¿Que no podía salir mal? ¡¿Que no podía salir mal?! Si las cosas seguían igual, ella terminaría tirándose desde la torre de Astronomía.
Llevaba dos meses en el colegio y ya le parecía un siglo, su entrada en el gran comedor fue bastante buena, fue presentada como Lyra Black, la nueva profesora de Estudios Muggles, tal parecía que seguían sin encontrar a un profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras y eso no le sorprendía, parecía ser considerado un puesto de deshonor reservado para malos profesores, realmente malos.
Según la opinión de un estudiante de ultimo año "Nos han enseñado DCLAO un traidor, un idiota, un mentiroso, un impostor, un sapo, un mortífago y un pervertido" por lo cual le sorprendía que siguieran vivos, de veras que si, en retrospectiva ella había tenido suerte, en su último año "el idiota" aka Quirell le dictó DCLAO, pero antes de eso los restantes seis profesores si bien no fueron espectaculares eran bastante decentes en comparación.
Luego de la selección, su introducción y la re-introducción de los viejos profesores, se acomodaron en sus lugares, la única silla vacía estaba a lado de Severus quien estaba sentado en la esquina, con una sonrisa ocupó su lugar y miró al profesor, en lo que ella llevaba fuera él había cambiado un poco, se veía mucho más pálido y ojeroso de lo que recordaba, también mas tenso y si se enfocaba bien podía ver una linea pálida en su cuello.
— ¿Planea quedarse observando toda la noche señorita Black? ¿O planea comer algo? Seguramente los elfos domésticos se sentirán decepcionados al ver que usted desprecia de manera tan flagrante su comida. — Mier...coles, había olvidado lo arisco que solía ser, bien, el primer paso de VACAS acababa de irse al caño, se suponía que tenía que causar una buena impresión, pero tal parecía que la única impresión que le quedaría era que la nueva profesora de estudios muggles era una completa idiota sin remedio.
— Lo lamento, pero no todos los días una puede ver alguien que inspira miedo en el estudiantado de forma tan notoria en un escenario tan inocuo. — Le sonrió ampliamente mientras daba buena cuenta de su plato, la comida era excelente, su primera impresión había sido pésima, así que era imposible arruinarla más.
¿Imposible arruinarla más?¡Que equivocada había estado! La cena transcurrió tranquilamente, gracias al cielo algo de dignidad había preservado, luego cada uno se fue a su habitación, se dispuso a leer un libro cuando vio los dulces y el caramelo liquido que había empacado con esmero para el profesor Dumbledore, estaba meditando si se los llevaba esa noche o esperaba al día siguiente cuando vio una lechuza que le traía una invitación del profesor para tomar el té y charlar un rato, vio la hora a la que había sido citada ¡Y le quedaban menos de cinco minutos para atravesar la mitad del castillo! Dio un vistazo rápido en la chimenea y no habían polvos flú, aparecerse con caramelos no le parecía una buena opción por lo que recurrió al plan C ¡Correr!
Corrió como alma que lleva el diablo cargada de caramelos o más como un niño con un cargamento de caramelos huyendo de sus padres y el dentista, ya solo le faltaba bajar las escaleras y las estaba bajando como una exhalación cuando estas comenzaron a moverse y tropezó, para su sorpresa su cara no tocó el suelo sino una túnica... negra, que solo podía pertenecer a una persona.
Cerró los ojos, suspiró, los abrió y se incorporó, mier...coles esto era peor de lo que pensaba, no solo estaba sobre él de una forma que la haría entrar en Azkaban acosadora sexual y posiblemente violadora, sino que la caja se había abierto y el caramelo liquido se había desparramado sobre el suelo pero la mayoría cayó sobre el cabello de Severus junto con los dulces de limón que usaban el caramelo como pegamento para adherirse a cualquier superficie. Pero eso ciertamente no era lo peor, lo peor era que él la estaba mirando con una ceja arqueada como si tomara las medidas de su ataúd.
