Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, estoy aquí con una nueva actualización, apenas es el segundo capítulo, lo sé, pero aun así, muchas gracias por el apoyo, por sus follows, sus favoritos, sus reviews y sus lecturas, sin duda significan mucho para mí.
La historia es un tanto... bizarra, mezcla algunas cosas de la vida "real" ya saben como a veces, me imagino que sería la vida de ellos si fuesen reales y famosos, en fin, espero que les guste el capítulo, y cualquier cosa, no duden en decírmelo, gracias.
Astoria entró a la habitación de hotel, Draco estaba ahí, para su sorpresa, viendo por la ventana, como si algo le pareciera lo suficientemente llamativo, pero lo cierto era que para él, nada era suficiente como para llamar por completo su atención.
—Tenemos dos horas para la firma –hablo la chica, pero el rubio sólo asintió, no dando importancia a nada, sabía que había estado con Ginevra y su posible hijo, pero a él no le importaba, posiblemente la pelirroja tenía razón, y Draco no merecía saber si Asher era su hijo.
Caminó hasta él, y descubrió que algo realmente había llamado su atención, ignorando a las fanáticas y a los paparazis.
—Creo que debí esperar a que llegaras –soltó de la nada.
— ¿Por qué? –elevó una ceja y lo observó confundida.
—Le envié flores –musitó –muchas flores, sus favoritas, pero ella pidió que las tiraran a la basura –se burló, eso explicaba las flores que adornaban la calle de enfrente al hotel.
—Bueno, Draco, las mujeres son complicadas, no puedes enviarle flores después de diez años y esperar a que caiga rendida a tus pies.
— ¿Entonces qué debo hacer? ¿Debo dejar que se casen? –negó enfadado y se alejó.
—Ella está enamorada de Theodore Nott, Draco.
—Que este con él no significa que lo ame.
—Sólo tienes que ver cómo sus ojos se iluminan cuando hablas de él enfrente de ella, es como una niña abriendo sus obsequios de Navidad, Draco, ella superó lo que pasó entre ustedes.
—Sé lo bien que puede fingir, tenemos una hija en común y...
—Bueno, resulta que abortó –se encogió de hombros.
—No te creo.
—Dijo que se embarazó de Ash un mes después de abortar a tu hijo, fue la señal para olvidarte, lleva saliendo con Nott todos estos años ¿crees que seguiría con él de no amarlo?
—Perdió la esperanza conmigo, tenía que buscar un premio de consolación o algo.
—Eres un idiota, y ve a arreglarte, tenemos que salir ahora sí queremos llegar a tiempo.
—&—
La sala de juntas era incluso más amplia que el vestíbulo, Draco, Astoria y su abogado estaban a un extremo, los miembros de la compañía al otro.
—Si firmas el contrato, deberás permanecer en Londres, bueno, Londres de preferencia, pero puedes elegir cualquier lugar de Inglaterra y la parte alta de Escocia.
La mirada de Draco se perdió un instante, desconectándolo automáticamente del lugar, Astoria lo observó preocupada, era una gran oportunidad no sólo para él, sino para todo el equipo, pero él no quería regresar a Inglaterra, menos a Londres, tenía todos estos años rehuyéndole a Londres, pero ahora sabía que huía de Ginevra, más que del país. Y ahora serían cinco años en ese país, su país, y tendría que verla, porque Theodore Nott, era quien había conseguido esto, sería su colaborador más cercano.
—No hay problema por la residencia –bromeó Draco, logrando lo cometido, haciendo reír a la otra parte –mandaré por mis cosas, tengo un apartamento aquí, en Londres.
— ¿Por qué llegar a hoteles? –interrogó Nott.
—Vamos, no creí que fueras periodista.
—Cierto, fue solo curiosidad.
—Pero necesitaré una asistente, otra –aclaró el rubio.
—No comprendo –soltó Barty Crouch.
—Mi asistente tiene a su amada pareja en América –contestó haciendo que Astoria lo observará –están por adoptar y no quiero que por mi culpa las cosas salgan mal, además, tendrá que ir, tomar su vida y mudarla a Inglaterra, de nuevo.
—Hablaré con Ginevra –contestó Theo tranquilizando a Barty –después de todo, Harry está en una pausa, le falta tiempo para volver, ella estará encantada de volver a moverse por el trabajo.
