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Los personajes de Candy son propiedad de su creadora, yo solo los uso para fines recreativos y sin afán de lucro.
Flor Imperial
Capitulo II
Una Trampa no Planeada
Por MaryLuz
Niel se había quedado solo en la Biblioteca, apenas eran las 11 de la mañana y el sol parecía alumbrar por completo su vida. Parecía como si siempre hubiese vivido en la obscuridad y de pronto una luz se encendiera para ver todo lo que había a su alrededor.
Felizmente subió los pies al escritorio, mientras encendía un puro y cruzaba sus brazos sobre su nuca y sonreía, al tiempo en que recordaba.
- Estúpido Jimmy, todavía pensó que cumpliría con el trato – pensaba para si mismo – Tener en mi poder las escrituras del Hogar de Pony me ponen en posición de exigirle a Candy lo que quiera. Ganarte esas escrituras es lo mejor que pudo haberme pasado.
Niel vivía en la mansión de Chicago, pero cada semana llegaba a Lakewood a visitar a Elisa y a traerle noticias de sus problemas con la esposa de uno de sus socios. Entonces era cuando aprovechaba para ir a jugar un rato al Póker en la cantina del pueblo.
Niel era muy conocido en el lugar, tenía fama de apostador, ya que cada fin de semana, desde que Elisa había llegado a Lakewood, jugaba en la cantina apostando grandes sumas de dinero. A veces ganaba, a veces perdía, pero siempre apostaba con los ganaderos y gente del pueblo.
Así fue como hacía unas semanas Jimmy había jugado con él y había perdido una fuerte suma de dinero.
- No tengo semejante cantidad de dinero – dijo Jimmy nervioso a Niel.
- Pues si no tenías para apostar, no debiste hacerlo. Ahora iré a ver a tu padre para que sea él quien me pague – dijo Niel sumamente molesto.
- ¡No! – dijo nervioso, Jimmy pensaba que su padre no sabía que acudía a la cantina y apostaba en el juego. Enterarlo de esa forma lo decepcionaría de él. El sudor cubría su frente al no saber cómo pagar esa apuesta.
- Si no quieres que vea a tu padre, entonces, ¿qué piensas hacer para pagarme? – dijo Niel molesto. No veía como ese muchacho pagaría la fuerte deuda contraída con él.
- ¡Te pagare! – dijo Jimmy mordiendo su labio al pronunciar las palabras. Había dudado por un momento, pero creía que esa sería una buena solución – te pagare con las escrituras del Hogar de Pony – Los ojos de Niel brillaron al escuchar lo que Jimmy dijo.
- ¿Son tuyas? – él no sabía que Jimmy tuviera la posesión de esas tierras.
- Sí, mi padre me las regaló cuando cumplí los 15 años – contestó él orgulloso.
- Entonces tráelas y la deuda quedara saldada – dijo Niel comenzando a revolver de nuevo las cartas.
- No, no quiero que tomes las escrituras como pago a la deuda – Niel volteó a ver a Jimmy – quiero que las tomes como garantía de que voy a pagarte la totalidad de la deuda. Cuando te pague, tu me regresas las escrituras – dijo Jimmy. Entonces Niel sonrió.
- De acuerdo - Entonces Jimmy sonrió y extendió la mano para cerrar el trato con Niel.
- ¡Es un trato! - dijo Jimmy y Niel solo afirmó con la cabeza.
Niel había estado recordando como Jimmy se presentó al siguiente día en la cantina llevando las escrituras y prometiendo pagarle en un lapso no mayor a un mes.
Se escuchó la puerta de la biblioteca abrirse, entonces Niel se incorporó en su lugar. Elisa había entrado y se veía furiosa.
- No pensaras hacerlo, ¿verdad? - dijo.
- Claro que lo haré, esta tarde iré a ver al cura para comenzar con los preparativos de la boda. Además necesito que venga Scott con los requisitos necesarios para la boda civil - dijo Niel con un poco de emoción, Elisa pudo notarlo y eso la hizo enfurecerse más.
- ¿Estás loco?, ¡eres un maldito idiota!, ¿cómo es posible que te cases con esa recogida? Habíamos quedado en sacarla de Chicago, en mandarla de monja - Dijo Elisa muy molesta y levantando la voz, pero Niel la interrumpió poniéndose de pie y golpeando fuertemente el escritorio.
- Tú no tienes porqué gritarme Elisa - Elisa guardó silencio ante la actitud de su hermano - quizá ese había sido el plan original, pero cambie de idea - dijo más tranquilo sentándose en su lugar.
