ESTA NOCHE TODO VALE

(LUZ DE DIA de ENANITOS VERDES)

A la mañana siguiente, con la cabeza un poco más refrescada, Spike Sipegel decidió hacer su jugada. Irremediablemente perdido en un abismo de lujuria, quería fervientemente jugar con fuego, a riesgo de quemarse, pero con el orgullo de ser un jugador difícil de vencer, daría a Faye Valentine, una dosis de lo que involuntariamente (hasta ese momento así lo seguía pensando) consiguió. Su atención. Ella se lo buscó, pensó.

Después de desayunar y entablar una charla amena con Jet, éste último le indicó que saldría a despejarse haciendo un recorrido de la zona (otra vez) y si corría con suerte traería algo de suministros, entonces pues, Faye y Spike se quedarían solos por unas cuantas horas.

-Y más vale que cuando regrese, la Bebop este intacta.- dijo el ex policía en tono de advertencia, sabiendo que cuando esos dos discutían sin mediadores, las cosas se podían poner peligrosas. Intensas e incluso sádicas, estaban locos.

-Descuida Jet, no le haré ningún daño a la nave, lo prometo.- contestó Spike, burlón mientras de encendía su cigarrillo matutino.- Aunque no puedo hablar por esa loca.- refiriéndose a Faye.

Su respuesta no ayudó en nada a la tranquilidad de Jet, pero aún así decidió retirarse, rezando a las deidades cualquiera de ellas que lo escuchara, que le permitiera a su nave quedar libre del fuego entrecruzado de esos dos.

Una vez que Jet salió, Spike aún con su cigarrillo en la mano se dirigió al hangar de la nave donde de antemano sabía que podía encontrar a la peli violácea, pero esta vez la encontró fuera de la rutina que había seguido el día de ayer, en su lugar la encontró dándole la espalda vestida con un short rosa que a duras penas tapaba sus glúteos, y una blusa de tirantes blanca ajustada que dejaba ver su espalda baja a juego con unas sandalias. Dio una bocanada a su cigarrillo. Faye estaba ensimismada limpiando la Red Tail, se confirmó en su mente dicha tarea, al observar la pequeña escalera de 5 peldaños que reposaba sobre la nave y los seis botes de agua a los pies de Faye quién a su vez, en una mano sostenía la jabonadura y en otra un largo trapo viejo con el que aparentemente mojaba el rojo metal de su nave.

La observó aún dándole la espalda mientras ella se inclinaba sobre uno de los botes para mojar el trapo que sostenía, al sacarlo comenzó a exprimirlo para quitar el exceso de agua, enfatizando con esa sugestiva inclinación que en verdad el short que llevaba puesto tapaba menos de lo que se imaginaba. Spike se mordió el labio inferior.

Faye volvió a enderezarse y subió la escalera para quedar a la altura del parabrisas del piloto de la Red Tail, con movimientos firmes movía el brazo derecho para alcanzar el otro extremo lo más que pudiera apoyándose con su mano izquierda y un poco con su pecho sobre el vidrio que había mojado antes, haciendo esto continuamente por unos minutos más, Spike se deleitó a propósito mientras terminaba su cigarrillo. Faye movía la espalda y su cadera por reflejo de los movimientos de sus brazos, él solo miraba hasta sentir el calor quemante en sus labios.

-¡Mierda!- gritó por lo bajo mientras desechaba con su mano la sensación punzante de sus labios. Había estado tan atento a la mujer que no se dio cuenta que con la última bocanada se había terminado el filtro del cigarro y por supuesto, se quemó el labio.

Faye quién no se había dado por enterada de la presencia de Spike, giró la cabeza hacía dónde provino la voz que maldecía. Lo vio parado en la puerta del hangar recargado en la pared, con una mano en su boca y pisando con su pie lo que aparentemente quedó (casi nada) del filtro de un cigarro. Al momento en que Spike se sintió observado, se recuperó de inmediato.

-¿Se puede saber por qué el alboroto?- preguntó Faye.

