Buenos días, os dejo con el segundo capítulo la historia. Mil gracias a todos por la gran acogida sin vosotros esto no tendría ningún sentido. Espero que sigáis disfrutando de ella.
Los personajes no me pertenecen…
Capítulo 2
POV RICK
Pensé en ir a dar un paseo para ver el cambio mi ciudad desde que me fui. Había un montón de gente por todos lados… en eso la cosa no había cambiado. Encontré un pequeño parque donde antes no había absolutamente nada y ahora estaba repleto de niños jugando en nuevas instalaciones para ellos y alguna tienda que había cambiado de negocio, pero por lo demás todo seguía igual… apenas se notaban los cambios, aunque no había estado fuera tanto tiempo como para que cambiara en demasía el lugar.
Pasé por una cafetería que me traía muy buenos recuerdos, pasé muchos inviernos, ahí sentado, tomando café y aún seguía como si se hubiera detenido el reloj del tiempo. Entré en el interior y todo estaba tal cual lo recordaba. Me senté cerca de la ventana, como solía hacer para poder observar el pasar de la gente, me encantaba contemplar sus idas y venidas… verlos sonreír, llorar, saltar, bailar… había tanto movimiento, podría decirse que ahí se contemplaba la vida. Así era esta ciudad, que termina metiéndose dentro de tu persona, te cambia te adaptas a ella y termina haciéndote falta cuando no estas allí.
Siempre ame este lugar, pero estaba demasiado lejos de donde podía cumplir mis sueños, por eso tuve que partir sin mirar atrás y abandonarla… hasta hoy, que me recupero él a mí, o yo a él, dependiendo de cómo se viera. Pero sabía que pertenecía a esa ciudad, al igual que ella era parte de mi persona. Eso decía mucho de mi carácter, fui capaz de irme, pero en cuanto me note mal, volví al inicio, para recuperar la estabilidad, las raíces, las ganas de empezar de cero, pero sin sueños, ahora la vida solo me deparaba realidad.
Tras tomarme el café, seguí mi paseo, pasó a paso y sin pensar hacia donde me dirigía. Y así, sin darme cuenta, acabe en la puerta del colegio al que debía incorporarme en un par de días. Tenía miedo porque nunca había llegado a ejercer como maestro de educación física a pesar de estar titulado y no sabía cómo se me darían los niños… y bueno, hacer algo relacionado con el deporte era algo para lo que no sabía si estaba preparado. Debería vencer el miedo recientemente adquirido, plantar cara a mi lesión y volver a moverme. Mi rodilla se resintió ante los últimos pasos y maldije el no haberme puesto la protección ajustable que me receto el médico. Me senté e intente darle algo de descanso, que últimamente necesitaba cada cierto tiempo en movimiento. Eso consiguió sacarme el mal humor y ponerme en mala predisposición para iniciar mi nuevo trabajo. Debería llenarme de buenas intenciones y paciencia si quería que fuera bien la etapa que estaba a punto de comenzar en mi vida. Una vida sin mí principal pasión, sin mi sueño…
Justo enfrente del colegio se hallaba un parque, pequeño, pero muy agradable, incluso disponía de un diminuto estanque y unos patos pastaban felices en él. Me senté en un banco desde el cual veía perfectamente la puerta del cole, había un montón de críos correteando a diestro y siniestro, disfrutando de sus últimos días de vacaciones, imagine que estarían recogiendo libros, horarios, uniformes...
Me sonreí para mis adentros al recordar lo poco que me costaba a mí el retorno al cole, porque eso significaba que volvían los partidos… volvía a jugar. Era competitivo, ya por aquella época. Cada vez que perdíamos me pasaba todo el día encerrado en mi cuarto de mal humor, repitiendo en mi mente todas las jugadas que había hecho, fueran buenas o malas. Lo cierto es que era un mal perdedor, recordé sonriendo. Era un parte de mi vida que disfruté mucho… el balón era lo único que me hacía sentir vivo… era mi amigo y compañero más fiel. Recuerdo tardes enteras entrenando solo, total, nadie me esperaba en casa… el balón me ayudaba a pasar esos momentos de soledad.
