.

Esa noche sería larga y fría. Las estrellas desaparecerían del firmamento dejando solo a la fría y cruel luna con sus retoños. Hasta las estrellas estarían de luto por la inocencia de ese niño que terminaría agonizando la noche, para después morir lentamente.