II
- ¿Cuánto falta señor jaken? – estaba extenuada sus piernas apenas la sostenían de tanto caminar, estas se movían solo por inercia.
- ¡No fastidies mocosa!… De no ser por tu condición de humana, nos faltaría un día para llegar al palacio.
- no me ha respondido señor jaken… - se dirigió al sapo con voz apagada, si no estuviera tan cansada perfectamente podría iniciar una nueva discusión, pero ahora evitaría cualquier gasto de energía innecesario.
- ¡Será mejor que aguantes! por cómo vamos ahora tardaremos 8 días más en llegar.
- ¡¿Qué?!
- ya deja de quejarte y sube sobre Ah-Un
- pero es que me duele el trasero, ayer fui todo el día sobre el...- agrego con ganas de llorar, ese día era horrible, hacía un calor sofocante, logrando sacarle varias gotas de sudor que surcaban su frente, teniendo que removerlas constantemente, sus pies le dolían como nunca antes, estaba segura que la planta de ambos estaba más roja que sus mejillas y como si no fuera peor, su amo parecía no importarle, no le había dedicado una mirada como siempre lo hace, si no que esta se mantenía al -frente…. ¡y eso no estaba bien!.
-Amo… ¿rin puede… adentrarse en el bosque…?- sus mejillas no podían enrojecer más, ya no podía distinguir si enrojecían por el calor o por la vergüenza, tal vez ambos…
-¿Qué fue lo que te dije?, ¡deja de importunar al amo sesshomaru!- saltó desde su lugar el sapo verde.
-demo… - sus ojos ya comenzaban a llenarse de lágrimas de frustración- es urgente… por favor amo…
El aludido se dirigió al árbol más cercano sentándose y apoyando la espalda en el tronco de este.
Definitivamente eso era un sí.
-¡Gracias amo!- dijo la pequeña dedicándole una rápida sonrisa al lord luego corrió adentrándose lo más rápido en el bosque.
El Youkai desde su posición se mantenía atento a toda amenaza que pudiese perturbar su tranquilidad o el de la pequeña que lo acompañaba. Recordando a esta última, no pudo evitar reflexionar su extraño comportamiento. Desde aquel día en que su protegida se encontraba más rara que ningún otro, esta se volvió más apegada a él. Buscaba cualquier oportunidad para estar a su lado, si bien era consciente que ante cualquier pequeño gesto de atención proporcionado por él la hacía increíblemente feliz, esta no perdía oportunidad para acercársele, tanto cuando descansaban, esta deslizaba sus manos en su platinado cabello, haciendo peinados para posteriormente desarmarlos, una y otra vez, mientras hablaba sin parar. La necesidad de contacto físico por parte de su humana era algo que aún no entendía, el nunca necesito de tales muestras de afecto incluso desde cachorro, ante sus ojos aquellas demostraciones eran inútiles al igual que cualquier sentimiento. Y que viniera ella a exigirle atención no era algo que toleraría por mucho, nadie, absolutamente nadie se tomaba esas libertades hacia su persona, no si eran conscientes de la muerte segura que les esperaba, sobre todo a las féminas.
…
La pequeña rin luego de haber satisfecho sus necesidades naturales, no dejo de pensar en mil maneras de conquistar a su hermoso amo, si bien creía haber progresado mucho con este, no se sentía satisfecha, algo la dejaba inquieta… no, no era suficiente, debía idear un buen plan ¿pero cuál podría ser?
-¡RINNNN! ¡¿Dónde se habrá metido la mocosa?!- exclamo jaken cerca del lugar donde se hallaba la pequeña.
-Señor Jaken es usted un viejo pervertido- sonrió pícaramente ante la reacción de su amigo
-¡vine a buscarte porque tardas mucho como siempre con tus patéticas necesidades humanas! ¡No estoy interesado en mirar mocosas feas como tu niña!
-¡Rin es muy bonita por eso el amo deja a rin estar cerca del é! A usted lo golpea por ser viejo verde y feo.
- ¡mocosa malagrade…- no alcanzo a terminar de hablar cuando la niña le interrumpió.
- Señor Jaken ¿usted querría ver a rin si esta fuera adulta?
