Episodio 2: Un forajido entre brujas

Tras aquella asamblea, Nero se enteraría de lo que sucedía ahí. Aparentemente, había acabado en la escuela de brujas Luna Nova. Ninguna de las profesoras ni la directora misma sabia acerca de Fortuna, nada, su pasado era inexistente ahí. Por esa razón, Nero fue admitido temporalmente en aquella escuela. El consejo de profesores tuvo una asamblea privada sobre ese tema.

"Eso es imposible! ¡Luna Nova nunca ha aceptado estudiantes masculinos!" dice una profesora de cabello castaño y nariz aguileña.

"Luna Nova está en una crisis, tenemos que abrirnos a nuevos estudiantes, y si sale bien con Nero, podría ser un gran paso" dice la directora.

Entonces, una profesora de cabello azul, con unos lentes que cubrían sus ojos rubí, con una expresión determinada. "Yo lo entrenaré… Yo lo guiare… ¡Yo creo en él, sé que puede estar a la altura!"

"Profesora Úrsula… ¿Esta segura?" le reprocha la misma profesora castaña.

"Si! ¡Lo estoy! ¡Voy a ser su mentora, y voy a averiguar de dónde viene!" dice con una determinación que sorprende al resto.

"Muy bien, usted decidirá qué hacer con él, eso sí, espero cumpla nuestras expectativas… Sino… Lo echaremos…" dice la directora.

Esa misma noche, Úrsula se le había presentado a Nero. Pero durante el resto del día, él solo había revisado el campus sin nada que hacer, más que limpiar su Red Queen y entrenar, mientras las otras estudiantes tenían clase. Durante la hora del almuerzo, este se hizo presente para sentarse con Sucy y Lotte, ya que realmente eran las únicas que conocía. Varias personas lo observaban, algunas murmuraban, pero Nero, con audífonos puestos, no les prestaba atención. Solo le prestaría atención a una chica que, usando magia, le retiraría los audífonos de la cabeza.

"Oye, ¡¿cuál es tu maldito problema?!" dice volteando a ver a una chica de cabello blanco y verde.

"Estos están prohibidos durante horario de clase… Y no comprendo cómo te dejaron entrar siendo que no eres un estudiante…" dice con una clara superioridad.

"Y quien exactamente eres para decirme eso?..." dice colocándose sus audífonos de nuevo, el rock que sonaba inundaba sus oídos nuevamente.

"Soy Diana Cavendish, me imagino que tú eres Nero, ¿no?" dice de igual forma a antes.

"Como es posible que no conozcas a Diana?" dice una chica atrás de ella. "Ella es muy famosa en el mundo de la magia" dice otra completando el grupo.

"Veo que tienes a tus perros obedientes… Pues, así como ustedes no conocen al mejor cazador de demonios, yo no tengo la necesidad de conocer a la mejor… Estudiante…" dice dando un bocado a su comida.

"Tanto alardeas de ser un cazador de demonios, pero apuesto que ni magia puedes usar…" dice Diana dándose vuelta.

"¡¿Que dijiste?! Tal vez pueda…" dice Nero enojándose con su actitud.

Minutos más tarde, Nero, Sucy, Lotte y Diana y su sequito, se hallaban en el patio, Nero había llevado la vara que había encontrado en el bosque, a falta de algo más práctico. Este no tenía ni idea sobre hechizos, pero no se podía dejar ganar por una pretenciosa, eso era lo que pensaba, por lo que ahí, en ese instante, en frente a una estatua, en medio de muchos espectadores, este agita la vara hacia la estatua "¡Muévete!" dice con convicción. Pero nada pasó. Trato un par de veces, pero nada, no tenía idea de que hacer. Sin embargo, una voz femenina que ya conocía muy bien lo interrumpe. "Ansolew Airo!" esas palabras hicieron que la estatua, de un momento para otro, abriera sus ojos. Nero cae de espaldas, sacando su espada sin un segundo que perder, su confusión lo llevo a actuar sin pensar, y blandiendo su espada, cortaría una de las tres caras que la estatua dichosa tendría, luego de eso, esta volvería a su estado original. Risas, risas de parte de todas sus compañeras, Diana había dicho tal hechizo. Nero guarda su espada, y, sintiendo una enorme frustración, se retira de la escena silencioso, aprieta el puño. Había perdido en ese duelo intelectual, no tenía conocimiento para atacar más allá de su sarcasmo, pero hasta esa habilidad lo había abandonado ahí. Entro a los pasillos, y una vez estuvo solo, golpeo una de las paredes del edificio, dejando un cráter de considerable tamaño. Al verse culpable, solo acierta en escapar de esa escena hacia un prado con una colina, lugar donde se sentaría a descansar, a meditar. Sus únicas amigas pronto lo encontrarían. Esperarían atrás de él. Se sientan a su lado.

