Es la primera vez que subo dos chapters seguidas, aunque como la primera era el prólogo supongo que no cuenta como subida de capítulos consecutivos. En fin, si están aquí significa que leyeron el prólogo o se lo saltaron. Espero sinceramente que sea por la primera opción.
Aclaración especial sobre el contenido del fic.
La cronología de Vocaloid se mantiene con fechas de salida de: Vocaloid's, conciertos, eventos y actualizaciones. Las canciones son las únicas que no tienen un orden fijo.
Los personajes que no pertenecen al universo de Vocaloid fueron inventados por mí. Sus nombres fueron tomados al azar de diversas partes y cualquier parecido con algún otro personaje es pura coincidencia.
Si ven palabras con números entre "[]" sabrán que al final del capitulo podrán encontrar la explicación (si pasaron por el prólogo ya deben saberlo, sino pues ya lo saben).
Aclaración sobre la propiedad.
Ninguno de los personajes de VOCALOID me pertenecen, ellos son propiedad de Crypton Future Media e Internet Co Ltd
Sin más que agregar espero que les guste el primer capítulo.
Capítulo 1: La audición
A pesar de que la primavera estaba pronta a llegar, las bajas temperaturas seguían obligando a las personas a abrigarse y cuidarse para no contraer un resfriado. Pero eso parecía no importarles a los cientos de postulantes para la audición que podría convertirlos en una estrella de la música capaz de trascender en el tiempo y cantar, literalmente, por siempre. La primera etapa del "Vocaloproject" estaba a minutos de iniciarse por lo que los ánimos estaban en su punto máximo. Muchos jóvenes que venían acompañados por sus amigos o familia intentaban capear el frio practicando sus coreografías o afinando sus instrumentos. Como Crypton y Yamaha solo habían indicado que aceptarían cantantes menores de veinticinco años nadie sabía realmente qué clase de examen se les tomaría una vez que entrasen. La única información que se había entregado días antes de la fecha concreta fue que solo se aceptarían a mil personas, estas tendrían que pasar a través de un contador que les daría su número de participante, contando las parejas o grupos como un solo número. Tal aviso produjo que varios llegaran un día antes para reservar su número, siendo rechazados ya que el contador solo se abriría a la hora y fecha publicada con anterioridad.
En uno de los tantos vagones de un tren cuatro jóvenes, muy diferentes del resto de la gente, se encontraban concentrados en relajarse antes de la audición. No se conocían, pero podían notar inmediatamente que compartían el mismo objetivo. En medio de la masa de gente, una chica de facciones claras, ojos azul cobalto y una hermosa, y bastante única, cabellera rosa, se encontraba apoyada en las puertas que no se abrían sosteniendo con cuidado frente a ella una guitarra enfundada con un estuche bastante gastado. Llevaba un abrigo largo color crema y unas botas blancas que le daban un toque aún más ario a toda su persona. Con los brazos cruzados y los audífonos puestos, parecía perdida en una realidad diferente mientras marcaba con sus dedos el ritmo de la música. Sentados frente a ella, aunque un poco a la derecha, un chico y una chica iban concentrados con la vista fija en el suelo. Ambos eran rubios y su mirada azul clara parecía intimidar cada vez que alguien se les quedaba viendo por mucho tiempo. Pero, sin duda alguna, la persona que atraía más miradas después de la chica pelirrosa era la torpe chica de cabellos aguamarina que se había subido un par de estaciones atrás y que ahora estaba junto a ella. Aquella torpe adolescente parecía comprender apenas lo que estaba haciendo, mirando a todos lados y sonriéndole con inocencia a todos los que la miraban sin cuidado.
‹‹Aun tengo tiempo, todo estará bien›› Fue lo primero que pensó luego de subir con prisa al tren que había estado a punto de perder. Ahora que estaba dentro del vagón apenas podía contener su emoción. Finalmente estaba ahí, lista para dar lo mejor de si y convertirse en cantante. Alentada por sus compañeras de internado había decidido viajar a Sapporo para tomar la audición. Como no era del tipo de persona que podía darse ánimos sola, tal apoyo la había hecho inmensamente feliz y le había dado la seguridad de que, incluso si fallaba, seria recibida de buena manera por ellas. Pero de pronto, un anuncio le devolvió el miedo. ‹‹Por motivos de la reciente nevada, el tren estará paralizado por unos minutos, pedimos paciencia y comprensión›› Se había escuchado a lo largo del vagón. Varias personas, al parecer tambien participantes, comenzaron a susurrar cosas inentendibles para el resto.
—Oye, Rentaro[1], ¿crees que lleguemos a tiempo con esto? —La chica rubia había echado hacia atrás sus auriculares para hablarle a su hermano.
—No lo sé Rinko[2], pero que te parece esto: esperamos por tres minutos, si no avanza, saltamos fuera y corremos la distancia que nos falte. —Le respondió con seriedad el rubio al tiempo que se quitaba por completo los audífonos.
—¿Crees que logremos llegar si corremos?
—Es una estación y estamos a la mitad por terreno abierto, será pan comido.
—Tienes razón, pero ¿cómo haremos para abrir las puertas?
—Déjamelo a mí.
—Está bien.
Luego de formar su plan para salir de la desafortunada situación, el par de rubios volvió a colocarse los audífonos. La chica de cabellos aguamarinos no pudo evitar sentir curiosidad por el inmenso parecido que compartían, además de la seriedad con la que actuaban. Aunque aquello le costó una mirada apática por parte de la chica, ante esto solo pudo sonreírle con torpeza, a lo que la rubia respondió girando su cabeza para ignorarla. Suspirando un tanto decepcionada fijo su atención en la chica de cabellos rosa junto a ella. Parecía tan calmada, incluso después del anuncio. Al notar que marcaba el ritmo de una canción con sus dedos la curiosidad la invadió otra vez, ‹‹¿Qué clase de canción estará escuchando?›› Pensó al tiempo que acercaba su oreja, con pésimo sigilo, hacia uno de los auriculares.
—¿Qué estás haciendo? —Preguntó la chica de cabellos rosa, mirándola con un poco de extrañeza.
—Ah, eh...yo…lo siento…. —Murmuró un poco aturdida por la pregunta o más bien con el pacifico tono con el que había sido dicha. Con la cabeza gacha se sintió estúpida por estar molestando a gente extraña.
—¿Quieres escuchar? —Volvió a preguntar, esta vez quitándose los auriculares para ofrecérselos. Asintiendo con rapidez tomó el aparato y lo acomodó en su cabeza— ¿Y bien?
—Es extraña, pareciera no estar hecha con instrumentos músicales, esta música es, ¿eléctrica? —Dijo con verdadera inocencia, haciendo reír levemente a la chica pelirrosa.
—Electrónica. —Le dijo en medio de una suave risa, al tiempo que tomaba de vuelta sus audífonos.
—Ah, electrónica…—Repitió con un poco de vergüenza.
Su breve conversación se vio interrumpida por el repentino levantamiento de los rubios. La atención fue puesta en ellos inmediatamente. ‹‹¡Mi hermana no se siente bien, por favor que alguien abra las puertas, está a punto de vomitar!›› Dijo Rentaro con una perfecta angustia fingida que encajaba perfectamente con la actuación de Rinko.
—¿Qué están haciendo? ¿Por qué han empezado a fingir en un momento como este?—Preguntó con transparencia la chica de cabellos aguamarina al ver la actuación.
—Me sorprende que te hayas dado cuenta. Ellos probablemente hayan decidido hacer esto para poder llegar a tiempo a la audición.
—¡Ah, la audición, lo había olvidado!
—Así que tu tambien vas ahí. Bien, supongo que por ahora es la mejor alternativa.