-Por nada- mintió Spike.- ¿Quería saber si limpiaras también la Swordfish II?- dijo.

-Claro que no.- dijo exasperada.- ¡Limpiala tú!

-Ya, ya. No perdía nada con preguntar.- dijo el cazarrecompenzas, mientras se acercaba hacia donde se encontraba Faye, ésta decidió ignorarlo y seguir con lo que estaba haciendo.

Spike se detuvo junto a la pequeña escalera y admiró a la mujer por unos segundos más. Observó sus glúteos firmes de marfil que embonaban definidamente marcando la línea donde terminaban éstos e iniciaban sus muslos finos cremosos. Observó también su espalda baja que abría paso a su cadera curvilínea y afilada. Pudo imaginar sus manos sobre ella en cada lado dirigiendo el ritmo la danza sexual. Sin querer llegar más lejos con sus pensamientos, prefirió empezar con sus acciones.

-Faye, quiero que hablemos.-

-¿Sobre qué?- dijo desde su altura sin mirarlo, más interesada en su trabajo

-Sobre ayer.-

Ahora si tenía su atención, pensó la mujer.

-¡ah, sí! ¿De tu incontinencia urinaria?- se giró a mirarlo- ¿o de tu problema nocturno?- se burló, haciendo referencia a la circunstancia en que lo había dejado en el cuarto de baño. Y Spike lo entendió perfectamente.- Me imagino que pudiste resolverlo.- continúo en tono de broma.

-Por supuesto, sólo pensé en ti y mi "amigo" ahí abajo se apagó sin más.- contraatacó incomodo porque, aunque de manera distorsionada, estaba diciendo la verdad.

-Imbécil.- dijo Faye, que al mismo tiempo se defendió exprimiendo un poco de agua con el trapo mojado, en la cabeza de Spike.

-Ahh.- El agua estaba fría.- ¡Maldita loca!- se quejó

-Tú me provocaste, ahora te aguantas, idiota.- dijo mientras bajaba por la escalera, quedando ahora si de frente los dos.

Justo cuando Spike iba a replicar, se dio cuenta de la siguiente dosis que el cuerpo de la ojiverde le regalaba. Se dio por hipnotizado al mirar de frente y notar como la blusa que ella llevaba puesta se había mojado, transparentándose pegándose a la piel, dejándolo admirar ahora más cerca que ayer, los senos redondos y firmes de Faye, sus pezones se endurecieron, en respuesta al frío húmedo, sin pudor, presumiéndose ante él. Se pudo imaginar el alivio que sentirían sus propios labios, al encontrarse prendados de ellos, olvidando su dolor punzante al instante del contacto con la dulce suavidad.

Faye también lo notó. Y lejos de intentar cubrirse puso sus manos en su cintura erguiéndose para tentarlo aún más.

-Deberías cambiarte esa blusa, puedo ver todo.-

-No tengo por qué esconderme, no hay nada diferente que no hayas visto ya en otras mujeres- dijo con sinceridad mezclada con tono seductor.-

Pero Faye era diferente. Y eso era lo que en un principio le molestaba de la peli violácea, pensó Spike engañándose.

Corrección.

No lo enojaba, eso era sólo la tonta justificación a su frustración vuelta rabia, admiraba su naturalidad iluminada o no por el sol, pero él lo disfrazaba de descaro. Admiraba su capacidad para demostrar lo cómoda que estaba con su cuerpo, pero él lo ocultaba bajo la sombra del impudor. Admiraba lo extrovertida y sensual que era, pero él lo convirtió en exhibicionismo. Sin embargo lo que más admiraba y consecuentemente más rabia le daba, era la pasión de Faye ante la vida, pero él decidió etiquetarla como puta. Su propia frustración la volvió contra ella durante mucho tiempo y eso comenzaba a dolerle, no era su intención lastimarla, aunque siempre lo hacía y ahora deseaba que Faye Valentine lo contagiara de todo por lo que alguna vez la juzgó (no que le enseñara a vestirse como ella), pero deseaba con fuerza que la ojiverde le enseñara la naturalidad, la comodidad, la pasión, el fuego, como lo deseaba.