- ¡No seas estúpida! ¡ Yo no tengo necesidades de ver humanas feas!- la cara del pequeño demonio se coloro mientas agitaba el báculo de un lado a otro con exaltado por la pregunta de la joven.
-mmm entonces youkais ¿te interesan ver youkais adultas?
- ¡pero por supuesto que me gusta!
- ¿al amo también le gusta?
- …
-Señor jaken ¿cree que el amo me querría más de adulta que de niña?
- … bueno, si te conviertes en una hermosa hembra que jamás pasará con la cara que tienes mocosa, podría ser...- dijo pensativo intentando hacer una representación de la joven frente a él sin mucho éxito.
-¡muchas gracias señor jaken!- lo estrujo contra su cuerpo dedicándole un emotivo abrazo a su protector.
-nee… señor jaken… ¿hay alguna manera en que rin pueda volverse crecer muy rápido?- agregó con esperanza la joven humana
- En una década ya serás una adulta así que espérate.
-demo…eso es demasiado tiempo abuelo jaken-dijo con tristeza la pequeña.
¡¿Demasiado tiempo había dicho?!Era de esperarse la vida humana transcurría demasiado rápido, para ellos una década no era nada, pero para rin, todo era diferente, tal vez, en uno de estos días la pequeña humana no seguiría con ellos, ya sea por una lesión grave, una enfermedad o la fugacidad con que transcurría el tiempo para su cuerpo mortal, de una y otra forma volverían a como estaban antes que llegara la mocosa, siendo lo único que probara la existencia de ella los recuerdos que había dejado en los corazones de los que la conocieron… pero cuando estos fallezcan ya nada podría mantener viva la imagen de su recuerdo.
Sería el, él mismo se encargaría de proteger el dulce recuerdo de su mejor amiga, y estaba seguro aunque su amo no lo dijera que sus intenciones eran las mismas.
-¿para qué quieres crecer más rápido rin?-dijo con un matiz de tristeza en su voz.
- Rin quiere saber qué se siente ser adulta. ¿No conoce alguna forma para hacer que rin crezca?
El demonio verde pareció meditar unos minutos.
-si mal no recuerdo… una vez vi una poción de crecimiento en un festival de demonios.
-¿Un festival de demonios?- dijo con asombro la pequeña-¡¿Cómo es?!
- bueno, no hay mucha diferencia con los festivales humanos… solo que están hechos por demonios y asisten solo youkais.
- ¡ohhh ¡asombroso!- ¿Por qué no me llevó antes señor jaken?
- porque eras una chiquilla, pensé podrías asustarte…¡además no podemos malgastar el tiempo del amo sesshomaru!
- ¡le preguntaré al amo sesshomaru si podemos ir!
- ¡No! ¡¿Es que no te funcionan los oídos humana?!
- Quiero ir señor jaken, y ni usted ni el amo me harán cambiar de opinión!...- suspiro intentando calmarse, así no lograría convencerlo de que la llevase o que le dijera donde quedaba.- Si no me lleva al festival Rin le dirá al amo que usted fue el culpable de aquella vez cuando me enferme por los alimento que le dio a rin.
El demonio verde tragó seco-n-no lo harías…- recordó aquel día en que la pequeña rin se había antojado de comer a en medio de un largo viaje que emprendían con su amo ¡y no había nada que pudiera ingerir un humano!, Cuando el youkai peliplateado le ordenó buscar comida para la mocosa que llevaban consigo, estaba completamente seguro que ese día sería el último que tendría el honor de seguir a su adorado amo si es que no lograba conseguir aquella comida para mortales. Así que, desesperado fue en busca de cualquier alimento que satisficiera por unos días a la niña, que por cierto, aquella misión que le encomendó su amo era tal como esperaba… un completo fracaso. En medio de su pesimismo recordó que podía hacer una poción la que podía satisfacer el hambre de la mocosa por una semana. Usualmente la preparaba para soldados preparados para librar batallas. Estos podían mantenerse meses en pie sin la necesidad de alimentarse. Lo que ignoraba era cómo reaccionaría la pequeña rin, después de todo era humana y la poción solo lo había probado en youkais… mmm…qué más da… de seguro no le pasaba nada fue lo que pensó, y que equivocado estaba, la pequeña había observado como su verde amigo untaba un líquido rojizo, sobre una ´´alimento´´ que jamás había visto, pero no le cuestionó. Los malestares en la pequeña comenzaron inmediatamente luego de haberlos ingerido y no desaparecieron hasta después de 4 días de completa agonía. Su amo estaba dispuesto a matarlo, lo supo cuando al ver a la falleciente niña, sus garras se mostraron en todo su esplendor llenándolas de su mortífero veneno. Estaba dispuesto a morir por su estupidez de no ser por la moribunda rin, quien aseguró ser ella la que había encontrado un hongo mientras buscaba a su amigo en el bosque, y que este había intentado impedirlo pero ella no lo había escuchado porque tenía mucha hambre. El peliplateado solo le ordenó hacer un antídoto si es que no quería morir, y así fue, la pareja de inuyasha había purificado mucha agua para que fuera bebida por rin y así poder eliminar los restos de sangre youkai mezcladas en los alimentos que ingirió la menor y que seguían en su interior.