Comenzó a gritarle lo idiota, cabeza de alcornoque, tontaina, patosa, tarada, necia, torpe, adoquín (y otros tantos adjetivos que se perdieron luego que de tanto griterio sus oidos comenzaran a silbar) que era, el profesor Dumbledore fue a buscarla y se encontró con la escena, entre Minerva y él lograron calmar a Severus lo suficiente para que no le lanzara un Cruciatus o un Avada que ella podía jurar él iba a lanzarle, aunque tanto Dumbledore como Minerva negaron demasiado enfáticamente para su tranquilidad que él llegara a tal extremo.
A partir de ese día, él la evitaba como la peste a pesar de que se esforzó en disculparse y mucho, cada día, durante los últimos sesenta días había enviado al menos una disculpa diaria, generalmente con una botella de whisky de fuego, plumas, ingredientes para pociones, pergaminos o cualquier otra cosa que se le ocurriera aunque se había mantenido alejada de los dulces, en especial de los caramelos por razones obvias.
Cuando Mari se enteró se lo tomó con muchísimo humor, se rió hasta que le dolió el estómago y siguió riendo, al final tuvo que hablar con Dumbledore para que le diera permiso a Poppy para suministrarle una poción calmante. Cuando presentó a Mari con Dumbledore se hicieron grandes amigos al instante, hasta tal punto que ella lo llamaba Al y el la llamaba LemonPie, tenía la leve sospecha de que él conocía su plan ya que hacía varios "sutiles" intentos de acercarlos para que solucionaran sus problemas, que terminaban empeorando las cosas si cabía.
Como si no fuera lo bastante malo el grangearse el desprecio de Severus a tal nivel que los Gryffindor la miraban con compasión, su vida como profesora no iba mucho mejor, los que habían escogido estudios muggle pertenecían a dos grupos: los que querían una nota fácil o los que querían herramientas para despotricar a placer sobre la ineptitud de los muggles, así que no se requería ser un genio para saber que no era tratada con mucho respeto.
Los que se ensañaban con ella eran los Slytherin porque el "encantador adolescente" del callejón Diagon no era nada mas ni nada menos que Draco Malfoy que se negaba rotundamente a obedecer a una insignificante sangre sucia, lo que era una forma de establecer veda abierta en su contra, con seguridad los gemelos Weasley debían estarle agradecidos, buena parte de sus ganancias eran obtenidas a costa suya.
Las demás casas participaban en ocasiones y en otras se limitaban a ignorar la situación ya que ella no tenía por costumbre andar quitando puntos por tres razones: no creía que por unos cuantos debían pagar todos, porque dejaría todas las casas en rojo y porque aunque tenía la sospecha de quienes eran los instigadores no tenía pruebas en su contra; al principio Severus y ella discutían día si y día también por la cuestión de medidas correctivas hasta que ella se cansó de insistir en que él debía tomar cartas en el asunto en lugar de socavar su autoridad levantándoles los castigos y encima echándole la bronca a ella por el atrevimiento.
Ese día era el peor día del año y le llegó una lechuza de Mari diciéndole que no podía pasarlo con ella por lo que suspiró y se dispuso a seguir con su día, estaba demasiado deprimida para enviar su disculpa matutina por lo que no lo hizo, fue al gran comedor y no probó bocado, no tenía ganas y solo el cielo sabría si le habían echado algo, siguió con su día que era igual que los anteriores pero como estaba muy sensible se le hizo insoportable, estaba concentrando toda su fuerza de voluntad para no largarse a llorar, pero cuando estaba en mitad de la clase con los Slytherin y los Gryffindor de último año cuando ya no lo soportó mas y canceló la clase ante el júbilo de todos.
Se dirigía a su dormitorio cuando fue abordada por Draco y compañía. — La querida profesora sangre sucia canceló la clase ¿No es eso triste? — Dijo Draco con una sonrisa burlona acompañada por las risitas de su grupo. — Eso le hace muy feliz, ¿No? Debería aprovechar el tiempo haciendo algo productivo. — Contestó con las manos en puños. — Awww, la profesora va a llorar, debería contarnos porqué ¿Sabe? Podríamos ayudarla. — Pero a hacer sangrar mas la herida pensó con encono.
