Disclaimer: Los personajes de Free! no me pertenecen (Lastimosamente), solo me divierto con ellos y no lucro con esto.

Todos aquellos personajes que no conoscan son de mi autoria:)


Capítulo 2

Primer mes parte 2

—Es un apodo patético, Sora, debería llamarte "caballita" o "mi pececita de agua dulce"—dijo Gou—es como si Seijuurou me llamara… bueno, de ninguna manera rara ya que él no tiene ninguna obsesión con nada excepto conmigo—Hana empezó a moverse un poco al escuchar a su madre hablar.

—Tan linda, me dan ganas de comerle los cachetes—decía Maddie mientras Gou mecía un poco a su hija.

En ese momento se escucharon unos golpecitos en la puerta.

—Buenas tardes, vengo por la bebé—todas pudieron caritas tristes al escuchar que se llevarían a Hana—no me miren así—dijo Yui con pena—la bebé se la pasa la mayor parte del tiempo dormida.

—Sí pero es lindo verla dormir—dijo Anna.

—Ok, puedes llevártela—dijo Gou rindiéndose a la insistencia de la enfermera.

—Mañana estará bañada y lista para que todos la vean y pasado mañana se pueden ir—dijo Yui sosteniendo a la bebé—después de eso no tendrá que preocuparse por venir aquí, salvo y tenga alguna consulta con su pediatra.

— ¡Pa-pa-pa-pasado mañana! Pensé que me iría mañana—dijo Gou. Sus amigas tampoco entendían muy bien.

—No, mejor dicho, como fue una cesárea usted tiene que quedarse un día más y luego se puede llevar a su hija a casa, protocolo del hospital—dijo Yui meciendo a Hana.

— ¿Cada cuanto tengo que venir para las consultas de Hana? —preguntó Gou.

—Una vez al mes es suficiente, es solo para ver cómo ha crecido la bebé. Nos veremos mañana—dijo Yui despidiéndose de todas.

—No pongas esa cara Gou, tienes que descansar mucho—dijo Maddie—necesito hacer una llamada, ahora vuelvo.

—Yo voy a comprar algunas cosas—dijo Sora— ¿Quieren algo mientras estoy afuera? —dijo Sora sacando su monedero azul de su cartera.

—Un café con leche grande, por favor—dijo Maddie antes de salir de la habitación.

—Unas galletas y un café con leche también, por favor—dijo Anna mientras buscaba el dinero.

—Yo quiero a mi bebé—dijo Gou haciendo un puchero muy tierno a Sora. La chica solo soltó una risita al escuchar la petición de Gou.

—Yo lo pago, tranquila, pensé que querías algo más fácil de pedir, Gou—dijo Sora con una sonrisa—vuelvo en unos minutos.

Sora, ¿por dónde se puede empezar?, Haru la conoció en Tokio, su familia originalmente es de Okinawa, tiene un hermano y una hermana, uno menor llamado Sota y una mayor llamada Soka. Sora llegó a Tokio un año antes que Haru y ambos estudiaban en la misma universidad pero carreras distintas. Ella trabajó un año para pagarse sus estudios y fue en ese primer año en la universidad donde conoció a Haru, aún no era conocido como un nadador de fama nacional.

La peli castaña se había graduado en negocios internacionales y en idiomas, sabía hablar ingles y chino a la perfeción. Fue un amor muy raro el que se formó entre ellos ya que Haru no demostraba amor a nada más que a la caballa y al agua. Cuando llegó a la boda de Gou, sorprendió a más de uno al llegar agarrados de la mano.

Sora era una chica muy elegante, de buena familia, de buenos valores y sentimientos honesto hacia el nadador y a pesar de que ella no estaba muy interesada en los deportes siempre apoya a Haru cuando tiene una competencia. A Gou le agradó desde el primer momento y se convirtieron en buenas amigas, lo malo era que ella y Haru vivían en Tokio al igual que Makoto y Anna.

