La chica de mis sueños: Chapter 2: Nunca es tarde para el amor.

Callie llega a casa y busca en su armario su mejor prenda, después de un par de horas buscando y buscando se topa con un vestido negro que le hace una buena figura, le gusta, y no es escandaloso. "Con este vestido daré una buena impresión a Arizona" se dice para ella misma. Pasa la hora siguiente pendiente del reloj, dando vueltas a la habitación incontables veces, sin poder estarse quieta, muy nerviosa, está de los nervios. "¿Y si no sale bien?, ¿Y si al final no le gusto?, ¿Y si no es lesbiana?, ¿Y si fracaso otra vez?, ¿Y si la cita no es con ella si no que con una de sus amigas?" piensa Callie. "Basta ya, Callie Torres, para ya, recuerda que tienes mucha fuerza, y puedes con todo, deja de pensar en el: y si… y piensa en lo que puedes perder si no lo intentas" la voz de Mark nubla la mente de Callie ahora. "¡Está bien! ¡Dejaré de pensar tanto!" Exclama Callie y se da cuenta de que lo ha dicho en voz alta, pero que en realidad no importa ya que solo está ella en la habitación. Entre vuelta y vuelta es la hora, y Callie sale de su casa, Mark y Lexie la esperan en la entrada, guapísimos y listos para marchar.

- Estás guapísima Callie. – la anima Mark.

- Gracias, vosotros también. – dice Callie dejando escapar una enorme sonrisa.


Mark, Lexie y Callie se sientan en una mesa mientras la última espera impaciente a Arizona, mientras los tres conversaban no podía dejar de mirar a la puerta nerviosísima por si su chica aparecía con esos ojos azules que tanto le gustaban a ella.

- Callie, ¿Qué te parece si me voy a vivir con Mark? – pregunta Lexie para romper el hielo y ser simpática.

- Sí, bien, está bien. – contesta Callie sin estar segura de lo que le está preguntando, sin importarle realmente y sin dejar de mirar la puerta del bar.

Mark le da un zapatazo en la pierna para que Callie atienda a Lexie. Y Callie deja salir un pequeño "au" que Lexie no puede escuchar, mientras Mark le envía una mirada matadora.

- Callie por favor, sé que estás nerviosa por Arizona, pero compórtate por favor, sé un poco más amable con Lexie, me dijiste que no te caía tan mal al fin y al cabo. – le ruega Mark en voz baja, y como Lexie está pendiente de otra cosa no se da cuenta de que los dos están hablando.

- Lo siento. – se disculpa Callie. – Lexie, me encantaría que fueras a vivir con Mark, así cuando fuera a verlo también te vería a ti, además así podrás cuidarlo y controlarlo. – bromea Callie entre risas.

- Gracias Callie, lo haré. – Lexie también ríe.


Después de una hora, Arizona sigue sin aparecer, Callie no la puede llamar porque se le olvidó pedirle el teléfono. Y aunque lo tuviera, no sería capaz de llamarla.

- Disculparme, ahora vuelvo. – Callie se dirige a baño, dejando solos a Mark y Lexie. Y estos se miran extrañados.

Callie no deja de llorar en el lavabo. Y Mark deja un segundo a Lexie en la mesa para ir a ver a Callie, entra en el lavabo de señoras y ve a la latina derrumbada. Se acerca a ella y la abraza fuerte, mientras la morena se agarra a él fuertemente, intentando calmar su dolor.

- Nadie me va a querer nunca. – dice entre llantos.

- Eh, Callie, ¿Qué te dije? Eres fuerte, puedes con todo.

- No, no, Mark, no es así, parece que soy muy fuerte por fuera, pero lo cierto es que no es así, no soy fuerte, no puedo con todo. No soy fuerte, no lo soy… - repite una y otra vez, mientras Callie la abraza con fuerzas.

- Es solo una chica más, Callie en la vida tendrás muchos días grises, muchos obstáculos, pero tienes que levantarte, aunque te caigas mil veces, siempre estaré yo a tu lado para ayudarte, porque no mereces estar así, de verdad que no lo mereces.

- ¿Des de cuando eres tan filosófico? – bromea Callie dejando escapar una risa cansada. Y se separa lentamente de Mark. – Mark déjame sola… estaré bien, no te preocupes, pero necesito… estar sola.

- De acuerdo, volveré con Lexie, pero no tardes. – Mark le guiña un ojo a la morena.

Y Callie vuelve a sentir un portazo.

- Mark te he dicho – hace una pequeña pausa mientras se gira hacia la puerta. – Que me dejaras sola… - dice Callie bajando la voz porque está sorprendida. Allí estaba ella, con su pelo ondulado y rubio. Con sus ojos azules y brillantes. Con su sonrisa hipnotizante que deja sin palabras a Callie. – A…Arizona… es…estás aquí. – Callie cierra los ojos y los vuelve a abrir para comprobar que está en la realidad.

- Lo siento, por llegar tarde. Salieron unos imprevistos en el hospital… y… - Arizona deja de hablar un momento y se acerca a Callie, ve que ha estado llorando. - ¿Por qué… estabas llorando? ¿Alguien te ha hecho daño? – Arizona comienza a asustarse.

- No… es solo… nada déjalo… - Callie intenta apartar la vista de Arizona, pero esta se acerca cada vez más a su cara y con un papel que llevaba en la mano le seca las lágrimas.

- Puedes contarme lo que sea… ¿lo sabes, verdad? – Arizona sigue estando preocupada por la morena.

- Lo sé, lo sé… de verdad, no es nada…

- Callie, olvidas que yo también soy una chica… y que sé que cuando decimos nada, es que nos pasa, y que cuando lloramos, no es porque tengamos una lagaña en el ojo… - sin que Arizona se lo espere, Callie rompe a llorar nuevamente. – Eh, Callie, no llores, por favor… cuéntame que pasa… quiero saberlo… sea lo que sea… - la rubia acerca su cuerpo a Callie y la abraza, esto hace que la latina se relaje por un momento y deje de pensar en lo malo de su vida.

- Estoy harta de fracasar… - le contesta Callie entre lágrimas.

- ¿Fracasar en qué?

- En el amor.

- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? – Arizona no entiende nada. Aunque sea lo que sea… quiere cambiar el fracaso de Callie.

- Nadie me quiere realmente, soy lo más amable que puedo, pero siempre frasco… fíjate, que llegué a pensar que te gustaba y que esto iba a ser una cita.

- ¿Quién te ha dicho que no me gustas? – Arizona consigue calmar a Callie con sus palabras. – Y esto es una cita. – hay una pausa en la que las dos se sonríen. – Callie, si no comienzas a quererte a ti misma, nadie podrá quererte. Pero si me dejas intentarlo…

Los labios de Arizona se encuentran con los labios de Callie y luego son sus lenguas las que se encuentran, mientras juegan la una con la otra. Callie siente por un momento que es feliz de verdad, y que ha encontrado a una persona, que no solo la respeta, si no que la quiere hacer feliz. Es un beso lento, y con eso Arizona le demuestra a Callie que no tiene prisas, que pueden ir al ritmo que ella quiera, que no quiere agobiarla ni utilizarla para una noche, que quiere amarla y que quiere hacer que cambie el concepto que tiene del amor, por algo real.