II. Kanon
.
El mar no es sólo
agua y espuma,
es también
una tumba de sal inmensa,
en donde cometí
mi primer asesinato
en contra de todos mis sueños
de niño ingenuo.
.
Abandoné al oleaje
todos los recuerdos
de mi hermano
y sus hirientes silencios.
Saga entrenó, creció
como si fuera el mundo
quien disminuía su tamaño,
y yo me empequeñecía tras sus pasos
estiraba las manos y arrugaba los ojos
para no darme cuenta de mis lágrimas.
.
Prontamente el cosmos
ya no tuvo secretos para él,
como los tendría yo.
Serían los corales y los peces
las criaturas en este mundo
destinadas a entender
de manera más digna
lo que Saga nunca comprendió:
Antes de saber que podía pecar,
para mi corazón
la vida era sólo
como un mar
que no sabía cómo nadar.