—Haru encontró a una persona muy buena, ¿verdad, Anna? —dijo Gou mirando a su amiga.

—Sí, no hay nadie mejor que ella para él, y se entienden muy bien—Anna sacó su al sentirlo vibrar dentro de su bolso—al parecer los chicos llegaran en media hora… Gou…

— ¿Qué? —Gou vio la cara de asco que puso Anna— ¿Qué te ocurre? ¿Por qué me miras así?

—Tienes leche saliéndose de tus pechos.

—Ah… ¡Por Dios! —Gou vio como se marcaban en su bata unas manchas que salían de sus pezones—y lo peor es que no los puedo tocar.

— ¿Por qué? ¿El doctor te dijo algo? —preguntó Anna mientras le pasaba un trapo para que se limpiara un poco porque le estaba escurriendo por todo el torso, no era mucho pero lo suficiente como para llegarle al ombligo.

—No, porque me duelen—dijo Gou buscando la manera de limpiarse sin tocarse mucho—se chorreo mucho.

—No te preocupes que para eso están las amigas aquí—Anna se acercó y le levantó un poco la bata para limpiarle en la parte baja ya que Gou no se podia doblar mucho.

—Me haces cosquillas—decía Gou riéndose—ahí no, me hace mucha cosquilla.

—Ahí es donde tienes más—decía Anna tratando de limpiarla—no te muevas tanto.

— ¿Qué sucede aquí? —Gou y Anna se voltearon y vieron a Sora viendo la escena desde la puerta de la habitación— ¿Qué rayos estaban haciendo?

—Nada… —dijeron ambas al mismo tiempo.

—Ok… aquí tienes lo que pediste, Anna—Sora le entregó el café y las galletas a la chica.

—Bueno, Rin llegó primero—dijo Maddie entrando a la habitación—me tengo que ir—Gou le puso un puchero iguales a los que hacia Hana cuando estuvo a punto de llorar—no me hagas así que no me convences.

—Rayos… —dijo Gou por lo bajo—nos veremos mañana entonces, o cuando llegue a la casa, en estos momentos debo verme del asco.

—Sí, nos vemos chicas, pórtense bien y no dejen a Gou sola, no quiero imaginar las cosas que hará si se levanta de esa cama—Maddie se acercó y le dio un abrazo a cada una—Adiós—se despidió con una sonrisa la cual se perdió de vista al cerrar la puerta.

—Escúpelo, Gou—dijo Anna.

— ¿De qué hablas? —dijo Gou con nerviosismo—déjense de locuras, creo que el aire del hospital ya les afecto un poco.

—No, se nota que quieres decirnos algo, ahora que Maddie se fue nos puedes contar—Sora la miró a los ojos. Esos ojos tenían un poder de convencimiento increíble, ahora Gou entendía como hacia Sora para tener a Haru así.

—Ok, ok, Rin entró más temprano a la habitación y me dijo que piensa pedirle matrimonio a Maddie despues de las olimpiadas—soltó de golpe Gou dejando a las otras dos con la quijada en el suelo.

— ¿Enserio? Oh por Dios—dijo Sora—eso es una noticia increíble.

—Hacen una pareja muy tierna, ya era hora que Rin se pusiera serio con ella—dijo Anna dándole un sorbo a su café.

—No vayan a decir nada, ni siquiera a los chicos—pidió Gou. En ese momento se escucharon unos golpes n la puerta— ¿Quién podrá ser?

—No sé, adelante—dijo Anna con fuerza para que la persona escuchara—Hola, papá—Seijuurou entró a la habitación con paso firme.

—Hola locas, sus novios están afuera esperándolas—dijo Seijuurou apuntando a la puerta—muévete Anna, Makoto no puede esperarte toda la vida.

—No me apures—dijo Anna siguiéndole el juego a Seijuurou—nos vemos mañana—se acercó y le dio un pequeño abrazo a Gou.

