Algunos de los personajes en esta historia pertenecen a CLAMP. La historia y el universo creado es mío.
Feminicidio en Hong Kong
Capítulo 2
Un alto apuesto joven tenía su mirada ámbar fija hacía el paisaje que el enorme ventanal de su despacho le mostraba ante sus ojos. Sus manos estaban dentro de los bolsillos de su pantalón negro de vestir. Su ceño se encontraba fruncido lo que le daba un aspecto de estar un tanto mal humorado. Mas sin embargo no era así. Sus pensamientos no estaban centrados en algún tema en específico. Vagaban de aquí y allá en su mente, admirando todos esos edificios que sobresalían de su amada Hong Kong.
-Señor Li- una voz femenina lo atrajo hacía la "realidad". Giro sobre sus talones y se encontró con su asistente. Una señora regorderta con una cabellera ya canácea de nombre Xue Wang.
-Señora Xue- contestó el joven mientras le regala una sonrisa un tanto seductora provocando en ella un ligero rubor. Rió para sus adentros ¡Como le encantaba provocar eso en su querida señora Xue! -¿Qué es lo que ocurre?
-Solo vine a recordarle que tiene una reunión con el departamento de finanzas mañana a primera hora- el afirmo con su cabeza –Y que…- Xue Wang dudo un poco antes de decir aquel último pendiente, pues sabía lo mucho que le molestaba a su jefe el recibir aquellos "recaditos".
-¿Si, Xue?- la alentó a que continuará.
-La señorita con la que salió aquella noche le ha llamado unas diez veces- noto como el joven ante ella entornaba sus ojos –Le pedí de favor que ya no llamará más- concluyo.
-Muchas gracias- agradeció el sinceramente mientras en su rostro se dibujaba un puchero un tanto infantil provocando en la señora Xue unas sonoras carjadas. ¡Pero que mujer lograría cambiar a su jefe! Sin más que decir, se despidió de él y salió del despacho.
Viéndose por fin solo, se retiró del ventanal para sentarse en su escritorio y comenzar su trabajo diario como jefe de las empresas Li. Su nombre era Xiao Lang Li. Hijo de Hieran e Ien Li, el menor de cinco hermanos, siendo él, el único hombre. Tenía actualmente veinte seis años de edad y era exageradamente guapo. Su cuerpo estaba muy bien ejercitado con una tez clara, su cabello un tanto largo de color chocolate que jamás llevaba totalmente peinado. Era el soltero más codiciado de China, pues aparte de ser guapo, era un magnate de los negocios en lo referente a la compra y venta de oro y plata. Abrió su Macbook para comenzar a supervisar las nuevas inversiones, no sin antes alzar su mano izquierda y ver su reloj. Sonrió y abrió el cajón de su escritorio para disponer de su iphone. Tecleo algunos números y esperó a que la otra línea por fin contestara.
-Xiao Lang…- la voz de aquella mujer hizo que la sonrisa que ya estaba en su rostro se extendiera aún más dejando a la vista su casi perfecta dentadura.
-Puedes llamarme Shaoran, Sakura.
-Claro sí… ¿Te molesta acaso que yo te llame así?- suspiró.
-Sabes que no, solo que no me acostumbro a que me llames de esa manera. Menos oyendo mi nombre con ese acento chino tuyo tan peculiar- escuchó bufar a Sakura por el aparato.
-Y yo no me acostumbro a que la pronunciación de tu nombre cambie del chino al japonés- con un ligero movimiento de la mano derecha de Sakura se despidió de los presentes en la sesión de fotos pues sabía que cuando su amigo la llamaba, su conversación solía alargarse un tanto.
-¿Cómo te esta llendo hoy, cerezo?- Sakura sonrió ante aquel sobrenombre que tanto amaba decirle su amigo, y es que su nombre en japonés significaba flor de cerezo. La flor favorita de Shaoran.
-Oh ya sabes. Ropa por aquí y por allá. Modelos un tanto tontas mientras que otras no tanto- río y escuchó a Shaoran suspirar.