—Bien, si Ginevra puede, le deberemos una muy grande.
—A eso se dedica –sonrío Theo.
—Si no hay nada más que agregar, deberíamos firmar ahora –sonrío Draco.
Astoria condujo rumbo al hotel, donde él tomaría las cosas e iría al empolvado apartamento, no lo observó en todo el camino, estaba enfadada por lo que acababa de hacer, deshacerse de ella, para llevar a cabo sabrá qué malvado plan.
—Estas echando humo –bromeó Draco.
—Tal vez Theodore Nott no hubiese sugerido a su prometida si supiera poco del pasado en común entre ustedes ¿no lo crees?
—No es mi culpa que él no lo sepa –contestó Draco –es culpa de ella en cualquier caso, además quise ayudarte, es cierto que si te mudas tan de repente, Katherine jamás te perdonará.
—Cierto –bramó.
—Aun así, quiero que la pongas al tanto de todo, así que tendrás que avisarle a Katherine.
—No te preocupes, haré las dos cosas –contestó.
—&—
Draco Malfoy se levantó temprano, se arregló y desayuno, para cuando termino de todo eso, se sentó a esperar a que Nott llegara con Ginevra, que fuera él mismo quien pusiera a su prometida, en la boca del lobo.
Astoria avanzó hasta la puerta, tan elegante y atractiva como siempre, a veces creía mala suerte que le gustaran las chicas, porque eso la ponía fuera de su alcance.
—Buenos días –saludó Astoria –pasen, por favor.
—Gracias, buenos días –contestó Theo.
Los tres llegaron a la sala, Draco se puso de pie de inmediato, como un resorte, observó a Ginevra de arriba a abajo y estrechó la mano de Theo sin ni siquiera mirarlo, estaba siendo poco discreto, nada que ver con él.
—Ginevra –sonrío y extendió su mano hacia ella, la pelirroja lo saludo brevemente y se alejó.
—Bien, pues ya se conocen –sonrío Theo –será tu asistente a partir de que la necesites.
—Y no podrá exceder un periodo máximo de seis meses –informó la pelirroja.
—Me parece perfecto, no creo que le tome más de seis meses a Astoria solucionar sus asuntos con su pareja –sonrío.
—Mientras más rápido té ponga al corriente mejor –sugirió Astoria, Ginny asintió y la siguió.
—No se ve muy feliz –se burló Draco.
—No me costó mucho convencerla.
—Así que le agradó la idea.
—Bueno, cuando le dije fue un rotundo no, pero tengo mis mañas para hacerla cambiar de opinión –sonrío –después de un rato aceptó.
—Ya veo –contestó fastidiado –debe ser complicado para ti que trabaje con otros hombres ¿no?
—Realmente al inicio era complicado, porque era celoso, pero cuando tienes ocho años con alguien, creo que la confianza es lo primordial, los celos son solo justificados, y bueno, aquí no hay nada por qué encelarme, sin ofender –se encogió de hombros.
—Theo –habló la pelirroja sujetando su hombro –me tomará más tiempo del que calculamos ¿podrías ir por Ash? –Sonrío –sabes lo mucho que le gusta que vayas a la escuela.
—Eso explica por qué cada año el día de padres e hijos exige que sea yo quien vaya y no alguno de tus hermanos.
—Sabe que es bueno –sonrío.
Draco los observó besarse en la despedida, tal y como lo había dicho Astoria, Ginevra Weasley se veía completamente feliz con Theo.
—Astoria me pidió que trajera esto –le extendió un folder.
— ¿Qué es?
—Las pruebas, de que ocupé el dinero que me diste deshaciéndome de lo que consideraste desde el inicio un problema –soltó enfurecida y le estrelló el folder en el pecho para que lo agarrara.
—Pensé que Ash era nuestra.
—No vuelvas a pronunciar el nombre de mi hijo –soltó y avanzó hasta él, la cercanía hizo que una sensación eléctrica recorriera el cuerpo de Draco –gracias a Dios, no hay nada que nos una, Draco Malfoy.
Se alejó y cerró la puerta del despacho a sus espaldas, casi olvidaba lo bien que ella conocía ese apartamento, después de todo, lo había comprado porque a ella le había gustado. Había estado enamorado de esa mujer hacia diez años, y seguía enamorado de ella, y no pensaba negarlo, no de nuevo, iba a luchar por ella y recuperarla.