—Yo también me voy, si no me apuro Haru terminara cocinando caballa para cenar otra vez—se acercó a Gou y le dio un abrazo suave.

—Adiós, "caballita" —Anna y Gou se burlaron del apodo nuevamente.

—Adiós, "trasero lindo" —dijo Sora antes de cerrar la puerta rápidamente junto a Anna.

— ¡¿Les dijiste de tu apodo?! —dijo Seijuurou con indignación—¿Cómo pudiste hacerme eso?

—Lo siento—dijo Gou batiéndole las pestañas a su esposo, sabía que Seijuurou no se resistía a eso y a casi nada de lo que ella hiciera para con él de manera tierna—ven y duerme conmigo.

—No puedo, yo tengo mi cama aquí—dijo Seijuurou apuntando a la cama que estaba a un lado de la cama de Gou.

—Por favor, solo un ratito, hasta que me quede dormida—Gou puso su mejor carita de gato bajo la lluvia— ¿Sí?

—Ok, solo hasta que te quedes dormida—se quitó los zapatos y la camisa y se colocó la pijama—déjame un pequeño espacio—Gou se movió un poco y su esposo se acomodó perfectamente a un lado de ella. Le paso un brazo alrededor y la atrajo hacia él con delicadeza.

—Buenas noches amor—dijo Gou.

—Buenas noches—le dio un beso en la parte de arriba de su cabeza y se quedó mirándola hasta que cayó en brazos de Morfeo. Podía estar así junto a ella por horas, verla dormir y para él sería el placer más grande del mundo.

Anna y Makoto

—Hola amor—Anna se acercó y le dio un beso en los labios a su novio— ¿Cómo te fue? ¿Terminaste todo?

—Bien, ya está todo listo y no tenemos que entregar ni un papel más, por fin nos dejaran en paz hasta un mes antes de las olimpiadas—Makoto volvió a prender el carro para ir a casa de sus padres. Mientras estaban en Iwatobi se quedaban en casa de los padres de Makoto.

—Amor…

— ¿Si? No me gusta cuando usas ese tonito, ¿Qué quieres?—Makoto miró a su novio por el rabillo del ojo, la conocía muy bien como para saber que quería pedirle algo.

— ¿Podemos pasar por ahí? —dijo Anna tomándole la mano a Makoto—por favor. Solo cinco minutos.

—Es que es muy tarde…

—Por favor—había aprendido algo de Gou luego de conocerla todos esos años, había aprendido a dominar el milenario arte de la carita tierna—solo un momento.

—Ok, ok, pero solo un momento—Makoto vio como Anna sonreí hasta más no poder, le gustaba verla feliz y si yendo a esas horas de la noche la hacia feliz entonces no podia negarle esa felicidad a Anna.

Makoto dio vuelta en U y manejó poco más de 10 minutos hasta una casa que, al parecer, aún estaba en construcción. Era la casa que habían adquirido para por fin mudarse a Iwatobi. Les gustaba Tokio pero era una ciudad muy ruidosa y había demasiada gente, preferían la calma y tranquilidad que les brindaba Iwatobi. Quedaba cerca de la casa de Gou, como a tres cuadras.

—Solo 5 minutos—dijo Makoto quitándose el cinturón de seguridad después de estacionarse a un lado de la calle.

—No puedo esperar, ya quiero vivir en ella y decorarla, y sembrar flores y…

—Y que pronto seamos una familia—Anna volteó a ver a Makoto con una sonrisa—en algún momento hay que hacerlo, yo no me imagino el resto de mi vida con alguien más. Si quieres cuando nos mudemos podemos adoptar un perrito.

—Yo tampoco me imagino mi vida con alguien más—Anna se abrazó con fuerza a Makoto—Me parece una linda idea lo de adoptar un perrito pero… sabes, las chicas y yo estabas hablando, sobre Hana y consejos que nos dio Gou sobre relaciones adultas.