-Cerezo- dijo mientras giraba sobre su silla, movimiento que a la vista de cualquiera parecería algo infantil de parte de aquel magnate pero Sakura lo hacía sentir así. Una persona sencilla que olvidaba por un momento todas sus responsabilidades que estaban sobre sus hombros. Como adoraba a aquella chica -Yo no sé cómo soportas todo ese revoltijo de la moda…
-No sigas- lo interrumpió –Yo adoro la moda y no te permitiré que la ofendas- su voz podría sonar como si estuviera al borde del enojo pero no era así, en su rostro estaba una sonrisa de oreja a oreja. Su amigo Shaoran la hacía muy feliz. Y él lo sabía.
-Ya sé que la adoras. Desde que íbamos en la universidad y decidiste tomar además de negocios, esa carrera un poco torpe.
-No es torpe
-Como sea. El punto es que te absorbía tus fines de semana. Pero tú eres así Sakura, tan entregada a tus gustos y sueños.
-Que decir de ti, Xiao Lang- su voz se volvió a suavizar y es que su amigo no podía juzgarla, al igual que ella, él era igual de receloso y entregado a su gran legado familiar.
-¿Qué harás en la noche?- aquella pregunta sorprendió a Sakura.
-Pues tú sabes. Llegar a mi departamento, relajarme, dibujar unos cuantos bocetos…
-¿Podrías acaso abrir un pequeño espacio de tu agenda a tu amigo Shaoran?- la interrumpió.
-¿Acaso no tienes una cita para hoy en la noche?- Sakura arqueo una ceja
-Claro- respondió –Eres tú.
-Oh Shaoran ¡Eres tan cómico!- las risas de ambos sonaron en sus respectivas oficinas
-Paso por ti a las diez. ¿Qué dices?
-Me parece muy bien
-En ese caso, nos vemos en la noche. Te quiero cerezo.
-Y yo a ti Li- colgaron
Shaoran y Sakura se habían conocido en la universidad. Ambos habían estado en la misma clase y desde aquellos tiempos se convirtieron en grandes amigos. Shaoran había protegido a Sakura durante sus años de estudio de aquellos hombres que querían acercarse a su pequeña amiga con malas intenciones, mientras que Sakura ayudaba a su amigo a escabullirse de las mujeres que este "botaba" después de divertirse –a la manera de Shaoran- con ellas. Pero no solo en eso se habían dado su apoyo. Shaoran permaneció con ella cuando la madre de Sakura enfermó de cáncer terminal y por supuesto que viajo a Japón con ella cuando está, lamentablemente, falleció. Sakura por su lado, estuvo con Shaoran cuando dos de las hermanas de él –Femeii y Fuutie- habían sufrido un terrible accidente que les provocó el estado de coma por tres días. Se apoyaban cuando se sentían nostálgicos, confundidos y estresados por el hecho de estar muy lejos de casa. Entre ellos había crecido una amistad muy fuerte. La familia Li adoraba a Sakura como si fuera una hija o hermana más para ellos, y no se diga de la familia Kinomoto, tanto el papá de Sakura, Fujitaka Kinomoto, y su hermano mayor, Touya Kinomoto, aceptaban a Shaoran como el mejor amigo de su adorada niña. Sakura y Shaoran acostumbraban verse continuamente y aunque a pesar de sus ajetreados trabajos, que los obligaban a alejarse un poco, siempre volvían a buscarse por el amor que se tenían entre ambos. Tanto Sakura y Shaoran eran conocidos por la prensa, por lo que muchas veces habían salido artículos de ellos en algunas de sus salidas presentándolos como la pareja del momento y aunque ellos se desvivían por desmentir aquellos rumores, la gente hacía lo que fuera por relacionarlos a ambos, y es que el magnate Shaoran Li y la famosa diseñadora Sakura Kinomoto eran adorados por las personas y ante la vista de sus "fans" hacían una pareja de lo más adorable. Pero los sentimientos de ambos no se dirigían a otro lugar más que a una amistad muy sincera. Hasta ahorita.
