Capítulo I:

No bastando con que el profesor Snape, caminara escoltando a Granger ya Weasley. Malfoy cerraba la comitiva con ¿un bebé? En brazos… cuando se acercaron a la mesa, el Director Albus Dumbledore, se encontraba, limpiando sus lentes de media luna y colocándoselos de nuevo para observar con mirada crítica lo que estaba sucediendo. ¿Qué demonios estaba pasando en esos momentos?

— Severus, hijo… ¿Qué… sucede? —Preguntó el director desubicado. Tenía todo el derecho de estar en shock… el joven Malfoy cargaba un dudoso bulto con el escudo de Gryffindor en sus brazos en una compañía, por demás, peculiar—. ¿Y?

— Director —Snape pareció retomar el Don del Habla—. Hubo un desafortunadamente accidente en clase de pociones.

— Sí. Eso pude deducir al encontrarte en tan curiosa compañía. Y supongo que el accidente también está relacionado con el señor Potter.

— Ha… Ha… Harry —Balbuceaba la castaña, al borde del llanto. Draco reviró los ojos.

— ¡Potter se convirtió en un mocoso! —Le soltó de sopetón, mostrándole lo que alguna vez fue, el Salvador del mundo mágico. Mcgonagall, Hagrid, Fliwick y todo el comité educativo se levantó a observar, completamente sorprendidos. Ante el acose de la multitud, Harry volvió a llorar.

— ¡Potter, no empieces! —El niño se quedó quieto mirándole con su ceñito fruncido.

— Curioso… —Recitó el director mirando, receloso al bebé—. ¿Y se sabe cuál fue la causa que logró que el señor Potter llegara a ese tamaño?

— Con todo el respeto que te mereces, Albus, ¿crees que estuviéramos aquí, preguntándote, si supiéramos lo que le sucede a Potter…?

— Ciertamente, no. Severus. Ahora, tengo otra pregunta ¿Qué hace, exactamente el señor Malfoy cargando al señor Potter?

¡Pero! ¡Viejo estúpido! ¡Con sus preguntas estúpidas! —Snape, contó hasta mil, dos mil y tres mil, tratando de calmarse, buscando en cada resquicio la inexistente paciencia—. Potter, simplemente se calla cuando Malfoy le ronda…

— Y ese hecho es el doble de curioso…

— ¡Quiere dejar de decir que todo lo que decimos nosotros es curioso y enfocarse en cómo ayudar a Harry, viejo decrépito! —Gritó Hermione alterada. Quería quitarle al odioso de Malfoy a Harry de sus brazos.

— Señorita Granger, cálmese, por favor. En ese estado no vamos a llegar a ningún lado —Intercedió Minerva, mientras el director retrocedía un poco ante la mirada maniática de la prefecta.

— ¡No me calmo un carajo! ¡Mi mejor amigo, batiendo el record de lo imposible, ha sido convertido en un bebé! ¡Para rematarle en brazos de Malfoy! ¿¡Y usted me pide que me calme!?

— ¡Eres un lastre, Malfoy! ¡¿Qué no ves que es un pequeño indefenso!? ¡ES UN NIÑO!

— ¿Qué sugieres? —Preguntó Dumbledore con su característica bonachonería, mirando a Snape, ignorando la pelea que había comenzado.

— Sería bueno… vestirlo decentemente y llevarlo a que Poppy lo revise, para saber si no tiene algún traumar… tenemos que buscar el por qué está en esas condiciones, no podemos dejar al señor Potter en ese estado —Merlín y Morgana no lo permitieran, no se quería imaginar tener que ver crecer a Potter—. Y por supuesto, alguien tiene que cuidar al señor Potter…

— Nosotros nos ofrecemos ¿verdad, Ron?

— ¿Qué? —Se quejó el pelirrojo, está bien, era su mejor amigo. ¡Pero cuidarlo! ¡Ese llanto perforador! ¿¡Todo el tiempo!?

— ¡Ron!

— Bueno, ya que estamos lo cuidarán ustedes tres.

— ¡Eso jamás! —Se rebeló la prefecta, quitándole a Harry y sobreprotegiéndole como una madre—. ¡¿Qué clase de persona es usted que quiere dejar a esta pobre criatura a manos del profesor Snape y de Malfoy!? —El bebé estaba quedándose dormido chupándose su dedito pulgar y agarrándose firmemente de la camisa de su mejor amiga—. ¡Yo me haré cargo! ¡Ustedes incompetentes, incluyéndote, Malfoy, no te hagas el loco que tú tienes la mitad de la culpa, busquen la cura! —Ordenó, llevándose al bebé…

— ¿Será un efecto segundario? —Concedió Malfoy, consternado. Mirando como la prefecta se sentaba en Gryffindor, mientras transformando varias cosas. Ropa, pañales y algunas otras cosas. Harry dormía plácidamente.