"Por qué no sólo te defendía te?..." le pregunta Sucy sentándose junto a Lotte, frente a Nero.

"WI lo hiciera les rompería la cara… Este brazo es capaz de mandar demonios de vuelta a donde vinieron, un humano normal no lo soportaría…" aprieta el puño suspirando, pasar luego cruzar los brazos. "Además, no quiero otro incidente como el de ayer…" recuerda por un breve momento como ayer, al entrar, las profesoras tuvieron que sostenerlo con magia, ya que estaba por atacar a unas alumnas en su confusión.

"Bueno eso es entendible…" responde sucy alzando los hombros.

"Saben, hace tiempo que no me sentía tan inútil… Yo deseaba proteger a todos… Poder ser fuerte, poder ser más de lo que los demonios puedan hacer… Ese era mi sue- "no alcanza a terminar cuando de repente, del suelo, unas raíces saldrían sin previo aviso, dichas raíces eran curiosamente de un color verdoso, y brillaban con un color esmeralda increíble para la vista. Sin embargo, era claro que eso era bastante curioso, y más ya que las raíces se extendían por todo el campus hasta un edificio con techo de vidrio cerca, por lo que Nero se levanta, con la vara colocada sobre su espada en su espalda. Seguía teniendo su revólver descargado de hace unas horas que había llegado a aquella escuela, el camino se le hizo dificultoso, pues las raíces parecían no dejar de extenderse por doquier, decide sacar su espada de su espalda, la cual blande cortando algunas raíces altas que se atraviesan en el camino del muchacho de cabello blanco y las otras dos chicas, que lo acompañaban más por curiosidad que por otra cosa, sin embargo, no fue tarea sencilla, algunas eran bastante duras, pero al final logra eventualmente llegar a dicho edificio, el sol ilumina el interior atravesando el techo de cristal, dejando ver un árbol enorme, con un color extraño, un blanquecino enfermo, no daba buena pinta para nada. Ahí también se dieron cuenta que no estaban solos, sino que Diana también estaba ahí.

"¡Tu! ¡¿Que estás haciendo aquí?!" Le dice apuntándole con su espada, y con su mano derecha saca la vara extraña. Sin embargo, no termino de reprocharle, antes de eso, unas raíces salen en medio de aquel grupo, pero estas eran especiales, estas tenían unos capullos extraños, brillantes. "Que son estos…?" dice confundido ante tal situación, como no estarlo después de todo.

"Al parecer son unos capullos…" agrega Sucy, observando una de cerca. "Y no son de las normales…" dice terminando su frase, alejando su cara de aquellas pupas entonces.

"¡¿Parásitos?! ¿Entonces esta es la causa de la debilidad del árbol? Le he dado nutrientes a ellos en vez de al árbol…. Gh, hay que exterminarlas!" dice sin dudar sacando de su bolsillo de la falda una varita con mango color madera y una punta de metal. "Murowa!" grita apuntando dicha varita hacia uno de los capullos, para que entonces, en un abrir y cerrar de ojos, una esfera de energía saliera disparada de aquella varita, y al momento de caerle a dicho capullo a la que apuntaba, esta se marchito al instante. Nero observa sin mucha sorpresa, pero una sonrisa maliciosa se forma en su rostro, blande su espada, y la apoya contra su hombro. "No creas que serás la única que tendrá diversión hoy!" este da una estocada y un corte horizontal, arrancando un par de las raíces, causando una explosión de luz muy pequeña. "Hoh, fuegos artificiales!" Y así, entre Diana y Nero, inicio una competencia para el exterminio de aquellas pupas, mientras que Sucy y Lotte se sentaban a un lado calladamente.

