Con esto quedo al parejo de todas las historias y espero no volver a retrasarme con estas, como siempre Kishimoto tiene todos los derechos de Naruto y sus personajes, yo solo los tomo prestados para hacer la siguiente historia.

Boda

De que eres capaz por dinero…

El recuerdo de aquel chico de cabellos y ojos tan negros como la noche le había quitado el sueño por varias noches, no comprendía como alguien que solo le había dicho algunas palabras amables ahora le tenia totalmente cautivada.

Pero sus sueños no duraban mucho y más con cinco niños en aquel hogar, siempre se despertaban enérgicos y con mucha hambre ella no tenía muchas veces para alimentarlos pero por la pequeña Moegui estaba mas tranquila ya que la fiebre había disminuido gracias a la medicina que pudo comprar.

El día parecía de lo mas normal, los niños corriendo unos tras de otro y el dueño de aquel lugar persiguiéndolos para correrlos por no pagar la renta.

Suspiro por que de nuevo Oniisan había perdido el dinero ganado en alguna apuesta o con mujeres, era muy ingenuo algunas veces o se pasaba de listo no lograba comprender que pasaba por la mente de el pero lo que si es que a veces peligraba demasiado su estadía en aquel lugar.

Alzo una ceja al ver como llegaba después de varias noches fuera de casa con dos niños nuevos.

—Hinata-Chan mira lo que me encontré —

—Esos niños…—

—El bebe estaba abandonado en una iglesia y el niño me siguió ja, ja, ja, ja—

—Pero al menos deberías también traer dinero para alimentar a los que ya están aquí Jiraiya Niisan—

—Vamos, vamos donde come uno pueden comer dos—

—Sí, pero en este caso ahora somos ocho personas—

Los niños de inmediato rodearon a los recién llegados mientras Moegui cargo al bebe encantada con el, Hinata no pudo mas que resignarse al ver la euforia de todos.

—Niisan, otra vez estuviste con mujeres y gastaste el dinero—

—Lo siento Hinata-chan soy muy débil ante ellas pero ya veras que pronto mejoraran las cosas, por lo mientras debo ir a buscar nuevas flores —

— ¿Te vas de nuevo? —

—Vamos traeré dinero se que la suerte esta de mi lado…además tengo que vencer a cierta persona—

La ojiperla y todos los niños observaron como el joven hombre salía por una de las ventanas, aquello solo indicaba algo y es que le habían descubierto con alguna mujer casada y seguramente buscaban su cabeza.

Miro a su alrededor y el numero de niños que ahora era mayor, tenía que pensar cómo solucionar lo del dinero antes de que la situación empeorara mas el fuerte golpe de la puerta al abrirse le hizo retroceder protegiendo a todos los niños.

— ¡Esta vez no me importa tienen que pagarme la renta a como dé lugar! —El hombre que les rentaba aquel lugar entraba sumamente molesto buscando a cierta persona.

—Jiraiya Niisan no está—

—Ese bueno para nada nunca esta en este lugar y solo se llena de niños, así que o me pagan o se largan de aquí y a ver a donde paran—

—Pero todos estos niños quedaran en la calle—

—Eso no me importa ya me deben demasiados meses así que no pasa de hoy en todo caso venderé a todos esos niños para tratar de sacar algo—

—No se atreva, no dejare que lo haga—Hinata suplicaba buscando el lado amable de aquel hombre

—No me interesa quiero el dinero hoy mismo—

—Cuanto es lo que le debe—Temiendo saber la suma de aquella deuda

Un papel paso a sus manos abriendo con fuerza sus perlados ojos aquella cantidad tenía demasiados ceros. De antemano sabía que no podría conseguir esa suma en un solo día, ni siquiera sabía si podría conseguirlo en un año o más.

—Será mejor que me dejes a los niños solo te causan problemas de esa manera podrás pensar más en ti—

Aquello le hizo sentir punzadas en el estomago así que abrazo a todos los niños y miro de manera seria al casero

—No se le ocurra tocar a ninguno de los niños yo le pagare pero no toque a ninguno —

—Debes estar bromeando como piensas conseguir semejante cantidad, pero en vista de que crees poder hacerlo tienes hasta las siete de esta noche de lo contrario vete despidiendo de todos ellos. —

Hinata no respondió solo le dio una última mirada y salió corriendo para buscar el dinero pero seguía pensando como lograría conseguirlo.

No supo como termino en la zona de los burdeles sabia de esos lugares pero era la primera vez que estaba ahí, temerosa y tímida comenzó a recorrer las calles sin saber aun por que seguía ahí hasta que un hombre mayor la detiene observándola con interés.

—Vaya niña sí que eres hermosa, vamos di cuál es tu precio

—Mi precio…—

Varias mujeres de la zona la miraron al reconocer que no era del círculo, por lo cual comenzaron a atacarla verbalmente para que se alejara de aquel lugar pero el hombre seguía interesado en ella

—Vamos linda qué precio tienes—

Hinata de inmediato pensó y alzo el papel hacia aquel hombre

—Este es mi precio págueme esta cantidad en este momento—

Las mujeres y el hombre se acercaron hacia el papel y de inmediato comenzaron a reír con fuerza pensando que se trataba de alguna mala broma

—Nadie pagara por ti ese precio es demasiado elevado niña—

—Págueme esa cantidad ese es mi precio— Hinata seguía diciendo aquello repetidas veces, su mirada seria y suplicante les hizo ver que no bromeaba pero a punto de perder la paciencia un chico rubio miro el papel

—Yo pagare esa cantidad—Una voz varonil se escucho llamando la atención de todos los presentes que voltearon hacia el de manera directa.

Hinata le miro con sorpresa al ver al chico que sostenía el papel y le miraba de manera tranquila pero después de reaccionar y escuchar que le daría tal cantidad solo pensó en los niños.