— ¡Es hora de cambiarte pequeño! —Le avisó. El moreno abrió uno de sus ojitos y se volvió a dormir. Hermione trató de hacer todo molestando lo menos posible a Harry dormido.

— ¡Vaya Hermione! ¡Eres una madre excelente! —Decían todos.

Luego de eso, se dirigieron a su clase de transformaciones. El director y Snape se habían dirigido a hablar con Poppy, luego de clases debían llevar al niño para que fuera revisado.

— Harry era muy lindo de bebé —Se acercó Lavender, mirándole.

— Mientras no esté llorando —Asintió Ron, sentándose al lado de su amiga. Mcgonagall miró a Potter, suspirando. Eso sólo podía pasar en aquella generación.

— Ron… es un niño, tienes que llorar, es normal. ¿Quieres copiar o sostener a Harry?

— ¡Me pido lo segundo! —Escogió de buen humor.

— Vale —Aceptó pasándole a Harry. Los dos se asustaron cuando el bebé se despertó en aquellos brazos. Hermione casi no le da con el codo a la cabeza de Harry y Ron casi no lo deja caer.

— ¡Harry! ¡Lo siento! ¡Perdón! ¡Cielo! ¡Lo siento! ¡No quería pegarte!

— Otra vez, no —Gimió Draco dejando caer la cabeza en el pupitre. El dolor en su cabeza comenzaba a puyarle de nuevo.

— ¿Qué le sucede al señor Potter? —Hermione ignoró a Mcgonagall y miró, no muy feliz a Malfoy.

— Ni lo sueñes, Granger.

— Profesora, si Malfoy carga a Harry, se calmara —Le aseguró.

— Por lo que más quieras, ¡Ya! ¡Cállate! —Magia… Harry comenzaba a reír de nuevo. Luego de la orden de la profesora de transformaciones de Hogwarts.

— Eso fue sorprendente. ¿Qué hace para calmarlo Señor Malfoy?

— ¿Gritarle y decirle que está harto? —Le recriminó indirectamente a Malfoy.

— ¿Y con eso se detiene y hasta sonríe? —Preguntó sorprendida.

— Traidor —Le acusó el pelirrojo.

— ¡Ron! ¿Qué hablamos?

— ¿Pero es que se le dañó el cerebro? ¡Es el Hurón de Malfoy de quién estamos hablando!

— Señor Weasley, modere su lenguaje… dos puntos menos de Gryffindor. Señor Malfoy, lleve al señor Potter con usted hasta el final de la hora —El rubio la miró con ansias asesinas sin embargo no hizo nada más—. Sigamos con la clase… ¿Quién desea seguir leyendo?

Harry se había quedado dormido cinco minutos después de estar en las piernas del rubio, sin embargo, luego de un rato se volvió a despertar, comenzando a balbucear incoherencias hacia a Malfoy.

— Potter, cállate, estoy tratando de prestarle atención a la clase…

— ¡Hahaha! Data te me de amm daaa…. ¡Hahaha!

— Sí, Potter, como sea…

— ¡Ha-jy! —El rubio lo miró, bajando la cabeza con una ceja alzada—. ¡Dada jajajdjad mey nadnad kkaka Ha-jy!

— Profesora…

— ¿Si? —Respondió Mcgonagall, deteniendo la clase de nuevo.

— Creo que Potter se ha vuelto loco…

— No seas ridículo, señor Malfoy.

— Pues, el jura que está teniendo una entretenidísima conversación unilateral conmigo.

— Señor Malfoy, es un niño, no le preste demasiada atención.

— ¿Puedo devolvérselo a Granger?

— ¿Para qué? Con usted parece estársela pasando muy bien.

— ¡No me deja escribir!

— Sea inteligente, señor Malfoy. Use su magia, para escribir, hablo —Tratando de evitar cualquier mal interpretación de sus palabras, mientras proseguía con la clase. ¡Genial! ¡Doblemente genial! Tenía que atender su magia, la clase y para colmo de colmos a Potter…

Estúpido, cara-rajada, deja de mirarme así… ¡¿Cuándo me lo voy a quitar de encima!? Ummm… Potter… ¿Cómo me llamo? —Le preguntó en un susurro, probándole.

— ¡DACO! —Gritó, atrayendo la atención de todo el mundo, riéndose. Hermione y Ron, voltearon—. ¡Mone! —Dijo señalando a su amiga.

— ¿Cómo?

— ¡Daco y Mone! ¡Miki y Mine! ¡No-da!

— ¿Mickey y Minnie? —Hermione miró a Ron, extrañada.

— ¿Y quiénes son esos?

