Bueno como he dicho por twitter lo prometido es deuda y aquí está una nueva entrega del fic. Como siempre va dedicado a todas las Olicity y sobre todo a mis Oliciputas con wifi del foro; gracias por las sesiones de risas diaria.

Gracias por seguirme, por marcarme como favorito y por los comentarios. Sugerencias, dudas, comentarios... tenéis tres vías de contacto, por review desde aquí, mensaje privado o por twitter, os he dejado la dirección en mi perfil de escritor. Besitos y espero que os guste el capitulo.

Arrow ni ninguno de los personajes del mundo DC me pertenece, porque hoy tenemos invitados especiales...


Oliver Queen había sido el maestro de la socialización siempre que había una fiesta ahí estaba, no importa que fuera una aburrida fiesta de sociedad o el desmadre padre, él encontraba la forma de pasarlo bien. Ahora ocho años más tarde, lo odiaba, sin embargo su puesto como director general de Queen Consolidated le obligaba a acudir a diversos eventos en favor no solo a su imagen pública sino también la de la empresa.

Es por eso por lo que estaba en Gotham City, en la mansión Wayne, soportando otra de esas horribles fiestas. Había tratado de escabullirse; pero Felicity le había dado un discurso sobre su responsabilidad para con la empresa y lo beneficioso que podría ser un acuerdo con Industrias Wayne para volver a encumbrar a Queen Consolidated al lugar se merecía. Aprovechando que Diggle no estaba y que su nueva secretaria se había escapado seguramente al baño, Oliver había intentado distraer a su nueva directora de tecnología, mediante un beso que ella había contestado gustosamente, porque desde su primer beso después de practicar el tiro con arco no habían tenido demasiado tiempo para ellos solos, sin embargo eso no la había desviado de su objetivo y él había tenido que acabar claudicando. Ella ejercía ese extraño poder sobre él por el cual siempre acababa haciendo lo que ella decía, ya fuera no matar a alguien de la lista a no pedir comida hindú antes de una reunión con el consejo de accionistas.

Esta vez había logrado convencerla de que en vez de acudir por separado como hacían habitualmente, lo hicieran juntos como pareja. Algo que la gente no vería extraño porque ella también había sido invitada debido al cargo que ostentaba en la empresa, y es que ambos deseaban mantener en secreto su incipiente relación, al menos durante algún tiempo. Connor se había quedado bajo el cuidado de Thea que junto a Roy y Laurel se encargarían de suplir al héroe encapuchado. Por su parte Diggle les había acompañado bajo la identidad de guardaespaldas personal para mantener la imagen de magnate de los negocios que quería transmitir.

Oliver lo buscó por todo el gran salón de la mansión Wayne, que era considerablemente más grande que el de la mansión Queen, pero no lo encontró por ninguna parte. Sospechaba que estaría hablando con Lyla sobre la pequeña Andy, que justo antes de viajar su padre a Gotham City se había puesto mala con fiebre. Oliver entendía la preocupación de su compañero, él mismo se había visto en una situación parecida al poco tiempo de encontrar a Connor y llevarlo a su casa. El pequeño había enfermado y si no hubiera sido por Felicity que mantuvo la calma y esperó hasta ver de qué se trataba, seguramente los médicos de urgencias se habría reído de lo lindo a su costa, porque el niño había tenido un brote fugaz de fiebre a causa de un estirón de crecimiento. Algo por lo que Oliver desconocía que podía ocurrir, pero que ella si conocía porque le había ocurrido en alguna ocasión.

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Al contrario que él, Felicity parecía estar disfrutando de la velada. Llevaba un vestido que su Thea le había prestado, negro, con tirante a un hombro estilo túnica y pedrería de adorno en hombro y cintura, pocas veces la había visto vistiendo de negro pero le quedaba perfecto. Tanto es así que cuando había acudido a recogerla a su habitación del hotel se había quedado sin habla en cuanto ella abrió la puerta. Diggle que estaba justo detrás la había elogiado haciendo que Oliver volviera a bajar de la nube y reaccionara de nuevo. Muchos de los invitados masculinos se habían vuelto a mirarla y él no había apartado la mano que tenía situada en la baja espalda de ella desde que habían entrado.