—&—
La pelirroja salió del despacho seguida de Astoria, ambas estaban riendo, al parecer, se llevaban muy bien, y eso le agradaba, porque Astoria era lo más cercano a un amigo que Draco tenía.
—Sería fabuloso –sonrío Ginny.
—Iré a buscar eso, no te vayas –salió del apartamento, dejándolos solos.
—Me agrada que se lleven bien –admitió.
— ¿Por qué tendríamos que llevarnos mal? –Se burló –el hecho de que le gusten las chicas no significa que tenga que desagradarme ¿sabes?
—Theodore me dijo que no querías aceptar ¿qué te hizo cambiar de opinión?
—Champagne, una cena romántica y el mejor sexo oral que alguien me haya hecho –se encogió de hombros.
— ¿Sexo oral? –se burló –tantos años saliendo y sólo sexo oral.
—No a todos les hago sexo oral –sonrío cruzándose de brazos –a ti por ejemplo, jamás te hice sexo oral.
—Tuvimos el mejor sexo que hubieses tenido.
—Fuiste el primero Draco, te concedo eso, pero no más.
—Si no soy yo el padre de tu hijo, y no es Theodore ¿quién es? ¿Por qué es rubio?
—Bueno, ¿recuerdas al chico que odiabas, porque en tu disquera prometían que sería el próximo tú, y que no firmaron porque amenazaste con cambiar de disquera?
—Cedric –contestó con disgusto.
—Bueno, me volví todo lo que odiaba cuando me dejaste, y él también, así que, la pasamos bien, pero con él no cometí el mismo error, no iba a matar a otro hijo –sonrío.
— ¿Cómo conociste a Theodore?
—Bueno, me mantuve sobria, limpia, y tuve a Ash, conocí a Theo cuando buscaba empleo, comenzamos a salir, y el resto es historia –negó –pudiste leer las cosas, no debes tener duda, hice lo que me pediste, te amaba, Draco, Dios sabe lo mucho que te amé, fui tan idiota de matar a mi hijo por ti.
—Así que ahora quieres algo que te una a mí.
—Era inocente de la estupidez que cometí, no debí haberlo hecho, pero no quería perjudicarte, llegaste tan alto como querías, yo logré lo que quería, así que no hay nada más, nuestro pasado está hecho cenizas, olvidado entre montones de historias más, donde el pequeño feto quedo unido a más, que otras personas también consideraba errores.
—Quiero hacer las cosas diferentes esta vez –se acercó a ella.
—Me alegro por ti, pero creo que te quedaste en Londres por la razón equivocada, amo a Theo, más de lo que una vez te amé a ti, Draco.
La puerta se abrió, los dos se giraron para observar a Astoria que traía un par de agendas para Ginny que sonrío, agradeció, después de despedirse salió del apartamento.
—Bien, supongo que tuvieron un poco de tiempo para charlar –sonrió Astoria.
—No el suficiente, y la charla no me agradó –admitió frunciendo el ceño.
—Te saldrán arrugas –lo golpeó en la frente.
—Me importan una mierda las arrugas, Astoria, sólo no puedo comprender ¿por qué? ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué me olvidó tan rápido? –bufó.
—Son muchos por qué ¿no lo crees? –Se burló la mujer –ella pudo moverse de lugar, seguir adelante, deberías hacer lo mismo.
—No ¿por qué lo haría? ¿Por qué buscaría a otra mujer si a la que quiero es a ella?
—Eso debiste pensarlo hace diez años, no ahora, no después de tanto tiempo, ella es feliz, tiene un hijo encantador y bueno, no es por… hacerte enfadar, pero Theodore es un hombre irresistiblemente atractivo, viene de una buena familia, como tú, es agradable, un caballero y se nota que se aman, y además, Ash adora a Theo, sin duda lo hace, es una familia perfecta ¿por qué destruirías todo eso sólo por un capricho?
—No es un capricho, la amo, y me he estado castigando diez años por dejarla, manteniéndome lejos.
—Los dos sabemos que es una mentira.
—Según tú, mis sentimientos por ella son un capricho ¿por qué lo sería?
