Cuando las chicas se enteraron de que sus respectivos maridos andaban en un bar, decidieron alargar la fiesta, después de todo, hacía tiempo que no se reunían todas juntas, había motivos de celebración y ¿por qué no? Sentirse en libertad de niños por una vez en mucho tiempo.

—Ahora que comienza a oscurecer ¿qué les parece si pasamos a temas más cachondos?

—Me gusta como piensas —secundó la joven pelirroja con una pícara sonrisa— ¿Qué tienes en mente?

Tsunade sonrió de la misma forma que Kagura a la proposición de Ino; Sakura, Tenten, Yui y Temari no pudieron evitar expresar en su rostro el hecho que ya preveían esa sugerencia por parte de alguna de su par de amigas, en cuanto a Hinata y Shizune no pudieron ocultar un tenue sonrojo en sus mejillas de pensar lo que las chicas se proponían.

—Hagamos juegos como los que hicimos en la despedida de soltera de Temari.

—No —contestó la aludida seriamente—, Sakura no podría participar.

—Es verdad, la mayoría de los juegos más divertidos eran actividades físicas —argumentó Tenten que no pudo evitar sonreír al recordar los momentos más cómicos de la fiesta—. ¿Por qué no mejor verdad o reto?

—¡Si! —Exclamó Yui— Eso todas lo podemos jugar.

—Eso es aburrido, nos conocemos de toda la vida y como la mayoría elije verdad es ver la misma película una y otra vez.

—¿Eso crees Karin? —Sonrió la rubia de orbes celestes con malicia, a lo que el resto de las presentes, a excepción de la de mayor edad voltearon a verla preocupadas— Desde que la primera de nosotras se casó no hemos hablado como antes —despertó varias preguntas en sus amigas —Propongo que las verdades sean exclusivamente íntimas.

Todas se miraron entre sí, era verdad que desde que cada una formó su vida ya no hablaban como en la secundaria o la prepa donde se contaban con detalle hasta el más insignificante beso con alguno de sus novios. La idea de Ino era tentadora, pero ahora con una madurez pronunciada comparada con las niñas que fueron, sabían que había cosas que debían dejar en la discreción total.

—¡Vamos! No sean aguafiestas —animó Tsunade— Se tienen confianza ¿o no?

Las presentes reflexionaban la situación. Era verdad que se tenían confianza pero entonces ¿por qué dudaban? Tal vez el hecho de no verse tan seguido era lo que las hacía dudar, incluso Yamanaka se puso a cavilar.

—Yo juego —pronunció la pelirroja acomodando sus anteojos —, nada pierdo.

—Si, participen —la rubia se decidió por seguir en pro de su idea—, nada saldrá de aquí.

Poco a poco y aún con algunas dudas las demás cedieron, aunque con Hinata y Shizune fue más una integración a la fuerza que por voluntad. Ya que Ino había sido la que lo propuso, fue la primera en ser cuestionada por Senju, quien la había respaldado en primer lugar. Al principio, temerosas de "las verdades", se inclinaron por los retos, así que por propuesta de la directoria, se impuso un límite entre verdades y retos seguidos, por desgracia para la voluptuosa mujer y su asistente, fueron llamadas de emergencia en el hospital y tuvieron que retirarse antes de aplicarse la recién regla.

—¿Cómo fue tu noche de bodas? —Preguntó Yamanaka a Hinata al reanudar el juego— Yo no te guardes nada.

—Yo… yo… —era verdad que Hyuga ya no era la misma niña de antes, de hecho hacía mucho que no tartamudeaba sonrojándose de la forma en que ahora lo hacía, pero temas tan pícaros y personales la remontaban a sus días de extrema timidez—…es que… yo…

—No seas tan exigente con ella —intervino Haruno viendo como a la pobre de su amiga se le iba el aire cada que intentaba contestar—, tenle piedad, hazle otra pregunta.

—No, aquí a nadie se le ha cambiado pregunta, estamos en confianza.