―Oliver cambia esa cara, así el señor Wayne no se va a acercar a hablar con nosotros en la vida ―le reprendió ella al ver su ceño fruncido, se notaba a la legua que él no quería estar allí.

―Sigo diciendo que no necesitamos a ese pomposo engreído ―refunfuñó.

―Te recuerdo que ese pomposo y engreído es rico ―Felicity recorrió con la mirada todo el salón evaluando sus características― asquerosamente rico a juzgar por esta casa. Y dinero no es algo que a QC o a ti os sobre precisamente.

―Pero por qué él precisamente, hay muchos millonarios a los que podemos convencer de que inviertan en nosotros ―a ella le parecía estar viendo al pequeño Connor teniendo una de sus rabietas.

―Oliver no me hagas repetirme. ¿No será que estás celoso de Bruce Wayne?

―¿Por qué iba a estar yo celoso de ese? ―preguntó ofendido. Su animadversión hacía el millonario venía de lejos e incluso Tommy había tenido cierto reparos hacia él y eso que su difunto amigo era más tolerante que él...

―No sé, ¿por qué continua llevando la misma vida que tú llevabas antes? ―sugirió Felicity dubitativa.

―Lo creas o no, estoy satisfecho de la vida que llevo ―Oliver se inclinó sobre ella y besó el hombro que tenía al descubierto― sobre todo desde que tú estás en ella.

Se miraron a los ojos entablando una conversación silenciosa, ambos se deseaban y ansiaban el momento de estar a solas para besarse una vez más.

―Señor Queen ―le saludó un hombre entrado en edad, pelo cano y de tez negra― es un placer poder conocerlo al fin.

―Es Lucius Fox, gerente de Industrias Wayne ― le sopló Felicity entre susurros, aunque a Oliver le había parecido intuir algo de fascinación y admiración.

―Sé quien es ―se defendió antes de dirigirse al hombre― Oliver, por favor señor Fox.

―No tengo la costumbre de tutear a potenciales socios señor Queen ―el gerente de industrias Wayne se volvió hacía su compañera― lo siento no tengo el placer de conocerla señorita...

―Smoak ―respondió inmediatamente ella― Felicity Smoak, directora de tecnología de QC. Es un placer conocerlo señor Fox, he oído hablar de usted, admiro mucho la labor que realiza para su empresa...

―Gracias señorita Smoak ―respondió el hombre con una sonrisa provocada por el parloteo de la joven―. Tengo que decir que yo también he escuchado algunas cosas sobre usted.

―¿Sobré mi? ―preguntó sorprendida de que su nombre sonara tan lejos de Starling City.

―Sobre ambos de hecho ― el señor Fox centró su mirada en algún punto por detrás de la pareja―. Señor Wayne, le presento al señor Queen y a la señorita Smoak.

Bruce Wayne se acercó al trio. Al igual que a Oliver el traje negro le sentaba de maravilla, un traje hecho a medida, reconoció Felicity, del mismo modo que reconoció la sonrisa social que también solía realizar su... ¿amigo?, ¿novio?, ¿jefe?

―Oliver Queen, me alegro que haya aceptado la invitación ―le saludó el millonario de Gotham estrechando su mano―. Tenía la impresión de que no te caía del todo bien.

Aunque su tono de voz parecía estar de broma Oliver pudo observar en sus ojos que hablaba bastante en serio.

―No me lo tengas en cuentas ―indicó respondiendo el apretón― en aquel entonces era un estúpido, por suerte he cambiado en los últimos años.

―Supongo que se debe a esa isla donde te perdiste. Sé lo que es eso ―apuntó Bruce.

―Seguro que sí ―Oliver endureció su expresión al escuchar hablar de su naufragio tan a la ligera.

El señor Wayne se dio cuenta y decidió dejarlo pasar al menos por el momento, así que se centró en su guapa acompañante.

―Señorita Smoak veo su copa vacía, deje que le ofrezca otra.

Felicity no pudo rechazarla, porque antes de que pudiera hablar Bruce Wayne ya había cambiado su copa vacía de champan, por otra completamente llena. Sus acompañantes también cogieron otras copas de la bandeja que ofrecía el camarero.

