Tras insistir una y otra vez, la misma respuesta por parte de Twilight seguía en pie. No había de otra, era el momento de hacerlo por las malas. Para no perder mucho tiempo, Rarity, Rainbow Dash, Applejack y Fluttershy tomaron a Pinkie Pie para derribar la puerta. Si, la dureza de la cabeza de Pinkie Pie era increíble.

— ¡Más fuerte! ¡No siento nada! ¡Tres golpes más! — era lo que se escuchaba por parte de Pinkie Pie.

Luego de los golpes que mencionó Pinkie, la gran puerta cayó abajo. Ya hecho eso, todas corrieron a lo más alto pues allí estaba Twilight. Al abrir la puerta del lugar en el que estaba Twilight, fueron atacadas por la misma con rayos que salían de su cuerno. Pero todo eso fue inútil ya que Pinkie fue más rápida y se le tiró encima para luego darle un pequeño toque al cuerno para que no siguiera disparando.

En eso, Twilight se rinde y comienza a llorar. En realidad necesitaba a sus amigas pero no lo aceptaba, la depresión podía más que ella.

— Ya, ya… todas estamos aquí — Rarity comenzó a acariciar la melena de Twilight mientras esta se descargaba de tal manera para así estar más tranquila.

Después de que Twilight se desahogara, las demás le dijeron la situación en la que se encontraba Flash, la cuál no era muy diferente. Pero aún así, Twilight seguía sin ganas de saber de el, fue muy duro para ella ese día.

— Está peor que tu, Shining tuvo que ayudarlo para que no cometiera una locura — aseguró Applejack.

— ¿Shining? Jamás pensé que pudiera dejar a un lado sus diferencias solo por ayudar al que me asesinó en vida — se notaba bastante el resentimiento de Twilight, no parecía ella misma.

— No digas eso, querida — le pidió Rarity.

— Rarity tiene razón… además… Flash te quiere recuperar — dijo Fluttershy con un tono de voz casi inaudible.

— Pues lo siento por el, pero yo de aquí no me muevo — fue la decisión final de Twilight.

— ¿No te moverás? — preguntó Rainbow Dash.

— No — respondió Twilight.

— ¿Ni siquiera un poquito? — preguntó Rainbow Dash nuevamente.

Ante eso, la alicornio no dijo nada. Entonces, Dash se tomó la libertad de hacerle una pequeña broma a Twilight para ver si era cierto eso de que no se iba a mover.

— ¡Twilight! ¡Hay una araña detrás de ti! — exclamó Rainbow haciendo que la alicornio reaccionara al instante volando hacia el techo por el susto — Ajajajajajajaja

Luego de eso, las demás observaron a Dash con total desaprobación.

— Bien, lo siento — se disculpó Rainbow Dash.

— Escuchen, agradezco sus esfuerzos por mi, pero me tomará tiempo olvidar lo que hizo Flash — dijo Twilight bajando poco a poco.

Mas tarde, las demás fueron al Imperio de Cristal para informarle a Cadence y a Shining sobre la situación de Twilight.

— Es un buen avance, pero no suficiente — opinó Shining.

Entonces, Rainbow se puso a la defensiva. La pegaso se dispuso a atacar a Shining físicamente, pero las demás la agarraron antes de que hiciera semejante barbaridad.

— ¿Tienes idea de cuanto costó entrar a ese castillo? Casi pierdo la cabeza — se quejó Rainbow Dash.

— De hecho, fue con la cabeza de Pinkie — corrigió Fluttershy pero al ver que tenía toda la atención sobre ella, se escondió poco a poco hasta que nadie la pudiera ver.

— Será mejor que te vayas a encargar de otras cosas — le susurró Cadence a Shining para que este se marchara del lugar y así dejaran idear un mejor plan.

En lo que Shining se fue, las ideas comenzaron a llover, pero ninguna daba resultado.

— Yo digo que los secuestremos a ambos y los dejemos en un lugar lejano — estalló Pinkie Pie pues tenía la boca tapada para no decir cualquier cosa que lo único que lograría sería confundir a todos.

— ¿Tienes idea de cómo reaccionarían ambos? — preguntó Cadence.

— En el peor de los casos, Flash pierde la cabeza — respondió Pinkie Pie.

Tras oír eso, Cadence no tuvo otra alternativa más que acudir a la opción más temida de Shining, llamar… al… sujeto.

— No tenemos otra opción más que llamarlo, puede que tenga la idea correcta — alegó Cadence escribiendo un pergamino.

— ¿De habla? — preguntó Applejack.

— De Shun — respondió Cadence.

Al terminar de decir ese nombre, uno de los cristales se agrieto notablemente. Al parecer, Shining tenía razón, con solo decir ese nombre cosas raras pasaban.

— Creo que es un punto para Shining — murmuró Cadence escribiendo el pergamino.

¡Lo sabía! — se escuchó desde lejos.

En un lugar lejano, específicamente en medio de la nada, había un laboratorio secreto disfrazado de roca. Allí se encontraba un pony terrenal con una bata blanca y el sujeto de prueba que realizaba cada uno de los experimentos, Shun.

— ¿Listo? — preguntó el científico.

— No — respondió Shun.

— Perfecto — murmuró el científico presionando un botón que haría girar todo el lugar en el que Shun se encontraba, la velocidad sería indescriptible.

— Aaay, chamaco perro — decía Shun lentamente a causa de tantas vueltas.

Finalizada esa prueba, era momento de hacer otra más, pero desafortunadamente para Shun, el científico no había dicho en que consistía el siguiente experimento.

Justo en ese momento, un pergamino apareció en el cuerno de Shun. El unicornio se dispuso a leerlo, cuando el científico lanzó dinamita y cerró la puerta de la bóveda en la cual estaba Shun.

En menos de 2 segundos, las súplicas del unicornio se empezaron a escuchar, pero eso solo le indicaba al científico, que ya podía detonar la dinamita. Luego de la gran explosión dentro de esa bóveda, el pony abrió la puerta y pudo divisar a un unicornio carbonizado con una cara embobada.

— Prueba superada — anunció el científico.

— Aja… Jajaja… Jajaja — rió Shun para luego caer al suelo.

En lo que recobró el conocimiento, Shun se dispuso a ir al Imperio de Cristal. Gracias a la explosión no había podido leer lo que decía, así que no lo quedo más alternativa que hacer un largo viaje.

— Fue un gusto trabajar contigo — se despidió el científico.

— Espero haberle ayudado… ah… ah… ashiiuuu — el estornudo más raro del mundo había sido expulsado por Shun, quien lo diría — Gracias por el efecto secundario.

— Ya se te pasará — aseguró el científico.

Pero cuando parecía que ya nada iba a ocurrir, Shun observó un botón con un cartel gigante que decía: "No tocar". Últimamente el unicornio había desarrollado un increíble impulso por tocar botones que tuvieran ese tipo de carteles encima.

— ¿No tocar? ¿Por qué dice aquí "No tocar"? — preguntó Shun presionando el botón.

— ¡No! ¡No lo toques! — exclamó el científico echándose encima de la "roca".

Desafortunadamente para ese científico, el impulso de Shun había provocado la desintegración total de su vida y de todos sus experimentos.

Nota mental: "No tocar" — dijo Shun en su retorcida mente.


¿Quieren saber que pasará? Pues sigan viendo esta historia hasta el final, no cuesta nada… $0.000… Bs. F 0.000 es el costo de leer esto.