Jamás había estado tan cerca de la muerte
-claro que sí, pero… - irrumpió los terribles recuerdos que se encontraba sumido su verde amigo. -si me lleva no le diré nada al amo- agrego con una radiante y satisfactoria sonrisa adornando su rostro.
Aquella mocosa era más astuta de lo que creía… no tenía otra opción él no quería morir prematuramente, aun le quedaban miles de siglos por vivir, sería una indignación para él perecer por culpa de una niña humana y sus chantajes.
-Está bien… te llevaré ¡pero será cuando yo lo encuentre apropiado!
- De acuerdo.- accedió con una amplia sonrisa. Su plan ya estaba marchando como quería.
…
Después del pequeño consenso establecido entre el demonio verde y la humana estos habían seguido caminando por dos días. Cada nuevo amanecer desesperaba a la pequeña rin, quien perdía la oportunidad de demostrarle a su amo la capacidad que poseía para dominarlo, su plan no estaba saliendo nada bien. Ante esta frustración la humana no hacía más que suspirar en repetidas ocasiones en el transcurso del viaje, negándose rotundamente a sostener largas conversaciones como solía hacerlo siempre, no tenía el ánimo suficiente.
Sesshomaru notó aquel extraño comportamiento de su protegida, durante todo el trayecto había escuchado su voz únicamente para pedir alimentos o internarse en el bosque, rara vez tatareaba una que otra canción para luego quedarse en silencio. Viniendo del ser más parlanchín que hubiera conocido y permitido seguirle, no era normal en ella, incluso había llegado a preocuparse por el bienestar de la pequeña, podría tener otra de esas enfermedades extrañas ante sus ojos pero comunes en los humanos, y él no sabía nada respecto al tema, después de todos eran una raza débil, una plaga ¿Por qué debería interesarse en enfermedades que atacaban a los humanos?, eso pensaba, y ahora llevaba una humana consigo y no sabía cómo lidiar con ella y sus cambios de humor. Si fuera una cachorra youkai una buena paliza como reprimenda bastaría para cambiar ese deplorable comportamiento, pero rin no lo era, seguramente si lo hiciera la humana terminaría muerta.
De algo estaba seguro, este problema acabaría ahora mismo.
-Descansaremos aquí- dijo el imponente youkai, mirando a su protegida
-Jaken, consigue alimentos para rin- le miro, seriamente para que no osase siquiera pensar ir en contra de su orden
-¡E-e-enseguida amo bonito le consigo comida a la mocosa!- dijo internándose en el bosque.
La pequeña observo como su amigo se alejaba. Con tristeza miro el suelo jugando con una pequeña roca que encontró cerca de sus pies. De repente la pateó lejos con rabia.
-Rin-la voz de su amo llego claramente a sus oídos.-ven.
La humana obedeció, acercándose a su amo lentamente hasta estar de pie frente a él. Su lord se arrodillo para observar cada gesto que hacía a humana, por si osaba a mentirle.
-Dime que te sucede-su voz era cortante, entendió a la perfección que más que una pregunta, era una orden.
-Rin está triste amo…- agachó la mirada.
-¿triste dices? A qué se debe-le miró severamente, ¿estaba triste?, ¿acaso no era ella la que siempre expresaba lo dichosa que era al estar junto a él? ¿O acaso algo había cambiado en su protegida durante los años que no estuvo con ella?
