Bueno aquí les dejo el segundo cap espero les guste.
Mi primer fic de Hey Arnold espero que sea de su agrado.
Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen.
Solo algunos que he inventado para ayudar en la trama.
Es ranking M porque tendrá lenguaje fuerte y más adelante lemón.
Géneros - Romance/Drama/Humor.
Blablablabla - lo que el personaje dice.
" Blablablabla " - pensamientos.
Blablablabla - recuerdos.
¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶¶ - cambio de escena.
CAPÍTULO - 2
Por fin habían llegado, estaba harta de estar sentada en ese avión, el viaje había sido largo y tedioso, bajó las escaleras despacio, la verdad era que quería subir de nuevo y regresar a Alemania o quizá ir a otro país, pero no podía, tenía que estar ahí, pero se iría pronto eso se lo juraba.
¿Estás bien hermanita? - Olga vio la aflicción en el rostro de su hermana.
Si Olga, es solo que... - suspiró - no te preocupes, puedo con esto.
Ok, ¿Quieres tomar un taxi o prefieres caminar? - sonrió para darle confianza, conocía a Helga y estaba a punto de explotar.
Caminemos Olga... La verdad quiero ver que tanto ha cambiado todo - tomó su bolso y salió del aeropuerto.
Como tú digas hermanita - tomó su bolso y las maletas "que bueno que tienen rodos"
Ya afuera del aeropuerto buscaron un taxi para enviar ambas maletas, Helga nunca llevaba más de una, ya que decía no necesitaba tantas cosas, Olga había seguido su ejemplo al ver que en cada país al que iban compraban lo que les hiciera falta. Mandaron las maletas a casa, Olga caminó detrás de su hermana, sabía que Helga necesitaba su espacio, lo había aprendido poco a poco.
Helga miraba todo y los recuerdos llegaban como un torrente, sus días de infancia en esa ciudad, las risas de sus amigos "ex amigos", ya llevaban bastante caminando, se detuvo frente a un edificio *Preparatoria de Hillwood* se leía al frente, Olga se acercó.
Vaya que bonito lugar - el edificio era blanco, tenia tres pisos y muchas ventanas.
Es pequeño - dijo la rubia - hasta la primaria de Francia es mas grande.
Tienes razón - Olga la miró - todas las escuelas en las que has estado son mucho mas grandes hermanita.
Sabes Olga había pensado en donar una cantidad de dinero a la ciudad de Hillwood para que remodelen sus escuelas - miró a su hermana sonriendo - ¿tú estás de acuerdo?
Oh Helga, eso sería maravilloso y no tienes que preguntarme, es tu dinero - Olga se acercó a ella - por cierto ¿no tienes calor? Acá es mas caliente que en Alemania.
Si, tienes razón - se quitó su gabardina - mucho mejor.
A ver damela yo la llevó hermanita - tomó la gabardina y la guardó en su bolso - ¿seguimos?
Nunca entenderé como te caben tantas cosas en el bolso - dijó comenzando a caminar - esa cosa parece mágica.
Jajajajaja, que cosas dices hermanita - siguió a la rubia mas joven, Olga había aprendido también a ya no abrazar a Helga fuera de casa y tampoco la llamaba hermanita bebé, al principio se sintió mal, pero luego entendió que su hermana era reservada y tímida.
Continuaron su camino pasando por la secundaria que era otro edificio pequeño a los ojos de Helga, el calor iba aumentando pero la rubia no se sentía tan desesperada aún "que bueno que escogí ropa fresca" , pasaron por una heladería y también al tocador.
Helga no notaba grandes cambios en su ciudad, que comparada a los lugares que había visitado se veía sencilla, Francia era glamorosa, Inglaterra era intelectual, Italia era demasiado calorosa para su gusto, Alemania era llena de vida aún cuando era fría. Iba tan concentrada que no se fijó que alguien venía justo a chocar con ella, escuchó el grito de su hermana pero fue demasiado tarde, espero el golpe en su trasero, pero nunca llegó, miró hacía arriba y se topó con unos ojos chocolates, se sonrojó alejándose un poco del chico, era alto un poco más que ella, moreno, cabello negro y risado, llevaba puestos unos tenis azules con franjas blancas, jeans negros, camisa roja y por último una chaqueta que podría ser de un equipo de fútbol o basketboll.
