"Hear me. I'm cryin' out.
I'm ready now. Turn my world upside down.
Find me. I'm lost inside the crowd.
It's getting loud. I need you to see,
I'm screaming for you to please
Hear me."

(Hear me - Kelly Clarkson)


Es la cuarta vez que Santana le repite las nociones a seguir para entablar conversación con la nueva Quinn Fabray. Y le está dando tantas vueltas al asunto, que Rachel empieza a perderse en el sentido que pueda tener todo aquél enredo.

¿No será más sencillo avisarla directamente de que tenemos que hablar con ella?.

Si quieres que te termine apagando una colilla en el ojo, adelante, Rachel. Pero nuestro objetivo es que te escuche, no que te deje tuerta.

—¿Creéis que sería capaz?.

Es una oferta muy tentadora. Yo lo haría con gusto. — Santana se encoge de hombros y Rachel frunce el ceño y entreabre los labios, sorprendida. — ¿Por dónde íbamos?. Ah. Si viene con sus nuevas amigas, yo me encargaré de ellas.

—¿De todas? — pregunta Brittany.

—Y de sus madres si fuera necesario. — sonríe con sorna. — ¿Has visto a esas chicas?. Seguro que tienen la autoestima por los suelos. Todo es cuestión de pronunciar el insulto adecuado.

Tampoco hay que pasarse, Santana. Ellas no tienen la culpa de que…

En ese momento, como venida de la nada, Quinn hace acto de presencia y golpea la primera taquilla abierta que ve. El estruendo provoca que Rachel se sobresalte y no pueda seguir hablando.

A continuación, lanza al suelo un cigarrillo a medio terminar.

El punto número cinco del reglamento escolar dice claramente que no se permite fumar dentro del recinto.

—¿Tengo cara de que me importe el reglamento escolar? — responde Quinn de manera abrupta.

Rachel no puede creer lo que están viendo sus ojos. Las chicas tenían razón. ¿De dónde habría sacado Quinn esa ropa tan terrible?. ¿Y a qué viene esa actitud?.

Tienes cara de imbécil, Quinn. De eso tienes cara últimamente —. le espeta Santana. Y pisa fuerte la colilla del suelo.

—Eso es porque he decidido que este año quería parecerme más a ti.

Santana está a punto de tener uno de sus famosos arranques violentos, pero Brittany la toma de la mano y la hace retroceder. Rachel, por su parte, respira hondo y decide hablar de nuevo. Ella es la estrella de aquella conversación. Y Quinn la va a escuchar aunque tenga que terminar gritándole durante horas.

Quinn. Lo que queremos es hablar contigo sobre esa nueva actitud que tienes.

—Os podéis ahorrar la charla. — Se cruza de brazos.

No creemos que seas el ejemplo adecuado que New Directions quiere transmitir a su público.

Brittany la mira y pestañea un par de veces. No entiende ni una sílaba de lo que Rachel ha querido transmitir. Está casi segura de que aquello no forma parte del plan inicial.

—¿A qué demonios viene todo esto? — Quinn ríe de manera petulante. — ¿De verdad creéis que quiero seguir en ese coro de idiotas del que formáis parte?.

Eso no es lo importante, Quinn. Escúchame. Lo que queremos decir es que, si necesitas a alguien con quien hablar de cualquier cosa, aquí estamos para ti.

— No voy a volver. Olvidadme. Tengo cosas más importantes que hacer ahora.

Uy, sí, como por ejemplo sacar a pasear a los tres mastodontes que te acompañan últimamente, ¿no? — se pronuncia Santana.

—¿Es que estáis sordas? — replica Quinn.

—No, Quinn, no estamos sorda. Y, ¿sabes? no hay peor sordo que quien no quiere oír. Lo que te convierte automáticamente en quién presenta más síntomas de sordera.

Quinn sonríe con arrogancia. Hace un gesto con la mano y se gira dándoles la espalda antes de marcharse. Rachel siente que sus piernas podrían comenzar a temblar en cualquier momento. Pero la rabia le ayuda a mantener la entereza de una forma más que admirable. Aprieta los puños y se jura a sí misma (por su prometedora carrera en Broadway) que eso no va a quedar así.

El segundo no ha sido más que un paso en falso.

Pero aún es pronto para perder la esperanza.