-Jaken le ha dicho a Rin que habría un festival en una aldea cercana… pero que no podía ir porque sería una molestia para el amo.
El youkai con una de sus manos levanto lentamente el mentón de su protegida, para poder verla a los ojos.
-Puedes ir- observó como esta se sorprendía y colocaba sus manos sobre la que mantenía presa su barbilla
-¿de verdad amo?- le miro expectante. Su lord asintió levemente manteniendo el contacto visual.
-¡gracias amo!- deposito un fugaz beso en la mejilla de su amo, luego comenzó a correr y bailar por el amplio prado.
El lord miro atentamente a su protegida, sin desviar su mirada al llamar al demonio verde.
-Jaken- el aludido se sobresaltó al escuchar su nombre, saliendo de entre los arbustos
-a-amo bonito ya le conseguí comida a rin.
-La llevaras a la aldea que desee.- dijo. Sesshomaru se levantó, y se fue a sentar bajo un árbol al ver que su protegida no terminaría en un buen rato de jugar, saltar y bailar.
-¿Q-que?- no entendía nada ¿Qué había pasado mientras se fue?
-Es el deseo de rin presenciar un festival de su especie, llévala.
- Si ese es su deseo amo sesshomaru…- no estaba muy seguro de cómo había conseguido la chiquilla para obtener el permiso de su amo… sospechaba que alguna brujería humana tuvo que haber usado sobre su amo cada noche que juntaba sus manos y comenzaba oraciones que para el carecían de sentido, de no ser así ¿Cómo podía tener tanto dominio sobre su amo bonito? Siempre tenía que obedecer sus infantiles caprichos. Pero… era mejor que fueran inocentes… no sabía que haría su amo cuando esta llegara a la adolescencia y exigiera compañía de un macho de su especie para saciar sus más bajos instintos, ¿acaso su amo lo permitiría?
-Jaken- nuevamente la voz de su amo lo sacó de sus pensamientos.- cualquier humano que tenga la osadía herir o acercase a mi humana…-su voz comenzaba a sonar cada vez más pesada y sombría.- elimínalo.
Aterrador…aterrador, era la palabra exacta para describir a su amo en ese momento.
-Como usted ordene- estaba claro, su amo no le cumpliría ese tipo de caprichos aunque viniesen de su humana.
…
Partieron ese mismo día, sesshomaru había permitido llevar a Ah-Un consigo, de esa manera llegarían y volverían más rápido.
Jaken por su parte había fabricado durante los descansos que exigía la humana, un collar con piedras rojas el cual le había explicado cuidadosamente a la menor, que debía llevarlo en todo momento, pues este ocultaría el olor humano que emanaba su piel, de esa manera la protegería de los voraces demonios. Aquel collar absorbería su aroma, y liberaría en cambio un olor a youkai, puesto que lo había sumergido en sangre de estos, absorbiendo la esencia que les quedaba impregnado su olor en la magnífica joya.
Cuando todo estuvo preparado, y ya era medianoche se dispusieron a entrar a aquel festival de youkais.
De ves e cuando la humana se quejaba del largo de la capa que llevaba como vestimenta, puesto que tropezaba con ella mientras subía algunos escalones que por cierto parecía que nunca se acababan… si seguía así sentía que llegaría al cielo.
De repente todo cambio, había dado un paso como cualquier otro, mirando con esperanza tener la fuerza suficiente para subir el resto de escalones que les faltaba para llegar a la cima, pero su mayor sorpresa fue encontrarse de un momento a otro en entrada del festival… ¿acaso estaba soñando?
-impresionante…-La pequeña estaba anonadada ¡aquel festival era como uno humano!, millones de puestos ubicados en hilera adornaban el largo pasillo lleno de youkais de todo tipo, mientras pequeñas esferas de luz flotaban a lo largo de cada puesto de venta, iluminándolo lo justo y necesario. Observó muchos carteles con ¿letras?, ignoraba su significado pues jamás había visto algo parecido. Se encontraban en la mayoría de los puestos… ¡pero que importaba!, no era necesario leer si podía ver lo que vendían; amuletos, joyas llamativas, colmillos, brazos de otros demonios, ojos, artesanía…
-¡Mire señor jaken! En aquel puesto venden kimonos.-dijo sonriendo la niña.