La chica pelirrosa caminó hasta donde estaban los rubios con la torpe adolescente de cabellos aguamarina tras de ella. Ambos actores habían escuchado la exclamación de la segunda, por lo que ahora la miraban con más cuidado que antes. En un acto rápido, la pelirrosa se integró a la actuación y pidió que la persona que estuviera cerca del botón de emergencia lo presionara. Cuando su petición se llevó a cabo los cuatro salieron del vagón y comenzaron a correr individualmente a toda prisa.
—¡¿Cómo supiste que estábamos actuando?! —Gritaron los dos rubios al mismo tiempo, mirando a la pelirrosa que iba corriendo tras ellos.
—¡Cuando una persona va a vomitar se cubre la boca, no el estómago! —Les respondió mientras intentaba mantener el rápido ritmo que llevaban.
—¡Disculpen!, ¿Cómo saben que vamos en la dirección correcta? —Preguntó la chica de cabellos aguamarina que iba a la par con la pelirrosa.
—¡Tu solo síguenos! —Dijo el chico mientras comenzaba a correr más rápido al ver la hora en su celular.
Después de una olímpica carrera los cuatro jóvenes llegaron al lugar, encontrándose con tres contadores diferentes. La que estaba al centro estaba destinada a los postulantes de dieciséis años mientras que las filas los costados eran para los que fueran menores y mayores de dieciséis. Con rapidez se separaron, yendo cada uno a la fila que le correspondía. Casi con una milagrosa suerte alcanzaron a obtener un número dentro de los trecientos treinta y cinco de cada fila. Cuando el contador marco a la última persona, los megáfonos anunciaron el cierre oficial de postulantes para la audición. Minutos después, la fila del centro donde se encontraba la chica de cabellos aguamarina comenzó a avanzar con paso rápido, demasiado rápido. Una vez que fue su turno, entendió el porqué del veloz descarte.
—¿Numero de postulante?
—309.
—¿Padece alguna enfermedad?
—No.
—¿Realiza actividad física de manera constante?
—S-si.
—¿Toca más de dos instrumentos músicales?
—Sí.
—¿Cuáles?
—Piano, Violín, Guitarra y Teclado.
—Bien, ¿Cuál es su nombre?
—Miku.
—Pase.
Una vez que se le dio el voto de aprobación, Miku pasó a través del pasillo que se extendía tras la puerta de entrada de la fila. Luego de caminar un trayecto que le pareció eterno, llegó hasta una especie de gimnasio donde convergían los postulantes de las tres filas. Notó de inmediato que, a pesar de que ella estaba casi al final, el número de personas dentro del lugar era menos de la mitad del original. Se preguntó si los interrogatorios de descarte variaban según la persona pero no pudo terminar de reflexionar ya que un par de voces comenzaron a llamarla.
—¡Heeeey! ¡Cabello de agua! — Escuchó desde la distancia. Al girarse vio de inmediato al par de rubios que la llamaban mientras agitaban sus brazos. Sin pensarlo corrió hasta ellos
—Así que ustedes tambien quedaron, ¡eso es genial! —Les dijo emocionada mientras los seguía hasta una de las paredes del lugar.
—¡Por supuesto que quedamos, después de todo somos unos talentos únicos! —Dijo la rubia con cierta prepotencia.
—¡Así es, somos unos talentos únicos así que era obvio que quedaríamos! —Agregó el rubio con un poco más de humildad mientras sacaba de su bolso un termo y dos vasos. Luego de servir lo que parecía ser chocolate caliente le alcanzó un vaso— Ten, cabello de agua.
—A-ah, gracias. —Miku estaba bastante confundida respecto a la actitud que tenía el par de hermanos. Pero al pensar que se habían tomado el tiempo de buscarla supo que no eran malas personas. —Por cierto, mi nombre es Miku.
—Ah, ya veo. Yo soy Rentaro y ella es Rinko. —Luego de su breve presentación, Rentaro le alcanzó el segundo vaso a su hermana.
—¿Qué sucederá ahora? —Preguntó mientras soplaba la superficie del líquido.
—Probablemente comience la verdadera audición, te han preguntado si hacías actividad física y tocabas más de dos instrumentos, ¿verdad?. —Miku asintió concentrada. Rinko hablaba con seriedad mientras le dirigía miradas de apatía a las personas a su alrededor. —Ahora pondrán a prueba eso. Supongo que pondrán a prueba tu resistencia y te harán tocar los instrumentos que hayas nombrado.
—Eres bastante inteligente, yo solo pensé que nos harían cantar o algo así.
—¿Eres idiota?, obviamente nos harán cantar, de hecho, creo que será lo primero que nos pedirán hacer. Después de todo si tu voz no sirve el resto de tus habilidades se convierten en basura.
—T-tienes razón. —Le dijo con una sonrisa incómoda, a pesar de que valoraba la amabilidad de los rubios al integrarla y darle información, la actitud que la chica tenía hacia ella la hacía sentirse un poco mal.
—Tú amiga tambien está aquí. —Dijo de pronto Rentaro, señalando a un trio de personas que parecían rodear a otra, a varios metros de donde estaban apoyados ellos.
—¿Amiga? —Interrogó confundida, ladeando la cabeza.
—La chica de cabello rosa con la que estabas hablando en el tren. Pensé que ustedes dos eran amigas ya que comparten una característica tan…singular. —Agregó, señalando su cabello aguamarina que caía en forma de dos coletas hasta su cintura.
—Ah, es cierto, su cabello tambien es poco común. —Dijo mientras recordaba las ondulaciones naturales que tenía el cabello rosa de la chica.
—Realmente eres idiota. ¿Con que clase de tintura para el cabello logras que se vea así? —Preguntó Rinko sin rodeos, acercándose para poder tomar un mechón de su cabello.
—Con ninguna, mi cabello es así desde que nací. —La naturalidad con la que Miku respondió hizo que ambos reflejaran la sorpresa en sus rostros de una manera más exagerada de lo normal.
—¡¿Es en serio?! ¡Eso es increíble! —Dijeron al mismo tiempo, esta vez Rentaro tambien había tomado un mechón del particular cabello de Miku.
De pronto, un par de exclamaciones hicieron que Miku desviara su atención de la conversación actual al lugar de donde provenían las voces. Las personas que habían estado rodeando a la pelirrosa parecían molestas por la indiferente actitud de esta hacia ellos. Sin pensarlo demasiado se puso de pie, con la única intención de ir en su ayuda. Pero justo en ese momento, los parlantes que estaban colocados en el escenario hicieron llegar el aviso de que pronto comenzarían las pruebas. Minutos después, cinco personas aparecieron en el escenario que había al final de la habitación. Por inercia, todos se acercaron. Rinko aprovechó el corto trayecto para regañar a Miku, diciéndole que nada hubiese podido hacer ante ese tipo de personas. Miku agradeció de alguna manera que se preocupara por ella, incluso si la llamaba idiota.
—Buenos días, soy Haru y trabajo como promotor y presentador del proyecto Vocaloid. Hoy, un total de doscientas setenta personas han quedado calificadas luego de que se concretase la primera etapa. Ahora, les agradecería su cooperación para poder iniciar expeditamente la segunda etapa. —Haru habló confiado, cuando tenía cerca a Manaka se sentía obligado a actuar de manera valiente— Necesitaran nuevos números de postulantes así que, por favor, hagan una fila para sacar una tarjeta al azar de la caja que se ha instalado justo debajo del escenario.
Todos obedecieron rápidamente, y luego de que la caja quedó vacía les llegó a Manaka y Mori el momento de hablar.
—Buenas, soy Mori Negao y esta es mi hermana Manaka, ambos estamos encargados de examinarlos física y psicológicamente para ver si son aptos o no. Para hacerlo simple y rápido necesito que se dividan en números pares e impares— Nuevamente la multitud de jóvenes obedeció, separándose con un poco de dificultad.
—Las personas que tengan números pares por favor realicen una fila frente al mesón que esta la derecha del escenario, las persona con números impares por favor realicen el mismo procedimiento frente al cubículo médico que está a la izquierda del escenario— Indicó Manaka con un poco de aburrimiento en su voz.