―Brindo por una fructífera colaboración ― anunció el señor Wayne.

Algo en el tono de su voz hizo que Oliver sospechara que ocultaba algo, eso y que no nombrara a las empresas. Miró a Felicity para asegurarse que no lo había imaginado, pero estaba medio embelesada. Por desgracia, Bruce Wayne era un hombre demasiado solicitado y no pudo indagar más al respecto, puesto que otro de los invitados reclamó su atención, antes de marcharse le había hecho prometer a Felicity que le reservaría un baile, algo que Oliver le sentó fatal.

―¿Les veré mañana? ―preguntó el señor Fox que si vio indicios de las dudas de su interceptores, no dio muestra de reconocimiento alguno.

―Por supuesto, allí estaremos ―garantizó Oliver para eso había viajado al otro extremo del país.

El Lucius al igual que su jefe se marchó a reunirse con otros invitados dejando solas a la pareja nuevamente. Oliver endureció sus facciones en cuanto el hombre se marchó y Felicity no tardó en darse cuenta de ello.

―Ni se te ocurra, Oliver ―le advirtió ella que se había movido para quedar situada frente a él.

―¿Qué no sé me ocurra el que?

―Te conozco, tienes esa cara... ―ella gesticulaba frente a su propia cara― de salir corriendo a ponerte la capucha.

―Bruce Wayne esconde algo ―le dijo acercándose para que solo ella oyera su murmullo.

―Olvídalo ―alzó la voz para luego nuevamente bajarla y suplicarle―. Hoy no, por favor...

Oliver suavizó su expresión, sabía que ella tenía grandes esperanzas en una posible asociación con Industrias Wayne y no quería estropearlo. La tomó por la cintura y la situó junto a él para enfrentarse al resto de invitados.

―Vamos a conseguir más inversores señorita Smoak ―la sugerencia provocó una gran sonrisa en el rostro de ella, feliz de que él dejara sus dudas a un lado.

Felicity se dejó guiar a través de salón mientras que Oliver hacía su magia con su palabrería zalamera y su inherente encanto. No la dejó de lado, al contrario, siempre se encargaba de presentarla e introducirla en las conversaciones, dejando claro que no se trataba de un adorno para el brazo del niño mono de Starling City, sino que se trataba de una mujer inteligente y llena de ideas que curiosamente muchos de sus acompañantes estaban gustosos de escuchar.

Felicity estaba tan absorta en su conversación sobre la mejor forma de reconstruir el departamento de ciencias aplicadas en QC que apenas hizo caso a Oliver cuando éste se excusó para ir al baño. Algo que en realidad no hizo sino que fue a buscar a Diggle para pedirle que mantuviera vigilado al anfitrión y le hizo conocedor de sus sospechas. El guardaespaldas no cuestionó su desconfianza, los años de relación le había demostrado más bien lo contrario, cuando Oliver Queen sospecha; acierta. Prometió mantener los ojos fijos en él y lo obligó a regresar a la fiesta antes de que una preciosa informática rubia se enfadara.

·

Sin embargo su preciosa informática no le estaba echando de menos precisamente, estaba en el centro del salón, bailando con ni más ni menos Bruce Wayne. Estaban muy cerca, demasiado cerca en opinión de Oliver y la mano de él estaba posicionada demasiada baja, debería de estar en la zona lumbar no cerca del trasero de Felicity. Vio como el multimillonario de Gothan le susurraba algo al oído y ella rápidamente estalló a reír, provocando en Oliver un completo ataque de celos. Él nunca la había hecho reír o al menos no así, él debería ser quien lo hiciera, él debería de ser el que bailaba con ella, él debería... Dios quería largase de allí y pasar la noche solo con ella, besándose, acariciándola. Quería reclamarla como suya, acercarse a ellos, apartarla de los brazos de Wayne y darle el mejor beso de su vida, quería hacerlo, pero no podía. No podía porque se había prometido ser un caballero y no un estúpido neandertal, que era como se sentía, un jodido hombre de las cavernas. Nunca se había sido así con ninguna mujer pero tampoco ninguna le había importado tanto como ella.

