Insistencia
No había pasado mucho rato, ya era recreo y los guerreros se habían ido a la cafetería a comer. Las insistentes miradas de Aelita a Odd simplemente incomodaban al italiano, quien sabía que se refería a lo ocurrido en la noche.
—¿Alguna idea para esta tarde?—Preguntó Jeremy—Xana parece estar tranquilo, así que tenemos días de relajación… de momento—
—Tenía pensado ayudar a Odd con los exámenes—Respondió Aelita rápidamente—
—¿Por qué Xana no ataca en momentos como este?—Se lamentó el italiano soltando una carcajada de Aelita y Jeremy—
—¿Y vosotros?—Preguntó Jeremy a Yumi y Ulrich, quienes parecían un poco distantes—
—Morirme de aburrimiento—Replicó el alemán—
—Igual, pero quizás vaya con William—Respondió Yumi, dando un golpe bajo a Ulrich, quién pareció enfadarse bastante—
—¿Qué os pasa ahora?—Preguntó Aelita al notar los casi ilimitados celos de Ulrich—
—Nada, solo he dormido poco—Respondió, y no era del todo mentira, pero esa no era la razón. Yumi parecía pensarlo—
—¿Te apetece dar una vuelta después de clases?—Sugirió Yumi, quizás eso calmara los celos de Ulrich—
—… Si insistes—Respondió este, intentando no sonar interesado—
Luego de un largo rato, volvieron a clases.
Odd estaba sentado con Aelita. El profesor había dejado un trabajo mientras este calificaba algunos exámenes; Odd se aburría, se los había copiado todos a Aelita y no tendría nada que haces por un largo rato, se fijó en su compañera; dulce como la miel, inocente hasta cierto punto, y algo infantil, bastante bonita a su juicio, y comparada con Sam… Mejor no compararlas. Odd tenía mucha suerte de salir con dos chicas como era Samanta y Aelita.
—Concéntrate—Le reprendió Aelita, a sabiendas de que Odd podía responderle—
—¿Después de lo de ayer?—Preguntó Odd con una sonrisa juguetona—Imposible—
—A la próxima gritaré—Dijo, aunque eso no era lo que realmente pensaba—
Tocó la campana que indicaba el fin de las clases, ahora tocaba estudiar: Se fueron a la habitación de Odd, era más tranquilo que el pasillo de las chicas.
—Primero los deberes, quizás te ayuden un poco—Sacó sus cuadernos y los abrió, Odd simplemente se limitó a obedecer—Bien, es matemáticas, así que presta atención—Odd simplemente se aburría simplemente de pensar en que la tortura podía ser peor—
Pasaron cerca de hora y medio con los deberes y repasando lo visto en clases, que el tiempo se fue volando.
—¡Suficiente para mi!—Rindiéndose, Odd se lanzó de lleno en su cama—
—Venga ya, no fue tan malo—Respondió la pelirrosa—Si hubiese sido Jeremy estarías más perdido que de por sí ya lo estás—Era verdad, Jeremy podría haberle soltado un rollazo casi inentendible para un ser humano promedio. Aelita recogió sus cosas y agarró su mochila con intención de irse—Lo mejor es que vaya a ver a Jeremy antes de que se ponga igual de celoso que Ulrich por Yumi—Dijo soltando una carcajada en Odd, quién todo ese rollo de salir a escondidas le parecía gracioso; se agachó para darle un beso, pero este se prolongó: un beso suave, provocativo y bastante cálido hizo que se levantara y se sentara en su cama mientras ella, de pie, y sosteniendo con ambas manos las barbilla de su novio seguía el ritmo de sus labios. Hubo un momento en el que rompieron el beso, se miraron a los ojos, jadeantes, y se unieron en un cálido y apasionante beso en un compás perfecto—...Tengo que… irme—Cada vez le gustaba más, y cada vez era más arriesgado—
Salió de la habitación con prisa, ligeramente colorada y con una sonrisa cálida en sus labios Se acercó a la habitación de Jeremy, tocando la puerta.