—Una vez que hayan pasado los respectivos exámenes de la sección fórmense en la fila contraria. —Concluyó Mori para luego descender del escenario junto a su hermana.
Así, los exámenes físicos y psicológicos comenzaron. Sin importar la sección en la que estaban, se les pidió respetar la distancia que imponía una línea blanca. Esta vez, los hermanos rubios y Miku habían quedado juntos aunque un poco separados por la diferencia de numeraciones. Por otra parte, la chica pelirrosa que se había ganado la atención de Miku estaba casi de las primeras en la fila para el examen psicológico. Cuando fue su turno avanzó y se sentó frente a Manaka con una frialdad que se le hizo bastante extraña a Miku, después de todo ella la recordaba cómo alguien bastante amable y tranquila.
—Sé que esto ya te lo preguntaron pero, ¿Cuál es tu nombre? —Manaka comenzó el interrogatorio mientras intentaba no pensar las veces que tendria que repetir ciertas preguntas.
—Luka.
—Bien, Luka, ¿conoces el test de las manchas[3]?
—Sí.
—Eso es genial, sera una prueba corta con diez imágenes, ¿estás lista?
—Sí.
Luego de que Manaka terminara con eficiencia la ejecución del test, asombrándose por el monótono tono de voz que presentaba la chica frente a ella, continúo con el interrogatorio.
—Ahora continuaremos con preguntas más personales, si no deseas responder no hay problema.
—Está bien.
—¿Por qué decidiste postular al "Vocaloproject"?
—Porque quiero hacerle llegar mis canciones a la mayor cantidad de personas posibles por el mayor tiempo que pueda. —La decidida respuesta de Luka hizo que Manaka la mirara por unos instantes antes de traspasar la información a su portátil.
—¿Alguien te hablo de él o lo encontraste por ti misma?
—Lo encontré por mí misma.
—Bien, creo que tienes potencial así que vamos a dejar de lado las preguntas introductorias.
—Como quiera.
—Relájate un poco.
—Ah, lo intentare, lo siento si le parecí demasiado apática. —Luka bajó levemente la cabeza en un disculpa honesta. Después de todo estaba más que nerviosa por esto. Estaba llevando a cabo un sueño que creyó que jamás ocurriría y al mismo tiempo, estaba cumpliendo una promesa que juró nunca olvidar.
—No te preocupes, es normal estar tensa. Bueno, continuemos: ¿Estarías dispuesta a dejar completamente a tu familia y cercanos por el proyecto Vocaloid? —La pregunta desató recuerdos inmediatos en la mente de la pelirrosa.
‹‹Cuando se persiguen los sueños es inevitable ser egoísta, pequeña. Por eso, no tienes que preocuparte por nosotros. Si te atas a este par de viejos jamás podrás cumplir tus metas, Luka.›› Las frases de sus abuelos la sumieron en una melancolía breve que Manaka rompió al moverle levemente el brazo.
—Luka, ¿estás bien?
—Ah, sí, yo solo…estaba recordando algo importante.
—¿Cuál es tu respuesta?
—Sí, estoy totalmente dispuesta a dejar todo por este proyecto.
—¿Estarías dispuesta a perder tus recuerdos?
—Por supuesto.
—Última pregunta: Para ti, ¿Que es la música?
—Libertad. —Dijo con la misma determinación que antes.
—Espero de corazón que pases a la siguiente etapa, Luka. —Dijo Manaka mientras estiraba su brazo para estrecharle la mano.
—Muchas gracias. —Luego del apretón de manos, Luka se levantó para dirigirse a la otra fila.
Minutos después de haber terminado el examen psicológico y estando ya en la fila para el examen físico, Luka pudo notar que muchos postulantes estaban siendo descartados por la persona que la había interrogado. Mientras analizaba con cuidado las preguntas que se le habían hecho, la fila comenzó a avanzar. Cuando al fin llegó su turno de alguna forma se sintió aliviada al poder observar a sus compañeros de vagón esperando en la fila para el examen psicológico. Tras terminar el examen físico con éxito, fue a sentarse al mismo lugar donde estaba antes. Como el examen psicológico ya había terminado la diferencia de personas dentro del gimnasio se hizo notoria, por los menos cincuenta postulantes habían desertado. Tranquila por haber completado la segunda etapa se sentó lentamente cerca de la pared, para apoyar su espalda en ella de manera suave. Pero cuando estaba a punto de colocarse los audífonos y perderse entre las pistas que tenía almacenadas en su celular una silueta se paró frente a ella.
—¿Puedo sentarme junto a ti? —Le preguntó Miku con una sonrisa en el rostro.
—Claro, adelante. —Luka le respondió con la misma amabilidad de antes, haciendo que las más joven se preguntara él porque de sus cambios de actitud.
—Me alegra saber que pasaste la segunda etapa. —Le dijo Miku cuando ya estuvo sentada a su lado.
—¿En serio? ¿Por qué te alegra que una desconocida aprobara? —Le preguntó con claras intenciones de poner a prueba su ingenuidad.
—Porque creo que eres linda y tienes talento. —La respuesta de Miku la obligo a mirarla. Al hacerlo se encontró con una mirada de tonos acuosos que la observaba con honestidad, se preguntó cómo es que no había notado aquellos ojos antes.
—Linda y talentosa eh…creo que ese título te queda mejor a ti. —Contestó al tiempo que llevaba inconscientemente su mano hasta la frente de Miku, desordenándole levemente los mechones al propinarle una suave caricia.
—Jaja, quizás es porque somos una especie única. —Miku no pareció incomodarse en lo absoluto por el reciente acto de Luka y respondió con naturalidad sin dejar de sonreír.
—¿Especie única? —Preguntó al tiempo que arqueaba una ceja.
—Rinko-chan me dijo que personas como nosotras no se ven todos los días y menos juntas.
—Así que el nombre de la chica es Rinko…
—Si, por cierto…mi nombre es Miku y tú eres… —Miku se atrevió a tomar la iniciativa, después de todo quería saber más de la chica que tenía a su lado.
—No importa quién soy…después de todo si te conviertes en Vocaloid perderás todos tus recuerdos y te olvidaras de mí.
—¿Por qué?
—No se bajó que condiciones ocurra, pero sí sé que por cómo se nos plantearon las preguntas sobre nuestras familias lo más probable es que perdamos nuestros recuerdos sobre las personas que conocemos.
—Eso sería muy malo, aunque personalmente no tengo ningún recuerdo impórtate…solo este.
—¿Este?
—El recuerdo de lo que está pasando aquí, ahora, contigo. —Las palabras inocentes de Miku le produjeron un leve sonrojo, luego de suspirar por la reacción que había tenido se puso de pie.
—Al parecer la tercera etapa está a punto de comenzar, será mejor que vayas con Rinko y su hermano.
—¿No vendrás conmigo? —Preguntó un tanto decepcionada.
—No, tu recuerdo sobre mí termina aquí. —Le dijo antes de comenzar a caminar hacia el escenario.
Cuando Miku se volvió a reunir con Rinko y Rentaro hizo lo posible por no deprimirse, de alguna forma se había sentido triste al ver a la pelirrosa darle la espalda mientras caminaba. Las cinco personas de antes aparecieron nuevamente en el escenario, esta vez hablaron los que se habían quedado al margen la segunda etapa.
—Buenos días, mi nombres es Samui Poketto, trabajo en el centro de desarrollo tecnológico de Yamaha y a partir de ahora seré uno de los tres jueces que evaluará su desempeño sobre este escenario. Oficialmente, ciento veinte personas han pasado a la tercera y última etapa así que, al igual que antes, les pediremos que saquen una nueva tarjeta con un número para poder identificarlos y evaluarlos.
—¿Por qué han desertado tantos? —Preguntó Miku con preocupación.