-¿señor jaken?...-cuando se dio vuelta descubrió que estaba completamente sola. Al parecer su querido amigo y guía no podía salvarla de esta, pues miles y miles de youkais caminaban de un sentido a otro, haciéndole imposible observar donde se encontraba su guardián. Si estos descubrían que era humana graves consecuencias tendría ella.
Como pudo se alejó de la multitud, apoyando su espalda en el costado de una tienda para pasar de ser percibida, sin mucho éxito
-oye, cachorra de humano- aquella profunda voz la hizo estremecer, había descubierto su identidad, ¿acaso seria su fin? ¡y todo por conseguir dominar a su amo como adulta! Un joven demonio se acercó a donde se encontraba la pequeña rin. Su cabello violeta caía libremente mucho más debajo de su cintura, la vestimenta que llevaba si bien no era extravagantes, mantenían una elegancia y belleza que para ella era muy común en los youkais humanoides, seguramente aquel ser era un guerrero, la armadura que llevaba y su espada le recordaba a su amo, además de su postura imponente, hombros anchos, alto, fornido, sin lugar a dudas era igual que su lord. Pero lo que llamó la atención de la pequeña eran el hermoso color dorado, aquellos que les recordaba con fuerza los de su amo, le transmitían seguridad, confianza cada vez que los veía… pero había un serio problema, y era que ese par de ojos no eran de su señor, si no aquel demonio extraño frente a ella.
- ¿q-que… e-está diciendo?- dijo dudosa, ¿debería proteger su identidad falta? ¿o ya todo estaba perdido?
-deja de jugar conmigo, no soy estúpido ¿acaso crees que aquel colgante en tu cuello puede engañarme? Hmf, patético.- aquel atractivo demonio cuyos cabellos eran tan hermoso como el de su amo, tomo su barbilla para mirarlo directamente a los ojos, y como si pusieran a prueba sus nervios este se acercaba peligrosamente a su rostro - En este lugar no se permiten humanos, si los demás se enteran te comerán viva- esto último lo agregó con una escalofriante sonrisa, dejando a la vista sus afilados colmillos rozando la comisura de su labio inferior peligrosamente.
-yo… estaba solo de paso, Rin ya se iba.- no podía estar más nerviosa, aquel imponente demonio, le ponía los pelos de punta, era demasiado aterrador, además había descubierto su identidad, nadie la ayudaría si le pasase algo, jaken no se encontraba con ella, menos su querido amo.
Tragó seco.
-Con que Rin…mmm… ¿y que hace una preciosa humana rondando por estos alrededores?- la humana calló, pero no responder no era una alternativa… menos en aquellas circunstancias.
- Rin… buscaba algo.-buscaba cualquier cosa para distraerse pues no podía siquiera mirar al youkai frente a ella.
-¿Qué buscabas humana?- se arrodillo hasta quedar a la altura de la niña frente a él. La observó escrupulosamente, mirada que no pasó de ser percibida por la humana. Pero poco le importaba lo que esta pensase. La humana frente a él parecía distinta a los de su especie, un resplandor dorado la envolvía, el cabello negro lacio enmarcando su rostro, sus grandes y oscuros ojos rehuyéndole la mirada, sus rosadas mejillas la hacían ver perturbadoramente angelical. Simplemente perfecta. Sonrió para sus adentros luego de haber permanecido en silencio un tiempo, completamente inmóvil, acción que perturbó la aparente calma que pretendía reflejar la humana.
-Rin escuchó que aquí vendían pociones… y quería una.
- así que una poción.-
- No revelaré tu verdadera naturaleza a cambio de que me des algo.- otra vez aquella sonrisa
- y… ¿Qué es lo que usted desea?
- Serás mi dama de compañía en una importante reunión donde estoy invitado.
-¿y que se supone que deba hacer como su dama de compañía?
-Permanecerás a mi lado en todo momento y acatarás todas mis órdenes, si llegas a desobedecerlas, juro que te mataré-
- Rin acepta, pero por favor no revele que rin es humana.
El youkai con cabellera violeta sonrió.