—Ahora me estas asustando. Gou estará casada y con una hija pero aún así me da miedo que te aconseje sobre temas como esos—dijo Makoto haciendo reír a Anna— ¿Qué te dijo?

—No es nada, es solo que… no sé, si tú quieres… aunque si no quieres no tienes que hacerlo, no es una obligación, aunque sería lindo y… bueno, como tu dices, en algún momento va a pasar—Makoto rió al escuchar a Anna balbucear incoherencias—no te rías, estoy hablando muy enserio. Creo que sería un gran paso en nuestras vidas.

—Ok, ¿Qué es eso que dices que no quiero hacer?

—Quiero tener un bebé contigo, en su debido tiempo claro está—dijo Anna de golpe. Makoto se quedó en blanco, ¿había escuchado bien? — ¿Makoto? ¿Estás bien? —Anna le pasaba la mano por al frente una y otra vez pero no había reacción alguna—sé que puede ser muy apresurado pero si no quieres hacerlo… —Makoto levantó un dedo para que Anna hiciera silencio.

—… me estás diciendo que… quieres que tengamos un bebé—Anna asintió— ¿Cómo rayos piensas que no querría hacer eso contigo? ¿Aún no vez todo lo que te amo, aún no entiendes que quiero una vida junto a ti? Yo por ti haría cualquier cosa, sería hasta capaz de ir a buscar una perla en el océano por tí.

—Makoto…

—Sé que este no es el lugar ni el momento que estaba planeando, pensé que sería más romántico y con velas y otras cosas cursis—Makoto empezó a hurgar uno de los bolsillos de su pantalón—pero… creo que la propuesta que me acabas de hacer va bien con esto—sacó una cajita de terciopelo de color azul zafiro de su bolsillo—el haberte conocido fue uno de los accidentes más grandes y maravillosos que me han pasado y no lo cambiaría por nada del mundo—Makoto se arrodillo frente a Anna.

—… —Anna colocó sus manos en sus labios y empezó a derramar unas pocas lágrimas—yo… tampoco… lo cambiaría por nada del mundo.

—Aquí con las estrellas y el mar como testigo, y esta casa…—dijo señalando su futuro hogar—como símbolo de un compromiso contigo, y con este anillo—Makoto abrió la cajita dejando ver un anillo de diamantes con pequeños zafiros alrededor—te hago la promesa de siempre estar contigo, todos los días de mi vida por el resto de nuestros días, Anna…

— ¿Sí? —Anna lloraba de felicidad al ver al hombre que amaba cumplir uno de los más grandes sueños que puede tener una mujer.

— ¿Me harías el gran y magnifico honor de ser mi esposa? —Makoto soltó la pregunta que toda mujer espera oír alguna vez. Anna asintió con emoción, las palabras no salian de sus labios, lo intentaba pero le era imposible.

— ¡Sí... sí, sí y mil veces sí! —Anna se tiró sobre Makoto y lo besó como si no hubiera mañana—te amo, te amo, te amo con toda mi alma.

—Y tú no sabes cuánto te amo yo entonces.

Y este fue el comienzo de otra historia de amor, otra que se contará y que traerá muchos recuerdos y momentos felices. Como dijo Makoto, el mar y las estrellas eran los testigos del nacimiento de una nueva historia.

Dos días despues. 5 de Abril.

—Por fin me podre ir de aquí—decía Gou mientras se encontraba sentada en su silla de ruedas—ya quiero llegar a casa con Hana. Quiero dormir en mi cama y usar mi baño.

—Yo también, ya me duele la espalda de dormir en ese maldito mueble—dijo Seijuurou detrás de su esposa. En ese momento se escuchan unos golpes suaves en la puerta—Adelante—en eso entró Yui con la pequeña Hana en brazos.

—Hola mi pequeño remolino de agua—dijo Seijuurou cargando a su hija la cual se la pasaba la mayoría del tiempo dormida. Era algo muy normal en los bebés recien nacidos y hasta que cumpliera el primer mes iba a ser asi.