—Adelante—Respondió una voz desde el interior. Aelita entró y cerró la puerta tras sí—Oh, Aelita, ¿Qué tal con Odd?—
—Lo mismo de siempre, le da pereza estudiar—Respondió, sentándose en la cama—
—Es lo que tiene—DIjo, tecleando y sin mirar a Aelita—
—¿Que haces?—Preguntó al ver el monitor—
—Mejorando el súper escáner, Xana anda muy tranquilo últimamente—Aelita soltó un suspiro pesado—¿Que pasa?—
—Nada, que aún tengo deberes que hacer—Respondió, negando con la cabeza—Adiós—Sin mediar palabras, salió de la habitación con dirección a la suya—Que aburrido—Pensó, de verdad que el tiempo con Odd se disfrutaba más. Entró a su habitación y cerró la puerta.. Se lanzó bocarriba en la cama. Se puso a pensar.
*Flashback*
Habían terminado las clases, pero se encontraba sola con Odd: Jeremy estaba en la fábrica, Ulrich y Yumi se habían marchado a algún lugar, y eso limitaba su compañía.
—¿Quieres hacer algo?—Preguntó Odd al ver a Aelita—Parece que el resto se ha marchado—
—¿Que tienes en mente?—
—No mucho la verdad—Aelita rió—
—Ven, vamos a mi habitación, así de paso hacemos deberes—Ambos se encaminaron a su destino—
—¿Que tal lo llevas con Jeremy?—Preguntó, intentando sacar un tema de conversación—
—Bueno…a veces se torna muy aburrido, pero no me quejo—Respondió, era una pregunta muy rara—
—Ya veo—No tenía intenciones solo quería hablar. Llegaron a la habitación y se encerraron en ella, debían hacer deberes—
—¿Traes todos tus libros?—Odd asintió—Vale, pues vamos—Comenzaron a estudiar juntos. Estaban sentados en la cama de Aelita, uno enfrente del otro a cada lado de la cama—
—Me aburro—Dijo, dándose la vuelta y acostando su cabeza sobre el regazo de Odd—
—¿Así estudias?—Preguntó este, malicioso. Aelita se sonrojó y se levantó—
—Perdón—
—No importa, era broma—
A Partir de ese día, comenzaron a quedar en su habitación, y las cosas se fueron dando.
*Fin Flashback*
Ya habían pasado dos meses desde ese día, como pasa el tiempo.
Agarró la consola de Odd y comenzó a jugar, realmente se entretenía, era bastante bueno, quizás él tuviera más juegos. Pasaron un par de horas hasta que vio que ya era hora de cenar.
Cuando volvía de ello, se encontró con Odd entrando a su habitación. ¿Aún buscaba la consola?
—¿Que haces aquí?—Preguntó, entrando y cerrando la puerta tras sí—
—Eh… buscando la… consola—Respondió al verse atrapado—¿Me la devuelves?, la vida es aburrida sin ella—
—Pues te aguantas—Dijo, sabía donde estaba, pero no iba a decírselo, aunque...—¿Queres jugar un rato conmigo?—
—¿Con la consola, dices?—Aelita asintió, dándose cuenta de lo mal que había sonado—
—Venga—Sacó la consola, y obligó a Odd a acostarse en la cama, para ella sentarse sobre su regazo, Comenzaron a jugar, Odd tenía experiencia, pero en puntaje Aelita lograba ganarle—¡Argh!—Gimió—Perdí—
—Ahora observa al maestro—Agarró la consola y comenzó otra vez. Aelita se recostó sobre Odd, en esa posición se sentía muy cómoda, pero sabía lo que podía pasar, así que al entrar se aseguró de poner el pestillo a la puerta, para evitar sorpresas. Observaba como jugaba, rápido y sin equivocarse. Se sentía tan cómoda que se durmió sin darse cuenta—A este paso terminaré por pasarme el juego—Dijo al cabo de un rato, pero no recibió respuesta—¿Aelita?—Gimió, estaba dormida. Perfecto, podía irse con la consola, quizás se enfadara cuando se diera cuenta, pero no podía ser peor…—Joder—No podía levantarse sin antes despertarla...—Aprovecha el bug—Pensó, y deslizó su mano sobre Aelita hasta llegar a sus pechos, pequeños no demasiado desarrollados, siguió con otra mano sobre el cálido cuerpo de su novia hasta llegar al final de su falda, subiéndola con sumo cuidado hasta poder ver con claridad donde estaba, y deslizó sus dedos sobre las bragas, comenzando a estimular ese órgano en forma de botón, a los pocos segundos de hacerlo notó como Aelita se retorcía y soltaba ligeros gemidos. Intentó retirar su mano para moverse fuera de la cama, pero Aelita no lo dejó, y lo sostuvo para que continuara—Así que estabas despierta...—
