Conociendo a los merodeadores
Al día siguiente los cuatro merodeadores estaban alrededor de la cama que ocupaba el chico nuevo. Sirius se decidió y comenzó a picarlo con su varita lo que provocó que Harry despertara sobresaltado.
-Hola, ¿quien eres?-preguntó Canuto con una sonrisa amigable.
-Harry, soy Harry.-dijo el muchacho sorprendido al ver a los merodeadores jóvenes.
-¿Y tu apellido?-siguió curioso Canuto.
-Potter.-todos se quedaron callados ante la respuesta del chico, ya todos se habían dado cuenta del parecido, pero que tuvieran el mismo apellido hacia que todos se sorprendieran.
-¿Cómo, eres pariente de James?-pregunto Remus.
-Si… Pero no, vengo… del norte de Chile.-fue lo primero que se le ocurrió decir porque todos lo miraban y lo ponían nervioso.
-Bueno creo que ya lo asustamos, mejor presentémonos, yo soy Sirius Black, el Remus Lupin-dijo apuntando al muchacho de pelo claro-El es Peter Petegrew-apuntó al chico mas bajo y gordo-y por ultimo James Potter.
Luego de las presentaciones todos olvidaron el tema del apellido y partieron al gran comedor no sin antes invitar a Harry con ellos.
En la habitación de las chicas de Gryffindor Lily despertaba pensando que todo lo que había pasado ayer era solo un sueño, un sueño demasiado hermoso, la pelirroja creía que aquel muchacho tan guapo y agradable había sido un ángel, un ángel perfecto para ella. Pensaba que nunca lo volvería a ver pero cuando lo vio entrar por la puerta del gran comedor su corazón comenzó a latir con tanta fuerza y fu sangre le decía que corriera a abrazarlo, pero algo le llamó la atención, era igual a James Potter, y por lo que recordaba también tenia el apellido Potter.
Es que acaso ya no bastaba con uno solo, al primero había logrado no caer en sus redes pero Harry era diferente, el tenia ese que se yo… puede ser… ¿Qué será? Que no podía dejar de pensar en el hasta que esa voz que había escuchado seis años completos acosándola comenzó su rutina: ´´Cásate conmigo Evans`` o ´´Sabes que me deseas``, pero esta vez nada le molesto porque no dejaba de mirar al ángel que reía a solo unos metros de distancia, esa risa que hacia que todo su cuerpo temblara o cuando hablaba y sus labios se movían, se rozaban.
Harry estaba muy contento, era el mejor lugar en el que podía estar, era amigo de los merodeadores, había conocido a su padre, pero Lily era lo que siempre había pensado, una mujer hermosa e inteligente. El morocho se levanto de la mesa diciendo que ya volvía y se dirigió a saludar a Lily.
-Hola Lily, ¿Cómo estas?
-Ho…hola Harry, estoy bien ¿y tu?
-Perfectamente.
Dentro de Lily había una lluvia de emociones, Harry la hacia sentirse especial, lograba que se olvidara de todo lo que la rodeaba, sus amigas, los deberes y sobre todo olvidarse del arrogante James Potter.