- ¿Acaso estás enamorado de ella? - preguntó Elisa viéndolo directo a los ojos. Niel entonces cerró los ojos y comenzó a reír a carcajadas - ¿qué es lo que te causa tanta gracia Niel?
- Tu, querida hermanita - dijo Niel volteando a verla - ¿Recuerdas a Erick Jackson?
- ¿Erick Jackson? No, ¿quién es él? - preguntó Elisa intrigada.
- ¿Tan poco significó ese hombre en tu vida, que ya no lo recuerdas? - dijo Niel levantándose de su lugar, mientras Elisa lo veía - Erick Jackson, hijo de Robert Jackson, abogado de los Andrew - Entonces Elisa comenzó a recordarlo.
- Ah, por supuesto, Erick Jackson, pero solo salí un par de veces con él, era tan insignificante el pobre, ¿cómo querías que lo recordara?, ¿Pero qué tiene que ver Erick con tu matrimonio con Candy? - preguntó confundida.
- Si no mal recuerdo, Erick te comento que Candy tenía un fideicomiso, ¿no es verdad?
- Sí, eso sí lo recuerdo. Nuestro amado tío le puso un fideicomiso cuando la adopto. Esa maldita huérfana.
- Fideicomiso que podrá cobrar cuando cumpla 25 años o...
- ¿O? - dijo Elisa al darse cuenta de que Niel no continuaba.
- O, a los 6 meses de su matrimonio - Elisa entonces comenzó a sonreír.
- ¿Entonces por eso cambiaste el plan de mandarla lejos de Chicago?. La fortuna Andrew puede pasar a nuestras manos. Tú como esposo de Candy podrás manejar ese dinero a tu antojo. Niel no eres tan tonto... - dijo Elisa poniéndose de pie del sillón donde se había acomodado y disponiéndose a salir de la biblioteca - Sin embargo... - dijo volteándolo a ver poco antes de salir - el que sea mi cuñada no la salvara de que le haga la vida de cuadritos - dijo cerrando la puerta tras de ella.
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La plática con su hermana había dejado a Niel satisfecho. Sabía de antemano que para convencer a Elisa de algo, solo debería mencionar la palabra dinero. Si Elisa se enterara de que realmente él nunca había olvidado a Candy, ¿quién sabe de qué sería capaz? Aun ahora, sabía que Candy tendría que librar una batalla con su hermana.
Unos ruidos en el pasillo que conducía a la biblioteca lo sacaron de sus pensamientos. Se escuchaba a alguien discutir. El había ordenado que nadie lo molestara, necesitaba planear bien las cosas.
- ¡Le he dicho que me deje pasar! - afuera de la puerta de la biblioteca había alguien que discutía. Niel se paró para ver quien hacía tanto escándalo.
- Le he dicho joven que él señor Legan no puede recibir a nadie - insistió el mayordomo.
- Yo no soy nadie, me llamo Jimmy Cartwrigth y si le dice eso al señor Legan, él me atenderá.
- Lo sie...
- ¿Quién demonios hace tanto ruido? - salió Niel de la biblioteca hecho una furia.
- Lo siento señor Legan, pero este jovencito insiste en verle - dijo el mayordomo apenado. Niel entonces volteo a ver a Jimmy, sus ojos marrones estaban chispeantes por la furia - ven - fue lo único que le dijo y ambos pasaron dentro de la biblioteca.
Jimmy observó el lujos lugar al que era conducido, entonces Niel se sentó en el sillón que momentos antes ocupaba. Jimmy se paró al frente observándolo fijamente.
- ¿Y bien? - dijo Niel a Jimmy - ¿a qué has venido?
- Vengo a pagarte y a que me devuelvas los títulos que te di en garantía - Niel se sorprendió ante lo dicho por Jimmy, aun no pasaba el mes y Jimmy ya iba a pagarle. No, el no podía darse el lujo de perder esos papeles ahora. Entonces volteó a ver a Jimmy y sus ojos brillaron mientras una mueca se dibujaba en su cara.
- Muy bien - Niel entonces sacó los papeles del cajón del escritorio y los dejó a un lado. Jimmy sonrió aliviado al ver las escrituras del Hogar de Pony - dame el dinero - Niel extendió la mano para recibir los billetes que Jimmy le daba.
Niel tomó los billetes y se puso a contarlos. Jimmy estaba sonriente y aliviado de poder recuperar las escrituras. Nunca más volvería a ponerlas en riesgo. Entonces pudo ver que la cara de Niel cambiaba, comenzó a sentir que algo andaba mal.