—Es probable que hayan mentido en el primer interrogatorio, diciendo que hacían actividad física constante y que no tenían ninguna enfermedad. —Explicó Rentaro con una mano en su mentón.
—Desertaron por que fueron idiotas, no hay más que decir respecto a eso.
—Jaja, estás siendo muy cruel, Rinko-chan.
—No, no, no, tu estas siendo demasiado blanda Miku-chan.
—De cualquier forma, al fin ha llegado el momento de la verdadera audición, Miku-san, ten en cuenta que nosotros venimos a ganar y que no dudaremos por nada ni nadie. —Le dijo Rentaro con una sonrisa segura.
—Así es, así que más te vale que muestres bien tus habilidades, de lo contrario me sentiré mal por haberte hablado. —Añadió Rinko con el mismo semblante.
—Yo tambien vengo a ganar.
—Es una buena actitud, quizás quedes en segundo lugar. —Le dijo Rinko con despreocupación.
Tras el pequeño dialogo se encaminaron hasta la caja para tomar su números. Igual que la vez anterior, una vez que todos tuvieron su tarjeta numerada, otra persona sobre el escenario se preparó para hablar.
—Buenos días, mi nombre es Hiroshi y soy el representante central de Crypton Future Media. Hoy seré el segundo juez que determinara si tienen o no el nivel para unirse a la familia Vocaloid. —El hombre que había estado presente en la acalorada primera reunión entre Crypton y Yamaha se presentó cortésmente. Sus cabellera gris, peinada naturalmente hacia atrás, fue lo que llamó la atención de todos ya que no excedería los treinta y cinco años de edad— En la última prueba que iniciará apenas se instalen las mesas del jurado a un costado del escenario se medirán dos cosas: sus habilidades vocales y si es necesario, su destreza física.
—Si no cuentan con una coreografía preparada o una canción simplemente se les asignara una, tengan en cuenta que el género será al azar. Esto es claramente una prueba extra para ver que tan bien pueden adaptarse. —Señaló Poketto para despejar las dudas de los postulantes.
—Cabe destacar que dentro de las habilidades vocales se evaluará la habilidad con alguno de los instrumentos que mencionaron en el primer interrogatorio. —Hiroshi observó la señal de los asistentes que indicaba que las mesas del jurado ya estaban listas y se preparó para dar inicio de una vez por todas a la última etapa— Bien, sin más preámbulos, ¡Que comience la audición!
Tras decir esto partió a sentarse junto a los tres científicos, pero al llegar a las mesas notaron que una persona ya estaba sentada y no era precisamente Haru, ya que él estaba encargado de llamar a los participantes al escenario para volver a pedirles su nombre. Al principio no lo reconocieron, pero luego de que saludara notaron su identidad. Era Shido Saigo, el dueño del boceto original de Vocaloid, que había sido invitado como tercer jurado. Manaka y Mori fueron los que más se alegraron de verlo, aludiendo a que Haru de vez en cuando sabía guardar secretos ya que al parecer siempre supo quién era. Como su apariencia había cambiado a una más informal y su barba rodeaba por completo su rostro parecía que realmente era otra persona. Luego de conversar brevemente notaron que el primer participante había subido.
—Y bien Saigo-san ¿ya tiene un favorito? —Le preguntó Manaka, que estaba a su lado derecho.
—Ummm, tengo que reconocer que hay varios jóvenes con talento en este lugar, así que no podría decir que tengo un favorito. —Contestó mientras movía su cabeza pensativo.
—Yo tengo uno, bueno, más bien dos…. —Dijo Mori, quien estaba sentado al lado izquierdo de Shido. —Son un par de hermanos rubios que tienen una fuerte determinación.
—Ah, se dé que estás hablando. Cuando les tomé el examen psicológico por separado me sorprendió la similitud casi exacta en sus respuestas, es como si estuvieran conectados o algo así. —Añadió Manaka— Pero yo sinceramente me quedo con la chica pelirrosa del abrigo, ella se ve muy serena y segura de sus acciones.
—Así que ya decidieron a sus candidatos eh… —Dijo con tono despreocupado Shido.
—No importa que tengamos un favorito, después de todo no somos jueces. —Dijo Mori mientras sacudía levemente sus hombros en un gesto de derrota aceptada.
Los participantes comenzaron a pasar, pero cuando llegó el quinto las dudas que planteó sacudieron al resto. Lo primero que preguntó fue: ‹‹¿Por qué no se da ningún trato distintivo para decirnos si pasamos a no, como se hizo en el resto de las pruebas?›› A lo que Hiroshi respondió fríamente: ‹‹Porque eso lo anunciaremos al final››. Luego quiso saber qué pasaría si necesitaban músicos de apoyo para sus canciones, fue ahí donde la crisis vino. ‹‹No tendrán músicos de apoyo, pero si alguno de los participantes quiere cooperar no hay problema, aunque aquello no le dará méritos extras para la competencia›› Volvió a responder con frialdad mientras señalaba la batería, el par de guitarras, el bajo y teclado que yacían en el escenario a la espera de ser usados si es que el participante no traía sus propios instrumentos. Como todos aspiraban al mismo objetivo no tenían intención de ayudarse, algunos que se habían conocido dentro de la competencia indicaron inmediatamente que se ayudarían, pero aun así varios no tenían apoyo. Los participantes que le siguieron parecieron molestos por las indicaciones de último minuto pero trataron de adaptarse lo mejor que pudieron.
—¿Qué número tienes Miku-san? —Preguntó Rentaro mientras observaba el nuevo ambiente que se había formado luego del anuncio.
—39, ¿y ustedes?
—22.
—Así que pronto será su turno.
—Sí, solo cinco personas más.
—¿Necesitarán ayuda? —Preguntó un poco preocupada.
—¿Bromeas?, ¡Somos talentos naturales, no necesitamos ayuda de nadie! —Rinko realizó su típica exclamación carente de humildad.
—Jaja, tienes razón.
—De todas maneras…gracias. —Añadió de pronto al ver la reprochadora mirada de su hermano.
—No dudes en pedir nuestra ayuda cuando llegue tu turno.
—¡Sí!
De pronto, un carraspeo proveniente de la garganta de Haru captó la atención de todos. Con un poco de nerviosismo, explicó el último detalle sobre la audición. ‹‹Quizás se han preguntado por qué el jurado está a un costado y no al frente de ustedes…la razón de esto es que el público al que tienen que dirigirse no es a ellos sin o que…bueno…a ustedes›› Luego de aclararlo los participantes que había pasado antes del anuncio comenzaron a quejarse, pero Haru les explicó que como se le había pasado decirlo no se verían afectados. Cuando las cosas al fin se calmaron, los participantes antes de Rinko y Rentaro parecieron realizar sus rutinas con más rapidez de lo normal, haciendo que llegase finalmente su turno.
—¿Necesitarán apoyo de percusión? —Preguntó el baterista de un grupo que se había presentado unos números antes y que se había quedado para colaborar con el resto.
—No, gracias…solo necesito que me dejes ocuparla. —Dijo Rentaro con humildad y una sonrisa agradecida en el rostro por la buena disposición.
—¡Ah, claro, es toda tuya! —Le dijo el joven al tiempo que se levantaba para salir. Acto seguido, preparó un micrófono para poder cantar sin problemas mientras tocaba la batería. Su hermana entre tanto arreglaba ciertas cosas en el amplificador de su guitarra.
—Rinko, ¿estás lista?
—¡Por supuesto! ¿Tú estás listo?
—¡Obviamente!
—Bien, entonces comencemos. —Susurró para sí misma mientras dejaba ir los pequeños nervios que se habían instalado en su garganta— ¡Buenas, yo soy Rinko, el de la batería es mi hermano gemelo Rentaro y la canción original que vamos a cantar a continuación se llama…! —Preparándose para comenzar a tocar Rinko dejó que su hermano dijese el nombre de la canción que habían compuesto juntos.
