Travesías
.
.
.
Capitulo 2
.
.
.
Esta historia ya estaba publicada desde hace varios años, pero por motivos que considero mayores, una pésima redacción y una trama horrible, voy a estar subiendo lo que sería la reforma, la cual, me está produciendo canas verdes..
.
.
.
Los personajes de esta historia no me pertenecen, son de su respectiva creadora Hino Matsuri, por lo demás, es de mi completa autoría y por tanto, prohibida su reproducción total o parcial.
.
.
.
Serían cerca de las siete treinta de la tarde cuando el sol empezó a desaparecer entre las nubes y en las puertas de los cuartos luna se arremolinaban las autoproclamadas admiradoras de la clase diurna armando un barullo que se tornaba irritante, Yuuki desde su posición cerca de una de las ventanas reprimió un gemido de dolor cuando un chillido más potente que los demás penetró en sus delicados tímpanos. Ser un vampiro tenía sus inconvenientes.
Entre el barullo varias se habían percatado de la falta de la delegada que siempre intentaba mantenerlas a raya, aunque sin mucho éxito. Las especulaciones iban desde un cambio de escuela a una posible enfermedad, aunque en realidad no era que les importara demasiado, solo era la observación del momento antes de cambiar su atención por algo que les fuera más agradable, sobre todo a los ojos.
—¡Se están abriendo las puertas!—Esa fue la exclamación que hizo que las jóvenes de repente perdieran cualquier interés que no fueran las personas que salían de su residencia.
Pronto el espacio se lleno de grititos agudos que intentaban obtener la atención de uno u otro de los noctámbulos, exclamaciones de "Idol-sempai míreme" "Shiki sal conmigo" o en pocos casos, tan escasos como los hombres presentes en la multitud observaban con poco disimulo a Ruka y Rima, está demás decir que no sería educado repetir ciertos halagos.
—No lo puedo creer—Murmuró una señalando con un dedo a la joven que caminaba a un lado del presidente, y ante tal cosa, los susurros asombrados fueron subiendo de tono al igual que las emociones con respecto a ese repentino cambio.
Esquivando y empujando a las féminas, una rubia se abrió paso lo mejor que pudo para comprobar lo que había escuchado y a su vez captar la atención de la vampiresa que parecía más bien algo cohibida entre tantas atenciones y murmullos sobre su impactante presencia entre el grupo de uniforme blanco.
—¡Yuuki! ¡Por aquí¡—Hizo un gesto con la mano que fue suficiente para que la castaña se acercara emocionada y aliviada por salir de aquel montón, enseguida ambas mujeres se hicieron espacio relativamente lejos de la muchedumbre, bajo un arbolito colindante a una de las paredes.
Con gesto alegre, la castaña se abalanzó sobre la otra, apretándola en un abrazo, extrañaba su presencia y sus regaños.
—Yori…te extrañé—Se alejó un poco desenvolviéndola de sus brazos para mirarla a los ojos emocionada—Hay tanto que tengo que contarte, las cosas son tan diferentes y…
De pronto quedó petrificada en el lugar, aquel hombre desagradable que frecuentaba Zero estaba junto a ellas, el sonido del seguro de un arma llegándole a los oídos tan claro que en un acto reflejo dio unos pasos hacia atrás.
—No puedes acercarte a ella Kuran, lo sabes—la voz ronca le crispó los vellos de la nuca percibiendo por primera vez el instinto ese que le alertaba del peligro ante un enemigo, sinceramente, antes no lo hubiera considera así, pero su cerebro insistía en decirle que lo era.
—¿Por qué no?—Había sido la del uniforme negro la que habló, tranquila y desdeñosa, no había un instinto que la previniera, pero si un desagradable sentimiento hacia el hombre que apuntaba a su amiga con una escopeta.
—Ella sabe perfectamente porqué, no es necesario que lo repita—Ajustó la visión y apuntó muy bien al pecho de la castaña, no era una advertencia y el cuerpo de Yuuki experimento una estremecimiento desde la punta de los pies a la punta de los cabellos.