—No sabes inventar apodos buenos, amor—dijo Gou estirando sus brazos para que le pasara a su hija—es hora, muchas gracias Yui, por cuidar de Hana y gracias por ayudarme a mi también.

—No hay de que, en realidad, para mí fue un placer conocer a una pareja como ustedes dos—dijo Yui a ambos con una sonrisa—nos veremos algún día.

—Te llamare si necesito ayuda con esta criaturita—dijo Gou—no vas a poder escapar de nosotros tan fácilmente.

—Y con mucho gusto la ayudare en lo que necesite, te voy a extrañar mucho pequeña revoltosa—dijo la amable enfermera a la bebé que estaba envuelta en sabanas rosadas, Hana dormía tranquilamente sin moverse, llevaba más de diez minutos sin tumbarse el gorrito, ¡era un nuevo record!. Yui dio media vuelta y se dirigió a la puerta para que Seijuurou pudiera sacar a Gou y a su hija del cuarto—Pase usted.

Seijuurou asintió y con el bolso de Gou y de Hana sobre sus hombros comenzó a empujar la silla de ruedas hasta la salida de ese frío lugar. Al llegar al estacionamiento vieron que Rin iba llegando con Maddie.

—Déjame ayudarte, Gou—dijo Maddie ayudando a pararse a su cuñada—muy bien—abrió la puerta del carro y ayudo a Gou a sentarse con cuidado.

—Rin, ayúdame con los bolsos—dijo Seijuurou.

—Abre la maleta del carro—dijo Rin sosteniendo los bolsos de su hermana y de su pequeña sobrina.

Los cuatro se organizaron para irse juntos desde el hospital a la casa de los Mikoshiba. En menos de cinco minutos ya se estaban dirigiendo a casa y Rin los seguía desde atrás. Seijuurou iba a una velocidad estándar pero más lento de lo normal.

— ¿Por qué vas a ritmo de caracol? ¿Aún no entiendes que quiero llegar a casa con mi hija y contigo? Ve un poco más rápido—dijo Gou desde el asiento de atrás con su hija en brazos que seguía dormida sin moverse.

— ¿Estás loca mujer? No quiero ponerte en peligro, aquí la gente maneja como locos y eso incluye a tu hermano—Seijuurou miró por el retrovisor como Rin iba muy pegado a su carro— ¿Acaso pretende chocarme?

Gou soltó un suspiro, hay veces que su esposo la desesperaba.

Por otro lado Rin iba casi sacando humo de la nariz. Le molestaba que Seijuurou manejara tan lento.

— ¿Por qué va tan lento? —Rin aceleró un poco y se pegó a ver si con eso avanzaba más—Maddie, si algún día llegamos a la casa, cuando lleguemos me agarras porque lo voy a matar.

—No vasa matar a nadie y a dejar a tu sobrina sin padre—dijo Maddie riendo al ver la expresión de Rin—tienes que entenderlo. Gou acaba de salir del hospital y lleva a su bebé adentro, es obvio que la va a querer proteger.

—Ok, respirare—Maddie asintió y le tomó la mano en señal de apoyo.

Luego de unos veinte minutos de camino, el hospital quedaba a diez de su casa, llegaron a su acogedora casa. Detrás de ellos se estaciono Rin. Por fin estaban en casa, parecieron muchas semanas fuera de su hogar.

—Hemos llegado a casa, mi niña—decía Gou a su hija. Seijuurou se acercó y le abrió la puerta y Maddie la ayudó a salir.

—Muy bien, el cuarto está listo—dijo Seijuurou mientras Rin sacaba los bolsos de la parte de atrás del carro—las chicas vinieron y acomodaron todo.

—Qué bien se siente llegar a casa—dijo Gou—quiero dormir un poco en mi camita.

—Vamos amiga—dijo Maddie caminado a un lado de ella.