La deseaba a ella. Como el día de ayer. Como hace mucho tiempo… Al fin lo aceptó.

Destapa el champaigne, apaga la luces,
dejemos las velas encendidas
y afuera las heridas…

Ya no pienses mas, en nuestro pasado
hagamos que choquen nuestras copas
por habernos encontrado.

Y porque puedo mirar el cielo
besar tu manos, sentir tu cuerpo
decir tu nombre y las caricias seran la brisa
que aviva el fuego de nuestro amor... de nuestro amor

Puedo ser luz de noche, ser luz de dia
frenar el mundo, por un segundo
y las caricias seran la brisa
que aviva el fuego de nuestro amor... de nuestro amor

-Maldita seas, Faye Valentine-

Ya no puedo soportar más. Sorprendiendo a Faye, la tomó de la muñeca y la acercó más hacía él.

-¿Qué demonios…?- Pero él no la dejó terminar.

La pegó más contra sí mismo, sin soltar su muñeca, colocó su brazo alrededor de la cintura de la peli violácea y posó sus labios sobre los de ella, le dolieron un poco al primer contacto, pues presionó fuerte la zona quemada anteriormente por el cigarro, pero lejos de incomodarlo, lo hizo aferrarse aún más a la boca de la mujer, mordiéndole ligeramente el labio para estar a la par, Faye iba a quejarse un poco, pero Spike la atrapó aprovechándose de la poca abertura de su boca para meter su propia lengua y someter la de ella bajo la suya, saborearon el aliento del otro inmersos en la textura de cada uno. Se separaron un poco y se volvieron a besar pero esta vez fue Faye quién tomó la nuca de Spike para presionarlo más contra sí. Hasta hundirse en sus gargantas y un poco más.

Los besos fueron uno a uno, el siguiente más feroz que el anterior.

Y entre cada uno para recuperar el aliento salían palabras inconclusas que con lógica tendrían significado.

-¿Estás… seguro… de esto?- preguntó Faye entre besos.

-No….-la besó- ¡Sí!...- volvió a introducir su lengua en la boca de la ojiverde.

Llegó la hora de que sus manos hicieran lo suyo. Una mano se deslizó bajo la blusa de Faye, recorriendo su piel hacía llegar a su seno, lo masajeó, ella gimió sin dejar de besarse, lo apretó aún más y deslizó entre sus dedos el pezón, levantó más la blusa de la mujer y Spike se separó de su boca para inclinarse sobre ella y llevarse el pezón del seno contrario a su boca. Lo besó, lo lamió, lo mordisqueó y era mejor de lo que se imaginó. Y ella volvió a gemir. Ahora si la punzada de dolor que había dejado el cigarro fue borrado por un hormigueo en sus labios, gracias al tacto con la piel fresca de Faye.

Sin darle más tiempo, se separo de ella dejando una sensación de frío en sus pezones que se endurecieron aún más. Spike le alzó la blusa por sobre los brazos para sacársela por arriba de la cabeza, deshaciéndose de la blusa permitió por fin una vista perfecta. Faye por su parte se abalanzó contra él besándolo nuevamente quitando también la camisa que estorbaba su paso.

Faye besó los pectorales de Spike e hizo lo mismo que él había hecho con ella, le lamió y recorrió entre besos, caricias y su lengua el abdomen del ex asesino. Quería seguir más abajo pero él la detuvo. La tomó del cabello y la levantó para que quedara a su altura. Volvió a besarla con más furia, al parecer lo había provocado todavía más (si eso era posible).

-En estos momentos, TODO VALE.- le susurró al oído.