Manteniendo los celos a raya se acercó al bar en busca de un whisky, quizás así le resultara más fácil. No funcionó. Ahora entendía lo que debían de pensar de él los demás unos años antes, cuando se ligaba a todas las mujeres que pillaba a su paso. Cada vez odiaba más a Ollie, por suerte había madurado pero al parecer Bruce Wayne no.

Cuando terminó la canción, no perdió el tiempo, se acercó a la pareja.

―Siento interrumpir señor Wayne, pero necesito tratar unos asuntos con mi acompañante ―Oliver enganchó a Felicity por uno de sus brazos instándola a separase de su pareja de baile.

―Por supuesto Oliver ―concedió el anfitrión―. Espero volver a bailar de nuevo contigo Felicity y puedas seguir contándome tus desventuras adolescentes.

Oliver la miró sorprendido, ella apenas había hablado de como era su vida antes de unirse a él y a Diggle, solo había contado breves retazos aquí y allá. Se sintió algo dolido al pensar que no le había costado demasiado hablar de su pasado con un desconocido que seguramente guardaba un secreto más grande del que él mismo guardaba.

―¿Que tienes que contarme que sea tan urgente. Has conseguido algún accionista? ― preguntó ella mientras Oliver les hacía andar en dirección a la terraza.

―Ahora no.

El siguió andando. Una vez en el exterior la empujó hasta que la espalda de ella quedó pegada a la pared de piedra. Simultáneamente se aproximó a ella y la besó, pero no dulcemente como la había besado aquella noche en la guarida o las otras veces que vinieron después. No, esta vez la besó con pasión, con ansia, como un sediento perdido en medio del desierto. Felicity no tardó en acompañarle, enlazó sus manos estrechamente tras su cuello para asegurarse que él no se marcha a ninguna parte. Pero su lengua y sus labios no era lo único que Oliver quería acariciar, levantó la pierna izquierda de ella y la colocó tras su espalda, lo que facilitó que introdujera una mano bajo el vestido y tocar la suavidad de sus muslos...

Alguien se aclaró la garganta haciendo que la pareja se separara prontamente. Oliver se recompuso de inmediato pero Felicity se moría de vergüenza al ser pillada en una situación tan comprometida. Diggle estaba en la puerta, de brazos cruzado mirándolos muy seriamente.

―El señor Fox te está buscando ―le dijo a Oliver.

Éste la miró para cerciorarse como estaba.

―Ve, yo... necesito un poco de aire .

Una vez descubiertos a Oliver no le preocupó inclinarse a picotear sus labios antes de marcharse a reunirse con Lucius Fox. Diggle se movió lo justo para permitir que su compañero pudiera regresar al interior de la mansión.

―Está bien, dilo ―le pidió ella no soportando el silencio que se cernía sobre ellos.

―Decir el qué exactamente ―preguntó manteniendo la expresión seria aunque en realidad se sentía feliz de que los dos tontos de sus amigos estuvieran juntos.

―Pues que nos equivocamos o que seguramente acabaré con el corazón hecho añicos...

El no le dejó seguir hablando.

―No creo que sea un error ―su rostro dejó su expresión seria para esbozar una sonrisa afable ―. Me alegra que estéis juntos.

―Tengo miedo John ― suspiró casi inaudible.

El tono angustiado de su voz le hizo saber que su declaración era real. Diggle se acercó y la estrechó entre sus brazos.

―Tú eres Oliver necesita, lo supe la primera vez que os vi juntos ―señaló―. Contigo él es diferente, más feliz, tú le haces desear ser un hombre mejor...

―Gracias John ―Felicity besó su mejilla.

―Ambos os merecéis ser felices ―sentenció creyendo completamente en ello.

Diggle le ofreció su brazo, ella lo aceptó encantada y ambos regresaron al interior donde se encontraron con Oliver que estaba concertando más reuniones para el día siguiente. Muy pronto Queen Consolideted volvería a tener en funcionamiento el departamento de ciencias aplicadas, tal como Robert Queen había creado en su día. Felicity no solo hacía de Oliver un hombre mejor, también le hacía ser el empresario y el héroe que su ciudad necesitaba.