Niel volvió a contar el dinero y al terminar volteó a ver a Jimmy que permanecía parado de frente a él.
- Esto no está completo - Dijo Niel a un asustado Jimmy - Falta la mitad...
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Candy aun se encontraba en su habitación, por más vueltas que le daba al asunto, no podía imaginarse casada con Niel. No sabía los motivos de esa absurda boda, pero no creía que fuese porque él la seguía queriendo. Hacía muchos años que ella lo había rechazado y desde entonces no lo había vuelto a ver.
Tenía que hacer algo para detenerlo, quizá ofrecerle dinero por las propiedades, no era que ella lo tuviera, pero podría solicitárselo a Albert y estaba segura que él no se lo negaría. Quizá eso pudiera hacer, no perdía nada con intentarlo.
Así que se levantó de la cama y salió de su habitación para dirigirse a buscar a Niel.
Candy bajó las escaleras buscando a alguien en la casa, pudo distinguir a Dorothy en el salón.
- ¡Hola Dorothy! - dijo acercándose a ella.
- ¡Hola Candy! - dijo Dorothy al verla.
- ¿Has visto a Niel?
- Si Candy, él sigue en la biblioteca.
- Gracias Dorothy.
Dorothy no se enteró que Niel no estaba solo. Así que Candy se dirigió a la biblioteca decidida a hablar con él y convencerlo de desistir de la absurda idea de casarse.
Al ir aproximándose a la biblioteca, pudo escuchar unos gritos que provenían de dentro. Entonces se detuvo.
- ¿Cómo de que no está completo? - dijo Jimmy alzando la voz y tomando a Niel por las solapas del saco.
- ¡Suéltame estúpido muchachito! - dijo Niel soltándose de las manos de Jimmy.
- Esa es la cantidad que te debía, no falta ni un peso.
- ¿Y tú crees que tendrías que darme lo mismo después del tiempo que ha pasado? Creo que se te olvidaron los intereses... - dijo Niel con una sonrisa.
- ¡Intereses! - se sorprendió Jimmy
- Lo que me estás dando solo alcanza a cubrir esa parte - dijo Niel sonriendo.
- No quedamos en nada de intereses, el trato era que tendrías las escrituras hasta que te pagara y ahora he venido a pagarte.
- Así no funcionan las cosas en este mundo Jimmy, aprende a jugar en él. Si tienes el dinero que falta te regreso las escrituras, pero si no, las escrituras se quedaran conmigo - dijo Niel tomando las escrituras y regresándolas al cajón.
- Pensé que eras un caballero - dijo Jimmy a Niel, él solo sonrió ante su comentario.
Candy abrió la puerta de la biblioteca lo que hizo que tanto Jimmy como Niel voltearan a ver quien había entrado.
Jimmy se quedo perplejo de verla parada en la puerta. Sus ojos verdes se veían sumamente tristes al verle. Parecía como si quisiera decirle algo. Su corazón latía con fuerza. Candy vivía en el Hogar de Pony junto con la Señorita Pony y la Hermana María. Se sentía terriblemente culpable por haber dado las escrituras de ese lugar a Niel y la mirada de Candy le hacía sentir aun más culpable.
Candy se quedó en silencio, pudo escuchar que Jimmy iba a pagar su deuda pero Niel le pedía más dinero. Daba la impresión de que no quería regresarle realmente los papeles.
- ¡Hola mi amor! - dijo Niel a Candy.
Los ojos azules de Jimmy se abrieron por la sorpresa. ¿Por qué llamaba Niel Amor, a Candy?, ella solo había bajado la mirada ante los ojos inquisidores de Jimmy.
- ¿Mi Amor? - dijo Jimmy incrédulo mientras veía como Niel se aproximaba a Candy y la tomaba de la mano deteniéndose justo delante de él - ¿Por qué permites que te diga Amor, Candy? - preguntó Jimmy.
- Porque ella y yo nos casaremos dentro de un mes, ¿no es verdad, Amor? - dijo Niel al tiempo en que la tomaba por la cintura y se aproximaba a darle un beso en la mejilla.
Jimmy no perdió de vista ese gesto, Niel se acercaba poco a poco a la mejilla de Candy mientras ella cerraba los ojos apretándolos fuertemente. ¡Era una trampa!, Jimmy comprendió en ese momento porque Niel le pedía más dinero para devolverle las escrituras y comprendió muy bien porque le pediría más si le llevaba lo que pedía.
¡La estaba chantajeando!
- ¡No la toques! - dijo Jimmy al tiempo en que la jalaba evitando que Niel depositara el beso en la mejilla de la rubia.