Gerald corría por la acera se le había hecho tarde para su salida con sus amigos, iba tan rápido que no se fijó que justo iba a chocar con una chica, escuchó un grito y antes de que ella callera de sentón la tomó de la cintura y la atrajo hacía él, cuándo miró esos ojos azules como el océano se perdió un momento en ellos, la chica se alejó sonrojada, la miró de pies a cabeza, su piel era blanca como la leche, su rostro mostraba unas mejillas rosadas al natural, labios carnosos, pintados con un suave brillo rosa, su cabello rubio desgrafilado, le daba un toque rebelde, unas mechas rosas y negras se entre veían en todo el cabello, iba vestida con un short gris, que le llegaba a medio muslo, este tenía unas cintas rojas a los lados de las caderas, una blusa de tirantes rosa con una calavera al frente, botines negros de tacón medio alto, era hermosa, muy hermosa.
¿Estás bien? - Olga llegó corriendo.
Si, estoy bien - miró al chico que la estaba viendo sonrojado - ¿Qué tanto me ves?
¿eh? Ah... Yo... Bueno - estaba mas que rojo por haber sido descubierto - lo siento... llevaba prisa y...
Ya... Esta bien melenudo, respira - Helga río al ver al chico tan nervioso - no quiero ser responsable de la muerte de tu cerebro.
Hola Gerald - saludó la rubia mayor - que casualidad encontrarte.
Ho... Hola Olga - saludó el chico aún nervioso.
¿Nos acompañas? vamos a casa - ella empezó a caminar ya que la otra rubia iba adelantándose - no quiero que me dejé atrás.
Claro - caminó al lado de Olga pero se detuvo de pronto - es... espe... espera Olga, no me que digas que...
Sí, ella es Helga - sonrió la rubia señalando a su hermana - ¿verdad que esta hermosa?
Sí... muy hermosa... no... yo... quiero decir... yo - Gerald estaba de nuevo sonrojado.
¡Te escuché Geraldo! - gritó la rubia que iba adelante - ya respira hombre.
Olga río al ver al muchacho nervioso y casi colapsándo, no le sorprendió la actitud de su hermana, Helga ya se había acostumbrado a causar este tipo de reacciones en los chicos, no por gusto sus mejores amigos eran chicos, uno francés y el otro italiano.
Olga... ella... ¿Lo sabe? - susurró Gerald.
No, aún no - miró a su hermana detenerse y apretar su muñeca izquierda provocando que unas gotas rojas cayeran al suelo - Gerald no digas ni preguntes nada, ¿de acuerdo?
El chico asintió algo asustado al ver la sangre que caía de la mano de la rubia, Olga se acercó y la abrazó por la espalda, la rubia apretó mas fuerte su muñeca.
Ya hermanita bebé - susurró Olga en su oído.
Se puso frente a su hermana, tomó la muñeca y la destapó con cuidado, la herida no se había abierto del todo, pero sangraba un poco, de su bolso saco una pequeña venda y la colocó sobre la herida cuando estuvo bien sujeta sacó otra pulsera de tela roja y la colocó encima de la venda.
Ya esta hermanita - le sonrió a la rubia que solo asintió - sigamos, ya casi llegamos.
La rubia dio una ultima mirada al lugar, era un pequeño edificio - *Escuela primaria 118 de Hillwood*, secó las lágrimas que luchaban por salir, los recuerdos llegaron a ella como una bomba, primero esos días en que todo era más o menos normal, luego las risas, las burlas, la humillación, suspiro pesadamente, emprendió de nuevo su camino, los otros dos chicos la seguían de cerca.
Olga, se que no tengo derecho pero ¿Qué le pasó a Helga? Su muñeca sangraba... eso lo causaron... - señaló el edificio.
Sí, Gerald - bajó la mirada - nunca saques ese tema, ella, aún no olvida del todo.
Esta bien - el chico miró a la rubia que caminaba al frente - oye ¿tienen hambre? Las invito a una soda o algo más.
Gracias Gerald, pero preguntale a ella - la chica río al ver al chico sonrojarse - es bueno que practiques.