—Vamos, Draco, eres más inteligente que eso, los dos sabemos que llegaste aquí, viste que la mujer a la que le destrozaste el corazón lo superó, que no eras tan inolvidable como pensabas que era, la viste, vaya que si no tuviese novia, sin duda la invitaría a salir, tiene un prometido fantástico, un hijo, es feliz, y te has dado cuenta de la nada, después de diez años, que todavía la amas, nunca la buscaste, jamás pediste perdón, quieres que las cosas sean como antes, pues adivina, no se puede, y deberías dejarla ser feliz con Nott.
La observó, estaba demasiado a la defensiva, no entendía la razón, no eran amigas, apenas si se conocían ¿por qué estaba del lado de Ginevra y no de él? ¿No se suponía que eran amigos? Joder, sería el padrino de su futuro hijo, y de la nada, estaba así, histérica.
—Sabes –murmuró enfadado –para que te gusten las mujeres, sigues comportándote como una, estás histérica.
— ¡Oye! –Se quejó –sigo siendo una chica a pesar de que me gusten también –negó –y es para que entres en razón, no te gustaría nada si las cosas fuesen al revés ¿o sí? Si en lugar de ser el ex novio loco, fueses el prometido enamorado, guapo y dulce que ella tiene.
—Él no es así, lo más seguro es que la engañe con otras.
—Claro, porque nadie puede amar realmente a una mujer y serle fiel.
—Él no le ama, te lo puedo jurar, sólo la usa.
—Él no es tú, Draco, si le fuiste infiel, si la dejaste y ahora dices amarla, no significa que Theo tenga que seguir los pasos del idiota ex novio.
Lo dejó en silencio, él nunca le había sido infiel a Ginevra, porque nunca habían sido nada, ella muchas veces le había pedido que le dijera que era lo que tenían, pero él jamás le dijo que una relación, se habían conocido en una forma que cualquier fan soñaba toda la vida, salvo que ni era su ídolo, ni había sido amor a primera vista, ella era una chica común, bonita, por supuesto, pero no era el primer lugar de un Miss Universo, que Draco la viera como la mujer más perfecta se debía más que nada a lo que sentía por ella.
Aún tenía las fotos que se habían tomado en su tiempo juntos, le parecía divertida, y como olvidar que siempre le hacía olvidarse de la presión que tenía sobre los hombros, cuando se conocieron, él solía ser el más exitoso de Inglaterra, y cuando dejaron de verse, su camino se abría en América, no iba a dejar todo su futuro por una simple pueblerina; gran error.
—&—
Draco despertó un poco enfadado, no estaba acostumbrado a esa cama, y por mucho que el colchón fuese suave, al igual que la almohada, estaba tenso, no tenía idea de la razón, hasta que la pelirroja frente a él le hizo recordar que no era un sueño, medio malo, le dedicó una mirada perfectamente impenetrable, y aunque andaba sólo en bóxer, no perdió el control, sus mejillas no se pusieron rojas, no provocó nada en ella.
—Buenos días –saludó ella en un tono amable y natural.
—Ah ¿Qué haces aquí? –enarcó una ceja.
—Soy tu asistente, en lo que Astoria arregla sus asuntos personales, según lo que me dijo mi jefe y ella –soltó –tu ropa está limpia –alzó su mano izquierda y levantó un poco su blusa blanca para observar el reloj –en una hora tenemos que estar en la radio para tu entrevista.
—Vaya, que eficiencia –sonrió burlón.
—Date prisa.
—Recuerdas cuando…
—En quince minutos el desayuno estará en la mesa, si no te apresuras, se enfriará y llegaremos tarde a tu entrevista, así que date, prisa.
—Bien –soltó mientras se giraba y regresaba a su habitación.
Tenía una ridícula sonrisa en la cara, sabía sin duda que ella era la razón, se sentía extraño normalmente las chicas se sienten así ¿o no? No sabía, pero de lo que estaba seguro, es que no era normal que él se sintiera así, no por una mujer al menos, suspiró cansino, tenía que enfocarse y hacer que las cosas volvieran a su curso, conquistarla como lo había hecho en el pasado, claro que no eran unos adolescentes.
La ropa estaba perfectamente planchada, colgando del pequeño ganchillo, así que negó, hacía mucho que no se sentía como si su madre cuidara de él, otra vez.
Salió rumbo al comedor, Ginevra estaba sentada en el sofá, con la pierna cruzada mientras mantenía en teléfono en su oreja izquierda y la libreta en sus piernas, apoyada mientras escribía, levantó la mirada y cubrió la bocina.
