Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen (pero lo que haría si sí fuera así...)
Summary: Una de las razones por las que a Scorpius le encantaba Rose era que cuando le pedía salir y ésta se negaba su excusa era "Rubio y pelirroja no son una buena combinación, Malfoy"
Excusas cósmicas
Rose se levantó muy temprano esa mañana debido a tres razones principales. La primera era que se encontraba semana de exámenes y ella tenía un ritual de ducha que involucraba sales minerales y otras cosas que invocaban a la suerte así que en lugar de su habitual baño de veinte minutos llegaba a permanecer hasta una hora en la ducha, provocando que sus compañeras quisieran matarla.
La segunda razón era que había quedado de ver a Albus en la entrada del Gran Comedor porque tenía algo de qué hablar con ella antes del desayuno. Rose imaginaba la razón pero aun así no podía decir que no a su primo favorito.
La tercera y última era que odiaba que se acabaran las tortitas de papa de la mesa de Gryffindor.
Así que después de tomar la ducha que tanto deseaba (y de salir y ver a todas sus compañeras aún dormidas) caminó tranquilamente hacia el Comedor.
-Weasley, que madrugadora.
La voz de Scorpius la hizo soltar un temblor que le pareció la cosa más patética desde la foto de Victoire en la portada de Corazón de Bruja y se repitió a sí misma que sólo se había debido a que el rubio la había tomado desprevenida.
-Malfoy. –ella le regaló una sonrisa paciente. De esas que se dan a las seis de la mañana cuando aún no estás harta del mundo y sus habitantes. –Supongo que me gusta empezar mi día temprano.
-Empieza tu día dando un paseo conmigo. –La sonrisa devastadora de Scorpius le erizó la piel. La perfección de sus dientes rectos, perfectamente alineados y de un blanco cegador le hizo cuestionarse porque maldita sea tenía que tener esa sonrisa tan maravillosa. Ella era nieta de dentistas después de todo y valoraba esas cosas.
-No lo creo. –musitó Rose, pasándose el cabello pelirrojo de un hombro al otro. Movimiento que había copiado de Victoire y sus infalibles tácticas de seducción (que aunque su prima fuera una reina insoportable, tenía más pretendientes de los que podía contar). –Ya te he dicho que me dejes de molestar, ¿Es que no entiendes español? ¿En qué idioma quieres que te lo diga?
-Francés. –se mofó el Slytherin mientras sacaba su lengua y la movía de manera burlesca.
Rose puso los ojos en blanco.
-Si no metes tu lengua en tu boca te la voy a cortar. –sentenció cansinamente. -¿Quieres de verdad desafiar al universo? ¿No te intimidan las consecuencias que puedas hacer caer sobre nosotros?
-Me encantan los retos. –aseguró él con sus ojos grises taladrándola. –Y las pelirrojas.
-Creo que tu tipo deberían ser las morenas. –Rose alegó sintiendo que repentinamente su paciencia se evaporaba. –Ahora piérdete que tengo que verme con Albus. Además, a mí no me van los rubios.
-¿Qué te va, Rose Weasley? –quiso saber Malfoy acercándose peligrosamente a ella.
-Me van los chicos que entienden cuando no es no. –afirmó de manera seca. –Y me va estar en paz con el cosmos.
-¡Vamos! –chilló Scorpius. -¿Qué es lo peor que puede pasar? Que nos casemos y nuestros hijos sean terriblemente insoportables. Lo que con tu personalidad y la mía va a pasar sin importar con quién nos casemos.
Rose enmarcó las cejas.
-Número uno, nunca podríamos casarnos, nuestra boda se convertiría en un velorio tan pronto juntáramos a nuestros padres en un espacio cerrado. Número dos, mis hijos serán perfectamente adorables, gracias. –espetó frunciendo el ceño. –Y número tres, hay mil cosas peores que pueden pasar además de eso.
Scorpius rodó los ojos y Rose adivinó que su paciencia tampoco era infinita.
-¿Cómo qué? –preguntó el rubio. -¿Qué te rompa el corazón?
Esta vez fue Rose la de la sonrisa devastadora.
-Que yo te lo rompa a ti. –replicó con una mirada llena de confianza. De esas que el rubio encontraba irresistibles.
Luego se dio la media vuelta y se marchó, dejándole con la palabra en la boca. Rose sintió un pequeño hoyo en el pecho mientras caminaba lejos de Scorpius. Tal vez si ella no tuviera una cabeza llena de pelos rojizos en la cabeza podría haberle dado una oportunidad al chico. Si sólo hubiese heredado el cabello café de su madre no estaría metiéndose en una relación destinada al fracaso.
Y claro, como la leona que era, Rose no quería ningún fracaso en su vida.
Gracias a todos por sus comentarios y por leer esta historia :) Sé que es un capitulo cortito pero este fic estará compuesto por unos cuantos capitulos así. No será una historia muy larga por eso es que trataré de no dejar pasar mucho tiempo entre publicaciones.
Besos!