—¡Jabberwocky Jabberwocka[4]! —Tras gritarlo con moderación, Rentaro observó como todos quedaban impresionados, a los pocos segundos, por la imitación de bajo que su hermana estaba haciendo con la guitarra. Cuando llegó su turno, se encargó de impresionarlos más con la sincronía que tuvo con la guitarra.
Tras la corta introducción Rentaro comenzó a cantar, su voz, firme aunque un tanto infantil, junto a la perfecta armonía de rock que llevaba con la batería, hicieron que Mori y Mana comenzaran a mover la cabeza en señal de inmediata aprobación. El par de rubios, definitivamente no había estado alardeando al decir que tenían talento. Lo mismo ocurrió cuando Rinko comenzó a cantar, sin perder un poco la concentración se mantuvo afinada mientras tocaba la guitarra. Con esto, varios se cuestionaron como era posible que mantuvieran una sincronía tan armónica. Cuando la canción terminó algunos de los participantes dejaron a un lado su orgullo y les aplaudieron. Agradecidos, hicieron una reverencia al escenario y luego al jurado, despidiéndose como lo haría un artista profesional. Después de caminar unos pocos metros bajo el escenario llegaron hasta Miku, que estaba conteniendo la emoción.
—¡Eso fue genial! —Les dijo con una inmensa sonrisa en el rostro mientras los abrazaba a ambos.
—¡Lo sabemos, ahora suéltame! —Alegó Rinko con un poco de vergüenza. Rentaro se separó por sí mismo con un claro sonrojo en su rostro.
—Es bueno saber que te gustó. —Le dijo mientras se rascaba una mejilla y desviaba su mirada.
—Fue una presentación bastante admirable, felicitaciones. —La voz de un desconocido que estaba parado detrás de Miku hizo que se pusieran en alerta, poniéndose delante de ella.
—¿Quién es este? —Preguntó Rentaro mientras lo miraba de arriba abajo con molestia.
—De seguro es algún idiota que trató de ligar con Miku mientras estábamos cantando… —Dijo a su vez Rinko, para luego girarse y amonestar a Miku. —¡No puedes ir y confiar en todos los que se te acercan, idiota!
—Pero…él no es un desconocido… —Miku intentó explicar la situación, pero el desconocido se le adelantó.
—Me llamo Kamui, es un gusto conocerlos, Rinko-san, Rentaro-san. —Dijo en una reverencia formal. Cuando se acercó pudieron notar que poseía una particularidad tan única como la de Miku o Luka.
—Génesis de Alexandria[5]. —Fue lo primero que salió de la boca de Rinko al ver los ojos del desconocido.
—No exactamente, ese tipo de ojos no existen pequeña. —Aclaro Kamui mientras volvía a tomar su cabello negro en una coleta— Aunque es cierto que mis ojos son naturalmente lilas, gracias a la mezcla de colores que los componen. —Explicó al tiempo que le guiñaba un ojo.
—Definitivamente eres un idiota, un idiota con un nombre y unos ojos extraños. —Dijo Rentaro mientras se cruzaba de brazos asintiendo conforme con su conclusión sobre Kamui.
—¿Entonces Miku-san también es una idiota extraña? —Preguntó el pelinegro sin perder la calma.
—No, ella es solo una idiota. —Respondió Rinko alzando los hombros de manera despreocupada. —Pero bueno, ¿Por qué estas aquí?
—Él quiere que lo ayude cuando sea su turno, ya que no tiene nada preparado. —Respondió Miku con una sonrisa nerviosa ante la sobreprotectora actitud de los rubios.
—Exactamente, puede parecer repentino pero Miku-san estuvo a punto de hacer que no llegase a tiempo aquí.
—¿De qué está hablando este rarito? —Quiso saber Rentaro.
—Miku-san me empujó mientras corría para alcanzar el tren, haciendo que lo perdiera.
—Así es, recuerdo que pase a llevar a un chico alto y que le pedí disculpas con prisa, pero no pensé que lo encontraría aquí. —Explicó Miku al tiempo que sonreía con torpeza.
—Ya veo, pero espera…¿si perdiste el tren como es que llegaste aquí?...si no me equivocó pasa cada diez minutos…o más. —Dijo con desconfianza el rubio.
—Cuando me di cuenta que lo había perdido no me quedo otra opción que correr tras él.
—¿Eso quiere decir que corriste hasta aquí?
—Así es. —Dijo con calma y una gran sonrisa tranquila en el rostro.
—Tienes que estar bromeando, nadie que no esté entrenado podría recorrer tal distancia en menos de diez minutos.
—Tú lo has dicho, nadie que no esté entrenado. —Le dijo con la misma sonrisa tranquila de antes.
—Así que después de todo no eras un idiota pervertido. Como sea, ¿vas a ayudarle, Miku? —Rinko volvió a integrarse para llevar al punto central la conversación. Luego de que Miku asintiera suspiró rendida— Entonces yo también te ayudaré, no preguntes por qué y solo siéntete agradecida de que podrás aprender de mí.
—Claro. —Le dijo Miku con una gran sonrisa, pensando en lo poco honesta que era Rinko.
—Entonces rarito, ¿Qué número tienes? —Preguntó Rentaro mientras tomaba asiento en el suelo, luego de que todos lo imitaran Kamui respondió.
—42 y por cierto, agradecería que dejaras de llamarme así.
Luego de que Kamui terminara de integrarse completamente al grupo les contó que quería convertirse en Vocaloid porque el mito decía que no se envejecía al serlo, dejando en claro que le tenía terror a la muerte tras sufrir un accidente que lo dejo al borde de esta. Cuando tenía apenas diez años fue asaltado y apuñalado, todos decían que no tenía posibilidades pero aun así lucho por salvarse. Una vez que se recuperó completamente comenzó a entrenarse para que así nadie nunca más pudiera hacerle daño a él o a alguien más. Por esta historia Rentaro y Rinko cambiaron la imagen que tenían de él, mirándolo con más respeto que antes por su noble personalidad.
Pero cuando la conversación estaba a punto de desviarse a Miku, el anuncio del turno del participante número treinta y nueve la obligó a ponerse de pie rápidamente. En el trayecto hasta el escenario acaparó todas las miradas producto de su particular cabello y ojos. Cuando al fin llegó inhaló y exhaló con fuerza mientras buscaba con la mirada a la chica pelirrosa. Apenas la vio supo que estaba esperando por su presentación. Pensó que necesitaba una canción que pudiera reflejar lo que realmente había estado sintiendo desde que inició su viaje. Luego de revolver su mochila, donde solo traía partituras y letras, encontró una que no estaba terminada. Le pidió a Haru un par de minutos y al obtener una respuesta positiva se sentó para poder terminarla. Tal acto generó diversas opiniones entre los participantes. Algunos decían que era algo novedoso pero otros argumentaban que no se estaba tomando la audición con suficiente seriedad. Sin embargo, entre todos ellos, hubo alguien que comenzó a reír con suavidad desde un espacio un poco apartado del resto: Luka. Al ver cada acción impulsiva y transparente sus labios esbozaban una pequeña sonrisa, y ahora, al ver que terminaba una canción en pleno escenario, no podía evitar reír ante su despreocupación.
Una vez que terminó se disculpó por el retraso y, tomando con seguridad el micrófono, llamó a Kamui, Rinko y Rentaro para que la ayudaran. Estos corrieron al escenario un poco sorprendidos por la repentina petición, obteniendo al llegar una partitura y unas explicaciones vagas. Así, Kamui quedó a cargo del teclado, Rentaro de la batería y Rinko de la guitarra de apoyo. Aunque por las explicaciones de Miku, en algún momento ella tendria que tocar las partes de la guitarra principal. Cuando tuvo puesta correctamente la guitarra se acercó nuevamente al micrófono.
