Capítulo 1

Consecuencias

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Sasuke todavía estaba en el aparcamiento de la empresa. Tenía las manos sujetando su cabeza, había comenzando a marearse. ¡¿Qué coño había pasado?!

Se había comportado como un estúpido. Y ahora estaba a punto de perder lo más importante de su vida.

Reaccionó, salió corriendo otra vez hacia su despacho, en el camino se encontró con Ino, ella debió comprender, por la cara que llevaba su jefe, que no era un momento apropiado. Cuando entró en el despacho, cogió lo más rápido que puedo las llaves del coche y su abrigo.

Ino se pegó a la pared para dejarle paso y dio un respingo cuando él pasó corriendo a su lado.

En menos de cinco minutos ya estaba arrancando torpemente el coche y dirigiéndose a su casa, al hogar que ambos compartían.

Y esperaba, que por favor, siguieron compartiendo el resto de su vida.

Sakura estaba desorientada, la cabeza le daba vueltas, aun así, con las manos sobre el volante y las lágrimas resbalando por sus mejillas, conducía, hacia ningún lugar, a bastante velocidad.

Las nubes ocultaban la luna, esa noche era especialmente oscura. ¿Una tormenta para acompañar su tristeza?

Siguió al volante de su coche, quien sabe durante cuanto tiempo, y se sorprendió a ella misma al bajar del coche y ver el lugar al que había llegado. Antes de que las primeras gotas empezaran a caer entró en el enorme edificio situado en la zona céntrica de la ciudad.

Siguió llorando, no había conseguido frenar las lágrimas, de vez en cuando gimoteaba.

Siempre había sido débil, y muy sensible. Aun así, casi nunca se permitía llorar enfrente de nadie. Casi…

Pero claro, nunca había tenido realmente motivos para llorar, desde siempre pudo agradecer tener una vida tranquila y feliz, rodeada de personas que la quería y protegían.

Proteger…

Sasuke la protegía, se sentía segura junto a él, entre sus brazos.

La luz de la mañana iluminaba a dos jóvenes, estaban recostados sobre la cama, las sábanas blancas rodeaban sus cuerpos desnudos. El chico, apoyado en su codo miraba dormir a su novia, nunca se cansaría de mirarla… era tan hermosa.

Ella empezó a moverse, suspiró y se estiró a la vez que abría sus expresivos ojos verdes. Al ver a su novio mirándola con ternura, sonrió.

Entrelazó sus finos brazos en su cuello, sin perder su sonrisa lo atrajo hacia ella, se besaron… él exploraba su boca mientras se colocaba encima de ella… Cuando se separaron, los dos se miraron a los ojos con amor.

Sasuke le dio un casto beso en la boca y se abrazaron, Sakura acariciaba su espalda desnuda, haciendo que a Sasuke se le erizara la piel.

-¿Te he dicho hoy que te quiero?

-Anoche… pero si quieres puedes repetírmelo –Puntualizó ella-

-Te amo –le susurró antes de volver a besarla-

Después del beso sonrieron y juntaron sus frentes, sus narices rozaban, sus respiraciones se entrelazaban… y ella le contestó:

-Yo también te amo…

Se abrazaron con fuerza, Sasuke tenía la cabeza hundida en su cuello, disfrutando del perfume de ella.

-Dios, no me imagino mi vida sin ti nena…

-¿Nena? Desde cuando me llamas así –dijo simulando un enfadado-

-Oh… ¿la nena esta enfada?

Empezó a mordisquearle el cuello mientras ella enredaba sus dedos en su pelo negro, le encantaba su cabello, suave pero imposible de peinar.

-Mientras estés conmigo me da igual como me llames.

-Siempre estaré contigo.

Sakura le sonrió, y el le devolvió el gesto.

-Sabes… cuando estoy contigo, siento que nada puedo hacerme daño.

Sasuke le besó cariñosamente el hombro.

-Nunca permitiré que nadie, jamás, te haga daño… -le dio un beso en la frente y la miró a los ojos- te lo prometo… nena.

Los dos se rieron… para después, volver a besarse.