- ¡Jimmy! - solo dijo Candy sorprendida.
- ¿Con qué derecho haces eso mocoso? ¡Candy es mi prometida y nos vamos a casar! - dijo Niel encolerizado por la acción del muchacho.
- Candy no te quiere, la estas forzando a casarse contigo - dijo mirando igualmente furioso a Niel. Entonces volteo a ver a Candy - No tienes porqué casarte con él Candy, no puedes casarte con él.
- Muy bien, dejémonos de papelitos. Es verdad, Candy se casa conmigo gracias a tu estupidez.
- ¡Cállate Niel! - gritó Candy, pero era demasiado tarde
- Candy se casa por salvar al hogar de Pony de O'Hara y tú no puedes hacer nada para evitarlo. Si le dices a alguien de esto, tu querido hogar de Pony se convertirá en tierra de pasto para el ganado de O'Hara, ya sabes cuanto tiempo le ha pedido a tu padre que le venda esas tierras y yo lo haré si intentas algo para impedir esta boda. Además sería una lástima que tu padre se entere de la clase de hijo que eres.
Jimmy se quedó callado con los puños fuertemente apretados, no era posible que fuera Candy quien pagara por su error, no podía permitir que ella se sacrificara. Pero además, estaba en juego el Hogar de Pony, ese lugar que le brindo cariño después de que murieran sus padres.
Jimmy permaneció apretando y cerrando los puños y los ojos fuertemente, no sabía que le dolía más, ¿el haber dado las escrituras y saber que podían perderse?, o ¿el que Candy se enterara en los pasos en los que andaba?... indudablemente era lo último lo que más le dolía ahora.
- ¡Jimmy!, ¡Jimmy! - Candy había hecho que Jimmy se diera la vuelta hacía ella. Pero él permaneció con la cabeza baja, no podía sostenerle la mirada, todo era su culpa - Jimmy mírame - dijo Candy.
- No podría Candy, soy culpable de esto.
- Jimmy, escúchame bien, no dirás nada a nadie de esto, ¿entendiste? - Jimmy entonces levantó la cabeza para verla a los ojos. Sus hermosos ojos verdes denotaban una enorme determinación. Cuan valiente era ella, cuanto la admiraba desde hace cuánto tiempo - ¡No le dirás a nadie Jimmy! Haremos lo que sea necesario para conservar el Hogar de Pony.
- ¡Candy!, no puedo permitir que te sacrifiques por mi culpa. No puedo.
- ¡Prométemelo Jimmy!, ¡prométemelo!, no le dirás a nadie de la familia, ni a nuestros amigos de esto, ¡prométemelo! - insistió Candy, mientras Niel permanecía parado con los brazos cruzados observando y sonriendo al mismo tiempo.
- Te lo prometo - dijo Jimmy con lágrimas en los ojos.
- También quiero que me prometas otra cosa.
- ¡Lo que tú quieras Candy!
- Dejaras de jugar, nunca en tu vida volverás a apostar algo - Jimmy la observo a los ojos, estaban llenos de lagrimas. Y Niel reía a carcajadas.
- Te lo prometo Candy - dijo Jimmy mientras se volteaba para ver a Niel que permanecía riendo a carcajadas - Pero no me quedare con este coraje que siento.
Niel entonces se incorporó para ver a Jimmy mientras este le soltaba un fuerte golpe en la mandíbula y lo hacía retroceder perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo.
- ¡Maldito bastardo! - dijo Niel en el suelo sobando su mandíbula mientras Jimmy caminaba rumbo a la salida - No creas que esto se quedara así - dijo Niel levantándose del suelo.
- ¡Déjalo Niel! - dijo Candy interponiéndose a su paso - Quiero hablar contigo - Niel entonces volteo a ver a Candy extrañado, mientras Jimmy desaparecía por la puerta.
- ¿Qué quieres? - dijo dirigiéndose al escritorio.
Candy titubeaba un poco, debía convencerlo para suspender ese absurdo de boda que planeaba. Había pensado ofrecerle dinero, pero ahora sabía que eso no daría buen resultado por si mismo.
- ¿Y bien? - dijo Niel abriendo los cajones del escritorio sin mirarla.
- Niel, nosotros no podemos casarnos - Niel se enderezó enarcando una ceja ante su comentario - Yo no te quiero y tu no me quieres, no se cuales son los motivos por los que quieres casarte conmigo, pero es algo que no funcionaría. - Niel entonces soltó la carcajada.
- Nada de lo que puedas decirme me hará cambiar de opinión Candy, nos casaremos en un mes como te lo dije antes - dijo cruzando los brazos - Candy entonces suspiro, intentaría lo último.
