-¡¿Qué demonios vas a hacer?!- Pregunto consternado, imaginando un millón de cosas que el ruso podría hacerle en una cama, de una tortura hasta violarlo.
-¿Te divertiste mucho con mi hermana, eh?- Preguntó con tono de niño pequeño, y eso significaba algo terrible.
-N-no, en realidad y-yo no me ac...
-Dime, ¿La sometiste, la obligaste...?- Poco a poco el ruso se estaba acercando al francés -¿... Ella no quería?
-De-déjame explicarte por favor.
-¡Calla! Ahora mismo estoy pensando mil un formas para matarte, pero creo que sería mejor hacerte lo que tú le hiciste a ella- Por la mente de Rusia, todo lo dicho por Francia lo había procesado como un "Me viole a tu hermana".
-¿Cómo?
Iván trajo un silla, se sentó en ella, se desabrochó el pantalón y bajo sus boxers, dejando ver su gran hombría.
-Chupa- Tomó del cabello al rubio obligándolo a quedar frente a su pene -¡Ahora!
No le quedó otra opción que obedecerle.
Con la cabeza temblorosa, dio una pequeña lamida, seguida de unas cuantas más hasta que empezó a meterlo en su boca, poco a poco, hasta que ya no cabía más. Subía y bajaba su cabeza, en un lento vaivén, sentía como el miembro se erectaba.
Rusia solo disfrutaba, valla que lo hace bien, pensaba.
Sin siquiera avisar, Iván se corrió dentro de la boca de Francis, dejándole manchada la cara.
-Párate y desvístete, rápido.
Obedeciendo la orden, se desvistió, y a decir verdad, nunca había sentido tanta vergüenza de estar desnudo frente a otro hombre. De un empujón cayó en la cama, y vio como ahora era él quien se quitaba la ropa.
Se subió a la cama y volteó a Francia, elevando su trasero. De un solo movimiento, introdujo toda su gran virilidad en el culo del francés. Este solo pudo gritar.
-¡Aaah! ¡Qu-quítalo! ¡Duele!
Rusia le tapó la boca con una mano y le decía:
-Shhhh, no grites, en la habitación continua hay una pareja de recién casados, y no queremos alertarlos con tus gritos, ¿Verdad?
-Po-por favor, te lo suplico, me duele- Gotas de agua se iban formando en los ojos de Francis, pues su trasera le dolía a horrores.
-Ooh, eso debiste haberlo pensando antes de meterte con mi hermana mayor Ucrania.
-Pe-pero te digo que yo n- ¡Aah!- El ruso dio una estocada impidiéndole hablar a Francia.
-Eres una basura.
Una, dos, tres, muchas más embestidas recibió Francis, quien solo podía llorar, no solo por el dolor, sino por la humillación, por estar siendo sometido por Rusia, la rabia, por haberle hecho caso Inglaterra, y la impotencia, por no poder hacer nada.
Cuando ya Iván estaba llegando al clímax, se corrió dentro de Francia, y salió de él.
El francés quedó tirado en la cama, vio como el ruso tomaba su ropa e iba al baño. Sintió corre el agua, por lo que supuso que se iba a dar un baño, luego de un rato, salió totalmente arreglado.
-Pagué por dos noches este lugar, puedes quedarte la tarde si quieres, y ¡Ah! Nada de esto a nadie, si lo haces, estas muerto. Nos vemos- Lo último fue dicho con su tono habitual, tomó una mochila tirada en el suelo y se fue.
Silencio.
Fue lo único que quedó luego de que se fue.
Llanto.
Fue lo que se escuchó luego de un rato. Los lamento de un francés, maldiciendo su situación.
Intento dormir, quería aunque fuera un instante, olvidar lo que había ocurrido.
Despertó a las 6 de la tarde, el sol ya se estaba escondiendo, Francis pensó que lo mejor sería irse a su casa. Primero fue a tomar un baño, quería quitar todos los rastros de Rusia que hayan quedado en él. Cuando terminó, salió de la habitación, y camino con dificultad, pues todavía le dolía la cadera, a hasta la recepción. Desde ese punto, no sabía si quedarse un poco más, pues cabía la posibilidad de que algunos todavía se encontraran en Venecia, y le preguntaran por su estado, o irse inmediatamente y tratar de olvidar todo lo sucedido, cosa que no iba a ser posible.
Optó por la segunda y trató de pasar lo más desapercibido posible hasta llegar al aeropuerto e irse a casa.
Luego de largas horas en avión llegó a su casa.