Fueron tantos los momentos felices. Pero ahora, todos y cada uno de ellos, le oprimían en el corazón. Como pudo, su promesa… tenía que haberla protegido de él mismo. Porque nunca, nadie, le había echo tanto daño.

Cuando llegó a la décima planta del edificio, salió del ascensor, se paró enfrente de una de las dos puertas que había en el pasillo y llamó al timbre. En menos de un minuto la puerta se empezó a abrir.

Sakura no se molestó en disimular sus lágrimas, simplemente, era una tarea imposible.

-Sakura-chan…

Lloró más fuerte y abrazó a la persona que le había abierto la puerta, la cual no tardó en responder el abrazo. Ambos se perdieron dentro del apartamento.

El ruido de las llaves girando dentro del cerrojo, anunciaba que alguien estaba entrando. Sasuke abrió con fuerza la puerta, la cerró de un portazo y buscó a Sakura en el interior del piso. Ni rastro de ella. Lo más seguro es que ni siquiera se hubiera pasado. Volvió a sacar el móvil y la llamó por décima vez desde que salió de su despacho.

Apagado otra vez. Se llevó las manos a la cabeza, se le estaba empezando a formar un pequeño dolor en la sien, que amenazaba con incrementar. Se sentó en el sofá y llamó a otro número.

-¿Diga?

-Hola Kakashi, soy Sasuke. ¿Está por ahí Sakura? –Esperaba que, su suegro no notara su tono de desesperación en la voz-

-No. Me llamó hace una hora –dijo desconfiado- se suponía que iba a verte. ¿Aun no ha llegado?

Sasuke tragó saliva antes de contestar.

-Si… me fue a ver, pero se fue después, gracias Kakashi,

-Dile que me llame en cuanto hables con ella ¿de acuerdo? –No sonaba a petición, más bien a orden-

-Si, si… no se preocupe. Adiós.

-¿Dónde estás mi amor…?

Se dijo para sí… su muñeca temblaba ligeramente mientras marcaba otro número de teléfono. Lo único que se le ocurría era llamar a sus amigos, rogando por que Sakura hubiera ido con alguno de ellos.

Después de cerrar la puerta siguieron abrazados.

Naruto… se había convertido en unos de sus mejores amigos. Necesitaba su apoyo… él por su parte, no tenía ni idea de que demonios le podía haber ocurrido a Sakura para que estuviera así.

Y de un momento a otro el abrazo perdió fuerza. Sakura se había desmayado en sus brazos.

Preocupado, la sujetó con fuerza para impedir que se cayese, pasó una mano por detrás de sus piernas y la cargó en brazos. Cuidando que no se lastimara la llevó hasta su habitación y la dejó en la cama.

-¿Qué te ocurre Sakura-chan?

Fue en dirección a la cocina a por un vaso de agua para Sakura despertara, pero cuando pasaba por el salón, su teléfono móvil sonó. Abrió la tapa del móvil negro y vio el número de su mejor amigo en la pantalla.

-¿Si…?

-¿Naruto? –Enseguida se percató que su tono de voz era angustiado- ¿está Sakura ahí?

-No… -intentó sonar lo más creíble posible- ¿Por qué? –no le gustaba mentirle, era su mejor amigo, pero debía mentir-

-Naruto… soy un imbécil, yo no quería… pero… -hubo un silencio- joder, no sé donde está y tengo miedo de que le haya pasado algo.

-¿Pero que has echo?

-Yo no… -ahora sonaba aun más desesperado que antes- no he hecho nada tienes que creerme… dios, es muy largo de explicar, tengo que encontrarla… adiós.

Había colgado, Naruto se quedó unos instantes mirando su móvil, cerró la tapa… ¿había hecho lo correcto? Esperaba que sí, ahora sólo podía esperar a que Sakura despertara y estuviera en condiciones de contarle lo sucedido.

Dos horas se había pasado llamando con el móvil, ya no sabía que pensar, o sus amigos la estaban ocultando, o se había ido a un hotel o… sólo esperaba que no le hubiera pasado nada malo, nunca se lo perdonaría.