Los cuatro caminaron hasta la puerta donde Seijuurou introdujo la llave. La casa estaba un poco a oscuras, y eran la diez de la mañana. Al parecer las cortinas de la sala y la cocina estaban cerradas.

— ¿Cerraste las…?

— ¡BIENVENIDAS! —de repente se prendieron las luces y todos sus amigos salieron de los escondites.

— ¡¿Pero qué?! ¿Qué están haciendo todos aquí? —dijo Gou con emoción al ver a todos en su sala. Habían globos color rosa por todo el techo de la sala y había uno amarrado al piso con forma de eso de peluche color rosa que decía "It's a girl"—.No debieron molestarse.

—No digas eso—dijo Sora caminado hasta ella—lo hicimos por Hana, para darle sus regalos.

—Creo que ya le han dado suficientes regalos, la van a malcriar—dijo Gou entrando a la sala de su casa—y no se despertó después de este escándalo—Hana seguía en el mundo de los sueños en brazos de su madre.

—Mira, te trajimos esto—dijo Anna—para que la coloques aquí mientras estés en la sala—Gou vio un hermoso moisés de color rosa y borgoña—así no tendrás que irte y podrás vigilarla de cerca.

Gou se acercó a moisés y colocó a Hana de manera que la bebé pudiera estar cómoda. Todos se quedaron viendo a la bebé dormir con cara de tontos.

— ¿Por qué es tan linda? —preguntó Nagisa. Él era el que más cara de tonto tenía al ver a Hana.

—Porque es hija mía.

Se encontraban en su casa en esos momentos: Anna, Makoto, Haru, Sora, Rin, Maddie, Nagisa, Rei, Momo y la hermana de Seijuurou, Aki. Al parecer Sousuke tuvo que viajar a última hora a Tokio por algún asunto urgente.

—Gou, ven un momento a la cocina—dijo Anna llamándola—tengo que decirte algo.

— ¿Estas embarazada? —dijo Gou abriendo los ojos como platos al ver la sonrisa en la cara de Anna. Si era así entonces Hana tendría un primito o primita muy pronto.

—No… no, no se por qué siempre piensan en eso—dijo Anna—es algo mucho mejor, creo.

—Aja, pero, ¿Qué es? —dijo Gou. Estaba más calmada ya que Maddie y Sora estaban vigilando a la bebé en esos momentos—me llamas y… —en ese momento Anna levanta la mano y le muestra a Gou su anillo—… tú… no… ¿Cómo?... ¡oh por Dios!

— ¡Shhh! No digas nada—dijo Anna tapándole la boca a Gou—me lo propuso la noche que fui a visitarte, fuimos un momento a la casa que están construyendo…

— ¿Cuál casa? —dijo Gou—Anna Sophia Montero Rodríguez—Gou sonó graciosa al decir el nombre completo de Anna, ya que al ser un nombre latino los apellidos tenían muchas R's.

—Se me olvidó decirte eso ayer, es la que queda a tres cuadras de aquí—-Gou abrió los ojos sorprendida y le dio un abrazo a su amiga.

—Vamos a vivir muy cerca—dijo Gou con emoción—pero sigue contando, ¿Cómo fue?

—Fue… no sé qué decir, cuando se arrodilló pensé que volaría—dijo Anna mirando al suelo con una sonrisa recordando esa noche—no sé cómo explicarlo, fue el momento más feliz de mi vida, Gou, eso debiste sentir cuando Seijuurou te lo propuso.

—No exactamente—dijo Gou dejando a Anna sorprendida—luego te cuento. Sigue, sigue no me dejes así—Gou parecía niña pequeña escuchando un cuanto antes de dormir.

—Bueno, le dije que sí mil veces y bueno, esa noche decidimos ir a un hotel para celebrar y pasamos toda la noche…

— ¡Hasta ahí! ¡No sigas! —Anna rió al ver la reacción de Gou—su vida intima no es de mi incumbencia.

