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Puck conoce a Quinn
Puck había llegado a la casa de Finn hacía horas, para ayudar a decorar la casa para su fiesta, ambos esperaban ese día con ansias, serían los 15 de Finn y se habían propuesto hacer la fiesta más grande que cualquiera se pudiera imaginar. Extrañamente seguían una tradición latina que Santana López les había enseñado "Al cumplir los 15 años en Latino América demuestra que ya te convertiste en un adolescente, o algo así", y como Santana cumplía 15 años cinco días después que Finn, ambos decidieron celebrar sus cumpleaños el mismo día. El punto era hacer una mega fiesta.
-¿Listo todo? –dijo Santana, una chica de cabello negro y ondulado, entrando por la puerta del patio.
-Casi –dijo Puck bajando de una mesa-. ¿Cuántas personas invitaste?
-Unas cuantas personas… como 50 –dijo la latina.
-Espera, tenemos los mismos amigos… aunque… según Facebook vienen 100 –dijo Finn saliendo de la casa con tres vasos de agua.
-Santo Facebook –dijo Santana riendo-. Mientras más grande mejor, ¿No creen?
-Facebook lo dice todo, Santana –dijo Puck tomando un vaso de agua-. Oye, ¿Vino Brittany?
-No tarda en llegar –le respondió Santana-. Oh, y chicos, debo presentarles alguien –agregó.
-¿A quién?
-Una chica nueva, está en las porristas. Llegó en Abril, y Sue la unió al equipo en menos de lo que pensaría cualquiera. Es simpática.
-¿Quinn Fabray? –dijo Finn.
-La misma. ¿Cómo lo supiste?
-Es mi novia…
-¿Ah si? Genial, ¿Desde cuando?
-Mayo.
-Increíblemente, no tengo la menor idea de quién es –dijo Puck riendo-. ¿Es linda?
-Puck, es MI novia.
-Ah, es tu… oh… disculpa, Finnster –se disculpó Puck.
-Sí, como sea. ¿A qué hora llegaba Brittany? –dijo Finn sin preocuparse de Puck.
-Más tarde, ¡Finn!
En eso entró la chica rubia con rasgos Holandeses, era Brittany Pierce, una gran amiga de Puck y Santana. La chica vivía en su propio mundo, creía en unicornios, pegasos y esas cosas por el estilo.
-Hola.
-¡Brittany! ¿Por qué tardaste tanto? –dijo Santana abrazando a la rubia, quién era su mejor amiga.
-Lo siento, problemas en el unicorniomóvil –contestó su amiga.
-¿Unicorniomóvil? –dijo Puck riendo.
-Sí, es como el Batimovil, pero con unicornios. Por favor, ¡es fácil! –respondió la rubia.
-No compares a los superhéroes con tus niñerías, Brittany –comentó Finn disgustado.
-Chicos, tenemos 15 años y miren por lo que peleamos –dijo Puck algo enojado al ver la cara de confusión de sus amigos-. Sobre superhéroes.
-Okay, señor maduro –dijo Santana-. ¿Por qué no vas a comprar algunas cosas?
Puck, resignado tomó una bicicleta y fue a comprar. En el camino vio una chica rubia, prácticamente perfecta para él. Estatura normal, rubia, delgada y linda. La chica le dirigió una mirada tierna, o así la tomó él. Lo saludó con la mano y le sonrió. Puck la quedó mirando por unos segundos hasta que… ¡PUM! Se escuchó un golpe muy fuerte. Puck había chocado contra un poste de luz. Se escucharon algunas risas de parte de algunos peatones. En ese momento, Puck sintió que unas manos muy suaves lo tomaban del brazo. "Tiene que ser ella", pensó. Entonces abrió los ojos y vio a una chica sonriendo de oreja a oreja. Puck puso los ojos en blanco. La chica lo ayudó a ponerse de pie y le limpió la poca sangre que tenía en el rostro. Puck conocía a la muchacha, la había visto varias veces en su templo, ya que ambos practicaban la misma religión. También la había visto en la escuela, ella era objeto de sus bromas, ya que la chica le causaba risa.
-¡Me duele! -gritó.
-Vamos, Noah. No duele tanto. ¡Es sólo agua! -respondió la chica.
- ¿Y-Y cómo sabes mi nombre?
-Vamos a la misma clase de Inglés...
- ¿Ah si? -dijo Puck perplejo-. No te había visto.
-Nos sentamos juntos, y vamos al mismo templo. Además me copias mis exámenes, me lanzas granizados todos los días y me haces bromas.