Entró en el dormitorio que ambos compartían, se sentó en el borde de la cama, apoyando los codos en sus rodillas, su flequillo le tapaba los ojos. La habitación olía a ella, a su perfume… cogió un portarretratos que estaba encima de la mesita de noche. En la foto aparecían ellos, Sasuke sonreía mientras lo abrazaba… Con lentitud pasó los dedos sobre el cristal, acariciando su imagen.

-Mi amor…

No se podía quedar ahí sentado, estaban a punto de casarse, no la podía perder. Dejó el portarretratos donde estaba y salió de la habitación. La iba a encontrar, aunque tuviera que buscarla por toda la ciudad.

Se sentía mareada, no estaba segura de donde estaba, abrió lentamente los ojos. Cuando logró enfocar su vista vio un rostro conocido. Su amigo…

-¿Naruto?

-Sakura-chan… ¿Cómo te sientes?

Estaba acostada en la cama del rubio, se incorporó con su ayuda mientras llevaba una mano a su cabeza. Naruto sujetó la mano que le quedaba libre… en ese momento por la mente de la pelirrosa pasaron una tras otra, las imágenes de Sasuke.

Sus ojos se empezaron a cristalizar y no pudo evitar sollozar.

-Sakura-chan… –su tono de voz sonaba desesperado-

No sabía que hacer, así que se sentó en la cama a su lado y la abrazó. Enseguida notó que ella se aferraba a él, temblaba ligeramente. No supo cuanto tiempo estuvieron así, pero eso era lo de menos, lo importante era que había dejado de llorar…

Ahora estaba los dos sentados en el sofá, Sakura con la mirada perdida.

-Sakura… Sasuke llamó hace unas horas. -Dejó por un momento de respirar, angustiada.-

-Tranquila, le he dicho que no sabía donde estabas… pero, estaba muy preocupado por ti.

-Gracias Naruto -susurró-

Estaba destrozada, jamás la había visto así, Sakura… que siempre sonreía y era tan dulce. Y ella sentía como si le hubieran arrancado el corazón del pecho.

-Gracias…

-Ven aquí anda…

Naruto apoyó con delicadeza la cabeza de Sakura contra su pecho, ella agarraba su camisa mientras él la rodeaba de forma protectora con sus brazos. No soportaba verla así.

-¿Qué pasó Sakura-chan?

Ella sollozó, y tragó saliva antes de hablar…

-A la tarde cuando volví a la ciudad, ¿Te acuerdas cuando te llamé?... te dije que quería darle una sorpresa y lo fui a ver a su despacho. Cuando llegué él… él… estaba besándose con su secretaria. –Empezó a llorar de nuevo…- ella le estaba sacando la camisa y él no hacía nada para impedirlo.

-Dios, Sakura-chan, lo siento mucho.

-Siento haber venido aquí a molestarte.

-¿Estás de broma no? –Dijo acariciándole el pelo- esta es tu casa, puedes venir y quedarte, el tiempo y las veces que quieras.

-Gracias… Naruto.

A la mañana siguiente, el cielo seguía nublado, parecía que pronto volvería a llover, Sasuke, con el pelo más alborotado de lo habitual y unas ojeras en su rostro, aparcada enfrente de un edificio enorme, la empresa Haruno.

La mayoría de las personas lo conocían, era el guapo y rico prometido de la hija del jefe. Sasuke se acercó a uno de las recepcionistas, bajita y delgada, con el pelo rizado, rubio y unos llamativos ojos verdes.

-Buenos días Uchiha-san.

-Buenos días… ¿llegó mi prometida?

-No, lo siento… la señorita Haruno aun no ha llegado, aunque debería estar aquí hace mas de una hora… -se notaba el tono de preocupación, todos los que conocían a Sakura sabían que ella nunca llegaba tarde-

-Gracias… adiós.

-Adiós.

-Sasuke -Estaba a punto de irse cuando alguien lo llamó por su nombre, miró hacia su derecha, Kakashi Haruno, un hombre imponente, enfundando en un traje Italiano negro.

-Buenos días, Kakashi.

-¿Dónde está Sakura?... No contesta a las llamadas.

-La estoy buscando señor.

