Disclaimer: Los personajes así como los universos le pertenece Rowling y a Stephenie Meyer.
No obtengo beneficio económico ni de algún otro tipo al escribir esto.
Capítulo 2.
Alice era una mujer feliz. Llevaba varias décadas con su esposo, o al menos lo era sobre el papel, porque ya no hacían cosas de pareja juntos. Ellos se amaban, pero ya no como pareja si no como hermanos. Al principio se habían necesitado mutuamente, pero ahora ambos se habían dado cuenta que aunque sus sentimientos eran profundos, sabían que allí fuera había alguien más para ellos.
La pequeña chica sabía que aún no llegarían sus verdaderos compañeros pero que hasta entonces estarían bastante ocupados. Solo que no sabía de que manera.
Había visto a un pequeño de pelo oscuro en sus premoniciones pero no pensó que Jas decidiera hacerse cargo de él.
No se quejaba, pues Esme, Rosalie y ella, estaban deseosas de tener niños pero no les era posible la maternidad.
Esme había adoptado a los otros vampiros como a sus hijos, pero Alice sabía que deseaba un pequeño al que arrullar.
Por eso, cuando Jasper volvió con en niño en brazos y Edward les contó a Emmet y a las mujeres lo que ocurría, enseguida un pequeño rayo de ilusión se formó en los corazones de ellas.
-Es un mago. -Declaró Carlisle una vez en la mansión.
-¿Cómo has dicho? -Jasper le miró interrogante.
Había envuelto al pequeño en una manta y lo mecía suavemente.
Estaba dormido con uno de sus pulgares en la boca. Era adorable.
-Una vez conocí a uno. Newt Scamander. Es un hombre... Peculiar.
-¿Y cómo sabes que Tom es un mago? -Esme intervino.
-Porque Newt me habló de la magia accidental y de otras cosas y la descripción encaja con lo que Tom puede hacer.
Habían decidido que lo llamarían Tom en vez de Thomas. Sonaba menos formal.
Algunos se preguntaban que cómo iba a cuidar Jasper de un infante pero no pusieron en palabras sus reticencias.
-Mañana por la mañana habrá que comprar cosas para bebés. La comida que tenemos aquí puede servir, pero no todo es adecuado. -Comenzó a instruir Carlisle.
-¿Puedes revisarlo ahora? Ha pasado tiempo bajo los arbustos y temo que enferme. -El soldado rubio murmuró.
Se notaba que sus instintos de protección habían aflorado intensamente con la llegada del pequeño a sus vidas.
El médico lo revisó y tras varias pruebas determinó que el niño no se constiparía, pero que estaba demasiado delgado para su edad.
Varios gruñidos se escucharon después de eso.
-Jasper, despiértalo para que podamos darle un vaso de leche con unas gotitas de jarabe para prevenir un resfriado.
El nombrado puso mala cara, pero obedeció. Carlisle era el médico después de todo.
-Pequeño Tom. Despierta.
Cuando el niño escuchó una voz masculina se alteró. A él solo le cuidaban señoras. A no ser que se tratara del cura.
Esperaba que no fuera él de nuevo. Le tenía miedo.
-Abre esos ojitos para mí, pequeño.
Cuando el menor lo hizo, miró confuso a su alrededor. No estaba en su habitación de siempre.
-¿Tienes hambre? -Esme se acercó.
Miró sus facciones amables y agachó la mirada. A él nunca le miraban así. Debían haberse equivocado.
Unos brazos fuertes le rodearon el cuerpo y el pequeño se tensó durante unos segundos. Después, cuando se dio cuenta de que no era nada malo, probó a envolver sus bracitos en torno al cuello del señor rubio.
-A partir de ahora, vas a quedarte aquí con nosotros en esta casa. ¿Qué te parece?
Tom no comprendía mucho pero los brazos que le rodeaban se sentían bien a pesar de la frialdad así que asintió.
Le dieron un vaso de leche entero. Para él solo. Nunca había tenido uno completo y estaba muy rico.
-Puedes tener un poco de zumo, pero solo un poco. -Carlisle se acercó con un pequeño vaso.
El niño lo olfateó algo desconfiado y cuando descubrió que el olor era bueno, lo bebió entero.
-¿Te gusta? -Rosalie preguntó con dulzura.
-Zabe dico. -Dijo con timidez.
-Mañana por la mañana podrás tener más. Ahora irás a dormir de nuevo y así podremos jugar un montón. -Comentó Emmett.
La mirada del menor era curiosa.
¿Jugarían con él? ¿Esas personas amables?
El sueño le venció y se quedó dormido en los brazos protectores de Jasper.
-Hay que tener cuidado de que los Vulturis no se enteren. -Carlisle susurró. -Sabéis que si nos descubren...
-No van a llevárselo. -Rosalie rugió por lo bajo.
-Tendremos cuidado. -Jasper aseguró. -Sé como ocultarme si fuera necesario.
Y así, Tom Ryddle, pasó a vivir con los Cullen.
Los vampiros no sabían lo que les deparaba el futuro, pero ahora que habían encontrado al pequeño, no dudarían en protegerlo y quererlo.