—Está bien, lo siento, es mi culpa, no volverá a pasar—Dijo finalmente mirando al cazador, al tiempo en que le hacía una seña muy disimulada a la de ojos caramelo para que se fuera lo más rápido que pudiera. Ya iba a encontrar alguna forma de verla sin que ese tipo anduviera rondándolas.
Se alejó despacio sintiendo la mirada del hombre clavada en ella y un repentino sentimiento de ira le cristalizó los ojos. Ella no era ningún monstruo, no era como si iba a saltarle encima a Yori como una maldita asesina, no, no había sentido absolutamente ninguna necesidad ante la perspectiva de estar rodeada de humanos.
—No deberías tomártelo tan a pecho—el escuchar que alguien le hablaba la sacó de sus pensamientos precipitadamente, su primo mostraba exactamente el mismo rostro inexpresivo que hasta la hizo dudar de si en realidad él le había hablado o se lo había imaginado—Es algo normal.
—No estoy acostumbrada, no es como si fuera a lastimarla—Susurró a sabiendas de que el muchacho la oiría perfectamente sin necesidad de alzar la voz, tampoco es como si quisiera que todo el mundo se enterara.
—Son cosas a las cuales pasado un tiempo llegas a acostumbrarte…que te traten como un animal peligroso…como si no fuéramos capaces de pensar y…—Se cortó en ese momento en que los ojos de Yuuki lo miraban expectantes a la siguiente palabra, pero no diría más—Rima me espera.
Tan silencioso como había llegado a su lado desapareció entre los demás alumnos sin que la chica pudiera siquiera decir algo al respecto, ciertamente no había sido una buena imagen la que le había planteado, pero en su cabeza se repetía continuamente ¿Todos se sentían así?
…
Traspasó las puertas de uno de los salones totalmente ensimismada, y del mismo modo subió los escalones que la llevaron a los últimos asientos, al parecer nadie los ocupaba y eso era un alivio para ella. Al menos eso podía conservar de su vida anterior, no era que pretendía dormir en clases como antes, ahora su trabajo de delgada había quedado bien enterrado en el pasado y dudaba que pudiera volver a ejercerlo sin que hubiera algún maniático apuntándola con un arma a la cabeza.
—Podrías sentarte abajo, conmigo—Kaname la había seguido con la mirada todo el trayecto sin querer intervenir cuando aquel cazador la había amenazado, por más que quisiera, de alguna forma, cuando él no estuviera cerca Yuuki debería manejarse por sí misma y aprender que ahora había ciertas normas que respetar, por lo menos dentro de la institución.
—No…está bien— Dijo mirándolo ya sentada bien atrás, teniendo una panorámica de todo el salón, sus nuevos compañeros manteniendo calmadas conversaciones en las que prevalecía una calma tan extraña en un salón de clases lleno de adolescentes, si fuera su antigua clase el ruido de las voces elevándose cada vez más quizá no la habrían dejado escuchar a su hermano hablarle a tan solo unos pasos.
—¿Puedo acompañarte?—Por un momento pensó que se negaría al ver la perplejidad en su mirada, más cuando un muy tenue rosa se apoderó de sus mejillas supo que había más vergüenza en su falta de palabras que una negación, y cuando ella se movió hacia el costado dejándole un espacio supuso que era un sí implícito.
—No era necesario…digo, no es que tengas obligación de acompañarte, seguramente ya tienes un lugar y…—balbuceó, no le gustaba que Kaname se viera obligado a nada por su causa, seguramente se sentaba junto con sus amigos en las clases y ella no quería que cambiara nada por su presencia, nada que no fuera estrictamente necesario.
—¿Te molesta que me siente contigo?—la pregunta le desencajó el rostro a la morena y se apresuró a negar efusivamente con las manos enfrente de su cuerpo moviéndose, tratando de darle fuera a su negación, por supuesto que no le molestaba, dioses, que no la malinterpretara.