La verdad es que no puedo culpar a mi madre por eso… ella solo luchaba por mantenernos y para que pudiera tener una buena profesión en el futuro, pero… eso hacía que mis horas de soledad fueran muchas.
De repente mis pensamientos y mis recuerdos desaparecieron al sentir como algo chocaba con mis piernas. Cuando mire hacia el suelo, me encontré con un balón pegado a mis pies y no sé qué sentí en esos momentos… me dolía la situación por momentos, pensar en lo que hubiera podido hacer tiempo atrás y ahora apenas puedo levantar el pie para golpearlo.
- Perdona… ¿puede pasarnos el balón? - pregunta un niño mientras me mira, esperando mi respuesta.
Asentí y después de agacharme a cogerlo, se lo devolví, tras un rápido gracias desapareció por donde había venido, pero la situación me dejo ligeramente desubicado.
¿Cómo quiere mi madre que entrene a un grupo de niños? Me pregunte a mí mismo.
No podía… esto iba a superarme tanto física, como mentalmente… no podía hacer nada relacionado con mi vida anterior… Lo intentaría, pero el notar que ya no rindo al nivel de antes, me sumiría en una depresión aún más profunda de la que estaba afrontando.
Me levante forzando mi maltrecha rodilla y camine de vuelta a casa, era el lugar donde prefería estar en esos momentos tan duros, encerrarme en mi habitación y esperar a que todo se derrumbe de golpe y ya no haya nada más de lo que deba preocuparme.
Cuando llegue a mi destino, allí estaba mi madre, intente pasar desapercibido, pero eso con ella era imposible. Hay cosas que no cambian, me dije para mí mismo cuando la escuche saludarme.
-Hola, cariño... ¿Cómo te ha ido el día? – me pregunto sin dejar de remover una olla que estaba en el fuego.
- Fantástico - dije de forma irónica.
- ¡Oh! Venga Rick… ¿qué ha pasado?
- Nada madre, déjalo - dije cogiendo un botellín de agua de la nevera y me lo bebí del tirón.
- Cariño… verás como cuando empieces a trabajar, todo ira mejor, te sentirás bien y olvidaras.
- Si claro – le respondí, siguiéndole la corriente para no discutir con ella.
- Verás cómo ayudar a otros, te ayudara - dijo sonriendo - vas a volver a ser el mismo Ricky que eras.
Como podía decir eso, no tenía ni idea de cómo me sentía, no sabía cómo me hacía sentir el revivir una y otra vez mi paso por el colegio, mis triunfos en ese deporte que ya no volverían a repetirse.
- Mama - respondí ya enfadado.
- Pero… - no la deje acabar, explote con la persona que menos lo merecía.
- Mama no quiero entrenar a ese equipo y no lo hare… no me ayudaría para nada. No lo entiendes y no lo entenderás nunca, todo esto me está matando…
- Cariño aunque no lo creas te entiendo… ya sabes que mi sueño era ser una gran actriz y no lo he conseguido pero aun así, sigo peleando… es más, doy clases para que otros lo consigan y créeme no es tan malo, porque está relacionado con lo que me gusta – se acercó y tras colocarme el flequillo con los dedos, me acaricio la cara y siguió hablando - Entiendo que te duela al principio la idea de hacer eso… a mí también me dolió, pero créeme, al final te gustara.
- Madre no creo… - intente rectificarla, pero no me dejo.
- Cariño yo solo quiero lo mejor para ti. Y no voy a obligarte a nada, eres mayorcito ya… pero me gustaría recuperar a mi antiguo Ricky, ese que era tan feliz. No quiero verte amargado todo el día… eso es lo único que pretendía cuando te busque ese trabajo. Pero… haz lo que te haga feliz cariño, pero inténtalo, no te cierres al mundo… tienes que salir de todo esto - dijo dejándome allí parado sin saber muy bien que decir… sin saber que era lo que tenía que hacer realmente con mi vida.
