Gracias por la aceptación a esta innovadora idea bonitas! Espero contar con todo su apoyo igual y que sea exitosa. Besitos.
Por cierto dejare luego una ilustración. Para que se den una pequeña idea ;)
Capítulo 2
"El mundo es muy pequeño y las casualidades muy grandes."
Sakura no puede procesar toda la información ni cada suceso que ha estado pasando hace unos instantes... Mucho menos el robo de su primer y dulce beso.
-¿Q-Que significa eso?- Su rostro hundido por la incertidumbre, con los labios aún húmedos por aquel beso.
-Lo que haz oído niña. Soy tú dueño. Ahora.- Sus ojos brillan con maldad.
-Tú no puedes ser mi dueño, que tontería.- Dice Sakura indignada.- Me voy.
Da la media vuelta, dispuesta a caminar hacia donde sus piernas la guíen, pero la voz enigmática suena.
-Mi nombre es Li, Shaoran Li. Soy un Samurai Vagabundo. Y no hay que ser muy listo para saber que no tienes a donde más ir.
Tiene razón, Sakura no sabe a donde ir. Ha perdido su familia. Su hermano sin saber si esta vivo o muerto. Todo se ha derrumbado.
Y solo queda él.
-Puedo ayudarte a cobrar venganza, niña.
Esas palabras al aire han paralizado a Sakura. ¿Li podrá ayudarla?
-¿Qué tratas de decir con eso?- Gira para encararlo de nuevo.
-Yo sé quiénes eran los ladrones que entraron en tu templo. Porque yo los estaba siguiendo.
-¿Por qué hiciste eso?- Sakura pregunta curiosa.
Shaoran Li, sabe que le esta diciendo demás a esta niña. Pero sabe también que ella será de gran ayuda.
-Porque ellos secuestraron a una chica muy importante para mí.- Sus ojos se han oscurecido.- Quería atraparlos. Asesinarlos con mis manos. Y volverla a ver…
Sakura se ha sorprendido ante eso ¿Será la novia de él? ¿Hermana? Se siente muy osada y no pregunta. Pero sigue en el aire aquel beso.
¿Por qué no puedo olvidarlo?
-¿En qué podría ayudar yo?- La determinación se hace presente en sus ojos. Li se da cuenta, porque sus bellos ojos esmeraldas, empiezan a reflejar algo más que miedo. Sonríe al saber que ha encontrado a una peculiar compañera.
-Ellos son sirvientes de un traficante de blancas. Muy poderoso y popular por estos barrios. No sé que haya tenido que ver tu familia. Pero lo ha molestado.
-No sé que hizo padre... No estaba enterada de nada de la familia.- Sakura baja su mirada al darse cuenta que ella vivía en una fantasía. Una pequeña burbuja que fue rota sin más.
Li no sabe que decirle. No sabe si será lo mejor. Pero todo, daría todo por ver de nuevo a esa chica.
Aunque eso conlleve a dar su vida al diablo.
-Niña, no te pongas triste. Mejor sigue escuchando.- Suspira y pasa una mano por su cabello castaño sucio. Ha tenido una especie de sensaciones nuevas desde que la encontrado.
-Oh, lo siento… Puedes continuar.
-Bien. A lo que quiero llegar es que ese Samurai, las niñas y jóvenes que secuestra, las convierte en cortesanas.
-Dios mío... ¿Cortesanas?- Lleva una mano a su boca afligida.
-Así es. Son excelentes compañeras, pero detrás de ellas existe el maltrato, abuso, enfermedades. Calamidades hacia las mujeres…
Ella puede ver que el rostro de él sufre, pero es más de rabia, de impotencia. Porque esa chica, de seguro está pasando algo así.
-Entonces… ¿Qué haré yo?- Pregunta Sakura temblorosa. ¿Qué planea este vagabundo?
Li la mira profundamente. Tanto que ella se siente incomoda. Su mirada podría hipnotizarla.
-Te convertirás en una cortesana.- Dice sin más, arriesgándolo todo ante tan plan tan chusco.
Sakura da pasos atrás, arrastrando su ya sucio kimono.
-¿Q-Qué? ¡Ni loca! Y-Yo... no sé nada... sobre eso… ¡No quiero ser una prostituta!- Grita en el silencio de la noche.
-¡Hey! ¡Espera un momento! No lo digo de esa manera niña.- Li ya esperaba esta reacción pero no sabía como controlarla.
-¿Y cómo lo dices? ¡Me rehúso!- Sakura más indignada al sentir que el vagabundo se trata de acercar le da pequeños golpes para alejarlo pero no es suficiente y el la toma de los brazos. Controlandola.
-¡Cálmate!- Agita sus brazos.- ¡Te necesito!-
Y la abraza.
Lo inusual del abrazo hace que Sakura se calme. Realmente se ha tomado muchas imprudencias el vagabundo.
Pero es imprudente que su corazón lata tan rápido.