-Entonces deberíamos ir por tu poción- mientras se incorporaba sujeto una mano de la niña para jalarla de paso con él y llevarla entre sus brazos
-¡Ah!¡noo, suélteme ¡!- gritó la niña luchando para zafarse de su captor sin mucho éxito, este había incrustado una de sus garras en su piel, lastimándola, haciéndola luchar mucho más.
-si sigues con esa actitud juro que te mato…- guardó silencio brevemente- ¿o prefieres ser la comida de todos estos demonios?- agrego indicándole la cantidad de youkais presentes en aquel festival, todos salvajes, de seguro comían humanos, la desgarrarían como lo habían hecho los lobos.
-nooo… por favor.- inmediatamente dejo de poner resistencia.
Habían caminado un par de minutos en silencio, ¡y como lo odiaba! Estar callada no era típico de ella, tenía que cambiar el ambiente que la rodeaba, le ponía los pelos de punta ver tantos demonios asquerosos, eran pocos los que se parecían a los seres humanos… como era el caso del demonio que la llevaba cargada.
-Nee nee, señor demonio… ¿de qué raza es usted?-
El aludido le miró levemente sorprendido, era raro que una niña de corta edad humana supiera algo sobre ellos como las clases en que se dividían.
-¿Cómo sabes algo como eso?
- ¿algo como qué?
-Te pregunte, que como sabes que existen categorías entre los demonios- Su mirada nuevamente la examinaba, cada cambio, movimiento que pudiese indicarle que esta niña no fuera lo que el pensase, ya tenía varias sospechas de que tal vez… solo tal vez, ella…
-mi amo siempre lo menciona- agrego sonriente- Dice que existen varios tipos de demonios, entre ellos mi amo pertenece a una clase de la más fuerte- el agarre sobre su cuello aumento. Lentamente se fue acercando a su oreja solo para que él fuese quien la escuchase.- mi amo es un Inugami Daiyōkai
¿El demonio a quien seguía esta niña era un raza pura? Imposible. No se permitió disimular su sorpresa. Si fuese cierto lo que le decía aquella cachorra, aquel demonio le permitía seguirlo, por eso le llamaba amo, lo cual era cada vez más extraño, los Inugami Daiyōkai usualmente permanecían solos, no se mezclaban con razas inferiores pues así eran criados desde jóvenes. La única excepción para dejar su soledad era cuando encontraban pareja, y estas solo podían ser de raza pura igual que la de ellos. Entonces ¿Cómo esta chiquilla permanecía al lado de un demonio como ese, si están tan acostumbrados a ser rodeados por youkais con linaje de renombre? No por una humana.
-ya veo.- atinó a decir.
- mi amo es muuyyy fuerte, es el ser más poderoso del mundo.
-¿así? ¿Lo dices por ser un Inugami Daiyōkai?- La pequeña que cargaba asintió con decisión.- Pues que yo sepa, existen más razas puras.- desvió su mirada al frente, esquivando a los youkais que pasaban a su alrededor, intentando impregnar lo más que podía con su aroma a la humana que traía consigo para que no fuese detectada, pues aquel collar no lograba ocultar por completo el aroma de ella, si alguien con un buen olfato como el de él llegase a verla, la identificaría inmediatamente.
-Por si no sabías cachorra de humano, existen más razas puras… no oses siquiera pensar que tu amo es el único ser fuerte en este mundo.
- ¡e-eso ya lo sé!…- nuevamente la conversación había muerto, solo escuchaba las pisadas de los youkais alrededor de ellos, cada vez más cerca...
-¡señor demonio!… n-no… me ha respondido… d-de que clase es usted.- pregunto curiosa pero manteniendo una distancia no sabía si podía confiar en aquel sujeto, aunque este le ayudase, el señor jaken le había advertido que la mayoría de los youkais no mostraba misericordia a seres tan patéticos como los humanos.
- Soy un Nekomata, un youkai raza pura de demonios gato.
-¡asombroso!
-Mira cachorra… esas son las pociones- dejó que la humana pusiera los pies sobre el suelo, soltándola. Inmediatamente esta corrió hacia un puesto con frascos llamativos, de todas las formas y tamaños. Lo que más llamó la atención de la pequeña fue el color de cada poción.
-¡Parece un arcoíris señor neko!
