Muchísimas gracias por todos sus comentarios y alertas, se los agradezco, no dejare de lado las dos historias, eso no, solo que ahora me estoy centrando en esta, ya que personalmente, se ha robado mi corazón…
Bella POV:
-sí, ¿y tú eres?-pregunte desorientada.
No era nada habitual que un chico lindo preguntara por mí.
-Damon Salvatore-me tendió la mano sonriente. Sus ojos azulados brillaron con la certeza del haber encontrado los que buscaba…
Esperen…búsqueda.
Suspira.
-si de alguna manera descubriste lo del libro-comencé de manera aburrida-no quiero entrevistas y mucho menos firmar un autógrafo.
Me miro sorprendido.
-bueno, no quería autógrafos, y, mucho menos una entrevista-una sonrisa picara jugaba en sus labios-tan solo quería saber algo de mi nueva vecina.
Quise correr y esconderme tras una roca, o, algo menos dramático quise golpearlo y hacer que olvide lo de antes. Aunque eso también era sumamente dramática. Me limite a suspirar, espere a que el rubor llegara a mis mejillas, mas no lo hizo. Me recordé con tristeza que desde que Edward se había ido nunca me había vuelto a ruborizar.
Me concentre en lo que aquel joven me había dicho y busque una respuesta digna en mi mente atolondrada.
-lo siento, que…equivoque-respondí finalmente con la mirada gacha
-no es nada-rio el quitándole importancia-es bueno conocer el oficio de una amiga.
Sonreí un poco.
-está bien-vaya respuesta estúpida.
Soltó una carcajada y no pude evitar unirme a él, la situación era de lo más tonta.
-pero-empecé de nuevo- ¿Cómo es que sabes mi nombre?
Las risas en el cesaron y sonrió levemente nervioso.
-se lo pregunte al vendedor-señalo con la mirada a Carl, al dueño de la librería- tenia curiosidad de ti, ya que pareces venir aquí siempre y vives en mi edificio.
Metió las manos en los bolsillos de sus vaqueros avergonzado de su confesión, no pude evitar sonreír, así parecía un niño pillado en plena travesura. Mire detenidamente a Damon, era muy guapo, su mirada siempre estaba cargada de diversión y alegría, su pelo negro era bastante desordenado haciendo que luciera más sexy, su cuerpo era atlético, los hoyuelos de su sonrisa se atenuaban mas cuando se reía o simplemente hacia un gesto con la boca.
-ya veo- conteste a su pregunta mirando al suelo, algo nerviosa, la verdad.
Hablar con el de cosas triviales era divertido y fingir que era una mujer madura y responsable mientras el platicaba y compartía experiencias graciosas o raras conmigo, me divertí, después de mucho tiempo…pude reír de verdad.
De camino a mi casa-acompañada con el- no pude evitar pensar en lo familiar que me resultaba esta salida. A decir verdad eran paradójicas las similitudes que la tenia con Edward, y por loco que parezca yo disfrutaba abiertamente de eso.
Damon representaba la parte de Edward que yo había llegado a adorar, todo en el me recordaba a Edward y eso me hacia feliz.
Después de que me dejo en la puerta de mi departamento, no pude ocultar mí ansiedad por volverlo a ver, en unas pocas horas había creado una dependencia que estaba matándome y al llegar la noche tuve que soportar los recuerdos nada bonitos que desde hace mucho no me atormentaban.
Todo se reducía a una cena esa cena.
Sentados en una mesa: Edward, Rosalie, emmett y yo. Lo que parecía ser una cena entre parejas perfecta resulto no ser lo que parecía, y aunque en el pasado no deje de culparme por eso, quizá no fue lo que yo creía…
Flash back:
-¿y cómo van ustedes dos?-pregunto Rosalie, destilando veneno en sus palabras, porque yo, para ella era solo una tonta con suerte, y a pesar que ella estaba de novia con Emmett no ocultaba el descontento que sentía al ver que Edward me había escogido a mí y no a ella.
-vamos muy bien-afirme sonriendo-cada día nos queremos mas, puedo decir que tenemos el record del mundo en querernos ¿no amor?