Era un día tranquilo en la biblioteca. Una profesora de cabello azul oscuro, que estaba leyendo sobre la llamada "Papilliodia", una mariposa mágica que eclosiona cada 120 años, y que trae esperanza a todo aquel que la ve. Le interesaba sin duda aquella información, y era justo lo que debía investigar, después de todo, era lo que le habían pedido, y un trabajo así de sencillo nunca se deja pasar. Sin embargo, un sentimiento extraño llenaba la cabeza de la profesora, un sentimiento que se sentía como una explosión en su mente, dejándola sin poder concentrarse, inquieta. Se levanta, coge aquel libro, y se retira de aquella biblioteca. Camina tranquila hasta que sale por completo, entonces, esta acelera el paso, casi corriendo, su cabello atado se balanceaba con cada paso que daba, todo era mero instinto, pero si lo que pensaba era cierto, este sería un acontecimiento que no querría perderse. Se encuentra con algunas profesoras, pero ellas deciden no molestarla al verla ocupada, ellas le habían ordenado eso después de todo, y Ursula se veía tan concentrada, que siguieron su camino aparte. Ursula, por su lado, no se detiene ni un solo segundo hasta llegar al edificio donde estarían cuatro estudiantes. Parecía que haber ido no había sido en vano, ya que, aunque había dos que no hacían nada, los otros dos estaban destruyendo unos capullos verdes brillantes y con unas estrellas. Era cierto entonces, la causa del árbol perdiendo fuerza era la papilliodia, estaban creciendo capullos de esas mariposas, por lo que abre el libro en la página que estaba estudiando, saca su varita con la otra mano, y los paraliza antes de que pudieran causar más destrucción. "No! Ustedes, ¡Deténganse!" Es lo único que comenta acercándose.

"¡Profesora, estos parásitos estuvieron absorbiendo los nutrientes del árbol, deben ser exterminados!" Diana dice volteando a ver a la profesora.

"No! ¡Estas son capullos de Papilliodia!" con preocupación clara, que hace que Nero apriete el puño, no tenía idea de quien era ella, pero le causaba una sensación similar a cuando estaba cerca de Kyrie, pero tuvo que regresar a la realidad, de aquel trance en el que había entrado por un momento, cogiendo la vara que había llevado. La profesora se dio cuenta, y se acercó. "Esta es…"

"Esto es qué?..." Dice Nero cogiendo la vara, y en ese momento, su brazo derecho empieza a brillar junto a la vara, con una alta intensidad, todos se cubren los ojos, y Ursula, que estaba ahí cerca, se coloca a su lado. "Apunta hacia esos capullos… Y di las palabras… Papillio Filia Nymphodya…" dice con una mano en su hombro, mientras este joven apuntaba. "Comprendo… ¡Muy bien! Hooh… Papilio Filia Nymphodya!" grita el joven con todo el aire de sus pulmones. Una vez dijo eso, un rayo mágico de la vara sale hacia los capullos que no habían sido cortados, devolviéndoles la vida, y en unos segundos más, haría que eclosionen. Los capullos se abren, sale una figura casi humana, de 4 brazos, con unas hermosas alas de mariposa, y una estrella en el pecho. Su brillo iluminaba los ojos de todos los presentes, Nero se sintió invencible por un momento, y aquella chispa que creía haber perdido, regreso a su cuerpo, tenía un impulso que no entendía, pero se quedó solo observando.

"La papilliodia pasa 120 años bajo tierra como oruga antes de hacerse mariposa, y una vez se convierte en mariposa… Su vuelo de alegría da esperanza a quien lo presencia." Dice la profesora alejándose del joven para ver con ojos brillosos a las mariposas que empezaban a alzar vuelo hacia el cielo, dejando un rastro de brillo por donde pasaban, antes de desaparecer de aquel lugar.

El día había pasado. Diana había recibido halagos por la supuesta participación en la eclosión de las mariposas mágicas, Nero quería reclamar, pero Ursula lo había detenido. Durante el resto del día, caminaron por el campus conversando, explicándole la profesora al joven que ella lo supervisaría. Compartían experiencias, risas, y algunos gustos literarios. Al momento de la noche tomar el control sobre el cielo, la luna posarse encima de ellos dos, y los estudiantes regresar a sus cuartos, ella le explica que no habían preparado una habitación para él, y que ponerlo junto a las estudiantes, como habían dicho todas las profesoras, sería algo muy poco conveniente, así que, por el tiempo, se alojaría en la habitación de la profesora, a lo que el joven aceptó. Luego de eso, Ursula se iría por ahí, para hablar con la directora sobre unos temas. Nero por su lado, camina por los pasillos un rato más, sin nada muy interesante que ver, para luego, ir hacia donde supuestamente pasaría las siguientes noches. En ese camino, se encontraría con Ursula, que regresaba con una sonrisa en el rostro como ya se le hacía usual.