- ¿Cuánto dinero quieres por las propiedades? - Niel des cruzo los brazos y la observo detenidamente.
- ¿Dinero? - pronunció incrédulo. Candy se quedó en silencio esperando una respuesta más concreta de su parte - Creo que no lo has entendido bien querida, esto no es asunto de dinero. No quiero dinero - dijo acercándose a ella que permanecía de pie frente al escritorio de la biblioteca.
- Si no quieres dinero, entonces ¿qué quieres?
- A ti querida - dijo Niel tocando su barbilla con los dedos de la mano. Al contacto, Candy apartó su rostro de él.
- ¿Por qué?, ¿por qué me tratas como su fuera una propiedad o un animal con quien se puede hacer una transacción de negocios? - dijo Candy comenzando a enojarse.
- Porque eso representas. Tú serás un buen trofeo de sociedad, alguien a quien puedo lucir. Has cambiado mucho desde la última vez que te vi. Si antes eras bonita, ahora eres hermosa. Serás una elegante esposa, algo que necesita mi familia.
- ¡Pero tu familia me odia!
- Quizá mamá y Elisa, pero papá y yo no - Un golpe en la puerta los distrajo - adelante.
- Señor Legan, señorita Candy - dijo Dorothy al aparecer en la puerta de la biblioteca - El almuerzo esta servido.
- ¿Ya le aviso a la señorita Elisa? - pregunto Niel.
- Sí señor, los espera en el comedor. Permiso - dijo despidiéndose y saliendo de la biblioteca.
- Deberás alistarte, después del almuerzo iremos a la mansión Andrew.
- ¿Con los Andrew?, ¿a qué iremos? - dijo Candy sorprendida.
- A pedirle a Albert formalmente tu mano - dijo viéndola a los ojos. Candy se sorprendió - se que has dejado de ser su pupila, pero aun así creo que es a él a quien le corresponde darme tu mano. Servirá la visita para que lo convenzas de que nos casamos por amor. Si logras convencer a nuestro querido tío, convencerás a quien sea.
- No...no... no creo poder.
- Piensa en tu querido hogar de Pony - dijo Niel a Candy, que cerraba los ojos fuertemente para pensar en su querido hogar - Después iremos a ver al cura, servirá para que le avises que dejaras de asistir al dispensario de la iglesia.
- ¡Niel no puedo hacer eso!.
- Ninguna novia mía trabajará, así que deberás dejar ese trabajo, además no recibes un sueldo.
- No sé cómo te has enterado de todo eso.
- Siempre me llegaron noticias tuyas querida, siempre supe de ti- dijo Niel viéndola a los ojos - Ahora vamos a almorzar, Elisa nos espera.
- Yo no tengo apetito, si me disculpas prefiero irme a mi habitación - Niel no objeto y permitió que se fuera.
- Ya cambiaras querida Candy, no tienes otra opción que casarte conmigo y convertirte en mi linda mujercita - pensó para si, mientras la observaba caminar graciosamente.
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Elisa se encontraba en el comedor, leía con avidez un artículo en el periódico. Cosa muy extraña en ella, no era parte de sus modales estar leyendo en la mesa.
Niel llegó en esos momentos y vio como su hermana leía algo que parecía interesarle mucho.
- ¿Qué lees Elisa? - dijo Niel. Sin embargo, Elisa pareció no escucharlo - ¡Elisa! - levantó la voz. Entonces Elisa levantó la vista del periódico.
- Perdona Niel, pero creo que esto te puede interesar - dijo Elisa tendiéndole la pagina del periódico que ella leía.
"Chicago de Fiesta"
"La famosa compañía de teatro, Stanford, tendrá el honor de cerrar su gira de trabajo en nuestra Ciudad. Después de 10 meses de giras por todo el país, se cierra la temporada de la obra, Otelo, en el Teatro Apolo. El famoso Actor Terruce Grandchester interpreta el papel del Moro de Venecia de una forma tan real, que muchos son los que se han abalanzado sobre las taquillas para ver tan memorable actuación. No cabe duda que el Actor Grandchester es un digno representante de las obras de Sheskpiere.
La compañía teatral llega a esta ciudad dentro de tres semanas y la obra se quedará solamente por cinco días en escena"
"Teatros Apolo
2540 N. Lincoln (2500N, 1000W)
Chicago, Ili."
Niel dobló el periódico y comenzó a comer, la noticia no pareció haberle afectado. Elisa se quedó observando el semblante de su hermano, mientras ambos comían.