—No, no, ¿Cómo crees? Tú nunca me molestarías—Al segundo se arrepintió de haber dicho eso, una sonrisa dejó a la vista la punta de los colmillos del vampiro, se veía tan arrogante y pagado de sí mismo que inevitablemente sintió como su corazón se saltaba dos latidos para reemprender la marcha frenéticamente y lo peor de todo es que seguramente él estaría escuchando la desbocada carrera que se daba dentro de su cuerpo.
Que la tierra la tragara.
—Si te incomodo puedo irme Yuuki, solo deberías decirlo—la sonrisa se había achicado pero seguía presente y el mayor estaba más que satisfecho con las reacciones que veía en su recuperada hermana, de alguna forma estaba disfrutando las emociones que provocaba al inquieto corazón de ella, si fuera humana, probablemente se hubiera preocupado, pero ahora no lo era y eso solo significaba que había vuelto a ser la niña de antes, la que el adoraba.
¿Estaría mal si le robaba un beso?
Se acercó unos centímetros al rostro de ella, sintiendo la arrítmica respiración chocar en su piel, solo era un pequeño tramo hasta su boca y tendría lo que deseaba. Sin embargo una sola mirada a los ojos de la joven bastaron para que desistiera, en ellos veía una pizca de duda.
Despacio se alejó, dejándola confundida y una inquietud creciendo a medida que descendía cada escalón. Él no podía hacer eso con ella se dijo muy dentro de sí la castaña, era su hermana y los hermanos no hacían ese tipo de cosas, lo repetía una y otra vez, pero ella quería, no podía negar que había deseado que la besara en ese momento.
Quizá fue mejor que se fuera.
…
La noche había pasado tranquila y rápida, Yuuki había contestado para sorpresa de muchos correctamente las veces en que requería hacerlo y permaneció callada, la noche era conocida para ella, pero no estaba acostumbrada a estar encerrada en un salón, por lo general ella era la que estaba deambulando por los jardines y se encontró deseando dormirse en su banco como lo haría durante el día. No prestó mucha atención a lo que decían, ella nunca fue una ignorante, que fuera una mala alumna se debía pura y exclusivamente a que con frecuencia se dormía.
Cuando el timbre de salida sonó, recogió las pocas hojas que había escrito y bajó lentamente los escalones, había visto que Kaname le dirigía una mirada que ella había interpretado como que la esperaría fuera, o eso pensaba ella ya que lo vio salir del salón. Estaba pisando el último escalón cuando echándose un mechón de cabello hacia atrás sintió el tirón en una de sus orejas, seguido de un muy leve sonido metálico.
Cuando llevó su mano al lugar comprobó que el aro que llevaba puesto ya no estaba y dejando las cosas sobre una mesada cercana se agachó dispuesta a buscar lo que se le había caído, con sentidos y todo, le vaticinaba un largo rato de cuclillas.
—Mierda, cuando lo encuentre me voy a volver mono— Refunfuñó frustrada al no dar con el paradero de la pequeña joya.
—No lo veo posible—Comentó una voz a sus espaldas. Se dio la vuelta y lo miró desde el suelo con una muy leve sonrisa en los labios, apenada—¿Qué estas buscando?
—Uno de mis aros…¿me ayudas?
El joven se metió las manos en los bolsillos y miró el techo como sopesando una gran decisión, cosa que no era, finalmente se encogió de hombros y se agachó junto a una sonriente morena para comenzar a buscar la dichosa pieza.
…
Estaba observando a su alrededor intentado localizar la larga cabellera castaña de su hermana sin éxito, quizá no lo había entendido cuando le indicó que la esperaba fuera, no creía que pudiera haberse perdido.
—¿Dónde está Yuuki?—Preguntó al fin a los que estaba cerca de él, todos negaron con la cabeza dando a entender que no sabían. Aún no asimilaban que tenían una princesa y que precisamente fuera aquella torpe delegada, claro que nadie lo diría en voz alta.