POV KATE
Por fin había terminado el último examen, ahora solo tenía que esperar y simplemente, empezar mi nueva vida. Aun no le había comentado nada a mi padre y quizás no lo había hecho por miedo a su reacción, visto lo visto tras la muerte de mi madre que lo dejo sumido en la más profunda de las depresiones, cayendo incluso en la trampa del alcohol. Por eso temía su reacción y no me permití enfrentarlo hasta no haber terminado la carrera.
La verdad es que desde que supe de la muerte de mi madre… una vez racionalizado el dolor y la rabia contenida, tuve claro que era lo que quería hacer con mi vida. Solo lo retrase por mi padre, por el recuerdo de mi difunta madre y por supuesto, por Sophie. Pero ahora quería pensar en mí, quería hacer lo que de verdad quería… lo que de verdad me apetecía y me daba vida al mismo tiempo… solo esperaría unos días más… y después de recibir los resultados de mi carrera, haría público cuales eran mis intenciones.
Mi padre estaba bastante mejor, estable y medicado para afrontar la vida así como viniera, ahora podría cuidar de Sophie él solo, no le haría falta mi presencia. Además, era el momento apropiado, debía hacerlo ahora, porque si esperaba más, no lo haría nunca y precisaba por una vez en mi vida sentirme bien conmigo misma y hacer con mi vida lo que realmente siempre quise hacer.
- Katie - dijo Sophie, en cuanto entre por la puerta de casa, vino corriendo, dejando el regazo de mi padre donde se hallaba.
- ¿Qué tal todo cariño? - preguntó el nervioso al verme el rostro.
- Bien… creo que he acabado.
- Felicidades cariño, estoy muy orgulloso de ti - dijo abrazándome - y tu madre también lo estaría – añadió sonriéndome.
Pero yo aún no podía sonreír cuando hablaba de ella, cuando me la nombraban aun me dolía su perdida y su recuerdo. Era como si no quisiera asumir que se había ido para no volver. Ya no estaba conmigo… ni para celebrar mis éxitos, ni para apoyarme cuando falle, ni para hablar de todo y de nada…. ¿Quién no precisa de su madre en la vida? Y yo no era menos que nadie.
- Lo siento - dije disculpándome y encerrándome en la habitación para impedir que me vieran llorar… que me vieran mal por algo que no debería haber pasado… sentía una espina en mi pecho que no me dejaba ser feliz… que no me dejaba respirar tranquila, sabiendo que su asesino seguía libre. Necesitaba encontrar al culpable, hacerle pagar, quería saber a ciencia cierta lo que sucedió, porque alguien encontró oportuno dejarme a mí y a Sophie sin la persona más importante de nuestras vidas. Y había prometido que lo sabría, tarde o temprano encontraría a quien lo hizo y le haría pagar, me llevara el tiempo que me llevara, pero lo haría. Era mi forma de reaccionar frente al dolor y era lo único que conseguía sacarme de él, el saber que llevaría mis metas a cabo y sabría exactamente lo que sucedió.
- Katie – era Sophie llamando a la puerta y entrando. Vino hacia mí y sin decir nada, me abrazo fuerte, mientras notaba como ella también dejaba caer unas lágrimas sobre mi hombro.
No podía verme llorar a mí también, debía aguantar el tipo, por lo que apreté fuertemente los ojos para no dejar caer ni una lagrima más. Ella era la responsable de que no me volviera completamente loca, ella me mantenía en la tierra… ella era la que me sacaba las fuerzas necesarias para esperar… para aguantar… hasta que llegara el momento adecuado… ella me ayudaba en esta espera tan dolorosa.
- ¿Estas mejor? - pregunto enseñándome sus dientitos y esa sonrisa tan bonita que me recordaba tanto a ella.
- Mucho mejor, gracias cariño – le respondí intentando sonreír.
- Cuando yo estoy mal, tú también me das abrazos y me siento mejor - dijo mirándome muy seria y responsable - como cuando no me dejaron jugar - dijo poniéndose triste, y esta vez la abrace yo, porque me dolía que por una absurda norma burocrática, mi pequeña estuviera triste.
CONTINUARÁ…
Gracias a todos por llegar hasta aquí. Nos vemos el lunes con un nuevo capítulo.
Buen fin de semana pasado por agua
XXOO
Twitter: tamyalways