Después de un tenso silencio, en el cual, Elisa sentía que en cualquier momento podía estallar, por fin hablo.
- ¿Pero qué te pasa Niel? - dijo Elisa viendo a su hermano - Ese actor viene a Chicago, ¿no crees que Candy vaya a buscarlo o que él la busque a ella? - dijo mientras Niel levantó la vista para observarla.
- No, no lo creo - dijo Niel muy convencido.
- ¿Por qué no? - Dijo Incrédula - ¿tú por qué crees que ella no se ha casado?, ¿creerás que ya lo olvido?, yo estoy segura de que lo sigue amando - dijo Elisa cuando fue interrumpida por Niel.
- Han pasado muchos años de eso, además ese actorcillo, está casado con esa compañera suya, Susana Marlow, desde hace tres años. No hay nada que nadie pueda hacer para impedir mi boda con Candy - sonrió viendo a su hermana.
- Pues yo iré a verlo actuar, a mí me importa poco con quien se haya casado, voy a hacer lo posible por volverlo a conquistar.
- ¿Volverlo a conquistar? - Niel soltó la carcajada - ¿pero cuándo lo habías conquistado antes? - dijo sarcástico y burlón, ante lo que Elisa puso cara de enojada.
- En el colegio, en el colegio él me quería.
- Por favor hermanita, en el colegio él andaba como la abeja a la miel detrás de Candy. Si no hubiese sido por la trampa que les pusiste, quizá a estas alturas ellos estarían juntos - dijo sin dejar de reír. Luego se contuvo y agregó. - pero has lo que quieras.
- Claro que lo haré, para eso no necesito tu permiso - dijo Elisa mientras se levantaba de la mesa. Entonces Niel agregó.
- Pero si mi dinero - ante lo que ella se paró en seco, pero después continuó sin voltearlo a ver.
Niel se había quedado en la mesa aun, observaba la nota en el diario. Terry Grandchester se presentaría en Chicago, ¡en Chicago!, solo a unos minutos de Lakewood. Se sentía extraño ante la idea de que Candy ya supiera de ese acontecimiento. No sabía que sentía ella por él, no sabía si todos los años que habían pasado entre su separación y el matrimonio de él habían sido suficientes para que se olvidaran mutuamente.
Hacía bastante tiempo que los diarios no mencionaban ninguna noticia sobre Susana Marlow, desde que había salido anunciado su compromiso y su posterior boda. Desde entonces no había habido mas noticias de ella. Y él nunca se molesto en investigar que había pasado con ellos. ¿Tendrían hijos ya?
La presencia de Terry en Chicago comenzaba a inquietarlo, la compañía de teatro llegaba justo una semana antes de su boda.
- No, ella ya lo olvido, no tengo de que preocuparme. Aun y cuando ella sintiera algo por él, yo tengo lo único que la haría pensarlo dos veces antes de suspender de nuevo la boda: Las escrituras del hogar de Pony.
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El elegante auto de los Legan entraba por el portal de las rosas a la mansión Andrew. Hacía cuanto tiempo que Candy no veía ese portal, ese hermoso portal que era cuidado por Antonhy.
Desde la ventana de una de las habitaciones del segundo piso, unos ojos azules miraban intrigados el auto que recién llegaba. Conocía de antemano la insignia del auto y no le era grato recibir a nadie de esa familia, menos sin tener una cita previa. Estuvo a punto de decirle al mayordomo que avisara que no estaba en la mansión cuando preguntaran por él, pero se sorprendió enormemente al observar que no solo bajaba el joven Legan del auto, sino aquella que hasta hace apenas un año había dejado de ser su pupila de forma legal.
- ¡Candy!, ¡que gusto volver a verte! - dijo Albert al encontrarse con Candy al borde de las escaleras que conducían al segundo piso.
- ¡Oh, Albert! - dijo Candy abrazándose al él.
- Gusto en verte Tío - dijo Niel de forma seca, pero cortes.
- El gusto es mío, Niel.
- ¿Dónde están Dayana y la pequeña?, hace mucho que no las veo, Albert - dijo Candy volteando para todos lados.
- Lo siento Candy, esta vez Dayana y Pauna se han quedado en Chicago. La pequeña Pauna estaba un poco resfriada y la Tía Elroy no quiso que la movieran hasta que no estuviera mejor. Así que Dayana también se quedó en casa.
- Qué pena, me hubiera gustado verlas.
- ¿Pero a que debo el honor de su visita? - dijo Albert viendo dudoso a Niel que no perdía detalle de la actitud de Candy para con su antiguo tutor.