—Creo que la princesa puede manejarse por sí misma—Comentó Ruka dirigiéndose al vampiro, el tono algo seco y con una pizca de rechazo, ella menos que nadie aceptaba a aquella humana como una superior, sabía cuál era su lugar, pero ansiaba que alguien a quien siempre le habían dicho estaba muy por encima de ella, diera la vuelta por un segundo sus ojos y los fijara en ella.
El pelinegro por su lado no se molestó en contestar que eso estaba fuera de sus opiniones, que él solo había solicitado que se respondiera una sola pregunta, si no la sabía, mejor callarse a decir palabras que a su gusto no eran propicias. Estaba algo cansado de esa situación con la vampiresa, ese tira y afloja que parecía no terminar y no negaba tener su culpa, tendría que haberla parado en el momento y no dejar que las cosas pasaran, sin embargo y aunque sonara cruel, aún no podía permitirse perder un peón tan valioso como ese.
…
—Sería de gran ayuda si me dijeras como es—Comentó agriamente el castaño que ya había recorrido con la mirada varias veces el suelo, aunque el diseño de las baldosas le complicaba.
—Sí, perdón, es una rosita de plata con un rubí en el centro—Indicó en lo que trataba de localizar la pequeña pieza, aún se estaba acostumbrando a esta visión mejorada, pero eso también significaba que veía detalles que le dificultaban su objetivo, como la porosidad y los colores vibrantes del suelo.
El castaño se limitó a asentir, ser un vampiro no siempre suponía una ventaja.
De rodillas en el suelo la castaña había casi pegado su nariz contra las baldosas, segundo tras segundo que seguía sin ver el aro un sentimiento desagradable la invadía, eran simbólicos, los traía la misma noche en que Kaname la había rescatado, la misma noche en que su vida como vampiro se había resquebrajado junto con el recuerdo de sus padres, de todo lo que consistía su naturaleza y a su vez la habían acompañado en los brazos de su hermano hasta la academia. Eran quizá, lo único que se le había permitido conservar atemporalmente durante aquellos diez años.
No, perderlos no era una opción.
—Lo encontré—la voz del chico se deslizó por sus oídos como una bonita canción provocándole una sonrisa.
Tomó la pequeña joya en sus manos y la sostuvo con una sonrisa aliviada, tenía, ahora que lo pensaba, una mente bastante fatalista.
—Gracias—el agradecimiento salió de su boca tal vez incluso más conmovido de lo que en realidad sentía, lo suficientemente dulce como para incomodar al hombre que hizo algún tipo de mueca que en realidad no sabía cómo interpretar ¿Una sonrisa?
Los ahielados ojos del vampiro detallaron el perfil femenino, reteniendo ciertos rasgos que la ligaban irremediablemente a la genética Kuran, el pelo castaño oscuro, sus ojos de un chocolate que eventualmente se veían rojizo, como red velvet, la piel blanca aunque ligeramente tostada como él recordaba a la que era su tía, ahora con su pelo largo y las facciones más perfectas notaba con claridad el parecido que a nadie pareció hacerle mella en aquella niña que Kaname se afanaba por mantener cerca.
—¿Salimos?—preguntó ya recompuesta del pequeño susto que se llevó, sin notar el análisis del que era víctima, su mente naturalmente dispersa se había trabado en las texturas sobresalientes de los pétalos del aro que volvía a reposar sobre el lóbulo de su oreja, esta vez bien afianzado.
No fue necesario recibir una respuesta por parte del moreno, su solo gesto de darse la vuelta dirigiéndose a la puerta le indicó que la había escuchado. Se detuvo en la puerta cuando éste lo hizo, el sonido del chasquido de la lengua contra los dientes la desconcertó solo unos segundos, segundos en los que enfocó el rostro serio de su hermano junto a una cabellera ceniza.
—Te esperan—Comentó al aire, desinteresadamente, aunque atento a los cambios en el rostro femenino.