Las chicas volvieron a la sala con los demás a disfrutar un poco más de esa bienvenida que le habían preparado sus amigos a ella y a Hana. Seijuurou Estaba con los chicos hablando de temas de su interés, natación, y las chicas estaban de otro lado. Maddie y Sora tenían el moisés de Hana a un lado de ellas y Aki estaba con ellas charlando amenamente. Gou no podía sentirse mas feliz en esos momentos de tener a esas personas en su vida.

Ya para cuando se fueron todos solo quedaron Gou, Seijuurou y la bebé que aún seguía durmiendo.

—Me preocupa que no se haya despertado, debió comer hace una hora y me da mucha pena tener que despertarla—dijo Gou mirando a Hana que aún estaba cómoda en el moisés.

—No la despiertes y ya, déjala que duerma y cuando en verdad quiera comer ella llorará—dijo Seijuurou llevando los bolsos a su cuarto.

—Pero no quiero que llore, si ella llora yo lloro con ella—dijo agarrando a la niña con mucho cuidado.

—Déjame llevarla primero y luego te ayudo a subir las escaleras—Seijuurou le quitó a la niña y la llevo hasta su habitación. La colocó despacio en su cuna y activó el monitor de bebés. Al bajar se encontró a Gou apoyada en la pared—vamos, debes descansar un poco—se acercó y la cargó en la espalda hasta el cuarto de ellos.

—Eso fue divertido, hace tiempo que no lo hacías—dijo Gou sentándose con cuidado en la cama mientras se quitaba las pantuflas.

—Como desde hace 8 meses—dijo recordando que gracias a la barriga de Gou no lo habían ahecho más.

—Bueno, es hora de echar un sueñi… —antes de que Gou pudiera cerrar los ojos de repente se escuchó algo desde el monitor de bebés. Parecía un gatico bebé llorando, no era tan audible pero en definitiva era un llanto—… se despertó.

—Tiene que comer—dijo Seijuurou con una sonrisa.

—Ya voy hija, mamá ya tiene tu alimento preparado—Gou se levantó de la cama con flojera y camino al cuarto de su hija—hola revoltosa, ¿Ya tienes hambre? —la bebé lloraba un poco y movia sus manitos en busca de algo que la hiciera sentir segura—ven, mamá ya esta aquí.

Continuara


Hooooolis.

Aquí va el capi dooooos, díganme ¿qué opinan? ¿Les está gustando? ¿Quieren más?

Sé que esto va a estar fuera de lugar pero tengo que hacerlo y este fic que es un historia muy relacionada a la familia y al amor, me pareció buena idea hacer esto: Había momentos en que no pude actualizar nada, solo hasta hace poco pude. Hace casi un mes el esposo de mi tía falleció. Quiero dedicar este capi a él, a mi uncle Phil. Él fue un hombre increíble, amable, dulce, muy familiar, muy solidario y sobre todas sus virtudes lo más importante para mi fue el amor tan grande y sincero que le dio a mi tía en esto casi cinco años de matrimonio. Gracias tío, tu le diste a mi tía casi no solo casi cinco años de felicidad, pero todos los que estuvieron juntos y ella te quitó la soledad en la vivías todos los días. Jamás tendré las palabras para agradecer por lo mucho que la amaste. Ya me despedí de ti, aunque estábamos lejos jamás dejamos de pensar en ti ni un solo momento. Gracias por todo uncle Phil. We all love you to the moon and back.

Con esto mis niñas (y niños si es que hay por ahí) quiero decirles que no desperdicien ni un solo segundo de su vida, amen con locura, cometan errores (de los cuales pueden tener solución), disfruten de un momento no planeado (como en la playa o en un viaje) y sobre todo si ya tienen a alguien en sus vidas, ámenlo o ámenla y vivan cada segundo como si fuera el último, quiéranse y nunca dejen de decirles cuanto significan para ustedes.

Con esto me despido y espero verlas pronto con otro capi de esta loca historia. Las amadoro y siempre será así.

Althea de Leo.