—Demuéstralo y cuéntanos tu primero —sonrió Sabaku No que intentaba ayudar a la mujer de ojos perlados. Ella se había dado cuenta que incluso para Ino, algunas preguntas le costaba trabajo dar respuesta e intentaba llegar a ese punto para hacerla retractarse —¿Estas de acuerdo de que si ella lo cuenta tu lo hará también?

La mujer de larga cabellera azabache con las mejillas sonrosadas asintió con la cabeza sin pensarlo pues ella no creía soportar la idea de escuchar a su amistad narrando un momento tan íntimo como lo pedido.

—Bien, lo haré, pero te incluiré en el trato Temari —sonrió mirando a la nombrada —, es más, para sentirnos todas en confianza antes de seguir con el juego, todas lo contaremos —vio como Yui jaló la manga de de la mayor—, no te asustes ¿recuerdan cuando todas hablamos de la primera vez? Es lo mismo.

Nadie habló accediendo a la propuesta, todas quedaron mudas hasta que finalmente Yamanaka se dio cuenta que si quería que eso avanzara, tendría que dar inicio ella. No era que la rubia fuera chismosa e insistente en meterse en la vida de sus amigas, pero era verdad que ya no parecía haber la misma amistad de antes y deseaba recuperarla, recuperar esa confianza perdida a través de los años.

—Como saben, después de la fiesta, Sai y yo tomamos el avión a París, al llegar al hotel no fue precisamente la "cargada de novia" lo que nos hizo entrar a la habitación. Lo que realmente pasó fue que Sai se quedó fuera del cuarto dándole la propina al botones, yo no quise esperar al relajo de la entrada tradicional al lecho nupcial, así que en cuanto el trabajador dio media vuelta jalé a Sai de la chaqueta y lo tumbé en la cama —el resto de las chicas oía el relato con ojos de sorpresa, pues realmente no pensaban que la rubia les relataría ese momento—. Como confío en ustedes les diré lo siguiente… pero hay de ustedes si sé que se le cuentan a sus maridos: Sai siempre ha sido muy lento para captar lo que quiero, cuando lo miré tendido en la cama estaba desorientado pero eso no me detuvo y me lancé de lleno a quitarle los pantalones. Me parece que no dio cuenta de lo que ocurría hasta que lo dejé en calzones, pues fue ahí que comenzó a ayudarme con el vestido.

Las presentes miraban con plena curiosidad a la narradora, incluso la tímida Hinata, aunque reservada, deseaba oír la anécdota ahí contada. Cuando escucharon lo lento que el joven pintor podía ser no pudieron reprimir algunas sonrisas y risillas correspondientes a la personalidad de cada una, entre Tenten, Yui y Temari se hacían murmuraciones sin dejar de prestar atención a la rubia, mientras Karin no dejaba de hacer chistes que sólo Hyuga y Haruno escuchaban.

Por otro lado, Hatake batallaba con los demonios que tenía que cuidar, cuando aceptó el trato con Naruto pensó que le estaban haciendo un favor a él dándole lo que más gustaba a cambio de nada. Vaya que estaba equivocado. Apenas lograba tranquilizar el llanto de Aiko Hyuga, cuando el mayor de los retoños de Kiba ya estaba en el lomo de Akamaru como si estuviera sobre un corcel. Por otro lado, el hijo del pelinegro del que se hablaba en el baby shower ya había rayoneado las paredes con el maquillaje de Sakura y su hermano hacía lo mismo pero en el suelo.

—¡Hiroshi bájate del perro! —Corría tras el can pero al ver a los hermanos se desvió a detenerlo— Regresen las pinturas al cuarto de su tía Sakura.

—Kakashi-sensei —llamaba Aiko aún con lágrimas en los ojos, su cabello castaño como el de su madre revuelto y jalando con su manita la ropa del adulto que volteaba a verla— ¿De dónde vienen los bebés?