Hey Helga - se acercó a ella que se detuvo y lo miro - yo me preguntaba si... bueno... te gustaría tomar una soda o comer algo ¿Que dices?
Ummm pues no comemos nada desde hace horas... además casi golpeo a la idiota del avión... - miró a su hermana que asintió - esta bien Geraldo.
Genial, ven vamos - tomó la mano de la rubia - ahora Slaunsen's es una cafetería.
¿En serio? - se dejó llevar por el chico - ¿Aún esta frente al parque?
Sí, ahí sigue - el chico la miró y luego bajó la vista a sus manos y la soltó - ehhh, yo lo siento.
Esta bien melenudo, ya no golpeo a todo el mundo - río un poco y se acercó a él susurrándole - gracias, por tratar de distraerme.
De nada - Gerald pasó de pálido a rojo por el acercamiento de la chica - me alegra verte mejor.
No lo arruines - caminó de nuevo dejándolo atrás.
Gerald la siguió sonriendo, mas atrás venía Olga divertida por la situación "tal vez si funcione esto, tal vez mi hermanita bebé si lo acepte" entraron a la cafetería y comieron algo ligero, ya que Helga dijó que seguro con eso bastaría y no quería cosas de más, algo que sorprendió a Gerald, antes a la Pataki no le habría importado eso "vaya que ha cambiado, pero sigue con su carácter y su humor algo bizarro" Helga lo molestaba con apodos y burlándose de su nerviosismo, pero es que ella era hermosa, no podía evitar sentirse intimidado.
Ya Geraldo, no es personal - decía la rubia riendo - tampoco muerdo... bueno no mucho.
Helga ya deja al pobre Gerald - su hermana reía al ver al chico rojo - pobrecito, ya ni hablar puede.
Lo siento - el chico avergonzado bajaba la mirada - aún no me acostumbro.
Calma melenudo, respira - Helga le dio unas palmaditas en la espalda - solo bromeo ¿si?... bueno en parte.
Gerald sonrió aliviado en parte, porque no quería que la chica lo matara cuando se enterara de todo y por otra parte le gustaba la nueva Helga "solo espero poder con todo esto y salir vivo"
Llegaron a su casa ya tarde, Helga se detuvo al frente de la casa que alguna vez compartió con sus padres, pero que hace años no pisaba, su hermana se dio cuenta de la sombra que cubría los ojos de la rubia, miró a Gerald pidiendo apoyo, el chico se acercó.
La pintamos el año pasado ¿Te gusta? Tu padre dijó que te gustaría - miraba la casa y luego a la rubia.
¿Pintamos? - lo miró de reojo.
Sí, yo ayude a tu padre - sonrió al recordar - mamá y papá también ayudaron.
Tu padre es socio de Bob ¿cierto? - aún sin mirarlo pregunto.
Si desde hace cuatro años - la miró un momento - él se ganó la lotería, y quiso invertir, tu padre le ofreció una buena oportunidad.
Me alegro por tu familia - le sonrió y miró al frente de nuevo - ahora eres rival de la princesa Lloyd.
Para nada - río por el apodo - te extrañe... eh... no... lo que quiero decir...
Yo, también Gerald... extrañe a Hillwood - lo miró y suspiró - aunque algunos habitantes, más bien los olvide.
Olga tocó la puerta y espero, su madre abrió y la abrazó, detrás venía su padre, que también la abrazó.
Helga miraba la escena algo pálida, no quería estar ahí, ver a sus padres le ocacionaba dolor, cuando ellos la vieron se acercaron despacio.
Pequeña... has crecido mucho - dijó su madre suavemente.
Es lógico Mirian - la miró seriamente - el tiempo pasa.
Si cierto... ha pasado bastante tiempo - algo dolida por la frialdad de la rubia.
Aja - rodó los ojos hacia su padre que no se acercaba.
Bob... - dijó sin sentimiento alguno.
Helga... - triste por la actitud de la chica.
Vaya, por fin sabes mi nombre ¿no Bob? - sonrió cruelmente - ¿Y estaré afuera hasta que sus cerebros funcionen? Moriré esperándolo - agregó acidamente.
Claro que no hermanita, ven - Olga la tomó de la mano y la llevó adentro.