"Entonces aquí es… Es un lugar bastante grande… Puedo acostumbrarme a esto…" dice echándose de un salto en el sofá que tenía, al lado de su escritorio, que tenía una vista de la luna, a través de una ventana en el techo semi esférico. La profesora sube las escaleras que empezaban a un lado, corriendo apurada.

"¡Espera un rato, no subas! Volveré en un rato y te serviré un té." Dice antes de desaparecer en la "habitación" principal, a la que Nero se contiene de ver, solo se acomoda en el sofá, se quita la chaqueta y deja sus armas a un lado, en el escritorio que estaba lleno de papeles, libros y que, pegado en la pared, se encuentra lo que parece ser un panel con unas hojas con unas palabras en un idioma que no podía entender.

"Que es esto?... ¿esperanto? ... japonés?... Como sea…No es mi estilo" dice dándose vuelta, y mirando hacia arriba, olvidándose de lo que habían dicho, sube las escaleras hasta donde estaba la ventana que tenía vista a la luna, observándola atentamente, mientras que en ciertos momentos miraba a su devil bringer. Aprieta el puño, lo agita, y vuelve a mirar la luna, su motivación había aumentado, se sentía poderoso, y tenía una misión, regresar. Aunque, el ya no estaba seguro de querer hacerlo. Estaba cuestionándose eso hasta que Ursula, con un buzo de color rojo con unas rayas blancas, que dejaba ver una parte pequeña de su abdomen, su cabello estaba algo desordenado y sus lentes resaltaban más sus ojos carmesíes. Era una maravilla para su vista. Este baja de donde estaba por el barandal, mientras que Ursula baja por las escaleras, caminando luego hacia una pequeña cocina que tenia del otro lado, colocando al fuego una tetera con agua, mientras preparaba unas tasas con hojas de té. Mientras esperaba a que se hiciera el agua para servir, esta se acerca hacia el escritorio, para cambiar de lugar las armas del joven, colocando la espada contra la pared, el revolver a un lugar aparte en el escritorio, para que no haga bulto, la vara junto a la espada, y la chaqueta en un colgador aparte, en el que estaba una chaqueta negra de mujer y su gorro de bruja. Nero observa confundido, hasta que un pitido lo devuelve al mundo real, aquel pitido era el de la tetera, había terminado de hervir. Ursula da un salto de sorpresa y se apresura en servir el té. En todo este momento, ni una sola palabra había sido intercambiada. Se sienta a su lado, le da una tasa que Nero acepta, da un sorbo, estaba muy caliente, Ursula al ver como se quema suelta una risa suave.

"Muy bien, voy a decirte todo, Nero…" Dice volteando, entablando contacto visual.

"Que hay conmigo?" dice Nero volteando a verla también.

"A partir de ahora vas a estar bajo mi tutelaje, a partir de mañana serás un estudiante de Luna Nova, y a falta de uniforme masculino, usaras tu ropa casual. Lo único que pido… Esfuérzate… Que si fallas… Puedes ser expulsado, y ahí yo no podre defenderte…" dice con una seriedad que no había visto hasta ese momento.

"Hm… Lo prometo, lo único que pido… Es que me ayuden a regresar a mi dimensión… Después de eso, seguiré bajo tu tutelaje…" dice con convicción, la cual había incrementado después de escuchar esas últimas palabras, le causaban malas memorias, sabia como se sentía ser incapaz de hacer algo, sentía empatía como pocas veces lo hacía.

"Muchas gracias, enserio" dice levantándose, hace una reverencia y se va por las escaleras, pero se detiene antes. "Por cierto, dormirás en el sofá, no tengo una cama de invitados, pero pediré que instalen una pronto, ¡nos vemos temprano!" dice y ahora si se retira, Nero suspira y se tira al sofá cansado, cerrando los ojos, durmiéndose casi al instante.

-Continuará-