Mire a Edward esperando su respuesta, pero él me miraba sacudiendo la cabeza con furia ¿Qué había dicho de malo?
Desvié mi mirada a la pareja delante de nosotras que habían estallado en carcajadas.
Más tarde esa noche le había preguntado a Edward la razón de su enojo.
-¿Qué salió mal Edward? Pregunte mirándolo a los ojos cuando estábamos en su volvo.
-tu respondió fuera de sí- ¡¿Cómo pudiste decir esa sarta de cursilerías? ¡Fue lo más tonto que pudiste decir!
No comprendí sus palabras, ¿por qué se enojaba? Si todo lo que había dicho no era más que la verdad, lagrimas corrieron por mis mejillas, no por lo que él había dicho, sino porque yo había decepcionado a Edward.
Con un gruñido frustrado se acerco a mí tratando de secar mis lágrimas en un intento de consuelo, mas me aleje de él y baje de su auto corriendo a mi casa. No corrió tras de mí.
Al día siguiente lo tenía en mi casa con un gran ramo de rosas rojas, era su forma de pedir perdón…
Fin flash back:
Como la irreflexiva y enamoradiza Bella que era en aquel entonces, me lance a sus brazos aceptándolo nuevamente.
Damon después de aquel día había intentado invitarme a salir muchas veces, yo lo rechazaba pero él como mi peor pesadilla era el ser más insistente que había conocido, resultaba divertido ver como todos sus intentos de entablar una cita conmigo no le daban resultados. Después de muchos intentos por fin me llego a convencer.
El era todo lo que una mujer normal pediría, eso, una mujer normal…yo no era normal.
Salir con él se convirtió en algo típico, como de costumbre evitaba cualquier contacto físico pero una noche no pude controlarlo más, ambos deseábamos que nuestros labios se unieran, fue cursi, algo que disfrute demasiado.
El tomo mi rostro en sus manos con la suavidad y una fragilidad impresionante, no lo niego, fue una de los mejores besos de mi vida, pero, no había esa electricidad que yo extrañada y odiaba a la vez. Los movimientos de nuestros labios eran sincronizados, ambos, al romper el beso, terminaos jadeantes por la falta de aire, y no pudimos evitar sonreír como idiotas por mucho tiempo…
En nuestra relación no había rosas ni chocolates, yo le había prohibido terminalmente todo ese tipo de regalos, aunque el vacilaba accedía a mis peticiones feliz de que yo lo acepte.
En lo más profundo de mí ser sabia que me estaba enamorando de Damon y a pesar de lo dulce que era ese sentimiento sentía que faltaba algo, mi cuerpo reclamaba a gritos otros brazos.
-¿me amas Bella?-había preguntado sin vacilación una de las tardes en donde solíamos salir a caminar un poco.
Me resultaba muy difícil responderle con sinceridad al ver sus ojos esperanzados.
-no-le respondí sin piedad, el calor de sus ojos se apago mientras asentía. Me sentí de lo peos.
-necesito tiempo-pedí con desesperación-quizá si te ame-murmure avergonzada por mi evidente mentira.
Me sorprendió que él no se diese cuenta del embuste.
-te daré todo el tiempo que desees-me había contestado con una sonrisa de felicidad.
Le respondí con otra sonrisa impulsada por el sentimiento de la culpa…. antes de que sospechara de la falsedad en mi sonrisa lo bese, el totalmente sorprendido por lo procaz de mi beso se separo de mi…
Me miro directamente a los ojos por un segundo y supe que me había descubierto, sus palabras fueron cortas, breves, pero me desarmaron.
-¿Qué te hicieron Bella?
Gracias por todo chicas a las que llegaron hasta aquí al leer y las que se durmieron al comienzo también n_n jajaja. Bueno en este capítulo les he dado a entender el punto de vista de Bella en respecto a su relación con Edward y Damon, pronto tendremos a Edward y Damon testificando aquí n_n si les gusto y si no espero un review! Muchas gracias a Mireya (afrodita Cullen) por el primer review de aquí ¡Besos!