—Tienes cinco minutos de retraso, desayuna ahora o tendré que hacerte un lonche –bufó –no, por supuesto que lo entiendo, pero ahora es su turno, él no aceptará menos de lo que se ha enviado en la lista –frunció el ceño –permítame un segundo –dime –le llamó –es que me has escuchado o prefieres ingerirlo de lavativa –frunció el ceño.
—Ya –bufó, sin duda se sentía como un niño pequeño con una madre estricta, negó ¿qué clase de madre sería con Ash? Se cuestionó.
Refunfuñó cuando vio el clásico desayuno inglés servido, él no quería eso, él quería tocino, hot cakes, huevo revuelto, unas papas a la francesa, café o una hamburguesa, posiblemente, pero no eso, no lo que estaba frente a él.
Ginevra se unió a él, que estaba sentado a la mesa, pero el desayuno seguía intacto, así que se cruzó de brazos.
—Es hora de irnos –informó.
—Genial, así podré encontrar algo decente de desayunar –bufó.
—Eso es algo decente –refutó.
—Tu hija tiene que odiarte si es lo que le das por las mañanas antes de la escuela.
—Tengo un hijo, no una hija –informó.
—Oh, disculpa si pienso que es una maldita niña si se llama Ash.
—Su nombre es Asher, es niño –negó –no tengo por qué darte explicaciones, ahora, vámonos, y ve sabiendo que no habrá otro desayuno.
—Y qué ¿estoy castigado sin cenar antes de ir a la cama?
—Tienes una agenda bastante complicada hoy, así que dudo que comas algo en todo el día.
—Soy famoso y…
—Sí, como sea, se hará tarde, y no me gusta.
—Te conozco, Ginevra, recuerdo muy bien cuando jugábamos a que eras mi representante y sobre todo, mi asistente personal.
—Yo no jugué a eso, quería ser una asistente personal de alguien, yo tomaba muy en serio mi trabajo, gracias por decir que siempre fue un juego.
Salió del apartamento, sin duda la nueva Ginevra era un dolor de cabeza, no tenía idea de cómo tratarla, si decía algo era tomado a mal, y si decía algo malo, era doblemente juzgado, conquistar a alguien era algo complicado ¿cómo es que la conquistó en primer lugar?
—Draco Malfoy con nosotros, señores –informó el locutor con un tono alegre.
—Hola –saludó con una media sonrisa y observó a Ginny que se quedó fuera de la cabina, cruzada de brazos con un semblante serio.
—De nuevo en Inglaterra, en tu patria ¿cómo se siente eso? –cuestionó, haciendo que quitara su vista de la pelirroja.
—Es extraño, hace rato, justamente, desperté con tantas ganas de un desayuno rico en grasas, pero ya sabes, la figura y todo eso, así que en mi mesa, había un desayuno clásico inglés, justo para dar energía.
—Y la necesitarás, supongo ¿Qué es lo mejor de estar en tu país? Ya sabes, has estado residiendo en América por los últimos diez años ¿ahora eres un inglés americano?
—Me acomodé bastante rápido en América, para ser honesto, pero el hogar siempre es el hogar, me alegra estar de vuelta, no volveré a irme a ningún lado.
—Eso significa que las giras comenzarás a darlas vía Skype ¿o cómo? Piensas unirte al mundo tecnológico y todo vía internet –los dos rieron divertidos.
—Suena bastante bien, tomaré la idea si no te molesta –el locutor río.
—No, para nada, no me molesta, pero si mi auto comienza a tener huevos podridos, sabré la razón.
—En realidad, aunque me encanta la idea de todo vía internet, el contacto con tus fans es lo mejor –sonrió todo lo encantador que pudo.
—Vaya ¿en serio? Creo que nos habían dicho que te habías negado a un M&G aquí en Londres, de hecho, tus fans estaban un poco decepcionadas de eso.
—Oh bueno, lo que ocurre es que no sabíamos que tan ocupados estaríamos, hoy, por ejemplo hay una agenda bastante –observó a Ginny, que negó –libre.
La pelirroja bajó los brazos, completamente enfadada, suponía que ese día tenía muchas cosas que hacer, no podía comenzar a quedar mal en su primer día o sin duda se metería en serios problemas con el jefe, y metería Nott en problemas.