—¡Hola a todos, mi nombre es Miku! Lamento mucho el retraso, pero la verdad es que nunca supe que canción debería cantar cuando estuviera aquí. Ahora que finalmente lo sé, quiero compartirles a ustedes: ¡Yume Yume[6]! —Exclamó con entusiasmo para luego poner sus manos en posición y comenzar a tocar junto a Rentaro, Kamui y Rinko.
‹‹Olvidémonos de mí un momento, deseo escuchar y conocerte mejor. Hay muchas cosas que no se de ti, así que adelante, soy toda oídos. […] Creo que mucho me ha sucedido, pero ahora no puedo recordarlo›› Fueron las primeras frases que cantó Miku con alegría y despreocupación, como si aquello hubiese dejado de ser una audición y se hubiera convertido en un mero acto para divertirse. Sin dejar de sonreír continúo cantando y luego, al mirar a Rinko, dejó de tocar para poder realizar una pequeña coreografía frente al micrófono mientras cantaba. En una sucesión de frases que comenzaban con "hola" y "adiós" Miku deleitó a todos con sus dulces, espontáneos e improvisados movimientos. Tras esa especie de coro volvió a retomar con la guitarra y mirando directamente a la pelirrosa, que movía levemente su cabeza al ritmo de la música, cantó algo que iba directamente para ella: ‹‹¡Espera! ¿Por qué tienes que desaparecer justo ahora? Incluso después de separarnos, brillaré sobre ti, porque me gustas.›› Ante esto la aludida simplemente sonrió y aunque Miku no pudo ver aquel gesto, de alguna manera supo que la había hecho sonreír. Pero Miku no era la única que se divertía mientras cantaba y tocaba la guitarra. Rentaro, Rinko y Kamui parecían inspirados mientras transformaban las partituras en aquella alegre melodia. A mitad de canción la mayoría de las personas que se encontraban en el escenario, incluyendo los jueces, no podían ignorar la extraña calidez que le producía la interpretación de Miku. Ella, con su voz dulce e inocente, había llegado al corazón de las personas regalándoles, sin pedir nada a cambio, todos los sentimientos que sentía en ese momento. Cuando la canción estaba por terminar Miku volvió a cambiar la guitarra por aquella entusiasta coreografía mientras pronunciaba: ‹‹Entiendo, ya lo entiendo. No estuve sola, en realidad, la verdad es que he podido llegar hasta aquí porque tú estuviste a mi lado››. Ahora solo quedaba un final instrumental donde Miku se encargó de nombrar a las personas que estaban detrás de cada instrumento, tras hacerlo hizo una reverencia al público, otra a los jueces y una última al pelinegro y los rubios, agradeciéndoles por haberle prestado su ayuda.
En medio de una ola de aplausos mientras bajaban del escenario los últimos a los que la joven de mirada aguamarina había agradecido no podían asimilar lo extraño y llenador que era aquel sentimiento que los invadió al tocar junto a ella. Sin poderlo expresar con suavidad Rinko le dijo que si tenía aquel nivel de talento debió decírselo antes. Rentaro, bastante avergonzado, elogió su voz. Y Kamui se limitó a decirle que tenía un talento único ya que ella componía y cantaba entregando todo lo que tenía sin pensar si estaba bien o mal.
—Ella no estaba tomándose a la ligera mi pregunta cuando me respondió que para ella la música era diversión. —Dijo Manaka luego de asimilar el reciente espectáculo.
—Pero ella no hubiera podido transmitir su letra correctamente si no hubiese estado acompañada por los otros. —Añadió Mori intentando bajarle el perfil a la presentación que había logrado dejarlo un poco boquiabierto.
—No lo sé… —Shido Saigo, que ya tenía una clara favorita, habló con calma— Creo que ella habría podido transmitir lo que quisiera con o sin acompañantes…pero fue precisamente porque los tenía que escogió esa canción. Ella se tomó el tiempo de reflexionar esto y escogió la canción basada en la suposición de que saldría bien.
—Ella tenía una confianza muy fuerte en esos tres, a pesar de que los conoció hace un par de horas. —Poketto se sumó al análisis de la presentación de Miku con las manos apoyadas en el escritorio. —Tal transparencia en su forma de actuar es tan única como su composición física.
—Ella definitivamente quedará seleccionada. —Pronunció Hiroshi intentando mantener la neutralidad puesto que aún quedaban participantes. Nadie se quejó por tal resolución.
La banda que le siguió a Miku se tomó su tiempo para instalar sus propios instrumentos. Con este espacio de espera presente, Miku y los demás decidieron volver a conversaciones triviales. Así, Miku les contó que había pasado casi toda su vida en un internado producto de que su padre no tenía suficiente tiempo para cuidarla y su madre había muerto cuando ella nació. Rinko y Rentaro contaron que si tenían padres, pero que estos estaban demasiado ocupados trabajando como para prestarles atención. Pero cuando Kamui estaba a punto de dar su opinión reflexiva, alguien entre los postulantes captó su atención. Una joven de cabellos negros, que no tendria más de catorce años, estaba sentada con el rostro hundido en la base de sus rodillas. Tras excusarse con formalidad partió en dirección de la chica.
—¿Estás bien? —Le preguntó mientras se agachaba frente a ella. Con lentitud, la chica levantó su cabeza y lo miró. Lo primero que Kamui notó con esto fue que la pequeña tenía unos ojos verde claro, que se encontraban levemente empañados por lágrimas. Lo segundo que vió fue lo que estaba sobre su cabellera: un par de lentes de aviador. Estaban algo gastados y claramente por el tamaño no le pertenecían a ella.
—¿Quién eres? —Preguntó nerviosa.
—Me llamó Kamui, ¿y tu eres?
—Megumi[7]…
—Es un buen nombre. Y bien, Megumi-san, ¿Por qué estabas llorando? —Preguntó mientras le secaba las lágrimas con suavidad con un pañuelo.
—Porque no podré hacerlo bien. Yo…no soy tan buena como esa chica… —Dijo con tristeza al tiempo que miraba en dirección de Miku— Tu sabes que ellas es muy buena ¿verdad?
—Ummm, ciertamente Miku-san tiene un talento especial, pero eso no significa que ella sea la única en el mundo que lo posea.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que quizás aún no has visto todo tu potencial, Megumi. —Le respondió Kamui con una amigable sonrisa y una mirada protectora.
—¿Tú crees que puedo hacerlo?—Preguntó Megumi, levantándose con un semblante un poco más seguro.
—¡Puedes apostar que sí! —Dijo rápidamente Kamui, con una gran sonrisa y el pulgar erguido en señal de aprobación. Ante esto Megumi sonrió con alegría.
—Eres una buena persona, casi tan buena como mi hermano, muchas gracias. —Le dijo mientras se alejaba— Ahora es mi turno. —Concluyó desde la distancia.
Al volver junto a Miku y los demás le preguntaron que había ido a hacer junto a esa pequeña chica a lo que él respondió que solo quería ayudarla. Luego de un par de bromas pesadas de Rentaro, Kamui pudo explicar bien la situación de la chica. ‹‹Presumo que estaba triste porque de alguna forma el motivo por el que está aquí se debe a su hermano›› Dijo con seguridad, explicando de paso el porqué de tal suposición. Cuando Megumi estuvo finalmente en el escenario Rinko preguntó que era la caja sobre la que estaba sentada. ‹‹Es una caja rítmica›› Dijo Kamui al ver la caja, ‹‹Es raro que una chica de su edad sepa ocupar un instrumento artesanal como ese›› Agregó pensativo.
—Ho-hola a todos. M-mi nombre es Megumi y la canción que les cantaré se llama: Campanella[8]. —Tras presentarse comenzó una suave introducción con su dulce en infantil voz. Golpeando la caja únicamente con sus talones mientras tocaba suavemente la guitarra, Megumi logró impresionar a todos ya que no parecía fácil mantener un ritmo constante con tal selección de instrumentos.