Acto seguido la tumbó sobre el piso, moviendo un poco las cubetas de agua que causaron que éstas derramaran el líquido en el piso, mojándole un poco la espalda. Ahora él se tumbó sobre ella acomodándose. Ambos se despejaron de el resto de sus ropas, quedando desnudos, expuestos, juntos, él sobre ella. Jugaron piel con piel un rato más, Faye aprendió el camino que recorrían las cicatrices de Spike sobre su cuerpo, y Spike memorizó cada rincón de Faye haciendo énfasis en los lugares erógenos de ésta, saboreando su feminidad, dejándose inundar por el dulce néctar que la mujer producía gracias su excitación.

Para que decir la fuerza empleada por Spike cuando se introdujo en Faye. Provocó que ella gimiera casi gritara, de placer, lo cual lo complació inmensamente. Dominante era él quién marcaba el ritmo y era ella quién hacía coro. Con sus caderas juntas, sin dejar ver donde iniciaba uno y terminaba el otro, moviéndose al mismo tiempo, danzaron juntos por unos minutos más. Hasta que por fin Faye llegó primero.

Y luego segundos después, llegó Spike.

Aún sin salir de ella, juntó su frente con de ella. Se quedaron así otro rato para regularizar sus respiraciones.

-Oh, Faye….- dijo con los ojos cerrados. Sincronizando su respiración con el movimiento del pecho de la ojiverde. Sin despegar sus frentes.

-Spike, yo…- trató de decir, pero el aludido se lo impidió con un beso.

-Dejemos afuera las heridas, sólo quiero estar así, enséñame a ser libre como tú.- volvió a besarla.

-Lo haré.- respondió y apenas se recuperaron, volvieron a repetir el acto un par de veces más.

El tiempo dejo su huella imborrable
y aunque nuestras vidas son distintas
esta noche todo vale…

Tu piel y mi piel, ves que se reconocen
es la memoria que hay
en nuestros corazones

Porque puedo mirar el cielo
besar tu manos, sentir tu cuerpo
decir tu nombre y las caricias seran la brisa
que aviva el fuego de nuestro amor... de nuestro amor

Cuando Jet llegó, pasó por el hangar y los encontró limpiando la Swordfish II, con Spike encima de la escalera usando un trapo viejo y Faye sosteniendo la escalera y pasándole la jabonadura a Spike.

Jet se sorprendió. No era algo que se viera todos los días.

Observó que ambos llevaban la ropa mojada y el piso regado con agua, pero no le importó, porque al parecer, fuera de eso había saldo blanco en la Bebop.

Día de tregua, pensó.

Puedo ser luz de noche, ser luz de dia
frenar el mundo, por un segundo
y que me digas, cuanto querias
que esto pasara una vez mas y otra vez mas…

Porque puedo ser luz de noche, ser luz de dia
frenar el mundo, por un segundo
y que me digas, cuanto querias
que esto pasara una vez mas y otra vez mas…
y otra vez MÁS

(Sin tu amor no se vivir, por que sin tu amor, yo me voy a morir de pena!)

En esa misma madrugada, Spike se encontraba en el cuarto de Faye, después de hacer el amor por sabe dios cuantas veces durante la noche, se encontraban en su cama desnudos y abrazados. Ella dejaba caer su cabeza sobre su pecho utilizando su brazo como parte de su almohada abrazándolo, él por su parte, la atraía contra si con una fuerza involuntaria, por supuesto sin lastimarla. Dejándose embriagar por el aroma de su cabello.

-Faye-

-hmmm- contestó adormilada.

-Dime ¿Cuánto querías que esto pasara?- preguntó dudoso mientras la acariciaba.

-No tienes idea.- respondió. Spike sonrió para sí.

-Faye, Creo que te amo- soltó sin más.

-¿Crees amarme?-

Faye se enderezó un poco para mirarlo sorprendida. Hasta el sueño se le espantó.

-Ajá. Pero descuida estoy trabajando en eso- finalizó. Dejando a la mujer atónita. Sin saber que decir exactamente. Por supuesto que la amaba y con demasía pensó Spike, trabajo le costó admitirlo. Sin embargo no se lo iba a dejar saber así de fácil.

-Spike, que idiota eres- se enojó.

- TE AMO, mi deliciosa Faye- la volvió a atraer hacia si para no dejarla ir.