Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling
Esta historia participa en el I Fest del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
Capítulo II
En la biblioteca
Lunes 17 de Octubre de 1974
Su primer día de castigo sucede una semana después del incidente.
James está ligeramente molesto con Sirius y Peter, pues lo han dejado solo y ahora tendrá que enfrentar un castigo que ellos no. Camina delante de sus amigos malhumorado, ninguno de los tres, obviamente ni siquiera Remus, le ha podido sacar más de tres palabras seguidas. No palabras que sean consideradas apropiadas, al menos.
En un acuerdo tácito los muchachos decidieron acompañarlo hasta la biblioteca para cumplir la primera sesión de su castigo, pero ahora ven que es un completo error. Si durante la semana anterior había estado molesto ahora parece furico, un tanto con ellos, y otro por tener que tratar con Riddle y el trabajo extra.
Al llegar a la puerta de la biblioteca, James se gira con una expresión exasperada en el rostro.
—Bien, ya, gracias por acompañarme —farfulla, y sin más contemplaciones se adentra en el lugar.
Capta de inmediato a la señora Pince en su escritorio, y a la alta y agraciada figura de Tom junto a ella. Se apresura a alcanzarlos, tratando de disimular su humor.
—Llegas tarde —le reprende Tom, y él se limita a rodar los ojos, esperando alguna instrucción de la mujer. ¡Merlín, que sólo han sido quince minutos de retraso!
—Pídele al joven Riddle que te diga cómo deben trabajar, por ahora, recomendaría que empezarán con sus redacciones —dice la señora Pince, con expresión severa, y Potter sabe que es por el retraso.
Se alejan del escritorio, y James tiene que hacer un gran esfuerzo para no mirar a su acompañante con desagrado.
—¿Qué tenemos que hacer? —pregunta tajante.
—Quizá deberías llegar más temprano y enterarte por ti mismo —dice, mientras mira las estanterías con interés.
—Bien.
James no le pide más explicaciones, ya verá que es lo que hace Tom y determinará qué debe hacer él. Se dedica a mirar los títulos de los libros, buscando algún tomo apropiado para su redacción de DCAO. Sin embargo, es probable que se haya quedado mirando demasiado tiempo, pues Riddle coge un libro de la estantería que mira y se lo estampa en el pecho; James no debe revisarlo para saber que es el libro que necesita. Piensa que es más fácil para el otro buscar libros cuando ya ha pasado por su curso, y le agradece de mala gana.
Se sienta en una mesa alejada, que le permite tener una vista parcial de la biblioteca; y no puede evitar que una expresión de desconcierto cubra su rostro en el momento que Tom se sienta a su lado. De todas formas finge que no le importa y pone más esfuerzo en encontrarle sentido al libro en sus manos; realmente no tiene ganas de hacer las redacciones, no cuando puede pedirle ayuda a Remus.
Cierra el libro y pasea su vista por el lugar, preguntándose cuál será el trabajo que debe realizar. Sólo se digna a ver a Tom cuando siente la mirada de éste encima suyo.
—¿Vas a dejar de portarte como una diva encaprichada, Potter? —pregunta, con cierta diversión.
—Yo no…
—Sí que lo haces.
James frunce el entrecejo, y abre el libro en una página al azar, con la esperanza de que Tom lo dejé en paz.
—Mira, incluso si haces tu berrinche tendrás que venir durante todo el mes —intenta razonar Riddle—. Así que podrías ver el lado positivo de la situación y…
—¿Cuál lado positivo?
—Podrás verme todos los días, claro —responde con total naturalidad, y cuando James lo mira escéptico, le guiña un ojo; provocando que se sonroje.
—Para idiotas egocéntricos, Sirius —farfulla, pero el nerviosismo que lo embarga y el color en sus mejillas indican lo contrario.
—Que mal gusto tienes, has elegido al Black con menos clase de todos —El tono en que lo dice deja muy en claro que sólo bromea; o eso quiere pensar James.
—No sé de qué hablas.
—En fin, nuestro trabajo consistirá en acomodar los libros que los estudiantes dejan desperdigados por ahí —comenta, haciendo una exagerada floritura con la mano para señalar el lugar.
—Será muy fácil entonces —se jacta el de lentes, sacando la varita de su bolsillo.
—No, el castigo está en hacerlo de la manera muggle —Un deje de desprecio aparece en su voz y rostro al decir la última palabra.
Eso le recuerda claramente a James el porqué de su apatía con Tom: no sólo es un Slytherin, también es aficionado a las artes oscuras, y odia a los mestizos y muggles. La imagen de Remus siendo agredido verbalmente por el muchacho de los ojos rojos vuelve a su memoria, frunce de nuevo el entrecejo. Y quizá Riddle mal interpreté el gesto, porque una ligera mueca de aceptación cubre su rostro cuando sus miradas se encuentran.
—Podría haber sido un castigo peor —dice, mientras vuelve a intentar concentrarse en el libro en sus manos.
Tom entiende perfectamente que la charla ha terminado, y vuelve a lo suyo también. No sabe cómo sentirse cuando el más joven lo evita durante el resto de la jornada; tampoco le importa a fin de cuentas.