‹‹Quiero conocer al pez de la vía Láctea...›› Obviando el extraño comienzo lírico, la suave melodia pareció envolver a todos en el gimnasio en un estado de melancolía. A pesar de que la voz de la chica de ojos verdes no tenía tal semblante, la letra y el ritmo de la canción daban la impresión de que estaba triste. ‹‹En un avión de papel puse todos mis sentimientos […] Desde el inicio, sabía que era imposible alcanzarte con un avión de papel. Esto solo significa que te fuiste muy lejos. Eso es todo. Eso es todo›› Aquel conjunto de frases índico que Megumi realmente sentía tristeza por cantar la canción o más bien, por estar cantándole a alguien ausente.
Después de eso la primera frase de su canción volvió a repetirse, pero esta vez lo sentimientos eran puestos en un globo aerostático que tampoco lograba su objetivo por que la persona estaba "muy lejos". Toda la atención estaba puesta en lo que serían las últimas frases de la extraña y armónicamente triste canción. ‹‹En la nave espacial puse todos mis sentimientos, ahora te encontraré›› Continuó cantando con la voz un poco ahogada. Con la misma introducción vocal suave Megumi miró hacia arriba y las lágrimas comenzaron a brotar. ‹‹Desde el inicio, sabía que era imposible alcanzarlo con una nave espacial. Aun así yo...Aun así yo...›› Fue lo que cantó sin perder la afinación mientras las lágrimas se desbordaban por su infantiles facciones.
Una vez que terminó de cantar varios parecieron comprender un poco el significado de aquella canción. Fuera quien fuera la persona a quien la chica de los lentes de aviador le estuviese cantando, era claro que ya no estaba en este mundo y por eso no era posible alcanzarla. Sin embargo, Miku pareció conectarse con aquella canción, poniéndose a llorar inconscientemente poco después de que Megumi lo hiciera. Esto lo notó solo cuando Rentaro le preguntó preocupado por qué estaba llorando. ‹‹Kamui tenía razón. Ella perdió a su hermano y eso es realmente triste›› Fue todo lo que dijo mientras se secaba las lágrimas para luego comenzar a correr en dirección de Megumi.
—¡Hey! —Le dijo en un saludo, deteniendo su marcha.
—¿Tu eres? —Dijo en un murmulló sorprendido mientras se terminaba de secar las lágrimas.
—Soy Miku, es un placer conocerte, Megumi-chan. Sabes, la canción que cantaste recién fue muy linda, pero también muy triste. Aun así, tu voz es muy hermosa y estaría encantada de poder cantar junto a ti algún día. Ah, pero si eso se llega a cumplir espero que cantemos solo canciones alegres, después de todo no puedes estar deprimida toda la vida por tu hermano. —Le dijo con naturalidad mientras hacía gestos que respaldaban lo que sentía.
—¿Co-cómo lo sabes? —Preguntó con voz cortada.
—No lo sé. —Fue todo lo que respondió Miku antes de dirigirse al escenario ya que era el turno de Kamui— Tengo que irme, hasta la próxima, Megumi-chan.
Cuando Miku subió al escenario Rinko volvió a regañarla, diciéndole que no podía ir a perturbar a una niña de catorce años con sus acciones extrañas. Ante esto ella solo río y preguntó que cantarían como coro. ‹‹¿no escuchaste? Como Kamui no tenía nada preparado se le asignó un género al azar›› No hizo falta que Miku preguntara que género era el que le había salido al alto y noble pelinegro ya que el mismo lo dijo.
—Música clasica eh… —Dijo pensativo, luego miró a Haru— Incluso si es una canción de música clásica tengo que ponerle letra ¿verdad?
—Así es.
—Ya veo…pero puedo interpretar la canción que quiera en el instrumento que me resulte más útil, ¿estoy en lo correcto?
—Sí.
—Ya veo, bien, lo tengo. —Tras sonreír convencido por la idea que había tenido se acercó a Miku y Rinko para darles instrucciones. —¿Creen que puedan hacerlo?
—Claro, no es algo tan difícil. —Dijo Miku con entusiasmo.
—Aunque es bastante estúpido. —Añadió Rinko, cruzándose de brazos.
—Cuento con ustedes. —Hecho esto, acomodó el teclado cerca del micrófono y se dispuso a hablar— Buenos días a todos, mi nombre es Kamui. Como no tenía nada preparado para esta audición les cantaré una adaptación de los desafortunados eventos que sufrí mientras venía hacia acá. —Kamui habló relajado, como si estuviese frente a un círculo de amigos.
—¿Qué canción utilizarás al final? —Preguntó Haru, interrumpiéndolo sin querer.
—Lo sabrá cuando lo diga. —Respondió el pelinegro en un suspiró frustrado— Entonces, sin más preámbulos, les presento mi canción: ¡Turkish March[9] Owata!.
Y tras decir esto, Miku y Rinko imitaron la melodia clásica de Mario Bros, cuando el personaje caía al vacío. Acompañado por la mantención de la última silaba del sonido producido por las chicas, Kamui se preparó para cantar una letra improvisada que mantenía en su cabeza y tocar al mismo tiempo una pieza clásica. Afortunadamente, Miku y Rinko pudieron sincronizar con la particular y desafortunada historia que el pelinegro cantaba. Cuando la canción terminó se llevó varios aplausos por la particular combinación que había hecho. Mientras bajaba, el jurado destacó la capacidad de improvisación y desplante que tenía Kamui.
Tras esto el siguiente participante fue llamado, con calma este comenzó a caminar hacia el escenario. Pero en el camino, la constante atención que recibió hizo que Miku dejara de distraerse y mirara al que sería el participante número cuarenta y tres. No tuvo que ocupar demasiado tiempo para identificar a la dueña de tal número ya que la particular cabellera rosa fue suficiente, haciendo que olvidara todo a su alrededor y se concentrara por completo en ella. Cuando se encontró en el escenario sacó con una increíble calma una guitarra electroacústica de la vieja funda. Pero aquella guitarra que parecía tan vieja como la funda no era el único instrumento que tenía. Luego de colocársela sacó de un bolsillo largo, que parecía haber sido adosado a la funda a mano, una flauta traversa. Con la misma calma de antes comenzó a afinarla.
—Al fin podré saber su nombre. —Dijo Miku mientras la contemplaba con concentración.
—¿Tanto te interesa? —Preguntó Rentaro, que había estado junto a ella desde que se habían reunido.
—Claro, después de todo ella me gusta. —El inocente tono de Miku logró inquietar un poco al rubio.
—Querrás decir que ella te agrada mucho.
—No, ella me gusta, me di cuenta después de que habláramos por segunda vez. —Volvió a decir con toda seguridad y transparencia.
—Ah...ya veo…así que Miku-san es de ese tipo de chicas… —Dijo con tono vencido.
—¿Ese tipo de chicas?
—Ya sabes…el tipo de chica al que le gustan otras chicas…
—Te equivocas, a mí nunca antes me había gustado alguien…fuese chico o chica.
—¿Entonces?
—A mí solo me gusta ella, ¿realmente es tan difícil de entender? —Preguntó un poco confundida, ladeando la cabeza.
—No…como sea…tengo que irme. —Dicho esto Rentaro comenzó a correr hacia el escenario. Sin permiso alguno subió a este y se acercó hasta Luka— Necesitarás un baterista para tu canción, ¿verdad?
—Quizás. —Le respondió Luka sin perder la serenidad que tenía mientras dejaba su flauta apoyada en un pedestal que le habían traído Haru.
—Si lo necesitas, porque si no tienes un baterista no podrás mostrar todo tu talento, y yo necesito que lo hagas. Porque si no lo haces… —Tras un par de segundos de duda el rubio apretó las baquetas que siempre llevaba en uno de sus bolsillos traseros y la señaló— Porque si no lo haces no podrás cantar junto a Miku y ella estará triste por eso. Y yo no quiero verla triste, por eso he venido aquí a ayudarte. —Explicó con la vergüenza presente en su juvenil rostro.