—Ruka…
Él asintió incluso antes de que terminara de formular la pregunta, por supuesto que sí, para nadie era un secreto que la joven aristócrata mantenía sentimientos por el príncipe hacía años.
—No le agrado demasiado—Esbozó una pequeña sonrisa cuando los ojos de la mujer se clavaron en ella desdeñosos, no pudo hacer más que disimular.
Shiki en ese momento se cuestionó si sería conveniente o no repetirle las palabras que la rubia solía adjetivar a su nombre "una molestia en la vida de Kaname", pero se negó mentalmente, eso a él no le interesaba ni había razones para que se metiera, tanto su prima como la estirada vampiresa le eran indiferentes.
Aún así la reincorporada princesa negó levemente con la cabeza, recién llegaba y ya había gente a la que le desagradaba, aunando el hecho de que no era tan tonta como para no notar que ese sentimiento venía desde hace tiempo.
—No creo que debiera gastar su tiempo en mí—Comentó al aire, como si hablara sola y para todos— Nos vemos luego Shiki, gracias y discúlpame por lo de antes.
Los lacios cabellos castaños le revolotearon casi en el rostro al otro en lo que la joven se alejaba en dirección al purasangre, decidida a serle de utilidad, porque sentía la incomodidad del moreno expedir de su cuerpo. Incomodidad o frustración, no sabría definirla con seguridad.
Sus pasos se volvieron ligeros, casi flotantes sobre el césped, lo suficientemente gráciles como para no dejarse ver la inseguridad que le provocaba la otra joven y lo suficientemente suaves como para llegar calmada a tomar el brazo del pelinegro en un gesto que se le tornó natural, como un hábito.
Sus orbes achocolatadas se clavaron en las de la otra y sonrió casi apenada.
—Lamento interrumpir— Dijo en cuanto las miradas cayeron en ella y en la mano que se mantenía sobre el antebrazo del moreno—…pero necesito llevarme a mi hermano—No supo de dónde sacó la cortesía para hablar calmadamente y no atropellarse en palabras inentendibles, pero el hecho de que él asintiera en su dirección le dio la luz verde para tironear de su manga y llevárselo con ella.
—Te estaba esperando—Comentó el vampiro de un notable mejor humor al haber sido retirado de la compañía de la otra mujer, contrario a lo que pudiera percibir la castaña, no estaba incomodo, sino más bien irritado—¿Qué necesitabas Yuuki?
—Nada en lo absoluto—Respondió tranquila, aún sujeta de la tela blanca alejándose paso a paso hacia los dormitorios y arrancándole un destello divertido a los irises rojizos de su "rescatado"— Con un gracias me conformo— y pese a lo seguro de sus palabras, un tenue rosa se posó sobre sus mejillas ante la cercanía con el moreno, después de todo, no le era indiferente.
—Gracias—agradeció mientras la seguía, con ella aún aferrándose a la manga de su uniforme blanco.
—De nada—Sonrió sin atreverse a mirarlo, había ciertas cosas que rondaban por su mente que la mantenían intrigada y avergonzada a la vez—Kaname…—Se atrevió a mirarlo de soslayo ante lo que iba a proponerle, quería ser de ayuda— ¿qué te parece si yo me hago cargo de organizar el día de feria?
El silencio se sembró entre ellos durante algunos segundos que a la joven se le hicieron eternos ¿había metido la pata con esa pregunta? Esperaba que no y el sonrojo aumentó ante la vergüenza de verse rechazada. Contrario a esto, él solo estaba meditando la propuesta hecha por la menor, estaría ocupado con el baile de invierno, no tanto como en realidad se hacía ver, pero vio en eso una oportunidad de que su hermana se integrara entre los que serían sus compañeros y posiblemente las caras que vería durante siglos.
Ya no más humanos efímeros.
—Está bien—Terminó por aceptar, había analizado los pros y contras de que ella se hiciera cargo y negó en silencio, el asumiría la responsabilidad ante cualquier inconveniente.