- ¿Y aún así me ayudas? Si yo fuera tú, me hubiera dejado en el suelo. Muchas chicas dicen que sería perfecta comida para los buitres -comentó entre risas
-Bueno, no se equivocan... -susurró la chica. Puck frunció el ceño-. Por cierto, soy Rachel Berry
-No me interesaba saberlo, Rachel Berry -respondió Puck con crueldad.
-Pues parecía que antes te interesaba -lo miró confusa-. Y te debería interesar, porque llegare a ser una de las personas mas famosas del mundo -Terminó la frase con superioridad. Ambos cambiaron su humor tan repentinamente como si el viento se hubiera llevado el momento anterior.
En ese momento, Puck miró alrededor para ver si la chica de la cual creía haberse enamorado estaba por ahí. Suspiró con decepción. La joven se había ido. Al devolver la mirada se dio cuenta de que Rachel seguía ahí y la miro con un poco de desprecio.
-¿Sigues aquí? Hay algo que te retenga. Ummmmm… ¿Barry? -le dijo como escupiendo un insulto. A ella se le prendió la mirada.
-Berry, Rachel Berry. Y no ya me iba -Puck la miró de arriba abajo.
-¿Y a mi que con qué tu nombre? Con tu fastidiosa presencia me basta -se giró rápidamente y tomó su bicicleta siguiendo su rumbo. Rachel se quedó con la boca abierta y enfurecida por haberlo ayudado.
Unas horas después, empezó la fiesta. Puck estaba en la puerta con una lista de invitados. A un lado estaban los invitados de Santana y en el otro los de Finn.
-Es un poco confuso… ¿Qué pasa si Finn y Santana me invitaron? ¿Debo partirme por la mitad? –dijo Brittany que estaba junto a Puck con la lista de invitados de Santana.
-Brittany, tú tienes la lista de invitados de Santana. Tienes que ver quién entra –respondió Puck algo molesto-. Mira, si no sabes quién es alguna persona me avisas, ¿Sí?
-Está bien.
Pasaron largos minutos de "Sufrimiento" para el pobre Puck por las constantes preguntas de Brittany. Tales como "Este chico dijo que se llamaba Harry Potter. ¿Lo dejo pasar?" o "¿Aquiles Baeza está en la lista?". Eso siguió por una hora hasta que vio a la chica que vio en la calle.
-¿N-Nombre? –dijo nervioso.
-Quinn Fabray –dijo con una sonrisa dibujada en la cara, y con tanta elegancia que hacían que Puck sintiera cosas. Cosas que no sentía con cualquier chica.
-¡Puck, Puck! ¿Broke A. Legg está en la lista? –dijo Brittany.
-Si, si como sea… -dijo desinteresado en Brittany.
Quinn rió con elegancia, besó la mejilla de Puck y se fue con Finn, este la besó frente a Puck. Quinn miró al joven Puck y se fue a otro lugar con su novio. En eso llegó la ex-novia de Puck, Santana. Ella lo miró y se fue donde Brittany.
Varios minutos después, Puck, muy aburrido, dejó que cualquiera pudiera pasar. Entre ellos, Rachel Berry y otros chicos que ni ella conocía.
Buscó por todas partes a Quinn y Finn. Hasta que los vio juntos en un bacón "¿Qué hago para llegar ahí sin que Finn se de cuenta?", pensó. Miró a todas partes intentando encontrar alguna forma de llegar a aquel lugar. Segundos después vio un árbol que daba al techo "Es mi única opción. Vamos Puck, tu puedes. Todo por Quinn", se dijo. Entonces saltó al techo sin mayor precaución. En cuanto subió intentó caminar sobre él, pero resbaló y empezó a caer como en una resbaladilla. Muchas personas veían lo que pasaba. Se escuchaban gritos de partes de las chicas. Los chicos miraban a Puck diciendo "¡Salta! ¡Salta!". Fueron segundos muy largos para Puck quien seguía cayendo hasta que logró agarrarse de algo, pero el pobre colgaba desde la parte mas alta de la casa de tres pisos.
-¿Estás loco, Puck? ¡Te vas a caer! –gritó Santana.
-¡No! ¿Enserio? –gritó Puck con ironía.
Entonces se escuchó un grito de Quinn que estaba a unos metros de él. Puck la miró e intentó acercarse a ella. Lo logró.
-¿Puck? ¡Baja de ahí ahora! –le ordenó Finn.