Al ver esa sonrisa presumida, no pudo controlar mas su temperamento que se disparó y se acercó a Draco soltando chispas con los ojos. — ¿Quiere saber? ¡Bien! Pues hace diecinueve jodidos años esta asquerosa sangre sucia quedó huérfana ¿Feliz? En caso de que no haya tenido mi cuota diaria de desgracia cortesía suya, envíeme una carta, le prometo que la leeré y me va a doler igual. Ahora si me disculpa, tengo asuntos que atender. — No sabía si era su cara o que pero Draco palideció y retrocedió asustado.
El haberlo acorralado le propinó una oscura oleada de satisfacción, se dio vuelta para seguir con su camino, cuando vio a Severus acercándose a ellos bastante enojado, genial, lo que le faltaba. Antes de que él hablara, las lagrimas que había luchado por contener se deslizaban por sus mejillas y le dijo. — Puede usted dormir tranquilo esta noche profesor Snape, ¡Ganó!, la inaguantable, torpe, cerebro de alcornoque, inserte aquí todos los adjetivos con los que le plazca describirme, ya no va a estar para incordiarlo y ser la mascota de Hogwarts ¡Renuncio! Puede insertar todas sus quejas en mi currículo, seguro mis futuros jefes se lo agradecerán.
Elevó la barbilla tratando de mostrar algo de dignidad y caminó rumbo a su habitación para empacar sus cosas. Pero no supo quien, si Draco y compañía o ella estaban mas sorprendidos por lo que él dijo a continuación.
Estaba probando una botella de whisky de fuego que Lucius le había enviado antes de someterse a la tortura conocida como desayuno, le sorprendió que la señorita Black que insistía en que la llamara Lyra no enviara su nota habitual de disculpa, parte de si quería decirle que lo superara y lo evitara en la medida de lo posible, pero que ella se empecinaba en no hacer sin importar cuan cortante fuera con ella y su lado Slytherin quería ver cuanto duraría su obstinación, reconocía que dos meses era bastante tiempo, otra parte, demasiado pequeña para ser reconocida se entristecía porque ella ya no le escribiría en lo sucesivo pero se justificaba diciendo que era por los obsequios que ella le dejaba.
¡Deja de engañarte a ti mismo Severus! Escuchó a su conciencia reclamar, él había mentido, robado, matado, entre otras cosas, seguramente había cometido todos los pecados a perpetrar, pero nunca, jamás se engañaba a si mismo, así que reconoció que si, le estaba tomando aprecio, mínimo, pero al fin y al cabo aprecio.
Fue al comedor y no fue el único sorprendido al ver a Bl... Lyra pálida y taciturna mirando a su plato como si estuviera viendo algo a través del recipiente, no habló en todo el desayuno y no le dirigió ni una sola mirada a ninguno de los presentes, cosa muy rara, al ser la profesora más joven entre todos ellos solía ser muy vivaz y saludar a todos, él incluido, resplandeciendo de felicidad sin importar lo mucho que discutieran la noche anterior.
Se la cruzó un par de veces a lo largo del día y miraba a todos como si no existieran, eso era desconcertante. Estaba calificando unas generosamente llamadas pociones cuando alguien tocó tímidamente la puerta, con un chasquido la abrió y vio a Amelia Jones, una de las estudiantes de su casa entrar viéndose avergonzada.
— ¿Profesor Snape? — Tartamudeó Amelia.
— ¿No debería estar en clases señorita Jones? — La señorita Jones se sonrojó avergonzada.
— La profesora Black canceló la clase, no vengo por eso, es que la profesora se ve algo deprimida y tengo la impresión de que Draco lo aprovechará para hacerla mas miserable que de costumbre, ella es muy agradable conmigo y me ha ayudado mucho para entender ciertas cosas propias de magos. ― Amelia sabía que se estaba metiendo en algo espinoso pero la profesora le caía muy bien y sabia que Draco solo escucharía al profesor Snape, dudaba que él permitiera el abuso hacia ella con independencia de sus problemas entre ellos.
Severus enarcó una ceja, no pudo evitar que esa frase llamara su atención. — ¿Mas miserable que de costumbre?