Kakashi se fijó atentamente en su futuro yerno, se veía cansado, nervioso, agitado y se veía en sus ojos una angustia muy profunda. Sasuke iba a sufrir mucho si se enteraba que le había echo algo a su querida hija. Y sospechaba que si Sakura estaba mal, el culpable era él.

-¿Qué ha pasado?

-Ayer por la noche la vi, después de eso se fue y no la he vuelto a ver.

-¿Y por que se fue?

-Lo siento Kakashi-san, es muy largo y no tengo tiempo, en cuando la encuentre usted será el primero en saberlo…

Había empezado a caminar hacia la salida, no tenía ningún interés en contarle que le había sido infiel a su adorada hijita. Si lo hacía lo más seguro es que no saliera vivo de esas oficinas, además no podía perder tiempo, tenía que encontrar a Sakura.

Lo peor de todo es que… ¡el nunca quiso serle infiel!. ¡Fue ella la que se le lanzó!. ¡Fue ella la que lo besó y le empezó a sacar la camisa! Es más… ¡Él nunca la quiso como su secretaría! Nunca le había caído bien, fue Naruto quien se la aconsejó hacía menos de un mes. Cuando su encantadora, eficiente y anciana secretaría había pedido la jubilación.

La primera vez que Sakura vio a la rubia de azules que tenía por secretaria, -Corrección, que tuvo por secretaria- sus hermosos ojos verdes ardieron de celos. A Sasuke le había echo gracia en eso momento, pero ahora… si hubiera sabido lo que pasaría, jamás la hubiera contratado.

Por culpa de esa… ahora estaba a punto de perder lo que más amaba en este mundo.

-Bueno Sakura, cualquier cosa me llamas al móvil, estaré aquí lo más pronto posible. Y ya sabes que esta es tu casa, siéntete libre de hacer lo que quieras, volveré a la hora de comer.

Naruto besó su mejilla y salió de su piso dejando sola a la pelirrosada.

Después de pasar la peor noche de su vida, Sakura se dijo que necesitaba unos días para no pensar en nada, aunque estaba segura de que no lo conseguiría.

Como aun tenía las maletas del viaje en el maletero del coche y todos sus documentos de identidad estaban a su disposición, no tenia la necesidad de regresar a su casa.

¿Seguiría siendo su casa por mucho tiempo?

Prefería no pensar en ello, cualquier decisión que tomara en esos momentos, no sería correctamente pensada. Estaba tan dolida, confusa y sobretodo sorprendida que no era capaz de pensar, en lo que sucedió, y mucho menos en lo que pasaría.

En un intento fallido de despejar su mente se dio una ducha, veinte minutos bajo el chorro de agua caliente no borraron la realidad, pero se llevaron su intenso dolor de cabeza.

Fue a por su teléfono móvil. Lo encendió y… ¡Dios! Más de cincuenta llamadas pérdidas, la mayoría de Sasuke, algunas de su padre y de algunos amigos suyos. Sasuke.

Lo primero que tenía que hacer era llamar a su padre.

-Hola pequeña… estaba preocupado –dijo aliviado-

-Hola papá.

-¿Cómo estás?

-Estoy bien, no te preocupes.

-¿Qué ha pasado? Sasuke te esta buscando. Esta mañana ha ido a verme a la empresa.

-Es muy largo… ya te lo contaré.

-¿Dónde estás?

-En casa de un amigo… ¿Puedo ir unos días a casa?

-Pequeña eso no se pregunta, me alegro de que vuelvas a casa.

Estuvieron hablando un buen rato hasta que se despidieron, Sakura llamó a algunos de sus amigos para tranquilizarlos, decirles que ella estaba bien, pero a ninguno le mencionó, ni lo que había pasado, ni que estaba en casa de Naruto.

Llegó un mensaje del buzón de voz, tenía varios mensajes… pulso la tecla uno para escuchar el primero, era de Sasuke.

Mi amor… pequeña créeme por favor, yo no quería que pasara nada de esto, se que es difícil de explicar pero tienes que creerme… la voz sonaba cada ves más desesperada, como si cada palabra doliese pronunciar… mi amor, te quiero yo… yo... sólo quiero volver a escuchar tu voz y saber que estás bien, por favor mi amor llámame… te amo.

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