¿neko?... ¿lo había llamado neko?. Sintió sus propias garras crecer, como osaba aquella escoria humana compararlo con un gato ordinario. Podía imaginarse la sensación al descuartizar a tan extraña criatura frente a él. Y cuando estuvo dispuesto a dar un paso al frente su autocontrol volvió haciéndole parar súbitamente. No… no estaba en el destino de la humana morir por sus garras. Y en ese momento pudo verlo… aquello que había creído ser su imaginación, se encontraba irradiando alrededor de la humana, aquella luz amarilla otra vez. Llenando su cabeza de imágenes, en donde aparecía una joven doncella de no más de dos décadas, sentada dándole la espalda rodeada de muchas flores. De cuando en cuando miraba el cielo a la vez que entonaba una melodiosa canción, dejando que el viento revolviera su largo y negro cabello, el cual caía libremente. Era la misma imagen que había visto cuando sus ojos enfocaron los de la humana por primera vez. Volvió a poner atención a tan espectacular visión… La mujer miró a ambos lados, sorprendida como si buscase algo, del cual su mirada quisiese ser presa… volteó su rostro hacia donde se encontraba él. La observo levantarse con elegancia, dejando caer algunos pétalos de flores que se aferraban a su kimono de seda. Una amplia sonrisa adornó su joven rostro, apreciándolo a la perfección, sus delicadas facciones, sus largas y negras pestañas, sus delineadas cejas, y sus carnosos labios rosados… sin duda, aquella fémina era poseedora de una indudable belleza…a pesar de ser humana Rápidamente la humana paso a su lado sin inmutarse por su´´ presencia´´ siguiendo de largo. Cuando volteó para seguir observando a aquella hembra se encontró con la hermosa dama abrazando a un youkai peliplateado por el cuello.
- okaerinasai…sesshomaru-sama- dijo una melodiosa voz femenina rozando sus rosados labios con la mejilla de aquel youkai, posteriormente deposito un tierno beso en esta.
El youkai no pareció inmutarse, pero pudo ver como este rodeaba su estrecha cintura con uno de sus brazos atrayéndola hacia él.
Cuando se separaron, pudo verlo… eso era…
Rin.-pronuncio el youkai peliplateado.
-¡Señor mire mire! Es una…
-Luna- agregaron al unísono
-¡hai!, se parece tanto a la de mi amo- sonrió mientras miraba el extraño frasco en forma de luna haciéndolo girar con sus manos para no perder cualquier detalle de este.
¿Sesshomaru?… ¿el demonio que esta chiquilla tenía como amo era el despiadado lord del oeste?
Sus sospechas eran ciertas, esas imágenes lo confirmaron, aquella hermosa mujer era la humana que tenía delante de él siendo adulta. Cuando observó por primera vez aquella aura que envolvía a la menor, una secuencia de imágenes desfiló por su mente, pero como transcurrían muy rápido solo pudo ver a una mujer pelinegra haciendo una corona de flores. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de la humana.
-señor…no entiendo lo que me quiere decir.- Le dedico una mirada interrogante, sin saber a qué se refería la niña. Hasta que el vendedor volvió a dirigirse a la humana, mientras esta lucia confundía.
-Te pregunta qué tipo de poción buscas.
-¿así?... no le entendía nada… ¿Qué idioma es ese?
-idioma de demonio- se limitó a decir.- Rápido dime que poción quieres.
-una d-de… crecimiento.- agrego bajito, jugando con sus dedos constantemente.
Su acompañante abrió los ojos a más no poder. Eso… significaba que podía ver a la hermosa mujer de sus visiones… ¡qué suerte la suya!. Una involuntaria sonrisa se formó en su rostro ante los pensamientos del cual se mantenía preso.
-de acuerdo.
La pequeña escucho que ampos demonios comenzaban a hablar en aquel extraño lenguaje. Los miró con mucha curiosidad… como le encantaría a ella también hablar esa lengua, de seguro que su amo la sabía…
-aquí tienes tu poción niña.- depositó en las manos de la niña un hermoso frasco muy bien decorado con pequeñas hojas de plata que las cuales envolvían al frasco y con él una sustancia color azul verdoso
-mi nombre es rin, no niña- dijo fingiendo falsa molestia.- ahora que lo pienso… no me ha dicho su nombre señor demonio.- inesperadamente toda la atención de la niña se centró en él.