Amelia resumió como mejor pudo el que Draco usara cada recurso a su favor, y eran demasiados, para molestar a la profesora Black porque no quería que una sangre sucia como ella le enseñara. Severus usó su mejor capa de indiferencia para no mostrar su turbación, iba a tener que hablar seriamente con Lucius, Narcissa y Draco, con razón ella solía quitarle demasiados puntos a su casa hasta que paulatinamente fue dejando de hacerlo al ver que eso no surtía mucho efecto en los conteos, porque él compensaba la falta.
Mandó a Amelia a la sala común y caminó en dirección a los aposentos de Lyra, la vio ser insultada por Draco y compañía, iba a defenderla cuando ella le siseó a Draco, el cual palideció al darse cuenta que se había excedido, ella estaba tan enojada que no lo había visto hasta que casi choca con él, la miró boquiabierto ante su resolución y ante la mirada en sus ojos, una que él conocía demasiado íntimamente, esa que decía, estoy sola, cansada de ser fuerte, solo quiero lamerme las heridas pero si lo hago me derrumbaré y todos se abalanzaran como hienas hambrientas sobre mi. Tendría que hablar con ella también, así que con un suspiro empezó a intentar solucionar todo ese lío.
— Cien puntos menos para Slytherin por ofender a una profesora.
Trató de no sonreír al ver que Lyra tropezó con sus propios pies y casi se cayó de la impresión, él era un bastardo y defendía a su casa por sobre todas, pero también era aún mas exigente con ellos que con cualquiera, no le gustaba quitar puntos pero no le temblaría la mano para hacerlo de ser necesario y esta ocasión ciertamente lo ameritaba. Mandó a los pocos espectadores que quedaban a la sala común, tendría una seria charla con ellos y una severa serie de castigos también.
Antes de que Lyra pudiera coordinar sus piernas para irse, Severus la tomó del brazo y casi la llevó a rastras hacia su despacho en las mazmorras, ella se veía demasiado aturdida para oponerse, la sentó en un sofá, la abrigó con su capa, pidió a un elfo algo de té y lo diluyó con una poción calmante de su invención. Ella abrió la boca para protestar pero él haciendo un gesto la interrumpió.
— Va a tomarse ese té en este instante, olvídese de renunciar, suficiente me ha costado acostumbrarme a usted como para acostumbrarme a su futuro reemplazo. — Tomó un pergamino y garabateó una nota rápida y convocó un elfo para que se la llevara. —Le enviaré esto a Albus diciendo que debió tomarse el día libre por sentirse enferma y espero que vaya a relajarse y de preferencia duerma, seguro entre todos nos las arreglaremos con su clase, no puede ser peor que con DCLAO.
Lo último era verdad, cada semana un profesor diferente daba la clase, en un par de semanas sería su turno y también el de Lyra, compadecía a los alumnos, debían estar demasiado confundidos ya que cada uno trabajaba la clase como le viniera en gana. Sorprendida ella tomó el té y se lo bebió de un trago, luego fue a su habitación y ni bien se metió en su cama cayó rendida olvidando que tenía la capa puesta y relajándose con el olor a menta, chocolate amargo y pergamino, esa noche durmió mucho mejor que en mucho tiempo.
En otro extremo del castillo Mari y Albus chocaban palmas, cuando Mari le había mencionado VACAS él se había unido entusiasta a la iniciativa, a ese muchacho le hacía falta una persona que lo quisiera, que lo complementara y ciertamente que no se dejara doblegar por su carácter. Parte uno del plan, un rotundo éxito, turno de la parte dos. Ambos intercambiaron sonrisas.
Bien, eso fue todo, gracias a quienes están siguiendo el fic y para TheCaronte, por supuesto que iba a dejar un review, me encanta tu fic, ¡Lo siento por el final! Pero no creí que Severus estuviera listo para un relación en especial por estar cerca a una guerra y si los hubiera unido habría alterado mucho la trama. Jajaja, creo que muchas querríamos entrar en esa iniciativa, el es ¡Wow!. Snape naturalmente tenía que vivir y Dumbledore=Hogwarts, hay un par de personajes más que están vivos porque me dolió mucho que J.K. Rowling los matara. Espero que te guste.
Quejas, sugerencias, reclamos, tomatazos, lo que les gustó y lo que no, se agradecen los comentarios.