Gerald ¿vas a entrar? - dijo Mirian notando al muchacho que estaba sorprendido por el cambio en la rubia.
No sé si sea conveniente... - el chico miró a Bob - ¿se lo dirán ya?
Si, entre mas pronto mejor - dijó el hombre entrando a la casa - ven, entra hijo.
Gerald entró sin muchas ganas, al pie de las escaleras estaban dos maletas, una gris y la otra negra con el frente fucsia donde estaba dibujada una calavera, sonrio, supo de inmediato que era la de Helga.
La chica rubia estaba parada junto a la ventana, Olga estaba en la cocina con su madre, se escuchaban algunos susurros, Bob sentado en un sillón, el silencio era incomodo, Gerald se sentía fuera de lugar.
Me vas a decir ya porque me hiciste regresar - la chica miró a su padre molesta - o piensas seguir con el absurdo circo.
No me hables así señorita - Bob la miró con el ceño fruncido - recuerda con quien estas hablando.
Oh si lo siento... con el gran Bob ¿no? - ironizó la chica - dime de una puta vez o me largó.
Helga! - dijó su madre que entraba con su hermana que la miraba preocupada - esa no es manera de hablarle a tu padre.
¡No estoy de humor!... pueden jugar a la familia feliz después ¿no crees Olga? - ignoró a su madre - ¡hablen ya!
Sí Helga, pero calmate por favor - Olga se acercó y tomó sus manos - tranquila ¿si?
Es que Olga me hacen volver... - bajó su mirada - al infierno que quería olvidar.
Lo sé, pero pronto terminará - miró a sus padres preocupada, luego miró al moreno que estaba sorprendido le sonrió amable - papá... mamá es hora, por favor no hagan enojar a Helga.
Estas comprometida con Gerald Martín Johanssen - dijó su padre sin detenerse - y antes de que digas nada, no se puede romper el compromiso.
Helga explotó en furia desmedida se acercó a su padre y lo miró desafiante, Mirian temblaba, Gerald no miraba a nadie y Olga preocupada se acercó a Helga pero esta la miro y ella se alejó.
¿Quien decidió eso? No se puede romper ¿Por que? - señaló a su padre con un dedo - ¡Tu! No me ordenas nada... para mi no eres nadie... ahora resulta que me voy a casar con... espera... dijiste...
Gerald Martín Johanssen - repitió su padre miró al chico - él esta de acuerdo, ¿verdad?
¿Tú? - lo miró despectivamente - eres un... con razón tanta amabilidad.
No, espera Helga... - él bajó su mirada - lo de antes, bueno, solo lo hice para ayudar.
Si claro, ayudemos a la idiota de Helga... no te creo... y tú - miró a su padre molesta - antes de decidir mi vida, podrías, aunque sea tratar... - bajó su mirada - pero que digo, solo te importa tu estúpida empresa...
Helga... - susurro su padre bajando la mirada - aunque no lo creas, siempre he estado pendiente de ti.
Claro, solo es culpa Bob - tomó su muñeca con fuerza - no hubiera sido mejor, que yo, pues.
No digas eso hija - su madre lloró - te amamos Helga.
Ya, hicieron un buen trabajo Mirian - fríamente miraba a sus padres, nunca había reclamado, pero, "ya es tiempo ¿no?" una sonrisa torcida en su rostro.
No podría soportarlo hija - Bob abrazó a su esposa - verte, de nuevo, así...
Deja el drama Bob - su padre la miraba sorprendido.
Helga se sentó en el sillón, estaba pálida, temblaba, su furia se había ido por donde había llegado, Olga sabia de las crisis nerviosas de su pequeña hermana, se acercó con una taza de te, Helga lo bebió despacio y luego miró al moreno, este se sorprendió por el cambio, Olga ya le había hablado sobre esto pero verlo en persona era " tenebroso"
Helga yo... estoy de acuerdo... la verdad no sabia como eras ahora... tus padres me contaban que viajabas mucho y que tal vez nunca vendrías - el chico la miro y sonrió - pero eso no me importaba... realmente quería conocerte... es decir conocerte de nuevo... has cambiado mucho pero también todos en la ciudad hemos cambiado... si no quieres aceptar esta bien yo nunca dejaría te obligarán a nada conmigo.