-Solo será por aparentar… Así tú y yo podremos entrar al negocio y tomar venganza. Por favor…- Shaoran es consciente de lo que está haciendo, pero el abrazo fue repentino. Tiene que convencerla. Aunque eso implique tenga que jugar un poco con ella. La hunde más en sus brazos. Puede sentir la pequeñez de su cuerpo, sus delgados hombros. Y la capa de cabello largo sedoso que cae.
Tiene un bello aroma.
-Yo…no sé como complacer a un hombre.- Susurra Sakura entre los brazos de Shaoran.- No creo poder ayudarte. Soy una niña tonta.
Shaoran rompe el abrazo y la toma de sus hombros. Sabe que eso significa un posible "Sí."
-Yo seré tu maestro, confía en mí.- Muestra una sonrisa ganadora.
-¿Maestro?
-Sí, te enseñaré todo lo que se de cortesanas. Serás la mejor pagada de todas.
¿Pagada?
-E-Espera, tratas de decir que ¿Me acostaré con hombres?- El rostro de Sakura se ha ruborizado y horrorizado a la vez.
-Sería lo natural, pero al ver que eres más vírgen que un santo. Solo serás una acompañante. – Shaoran la mira de abajo hacia arriba.- Aunque claro, si quieres aprender como complacer, puedes contar conmigo.- Sonríe pícaramente.
Aunque él lo niegue, sabe que está niña da para más y que es muy muy atractiva.
El ladrón tenía algo de razón. Las hijas de los samuráis, son las mejores.
-N-No necesitaré de su ayuda, yo… podré sola.- Sakura baja la mirada, no quiere que vea más la millonésima vez, que su rostro se sonroja por él.
Shaoran se divierte y se divertirá con esta niña más de lo que pensó.
¿Y por qué no hacerlo ahora? Pareciera un lindo corderito que ha sido atrapado.
-Claro que me necesitaras.- Empieza a acercarse más a ella. Haciendo que camine hacia atrás. En el oscuro callejón que han quedado. No parece que nadie fuera a molestar.- Y mucho.- La ha puesto en contra de la pared.
-No, no necesito a un vagabundo como tú.- Mira hacia lo bajo, la pone nerviosa la cercanía de él. Esta a su merced.
-Vaya, que descortes, diciéndome vagabundo cuando ya te he dicho mi nombre.-Apegandose más a ella.- Por cierto ¿Cuál es el tuyo?
No hay para donde huir, podría darle una patada, forcejear como lo hizo con el ladrón. Pero su cuerpo no parece querer responder a ninguna alarma que su sentido común le manda.
¿Por qué quedarse así?
-S-Sakura, ese es mi nombre.- Esconde su rostro con su fleco, esto es demasiado para ella.
Pero para Shaoran es el más dulce entretenimiento.
-Que bonito nombre.- Sin pensarlo hunde su cabeza en su cuello, inhalando su aroma.- Inclusive hueles igual que un cerezo…
-¡K-Kya! ¡Q-Qué haces!- Sakura siente cosquillas en su nuca. Una onda electrizante invade su cuerpo.
-Sí.- Inhala más fuertemente.- Es igual o mejor que los cerezos.- Baja sus manos hasta sentir la estrecha cintura. Ahora mordisqueando su cuello.
-N-No, basta…- Quiere alejarlo, pero no, no hay fuerzas…
No hay ganas para alejarte de mí.
-No tienes porque negarte. Puedo apreciar que te gusta, Sakura.
Sube una mano, sobre la suave tela de la seda del kimono, él sabe que su juego esta yendo más allá, pero por alguna razón, tampoco puede parar.
Sakura se impresiona porque sabe hacia donde va. Quiere tocar sus pechos. Y siente una gran y fuerte mano en uno de ellos. Nunca antes lo habían hecho. Es una sensación, nueva.
Erótica.
-A-Ah… No, no lo hagas más…- Tapa su boca al percatarse de los sonidos que ha empezado a hacer.
Es muy vergonzoso para mí
-Debes de ser más sincera contigo. Las cortesanas son así. Libres y sinceras y bellas al toque de su amado.
Pero ya no hay marcha atrás. Él la ha tomado completamente, el sonido de su voz excitada, lo pone aún más duro. Busca sus labios urgentemente, sin dejar de tocar los pechos, bajo el lujoso Kimono que sigue con las manchas de sangre.
Shaoran sabe que ella es la cosa más dulce.
Sabe que esta mal usarla para su propio beneficio. El destino la puso en un cruel camino, donde él ya estaba.
Y observa su rostro enrojecido, por todo lo que le ha hecho. El cuello de su Kimono abierto. Pezones duros, pupilas brillantes. Ella no responde a nada, pero repentinamente se desmaya. Shaoran al atrapa con sus brazos. La sostiene fuerte. Y siente que tiene fiebre. Los labios hinchados.
-Niña, por favor, no te enamores de mí.
Pero claro está, si es que yo no lo hago primero.
Porque yo ya tengo a alguien a quién amar.
¿Qué pasará ahora? ¡Comentarios bienvenidos! La historia apenas comienza.