- ¿Podríamos hablar en otro sitio?, hay algo importante que queremos comunicarte - dijo Niel. Ante lo cual Albert observó a Candy dudoso, mientras hacía un ademan con la mano para que lo siguieran hasta la biblioteca.
Niel tomó a Candy por el brazo mientras seguían a Albert. Candy bajó la mirada, ¿cómo podría convencer a Albert que se casaba por amor con un hombre tan despreciable como Niel?
- ¿Y bien?, ¿qué es eso que quieren decirme? - dijo Albert una vez que había llegado a la biblioteca.
- Tío, quiero pedirte la mano de Candy en matrimonio...
Albert se sorprendió de la petición de Niel. No podía creer que después de que Candy lo hubiese rechazado, hace varios años, ahora pudiera considerar el aceptarlo. Albert observó a Candy, sin embargo ella solo mantenía baja su mirada y sus mejillas se tiñeron de rojo.
- ¿Estás de acuerdo Candy? - preguntó Albert, ante lo que Candy levantó la cabeza.
- Si - dijo de forma casi ahogada.
- Pues si Candy está de acuerdo, yo no tengo nada que objetar Niel - dijo Albert viendo a Niel, él sonrió de forma amplia.
- Gracias - dijo Niel cuando fue interrumpido por Albert.
- Ahora te pido que me dejes a solas con Candy unos momentos.
La sonrisa de Niel se borro ante el comentario de Albert, ¿acaso no le había creído? Solo volteo a ver a Candy que permanecía silencia ante la petición de Albert. Entonces se dio la vuelta y salió de la biblioteca, esta era la prueba de fuego para Candy, si Albert le preguntaba el motivo del matrimonio, ella debería convencerlo de que era por amor.
- Candy, ya eres mayor de edad y desde hace un año has dejado de estar bajo mi tutela - dijo Albert a Candy, mientras esta lo observaba - yo no puedo obligarte a que desistas de casarte con Niel u obligarte a casarte con alguien a quien no quieras - dijo viéndola directo a los ojos, ante lo que ella no pudo sostenerle la mirada y la bajo - Solo te voy a hacer una pregunta y quiero que me contestes con toda sinceridad Candy - Candy asintió con la cabeza - ¿Estas segura del paso que vas a dar?
Candy entonces lo observo a los ojos, era difícil engañar a Albert, él sabía todo de ella. Sabía cuanto despreciaba a los Legan y cuanto la odiaban ellos a ella. En ese odio estaba incluido Niel Legan, ¿cómo podría ella decirle que estaba segura de casarse con él, si era algo que realmente no deseaba? Sin embargo, a su mente regreso el recuero del hogar de Pony, sus madres cuidando de los niños, ayudando a ordeñar a la vaca, cuidando de las gallinas, de los cerditos y de las cabras. ¿Cómo podrían todos esos niños y sus madres quedarse sin un techo? ¿Estaba segura ella de hacer hasta lo imposible por protegerlos?
- Sí, estoy totalmente segura - dijo Candy con un brillo de felicidad en sus ojos. Brillo que Albert pudo notar.
- Entonces, solo me resta desearte toda la felicidad del mundo Candy.
Niel estaba nervioso dando vueltas en la pequeña sala de estar, esperaba a que Candy saliera. Cuando la vio aparecer en compañía de Albert, sintió que su nerviosismo se incrementaba. Sin embargo, Albert se despidió de ambos deseándoles felicidad.
Niel sonrió ampliamente, Candy había podido convencerlo, se despidió de su tío diciéndole que le mandarían la invitación para la boda.
Albert al verlos partir dudo un poco sobre lo que acababa de pasar. ¿Candy casada con Niel Legan?, apenas lo podía creer, pero era algo en lo que no podía intervenir. Como le hizo ver a Candy, era ella mayor de edad y él no impondría su criterio en los asuntos de ella. Pero si en sus manos estuviera... ella no se casaría con Niel.
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Al salir de la mansión Andrew, el chofer los llevó hasta la iglesia donde Candy trabajaba los fines de semana. Por ser día sábado, el médico del lugar se alegro mucho de verla llegar. Ya se encontraba un poco preocupado por ella.
Candy pidió amablemente a Niel que le dejara hablar con el médico para disculparse por no poder seguir yendo a trabajar. El doctor Charles se sintió triste al saber que ya no recibiría la ayuda de Candy como enfermera, pero se alegró de saber que pronto contraería matrimonio y le deseo la mayor felicidad del mundo.