— Personajes Muggles, Ron… por eso te dije que tenía que tomar Estudios Muggles —Le respondió, revirando los ojos.

— ¿Cuántos meses tendrá? —Preguntó Lavender, mirando al ojiverde, con un suspiro.

— Imagino que estará cerca del año si balbucea de esa manera —La sabelotodo haciendo gala de su cerebro.

— ¿No habrá querido decir Draco y Hermione? —Retomando el tema anterior, destilando toda su lógica.

— ¡Cuidado Weasley! ¡Se te puede fundir el cerebro! —Se mofó Draco, acomodando al mocoso, tenía la pierna dormido. Ron le miró de mala forma, pero, en ese momento sonó el timbre.

Herbología había hecho que todos perdieran la paciencia. Harry, en cambio se la había pasado a lo grande, llenándose de tierra, manchando de tierra, arruinando los trabajos de sus compañeros más cercanos y otras canalladas propias e inocentes de los niños de su edad—. ¿Es que nunca te acabas, Potter? Por el Lord… ha sido suficiente…

Defensas contra las artes oscuras…, dos horas más y no tendría que saber más de Potter. Esa clase, fue la única en la que el bebé se estuvo en un grave mutismo. Draco comenzó a pensar que algo le había sucedido, sin embargo, luego de un rato, el moreno se había acurrucado en el pecho del rubio, bostezando y estirando su cuerpecito, bajo la mirada atenta de su celador. Suponía que las baterías inacabables de Potter, no eran tan inacabables después de todo.

1

— Hemos estado matando a Harry de hambre —Anunció culpable la prefecta cuando salieron de clases—. Los bebé necesitan comer cada tres horas y nosotros no le hemos alimentado desde la mañana… Malfoy —El rubio se temió lo peor—. ¿Quieres hacer los honores o me lo devuelves?

— ¿Qué tiene conmigo? ¿Es que acaso no me lo voy a poder sacar de encima? —Le preguntó sin fuerzas. Le dolían los brazos y se sentía como si acabase de correr los cien metros planos.

— No lo sé, a lo mejor le afectó la poción… no te creas que a mí me hace mucha gracias que lo tengas. En fin, dámelo… —Dijo arrebatándole al niño lo más fuertemente que le permitía no hacerle daño al mismo, como acto de rebeldía hacia Malfoy.

— ¡Dobby! —Llamó Hermione.

— ¿Sí, Señorita Granger? —Llegó solícitamente el elfo, sorprendiendo a Draco.

— ¿Podrías conseguirnos comida para bebés?

— ¡Por supuesto! ¡Enseguida señorita!

Dos minutos después. Harry estaba tomando ávidamente su alimento, aún dormido.

— Ahora, te voy a agradecer enormemente, sí, como lo oyes, que la próxima vez no te atrevas ni siquiera a mirarme para tratar de calmarlo ¿Se comprende? ¡Me ha utilizado de almohada! ¡Esto es el colmo! ¡Es denigrante! ¡Es… es…!

— No es denigrante. Es un niño. Eres imposible, Malfoy. Y no te preocupes, no lo tendrás que volver a cuidar… no te dejaremos. Pobre de tus hijos, Malfoy, y siento lástima por ti mismo, Malfoy. Gracias, por la ayuda, me imagino que ya hiciste tu obra de beneficencia de millones de años ¿no?

— Atinaste Granger —Le espetó con todo su autocontrol. Él no iba a ser un mal padre… ¡Él había tenido los mejores padres que se podían tener en el universo! Por ello, no se iba a poner a gritar obscenidades frente a Potter encogido—. Me voy ¡Prefiero entrenar Quidditch quince horas que estar cuidando de Potter! —Luego de eso último se comenzó a alejar de aquel parásito.

— ¡Bravo Harry! Has torturado al hurón hasta el cansancio —Felicitó Ron, haciéndole cosquillas en la nariz. Harry se despertó de mal humor y le mordió el dedo con sus dos pequeños dientes incisivos, ignorándole. ¿Quién se creía ese pelirrojo que era? ¿Y qué era eso de torturar a un hurón? ¿Qué era un hurón además de todo?

— ¡Que bueno Harry! ¡Espero que la próxima vez le dejes el dedo morado!

— ¡Echo el tonto muerde duro! ¡Esta me las pagas, Harry!

— No te preocupes pequeño. Mami matará a Ronnie si trata de lastimarte —Harry le sonrió por primera vez a los mimos de Hermione—. ¡Awww! ¡Que bonito! —Alabó haciéndole cosquillitas. Ron frunció el ceño.

— Ma… mi…

— ¡Ahhh! ¡Me ha dicho mamá! ¡¿Has oído eso, Ron!? ¡Harry me ha dicho mamá!

TBC…