-Sí, si quieres que se mate –dijo Quinn preocupada-. ¡Trae una escalera! –gritó la chica mirando a Puck. Finn obedeció y salió de la habitación.
Puck esperó unos segundos a que Finn estuviera lejos y no escuchara nada. Entonces dijo:
-¿Saldrías conmigo?
-¿Qué? ¡No! –respondió ella molesta.
-¿Por qué no? –dijo Puck. Seguía colgando del techo.
-Porque ¿No quiero? –se burló la chica. Al escucharla Puck dejó caer una mano. Quinn gritó.
-¡Maldición me resbalo! –gritó Puck.
-Está bien, saldré contigo –se rindió la chica.
-No lo hagas por complacerme…
-No. Sí quiero.
-Dilo de nuevo.
-¡QUIERO SALIR CONTIGO!
-Bien, bien. Saldremos. No te desesperes –dijo Puck saltando al balcón.
-Tú eres un idiota –dijo Quinn con los brazos cruzados-. Lo tenías todo calculado.
-Para ser sincero sí –mintió.
-Okay, ¿qué te parece si bajamos?
-Está bien –dijo sonriendo.
Ambos bajaron y fueron al patio, donde estaban todos. Entonces Quinn se acercó a él, miró a todas partes y lo besó. Puck impresionado le devolvió el beso. Pero no se había percatado que la chica le había desabrochado el pantalón. Apenas la rubia se alejó de él, le bajó los pantalones y lo empujó en la piscina. Finn los vio y se acercó molesto.
-¿Por qué besaste a mi novia?
-Ella me besó. –respondió él saliendo de la piscina.
-¿E-Eso es cierto? –dijo enojado Finn.
-No ¿Cómo crees? ¡Es Puckerman de quién hablamos, Finn! –mintió ella.
-Tienes razón, Quinn. –dijo Finn.
Puck los miró furioso. ¿Cómo podía ser que su mejor amigo le creía a su novia y no a él? Indignado, Puck se dirigió a Finn.
-¿Con que eso es lo que piensas de mi, Hudson? -Finn sin comprender lo que quería decir miro a Quinn y ella se mantuvo fuera del asunto apartándose. -¡Respóndeme! -le dijo cada vez mas enojado.
-¡Pues eso es lo que demuestras ser! Yo no tengo la culpa de que todos crean eso de ti… -dijo Finn, quien minutos después, arrepentido de sus palabras se dirigió a Puck con mirada triste- P-Perdón Puck, Y-Yo no quería decir eso -Puck lo recibió como un puñetazo en la cara.
-¡Pues ya lo hiciste!... -miro a todos.- ¿Así que así es como me creen? ¿Que acaso creen que no tengo alma o algo así? -Nadie respondió previniendo alguna consecuencia y se produjo un silencio bastante largo e incomodo. Puck los miró con desprecio y se fue. Quinn lo quedó mirando arrepentida, se mordió el labio y siguió bailando.
Al otro día, Puck estaba en su casa descansando, cuando recibió un llamado de un celular desconocido. El chico miró el teléfono y lo tiró en el sillón desinteresado. Recibió tres llamadas de aquel número, ninguna vez contestó. Hasta que alguien tocó a la puerta, él disgustado fue a abrir. Entonces vio a Quinn, esta lo abrazó, él la miró sorprendido. Tanta era su sorpresa que ni siquiera se limitó a abrazarla, sólo la miraba con cara de idiota.
-Perdóname, Puck. No debí haber hecho eso. Soy una tonta –dijo ella llorando.
-Por favor, Quinn, no llores –le dijo Puck intentando calmarla-. Creo que igual fue mi culpa. No debí haberte besado… sólo que…
-¿Sólo que qué?
-Creo que eres muy… ¿linda? –al escuchar eso, Quinn se sonrojó y miró hacia abajo.
-Y tú estás loco.
-Tal vez… ¿Viniste aquí por nuestra cita? –dijo mirándola.
-¿Cita? ¿Qué cita?
-La que aceptaste anoche.
-Ah, esa cita –dijo ella disgustada-. No saldré contigo, si eso es lo que quieres, Puckerman. Tengo a Finn, y soy feliz con él. Vine a pedirte disculpas, y nada más. Por cierto, me voy –agregó ella volteándose.
-¡Espera! –exclamó Puck agarrando a Quinn del brazo, la chica se volteó rápidamente. Entonces la besó. La chica le devolvió el beso con ternura. Entonces ambos entraron a la casa.
Ambos se dejaron llevar por sus sentimientos y se olvidaron de las consecuencias que esto les podía traer.