Niel, mientras tanto, se fue a buscar al cura. Tuvo que esperar alrededor de 20 minutos a que el cura terminara de confesar a una mujer mayor, lo cual lo tenía sumamente desesperado, no tenía por costumbre que nadie lo hiciera esperar. Cuando el cura por fin terminó, la cara de Niel estaba sumamente seria y enrojecida por el enojo. Candy justo en ese momento entraba también a la iglesia y el cura sonreía al verla entrar.
- Señor cura, queremos que nos case dentro de un mes - fue lo primero que dijo Niel al tener a Candy junto a él y al cura de frente. El cura observó detenidamente a Candy. Tenía muchos años de conocerla y pudo observar que el matrimonio con el joven Legan, muy conocido en Lakewood, no era algo que le hiciera feliz.
- Lo siento joven Legan, pero creo que eso sería imposible - contesto sereno el cura. Niel sintió como si un balde de agua fría cayera sobre su cabeza. No podía su plan venirse abajo ahora. La cara de Candy cambió ante la negativa del señor cura, algo que él pudo notar. Los ojos de Candy brillaron, parecía que después de todo si se podría hacer algo para evitar la boda.
- ¿Qué quiere decir con que no es posible?
- Hay que correr las amonestaciones
- ¿Amonestaciones?, ¿pero cuánto se pueden llevar esas dichosas amonestaciones?
- Un mínimo de tres meses, si las empezamos a correr desde ahora.
- ¿Queee?, ¿tres meses?, no voy a esperar tanto - comenzó a desesperarse Niel - Nos iremos a otra iglesia...
- Hijo mío, a donde se vayan, son tres meses de amonestaciones, no menos.
- Y no se puede hacer algo - dijo Niel titubeante - quizá si le doy una fuerte limosna - sugirió Niel.
- Hijo mío, aquí no funcionan los sobornos - Ante lo que Niel se puso rojo por la reprimenda y Candy cubrió su cara con una mano para ocultar su riza.
Niel mordió su labio inferior, ¡Tres meses!, en ese tiempo algo podrían hacer, Candy o Jimmy, para evitar la boda. ¿Qué podría hacer para retener a Candy a su lado sin emplear las tierras del hogar de Pony? Pero mientras, habría que comenzar con las amonestaciones.
- Está bien, comencemos entonces con las amonestaciones... – terminó aceptando Niel.
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Al regresar de nuevo a la mansión Legan, Candy se topó con una maleta de equipaje que Niel había mandado traer del hogar de Pony. Mucho le hubiera gustado a ella poderle decir a la Señorita Pony el motivo de su salida repentina, pero estaba segura de que ellas orarían por ella, para que pudiera resolver cualquier problema que se presentara.
Niel encontró sobre el escritorio de la biblioteca, un folder, con los papeles del abogado.
Scott le mandaba, de forma detallada, los requisitos necesarios para poder contraer matrimonio por lo civil. Sus ojos brillaron al ir viendo uno a uno los puntos, entonces cerró el folder y corrió por el pasillo, subió corriendo las escaleras llegando hasta la habitación de Candy.
- ¡Candy! - dijo Niel abriendo la puerta de la habitación de ella.
Candy volteó asustada al escucharlo hablar a sus espaldas. No tenía por costumbre cerrar con llave la puerta de su habitación en el Hogar de Pony, había olvidado que aquella habitación no era parte de su hogar.
- Niel ¿qué haces aquí? - dijo asustada, Niel la observaba de arriba abajo. Sin embargo desvió su mirada para verla a los ojos.
- Tengo en mis manos los papeles para contraer matrimonio.
- Que bien - dijo Candy sin emoción.
- No hay necesidad de esperar tres meses.
- ¿Qué? - Candy se quedó petrificada ante la noticia - Pero el señor cura dijo...
- Nos casaremos solo por el civil... en una semana...
Candy comenzó a sentir que sus piernas no le respondían, había pensado que tendría aun tres meses para tratar de resolver el problema. Pero esto que Niel le decía ahora, hacía que su cabeza comenzara a darle vueltas. No podría, nunca podría casarse con él, nunca...
Continuara...
Notas de la Autora.
Este es un Terryfic, aun no aparece, pero ya lo hará.
Y si, yo soy la verdadera autora de esta historia. Esta subida en los grupos de ccfanfics que modera Rosa Carmona, junto con todas mis otras historias de Candy.
Tengo tan mala suerte, que muchas de mis historias han sido plagiadas o subidas sin mi autorización a muy diversos fandoms. Así que si han leído esta historia bajo el nombre de otra persona, es un plagio.
Gracias por leer o releer, según sea el caso.