Nuevamente el silencio los acompañó durante sus pasos, esta vez uno cómodo, cada uno sumido en sus pensamientos, con las manos unidas aún cuando su consciencia ni siquiera les había advertido de aquel acto involuntario en que sus dedos se acariciaron y deslizaron, encastrando perfectamente.
Yuuki miró el perfil de su hermano desde su altura varios centímetros más abajo y sintió un pinchazo en su pecho al rememorar aquél casi beso. Como lo había deseado, pero en algún momento la duda y reticencia ante el tabú la hizo trastabillar, superponiendo la vacilación por sobre los sentimientos. Todavía no sabía si se arrepentía o no.
El vampiro más que consciente de la observación de la chica no hizo más que dejarla, él también con la escena fresca en el pensamiento, había sentido y visto su duda como si se la hubiera planteado en voz alta y quizá sería conveniente aclararlo, porque sospechaba que la vida y pensamiento de su hermana estaban aún ligados a la moral humana, poco práctica en una sociedad como la de ellos.
—No está mal—Dijo sin aclararse antes, sabiendo que ella lo miraría confundida y en silencio, dándole pie a proseguir con lo que quería—Estamos comprometidos Yuuki, hace mucho, desde el momento en que naciste sabíamos que así sería…
—Pero…
Se vio cortada por un negativo movimiento de cabeza, no había sonrisa, ni gesto amable, solo la presencia de quien busca hacer entender un tema relevante.
—Es normal que para conservar la pureza de la sangre, los hermanos se casen entre sí, es una forma de perpetuar un linaje…a diferencia de los humanos, nuestro genoma no sufre alteración alguna, nuestros padres eran hermanos—Observó.
Los labios rosados se abrieron ligeramente en aceptación a sus palabras, no estaba mal, pero ella lo sentía así, sus padres eran hermanos, joder que sí lo sabía, pero eso no le quitaba la molesta sensación de hacer algo mal, quizá esa molesta parte de sí misma que se aferraba aún a su esencia humana.
Asintió en silencio dándole a entender que entendía y aceptaba sus palabras, conservaba dudas éticas al respecto, pero no podía permitirse transmitirlas a la persona que se había parado frente suyo.
Las caricias que recibiría por parte de esas manos blancuzcas y tersas disolvieron su inseguridad al tema por lo que duraron, se movieron suavemente por sus mejillas, acomodando tras sus orejas los mechones que insistían en taparle la cara y ni tiempo tuvo de sonrojarse o decir algo.
Se dijo que solo era un beso, un beso no era nada…nada. Eso quiso pensar cuando el pelinegro se inclinó sobre ella y le dejó un sentimiento de vacío al no obtener aquel deseado contacto sobre sus labios sino que su frente se vio beneficiada, aún así cerró sus ojos y se permitió disfrutar de su contacto. Quería a ese hombre de una forma que ni ella misma entendía.
Luego de aquel pequeño momento de intimidad se vieron forzados a separarse, ella a programar las actividades con aquel hombre excéntrico que se había llamado su padre durante diez años y él…bueno, él la miraría alejarse y desaparecer del camino antes de irse por el camino contrario.
.
.
.
Sinceramente creo que yo no tengo perdón, dije que iba a reformar este fic que me parecía terrible (me lo sigue pareciendo) con actualizaciones de cada una semana y lo dejé abandonado por meses, pero quién me iba a decir que la facultad me iba a absorber de tal forma.
Les ofrezco mis más sinceras disculpas y si bien no espero grandes halagos por este capítulo pero sí me gustaría que me dieran una opinión, si va mejorando un poco o no, la verdad es que voy a serles sincera, lo encuentro infantil y algo soso al fic, el hecho de que lo esté reformando es quizá porque le tengo aprecio por ser el primero que publiqué acá en fanfiction, pero bueno, hago lo que puedo.
Muchas gracias a los que leen y dejan sus favs y follows, espero que a medida que se den las reformas el fic vaya progresando.
Besos!
Flor!
.