—Págame ahora tengo que llevarlo antes de las siete—

—Vamos joven yo soy mejor que ella puede pagarme eso a mí—Las dos mujeres comenzaron a acosarlo al ver que estaba dispuesto a pagar por una joven sin experiencia.

—No me interesan ven ahora eres mía—

Hinata solo obedeció por inercia lo único en su mente era que tendría el dinero para salvar a los niños era lo único que pensaba, pareciera que ahora su vida ya no le pertenecía pero no importaba se repetía una y otra vez por todo el camino pero al llegar a su destino descubrió una lujosa mansión.

—Disculpe…—

—Vamos date prisa que se nos hace tarde—

—Tarde….pero el dinero—

—Sai dale esta cantidad a esta chica y prepárala—De inmediato fueron recibidos por un joven no mayor de pálida piel y cabellos negros que se dirigía de inmediato al rubio.

—Como ordene Joven. Ven vamos—

Hinata dudo un momento pero siguió al pálido chico hasta una habitación, el lugar era demasiado lujoso y no comprendía bien lo que pasaba, pero cuando el chico comenzó a retirar su ropa esta comenzó a defenderse como pudo.

—Será mejor que se aleje o si no…—

—Si no te apuras el Joven Naruto se pondrá de muy mal humor—

—Naruto…Kun—

—Si la persona que vino contigo y se enojara si no estas lista pronto, ustedes ayúdenme—

—Es…Esp...Esperen….que…hacen—

Pero antes de que pudiera hacer algo ya era bañada y vestida por varias doncellas que se disponían a terminar con la orden dada.

Una falsa sonrisa se mostraba en el pálido chico de cabellos negros, que sostenía su rostro con su mano recargada en su brazo sin perder en ningún momento su postura.

—Parece que no me equivoque—

—Naruto-Sama ya hemos terminado con ella—

—Si eso veo así que es hora de…—

—El dinero…aun no me ha dado el dinero, necesito llevarlo antes de las siete—

—Sai retírate—Mirando a Hinata seriamente el rubio solo tomaba asiento en espera de que su orden se cumpliera de inmediato.

El chico obedeció de inmediato indicando a las doncellas que hicieran lo mismo dejándolos solos en aquella enorme habitación en la cual se produjo un largo silencio.

—Nar…Naruto…Kun…yo—

—Escucha bien esto, te pagare la cantidad que pides y con ello ahora tu vida me pertenece—

Hinata trago saliva al escuchar la manera tan fría en que el rubio le hablaba, pero sobre todo porque estaba recordando la razón de su estadía en aquel lugar

—Antes de que digas algo más escucha lo que tengo que decir, te convertirás en mi esposa y podrás gozar de todos los lujos de esta casa pero solo una cosa tendrás prohibido—

— ¿Qué cosa?... —

—Si aceptas esto no te enamoraras de mi esto solo será una farsa—

—Una farsa…—

—No me interesa más de ti o lo tomas o lo dejas—

Hinata seguía consternada por todo aquello siempre se ilusiono con el matrimonio si podía aspirar en algo así, pero casarse con un completo extraño que desde ahorita le decía que no podía sentir nada de amor por él era algo que le tenía muy sorprendida; y estaba aquel chico de cabellos negros que le tenía perpleja. Mas el recuerdo de los niños le hizo recapacitar y mirarlo seriamente.

—Está bien acepto. —

El rubio de inmediato le acerco un ramo de rosas rojas hacia ella a lo que solo bajo la vista con tristeza ya que aquellas flores solo le producían aquel sentimiento, solo se dejo llevar por el rubio quien de nuevo la saco de aquella gran casa subiendo a un hermoso auto que se alejo del lugar.

Alzo la vista un momento para ver como un arco se abría con incontables rosas rojas por un camino empedrado, acercándose a una hermosa y elegante iglesia en la cual al llegar solo pudo ver totalmente sorprendida. La vida que llevaba no le permitía conocer muchas cosas por lo que se sorprendía con facilidad.

La mano del rubio sujetando la suya hizo que volviera a la realidad al entrar en aquella iglesia y llevarse una sorpresa aun mayor al estar completamente llena comenzando a escucharse la música nupcial al tiempo que era llevada hasta el sitio principal.

—Bien ahora todos estamos reunidos para unir a esta pareja en santo matrimonio…. —la voz del sacerdote que comenzaba a ser escuchada daba inicio a aquella ceremonia.

Las palabras parecían dejar de tener sonido, aquella era una boda totalmente real en una gran iglesia, su sueño de hacerlo estaba desapareciendo ahora lo hacía con alguien a quien no amaba… como podría hacer un juramento de tal magnitud, una cosa era mentir a las personas pero mentir en ese sitio no era algo que le llenara de orgullo; mas el fuerte agarre de Naruto a su brazo le hizo volver de nuevo de sus múltiples pensamientos.

—Srita. Acepta a este hombre como su marido por favor responda—El sacerdote le miraba esperando a su respuesta así como el resto de los invitados lo hacían.

—Yo…yo…yo…bueno… ¡No puedo hacerlo!

El recinto se lleno de murmullos por aquella respuesta mientras una mirada dura era dirigida hacia Hinata que levemente alzaba la vista hacia aquellos ojos azules que le tenían petrificada.

—Tu…—

Aquello solo era el comienzo de aquella propuesta y su escalinata por el dinero.

Sorry por la demora pero muchas cosas y falta de tiempo de que me dejaran usar PC y tantas cosas…pero espero sepan de verdad disculparme, así que díganme si merezco algún comentario de su parte que motiven y presionen a esta chica.

Ahora si nos vemos la siguiente semana.

Próximo Capitulo: Se una Dama