Sakura salió de su baño envuelta en una toalla blanca. Caminó descalza hacia la habitación llendo directamente a su clóset. Abrió las puertas y examinó con su mirada el guardarropa. Tomó con su mano un sencillo vestido suelto con caída en forma "A" color blanco con un estampado discreto de flores sobre la falda. Se vistió lo más rápido que pudo pues faltaba poco menos de media hora para que Shaoran pasará por ella. Se sentó sobre el banco que hacía juego con su tocador, tomó su cepillo y comenzó a peinar su cabello. Maquilló su fino rostro de una manera discreta, pues a pesar de que Sakura era una de las reinas de la moda, su manera de vestir era muy sencilla, elegante pero sencilla. Decidió dejar su cabello suelto y se colocó unos tacos altos color negro. Ya estaba casi lista cuando escuchó el timbre de su comunicador. Se deslizó con suavidad hacia la puerta y presionó el botón del aparato.
-Ahorita bajo Shaoran- dijo.
Se volvió a su tocador para colocarse una cadena delgada de oro que colgaba de ella un pequeño dije con la forma de S. Tomó también unos aretes y alcanzó un pequeño bolso de mano. Estaba a punto de tomar la botella de su perfume cuando su iphone comenzó a sonar.
-Pero que desesperado eres, Xiao Lang- dijo antes de contestar –Lo siento Shaoran, es de esas pocas ocasiones que me atraso en la hora en que quedamos pero hoy tuve mucho trabajo en la oficina y…
-No te preocupes, Sakura- la interrumpió –A mí también se me ha hecho tarde, de hecho, aún estoy a la mitad del camino. Llamaba para avisarte que llegaré unos quince minutos tarde.
Sakura se quedó realmente sorprendida. ¿Quién había sido la persona que hace rato llamo por su comunicador? Con cautela salió a su balcón y buscó con la mirada la presencia de alguien. La calle estaba vacía. Ningún auto estacionado y ninguna persona deambulando.
-¿Sakura?- su sorpresa había sido tanta que olvidó por completo que tenía una llamada con Shaoran.
-Oh si, esta bien, no tienes por qué preocuparte. Maneja con cautela y no lleves prisas. Prefiero que llegues sano.
-Está bien, nos vemos- el tono de voz de Sakura no había convencido a Shaoran. Presentía que algo andaba mal.
Dejo caer con sumo cuidado sobre la cama su celular. Se acercó con paso lento hacia su comunicador y de nuevo presionó el botón.
-¿Hay alguien ahí?- preguntó con un hilo de voz. ¿Qué la tenía tan asustada? Pero no hubo respuesta a su pregunta. Aquella acción la repitió al menos unas cinco veces. Sonrió con lentitud y se alejó de la puerta. Se acomodó en el escritorio que tenía en su sala de estar, sacó unos cuantos cuadernos de un cajón y tomó un lápiz. Necesitaba distraerse con algo y dibujar algunos bocetos no le haría mal a nadie. Sin embargo, no había ni terminado de trazar un cuerpo femenino cuando el comunicador volvió a sonar.
Se levantó y su mirada recta con su ceño fruncido la impactó sobre su aparato. Apresuró su paso y volvió a presionar el botón -¿Qué se le ofrece?- su voz ahora no era temblorosa. Estaba decidida a demostrar un poco de furia ante aquel chistoso que jugaba con el auricular. Pero qué rayos estarán haciendo los guardias de seguridad, pensó. Al no volver a obtener respuesta volvió a preguntar lo que ya había hecho con anterioridad. Enfadada y con un poco de angustia, guardo su celular en su bolso y salió de su departamento para descubrir quién era aquel bromista. Probablemente el peor error que pudo haber cometido en su vida.