Ya, lo pensare - la rubia salio de ahí y subió a su habitación sin despedirse de nadie.
Dejenla sola por ahora - Olga sonrió - ella no dijo que no.
Tú la conoces mejor que nadie hija - dijo Mirian bajando la mirada.
Yo, ya sentía que me golpeaba - susurró Bob dejándose caer en el sillón.
Lo iba a hacer papá - Olga río por la cara que pusieron todos - se detuvo porque en el fondo te quiere, solo denle tiempo.
Ha cambiado tanto - Mirian se sentía terrible - nosotros, tenemos la culpa.
Tienes razón mamá - todos la miraron sorprendidos - somos su familia... pero siempre estuvo sola.
Bob se quedó callado, se arrepentía de todo lo que había pasado, su niña, su pequeña, había sufrido tanto, se desmonoronaba frente a ellos, pero nunca se fijaron, siempre metidos en sus asuntos, pero eso cambio, no se perdonaba que las cosas llegaran a ese extremo, ver a su pequeña, desangrada, muriendo, que le dijeran que ella no quería vivir, había sido como una bofetada, por eso desde ese momento, juro que jamas dejaría que su pequeña pasara por algo así de nuevo, aunque tuviera que dar su vida.
Gerald se despidió de la familia Pataki "lo que dije era en serio Helga" - suspiro mirando a la ventana de la chica, "quiero conocerte", desde que Gerald supo del compromiso, quiso conocer a la rubia, esperaba a la misma chica bravucona, pero vaya sorpresa que se llevó, Helga era realmente hermosa, quizá siempre lo fue, pero lo escondía muy bien - suspiró de nuevo - esto no será fácil, pero, quizá valdría la pena.
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Helga miraba la puerta de su habitación, estaba pintada de rosa claro y en letras negras, grandes y góticas se leía *Helga*, sonrió, seguro su hermana dió la idea, pero de eso a entrar, suspiró, más de cinco años sin estar ahí, tomó el picaporte, sintió que quemaba su mano, lo soltó, lágrimas caían ya, la ultima vez ahí fue... ese día, no volvió, del hospital salió hacía Francia, suspiró pesadamente, "mounstro, tu eres fuerte, si la vida te golpea, solo devuelve el golpe" eso decía siempre Ilse, sonrió ante el recuerdo de su mejor amiga. Entró, todo estaba diferente, la habían pintado de un grisáceo claro, le gustó, su cama también era más grande, había un escritorio con una computadora de última generación, una silla frente a este, un librero vacío, un sofá negro, miró hacía el fondo, otra puerta, ahora blanca "el baño seguro", por ultimo, el lugar que no quería ver. Un armario pintado del rosa más claro que había visto, casi se miraba blanco, se acercó despacio y dejó de respirar.
Al final no pudo abrirlo, se tiró en el sofá, "gerald, ¿lo aceptaré?", sonrió maliciosa, otra cosa que había aprendido de uno de sus amigos, busca el beneficio a todo, "usalo, eres hermosa, solo debes usarlo a tu favor" palabras de Andrée, su mejor amigo, tenía que hablar pronto con él y con Ilse, eran los mejores en esos casos, "Gerald, es guapo, podría ayudarme a olvidar del todo" sonrió de nuevo "pero solo eso, nada más... nunca más", la silueta de un cabezón apareció.
Venganza - susurró, caminó a su ventana y vio hacía abajo, el moreno salía de la casa, - lo siento Gerald, pero no sera fácil... para ti claro - sonrió burlona y se apartó de la ventana, el chico miraba hacia arriba.
"Pobre" se tiró en su cama boca abajo, estuvo un rato así, se giró y río maliciosa "sera divertido...para mi" y con eso decidió que era mejor dormir, ya mañana haría saber su decisión, más Helga no sabía que la vida no era solo de planearla y ya, está siempre te sorprendía.
Muchas gracias a los que han dejado reviews, aunque son pocos espero que pronto lleguen más.
Como ven Helga ha cambiado, pero no tanto.
¿Qué pasara con el pobre Gerald?
Pronto subiré más ;)