-…
-RINNN!...¡ ¿DÓNDE ESTAS RIN?!.- la aludida buscó el ser poseedor de aquella voz, al principio sin mucho éxito, pero cuando los gritos se intensificaron, logró divisar el bastón de dos cabezas a lo lejos.
- ¡Es el señor jaken!- sonrió entusiasmada, estaba muy contenta de volverse a encontrar con su querido amigo, sobretodo en un lugar lleno de desconocidos (más aun demonios).- ¡SEÑOR JAKEN, POR AQUÍ!- se guardó la poción entre su kimono. Luego agito ambas manos esperanzada a que su amigo la viese. Aunque una parte de ella lo dudaba, su guardia era demasiado enano como para siquiera distinguirla a esa distancia.
-Muchas gracias emm..mm..- coloco su mano en el mentón dudativa ¿Cómo debería dirigirse?, la manera en que lo hacía antes no parecía serle grata a su compañero, pero no era culpa suya, pues ni siquiera sabía su nombre… bueno si él quisiera dárselo lo hubiera hecho desde un principio… De repente se acordó de algo que le dijo Jaken. ´´nunca debes preguntar el nombre de otro demonio no siendo merecedora de escucharlo.
-pero el señor sesshomaru me dijo su nombre varias veces…
- ¡no importa! Recuérdalo, nunca le preguntes el nombre a un youkai.
-¿Por qué?
-Siendo humana dudo que te lo den. Un demonio da su nombre cuando desea ser reconocido ante un digno oponente, no ante una humana…´´
-Cheshire.- La humana le miró atenta.- Puedes llamarme Cheshire.
-¡Arigatou Cheshire-sama!
-Recuérdalo serás mi dama de compañía, que no se te olvide.
-hai, a rin no se le olvidará… ¿Cuándo es la reunión?
-No importa el cuándo ni el donde… no debes preocuparte llegarás igual.
-¿Cómo lo sabe?- le extrañaba que el youkai sonara tan seguro, ella no tenía la menor idea de cuando la necesitaba, ni a donde debería ir, entonces ¿Cómo no habría de preocuparse?
El youkai de cabello violeta le dedico otra de sus espeluznantes sonrisas a la menor, dejando relucir sus colmillos. Pasó su afilada lengua por uno de estos.
-puedo ver, el pasado y el futuro… mejor dicho…-se acercó al oído de ella, deslizando sus garras por el corto cabello negro de la humana- tu pasado y tu futuro… Llegarás ya lo he visto.- deslizó sus garras por el cuello de la niña topándose con el collar que ocultaba su verdadero aroma.
De repente el youkai ya no se encontraba con ella, había desaparecido, como si la tierra se lo hubiera comido.
-¡RIN!...- el pequeño sapo llego exhausto donde se encontraba la niña- por...fin…te…encuentro.- cayó mareado de tanto correr.
-¡Señor jaken! ¡Rin lo ha extrañado demasiado.- se abalanzo sobre su amigo abrazándolo.
- ¡Suéltame mocosa! ¡Tenemos que irnos o el amo bonito se molestará por haberte descuidado!...bueno si es que llega a enterarse.- la humana asintió, mientras seguía al sapo fuera del festival de youkais.
Desde un árbol, un youkai de ojos amarillos felinos, observaba con diversión como se alejaba la humana a quien había conocido hace poco. Vaya suerte que tenía, toparse con la protegida del Lord del oeste, el demonio más despiadado y temido por todos, menos esa humana que llevaba consigo. ¿Debería decir que era especial acaso?
-Esto será muy divertido… el juego ya ha comenzado. ¿No lo crees así…
…Sesshomaru?
Muchísimas gracias por leer y por los comentarios que dejaron, se los agradezco. Me alegra tanto que les haya gustado. Sinceramente estaba muy nerviosa puesto que es mi primer fanfic.
Recuerden que cualquier sugerencia sobre o para la historia hágamelo saber en los comentarios, soy toda oídos. Bueno : ) espero que hayan disfrutado leer este capítulo tanto como disfrute al escribirlo. Espero que me digan que les pareció. Nos vemos :D