No tomó el ascensor como solía hacerlo normalmente, tenía una dosis de adrenalina corriendo por su cuerpo… ella ya quería que aquella persona escuchará unas cuantas palabras. Pero al llegar al lobby del edificio se encontró con una sorpresa: no había nadie. Qué rayos está ocurriendo aquí, un ligero escalofrío subió por su cuerpo y dejó caer el bolso al suelo.
-¿Señorita Kinomoto?- una voz masculina hizo que se sobresaltara. Giro lentamente su cabeza y respiro aliviada al ver que era el señor Xiao Cheng, el encargado de seguridad nocturno.
-Oh señor Xiao Cheng...- otro suspiro salió de la boca de la castaña. Empuñó sus manos mientras frotaba la falda de su vestido.
-¿Sucedió algo malo?- pregunto aquel anciano canoso mientras se arrodillaba para recoger el bolso de Sakura.
-Muchas gracias- logró articular Sakura –No sé si haya ocurrido algo malo. Realmente estoy muy confundida- la mirada del señor Xiao Cheng la animo a continuar –Alguien ha estado llamando por mi comunicador y he bajado a ver pero me he topado con que el lobby estaba solo- Xiao Cheng sonrió ampliamente, acción que desubicó un poco a Sakura.
-Lamento haberla preocupado pero ha habido problemas con el comunicador de otros propietarios por lo que han tenido que estar arreglando. Probablemente han presionado el botón que le corresponde al suyo- aquella explicación logró tranquilizar a Sakura haciéndola reír con ganas. Una risa llena de nervios y miedo.
-Vaya que me he portado un poco paranoica la noche de hoy- comentario que provocó que Xiao Cheng le hiciera compañía en sus risas.
-Sakura, realmente me sorprende el hecho de que a veces sueles ser un poco desesperada. Que digo poco, mucho- la voz de Shaoran irrumpió en el momento. Por fin había llegado su amigo.
-Xiao Lang- reprimió ella. Se acercó a él y no pudo evitar abrazarlo.
-¿Qué sucedió cerezo?- preguntó mientras respondía a su abrazo. Pero Sakura no respondía -¿Sakura?
-La señorita Sakura ha tenido una noche llena de paranoia- respondió Xiao Cheng –Buenas noches señor Li.
-Buenas noches Cheng- saludo el joven con una sonrisa en su rostro –Me alegro que alguien tan amable como usted este "protegiendo" y cuidando a mi amiga en sus momentos de drama queen- al escuchar aquello Sakura respingo y golpeo con su mano el brazo de su amigo.
-Oh calla, Shaoran- el aludido estalló en risas provocando en ella un poco de disgusto. Vaya que se había asustado.
-Bueno señor Xiao Cheng, nos retiramos. Nos esperaba una gran y buena velada.
Ambos jóvenes comenzaron a caminar hacía la salida de aquel despampanante edificio. Iban aún sujetos el uno del otro, podrían pasar por ser una pareja perfecta. La manera en que se hablaban, se respetan, se buscaban y sobre todo, se protegían. Xiao Cheng no desvió la mirada de ellos en ningún momento, admiraba ese lazo que se tenían.
-Esperó que pronto se den cuenta que tienen enfrente a su persona especial- dicho esto, sonrió con ganas para después volver a sus actividades.
Pero de lo que ninguno se percató, fue de la mirada que los observaba con impaciencia a través de las calles oscuras.
Continuará...
Sé que probablemente nadie haya leído el primer capítulo. De hecho tal vez solo una persona pero con eso me doy por bien servida: GRACIAS (L). Aquí esta el segundo capítulo! Si llegan a ver esto, porfi dejen review... No tenía ni idea de lo bonito que se siente que alguien lea y te de su opinión acerca de tu historia! Estoy un poco desvelada pues intentó adelantar en capítulos. Llevó hasta ahora cuatro capítulos y medio :D. Estoy muy muy inspirada. Deseo con toda mi alma que este capítulo sea de su agrada. Nos seguimos leyendo (si es que hay alguien por ahí... SNIF).
TAKECARE.
-HelenLC.