—Me despertaste tú, idiota—Susurró con pesadez—Sigue, no pares—Odd asintió y continuó con lo que hacía, mientras Aelita comenzaba a jugar con la consola. No lograba concentrarse, era demasiado bueno. Sintió un bulto en la parte baja de su espalda, y tuvo una idea. Se dio la vuelta mirando a su compañero, sentada sobre la entrepierna de este—
—¿Que pretendes?—Aelita desabrochó el pantalón de su novio y lo bajó hasta dejar libre su ropa interior, igual que ella, quién se quitó sus bragas con un hábil movimiento—Oye...—Sintió las manos de Aelita sobre su miembro mientras le bajaba los boxers. Estaba preso, ella se movía de adelante a atrás contra su pene, estimulando a ambos, mientras la consola había pasado a un segundo plano—
—¿Quieres… meterlo?—Preguntó, sonrojada, sería su primera vez, pero al demonio con eso. Odd tuvo que pararse a procesar esa pregunta—
—…¿Sí?—Respondió, inseguro—
—¿Traes protección—Negó con la cabeza—Supongo… que bastará con que… no acabes dentro—Odd asintió. Aelita se alzó, cogiendo con sus manos el miembro que tenía debajo suyo y lo puso en la entrada de su sexo, dejándose caer lentamente, hubo un momento en el que tuvo que detenerse. El dolor era intenso—
—¿Paramos?—
—Nó, sería tonto hacerlo ahora mismo—Respondió, dejandose caer de golpe. Soltando un gemido, pero de dolor, clavando sus uñas sobre el pecho de Odd, pues se apoyaba en él. Alzó su cadera y la bajó, dando ese continuo movimiento que sentía placentero a la vez que doloroso, mientras, Odd sentía una gran presión sobre su miembro, y no le molestaba, pero si se sentía incómodo. Rápidamente Aelita siguió aumentando al ritmo hasta que Odd la tumbó sobre la cama, cambiando de posiciones. Siguió con su movimiento de caderas que hacía gemir a su compañera, pero se sentía demasiado bien, no podía contenerse—Espera...—Susurró, pero no fue escuchada, Odd simplemente estaba en trance, se sentía demasiado bien, pero sentir el miembro de este tocando su cérvix era algo que comenzaba a volverla loca, y quería contenerse, pero era imposible—Si sigues así...—Sintió como aumentaba agresivamente el ritmo de las acometidas hasta que sintió como la última de todas tocó muy profundo a la vez que sentía un líquido caliente corriendo por su interior—Lo primero que te digo… lo primero que haces—Respondió al darse cuenta de lo que había pasado. En el proceso se había corrido ya una vez, y el ritmo de Odd había hecho que casi se corriera una segunda vez—Tienes suerte que hoy no sea peligroso—
—No tienes idea… de como se siente—Dijo, jadeando, aún con el miembro en el interior de Aelita—¿Lo repetimos?—Aelita asintió, y volvieron a las posiciones iniciales, Aelita estimulaba el pene de Odd con la mano, lo estudiaba, lo tocaba. Era caliente—¿Te gusta?—Realmente no se le ocurría que decir—
—Es… caliente, y duro—
—Si lo sigues tocando de esa manera podrás atravesar paredes con él—Respondió, riendose a la vez, Aelita lo volvió a introducir dentro de sí—Se amable—Siguió con las acometidas fuertes muy rápidamente. Siguió con ellas, arañaba el cuerpo de Odd con ese movimiento, le encantaba, el dolor se había ido completamente—Espera...—Aelita supo lo que pasaba, pero no podía resistirse más, se corrió antes de que lo hiciera el otro, pero este no quiso quedarse así, y siguió con las acometidas hasta correrse otra vez dentro—
—Mejor paremos—Dijo, entre pesados suspiros—No puedo más—Se recostó sobre el pecho de Odd—Tendremos que repetir esto otro día—Agarró un par de pañuelos de papel de su mesita de noche y se limpió—Vete a tu habitación, y tira esto de paso—Le entregó los pañuelos manchados de una mezcla de fluidos, sangre y semen—Aún tengo la consola—La encendió otra vez—
—Buenas noches—Dijo, estirándose y saliendo de la habitación—
*¿Continuará?*
Gracias por leer.
No se si lo continuaré, pero seguramente sí.
Gracias por los comentarios.
Hasta otra.