Controlar a Draco Malfoy, siempre era complicado ¿cómo es que Astoria podía hacer parecer el trabajo tan sencillo? La mujer tenía que tener un carácter bastante fuerte para mantenerlo a raya.
—En serio –el locutor sonrió –entonces podemos organizar algo rápidamente para cuando termine el radio ¿te parece?
—Sí, sería maravilloso, me encantará sin duda ver a mis encantadoras fans cuando terminemos aquí, así que si están escuchando, podrían venir por aquí si no tienen nada importante que hacer –invitó.
—Pues eso es sin duda maravilloso –admitió el locutor con un tono completamente alegre.
Draco salió de la cabina cuando hubo un comercial, tenía que ir por un poco de café, estaba aburrido de pretender ser amable y encantador, era lo peor de querer mantenerse en la cima; eso y sus desastrosos escándalos en América.
—Eres un idiota –lo jaló Ginny.
—Sí, no es novedad –sonrió.
—Te dije esta mañana que tenemos una agenda…
—Tranquilízate, me conoces bastante bien, sabes que me gusta hacer lo que se me plazca.
—Es por eso que no quería hacer esto –negó cubriéndose el rostro.
—Tengo una duda –frunció el ceño –Ash…
—No voy a decirte nada de mi hijo.
—Es una duda normal, si tú eres asistente de algún famoso ¿dejas a tu hijo en casa mientras él está de gira?
—No voy a decirte nada de mi hijo.
—Pero ¿por qué no? Si ya dejamos en claro que no es mío.
—Exactamente, no te incumbe nada de él, ahora vuelve a cabina, que está por terminar los comerciales.
Draco se dejó abrazar, fotografiar y besar en las mejillas por las fans que habían llegado, mientras la pelirroja le esperaba en una esquina, completamente sería, hasta que la sonrisa le hizo poner todo en alerta ¿por qué ella sonreía? Observó su reloj, habían pasado dos horas desde que se había reunido con sus admiradoras, así que era mejor que se deshiciera de ellas, rápido.
—Lo siento, chicas, pero temo que tengo que irme –hizo cara de tristeza.
—No –se quejaron.
—Lo siento, pero tengo una agenda que cumplir y…
—Hola Ginny –la saludó una chica haciendo que la pelirroja sonriera.
— ¿Qué tal? –La abrazó amistosa –no sabía que tus gustos musicales habían caído tan bajo –habló tranquila haciendo que Draco frunciera el ceño.
—Bueno, una amiga es su fan y me hizo escuchar sus discos una y otra vez hasta que de la nada me gustaba –se rió la chica.
—Cierto –se aclaró la garganta –Draco, ella es Demelza –los presentó –es una famosa escritora.
—Oh, hola, en serio ¿Qué escribes? –sonrió, haciendo que la chica sonriera apenada.
—Es una escritora famosa de internet –informó Ginny –sus historias son las más conocidas de hecho muchas fans me enviaron sus historias a mi correo personal.
—Vaya ¿fans? Eso es muy general.
—Escribe historias eróticas homosexuales –sonrió divertida Ginevra mordiéndose el labio inferior –de Harry y tuyas.
—Harry y tuyas ¿cómo es eso? –frunció el ceño confundido.
—Bueno, mi jefe, Harry Potter es normalmente, el activo en la relación ficticia que tiene… contigo, las novelas eróticas homosexuales están de moda, así que es normal ver a Harry Potter enamorando a Draco Malfoy, o al revés.
—Eso es un chiste ¿cierto? –observó a Demelza que se aclaró la garganta un poco nerviosa.
—Las lectoras siempre adoran que te pongas rojo cuando se toca el tema de tu relación con Harry, justo como ahora –sonrió divertida la pelirroja.
—Ginny –pidió Demelza.
—Lo siento, es sólo que me sorprende que no lo supiera ¿cómo las llaman? ¿Drarry o cómo? –soltó una carcajada divertida.
—Drarry –afirmó la rubia riendo por lo bajo ante la reacción de Draco.
—Bueno, ahora puedes hacer historias eróticas mías con ella –la señaló Draco, créeme que esas me agradarán más.
—Ignóralo –pidió Ginny –tenemos que irnos, pero por favor, evita que tus lectoras lleguen a Harry –suplicó.
—Es un fandom, no puedo controlarlas yo –se burló –si los presentas, y subes una foto, te amaré por la eternidad –sonrió Demelza haciendo reír a Ginny.