—Ya veo. —Fue todo lo que respondió Luka luego de escuchar con atención la explicación de Rentaro— ¿Así que esta es tu forma de ayudar a Miku? —Preguntó mientras buscaba las partituras de batería que había preparado para su canción. Cuando las tuvo en sus manos se las extendió— Entonces, procura ayudarla con todo tu corazón, igual que la primera vez.
—¡Sí! —Dijo al tiempo que las tomaba y corría a instalarse en la batería.
Luego de aquel extraño dialogo que nadie fuera de ellos dos pudo escuchar Haru le preguntó si estaba lista, tras la respuesta afirmativa, Luka se preparó para hablar.
—Buenos días, soy la postulante número 43 y la canción que les interpretaré lleva por nombre Afterglow[10]. —Tras la breve introducción Luka no pudo poner sus labios sobre la flauta para comenzar a tocar producto de una repentina exclamación.
—¡Maldición! —Gritó a todo pulmón Miku, con un tierno puchero adornando su rostro— ¡Eso es hacer trampa! —Añadió antes de sentarse en el suelo con los brazos y las piernas cruzadas. Una leve y suave risa se dejó escuchar a través del micrófono y luego el tranquilo sonido de la flauta indicó el comienzo de la canción.
‹‹Escapando lejos del sonido hiriente›› Fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Luka, mientras Rentaro mantenía un tono rítmico pero tranquilo con la batería. ‹‹Estas manos me abandonaron. Simplemente, todas las piezas están incompletas›› La armoniosa tranquilidad con la que avanzaba la canción hizo que varios comenzaran a relajarse ante el suave cambio que se producía entre el sonido de la flauta y la serena voz de Luka. Aunque aún tenían su atención puesta en la historia que se iba revelando poco a poco. ‹‹El interminable juramento es dolorosamente breve. Termino llorando como siempre›› Con aquella frase dejada a la interpretación el jurado comenzó a preguntarse cuando ocuparía la guitarra siendo que había mantenido el ritmo solo con la flauta y la batería. ‹‹Las palabras no son necesarias […] El cielo parecía tan triste en ese momento. Me despojaré del polvo para que el mañana brille›› Luego de aquella frases, Luka dejo con rapidez la flauta para posar sus dedos en la guitarra y comenzar a tocar a un ritmo mucho más animoso que el que había mantenido casi toda la canción. ‹‹Cerrando mis ojos el futuro suavemente apareció. Sin embargo, parece que una lejana niebla se resiste […] Una agradable vida cotidiana nos espera›› Al cantar las últimas líneas de su canción, la voz de Luka pareció estar cargada de una extraña energía alentadora. Luego de terminar la última silaba el ritmo lento del principio regresó con la guitarra, pero esta vez, de alguna extraña manera, parecía mucho más alegre que antes. Una vez que su presentación terminó, hizo una reverencia al público, que la aplaudió con calma, y otra al jurado. Mientras bajaba del escenario junto a Rentaro le agradeció con un movimiento de cabeza su amable, pero de alguna forma despechado, gesto de ayuda.
—No sé si ha ustedes les pasó lo mismo pero, a mi esa canción me ha llegado de una manera extraña. —Dijo Mori, quien sentía que había subestimado a la pelirrosa.
—Te dije que tenía talento. Eso fue tan hermoso…y explosivo... —Dijo Manaka sin dejar de pensar en la parte final con la guitarra.
—No olvides la letra Manaka-chan, ella combinó una letra que llama a no conformarnos con una melodia que demuestra ese quiebre y nuevo comienzo. Todo sin que el cambio de ritmos se volviese grotesco. —Añadió Poketto con gesto reflexivo.
—Ah…hacia tanto tiempo que no me sentía tan…libre al escuchar una canción…es como si la melodia te envolviera y te llevara lejos. —Shido se integró a la conversación mientras cerraba sus ojos y sonreía complacido.
—Ella tambien tiene muy buenas actitudes, aunque me sorprende que ninguno hiciera un comentario sobre su apariencia. —Indicó Hiroshi, quien no parecía haber sido afectado externamente por la canción.
—¿Realmente necesitábamos hacerlo? —Preguntó Poketto.
—No, su demostración es más que suficiente para seleccionarla. —Dijo Hiroshi mientras se ponía de pie. —Al parecer ya tenemos suficientes candidatos bastante particulares para nuestra selección final. Ya no necesitamos escuchar al resto.
—¿Estás seguro de esto, Hiroshi-kun? Ellos se molestarán bastante si detienes todo tan abruptamente. —Dijo Shido al tiempo que se levantaba.
—Por mi está bien. —Concluyó al tiempo que acomodaba un poco sus cabellos grisáceos.
—¿Puedo anunciar yo a los seleccionados? Siento que Haru-kun no podría soportar el desprecio injustificado de tantas personas.
—Como gustes. —Dicho esto Hiroshi le entregó el bloc de notas donde tenía encerrados los números de los seleccionados. Una vez que los cinco estuvieron frente al escenario Shido habló.
—Estimados postulantes, debo informarles con un poco de pesar que la audición ha terminado. Como jurado, ya hemos seleccionado a los jóvenes que tendrán que competir más adelante para decidir definitivamente quien se quedará con el único puesto de Vocaloid que está disponible. Les pido por favor que no se manifiesten de manera violenta, de lo contrario nos veremos obligados a sacarlos por la fuerza. —Shido se vio interrumpido por la ola de gritos desconformes pero Hiroshi se encargó de apaciguarlos.
—Como encargado principal del "Vocaloproject" me veo en el derecho de explicarles lo siguiente: Nunca se les dijo que tendrían que presentarse obligatoriamente. Nosotros buscábamos a un número determinado de postulantes y ya los hemos encontrado. No hay nada más que decir al respecto.
—Lamentablemente así funciona esto, después de todo el peso de convertirse en Vocaloid no es algo que puede llevar cualquiera. —Poketto se apropió un par de segundos del micrófono para decir estas frases con una seriedad tan extrema que logró calmar a la masa de jóvenes.
—Bueno, si ya hemos entrado en la misma sintonía, me gustaría anunciar los números de las personas que han quedado seleccionadas. Atentos porque no lo repetiré dos veces. Los seleccionados son: N°3 N°22, N°39, N°41, N°42 y N°43. Eso es todo. Los participantes con estos números por favor suban al escenario para poder explicarles la fase definitiva de este proceso de selección. El resto de los participantes puede retirarse. Muchas gracias a todos por participar. —Dijo Shido, haciendo una reverencia que el resto imitó.
Varios estuvieron de acuerdo con el nombramiento de algunos números, pero otros tantos continuaron con la serie de maldiciones al no haber podido presentarse. Por otra parte, los seleccionados se relajaron por completo y comenzaron a asimilar el semi-triunfo que tal anuncio significaba.
—¡Lo logramos! —Dijeron Rinko y Rentaro al mismo tiempo, compartiendo un enérgico abrazo entre ellos.
—¡Realmente lo logramos! —Miku se unió al abrazo, expresando en una gran sonrisa toda la felicidad que sentía al saber que todas las personas a las que había conocido estaban ahora seleccionadas.
—Kamui-san…¿yo, realmente lo logré? —Preguntó Megumi, tirando de la chaqueta del pelinegro.
—¡Si, te dije que podrías hacerlo, Megumi-chan! —Le dijo con sinceridad, desordenando sus cabellos con un cariño casi paternal.
—Bien hecho, Miku. —Tales palabras de felicitación llegaron junto a una suave caricia en su cabeza, que desordenó un poco sus aguamarinos mechones. Como ya se había separado un poco de Rinko y Rentaro no tuvo que girarse para saber quién le había hecho eso. Cuando la dueña de la mano estaba a punto de quitarla Miku la sostuvo con fuerza sobre su cabeza al tiempo que se giraba un poco.
—¡No uses mi nombre con tanto descaro cuando ni siquiera me has dicho el tuyo! —Exclamó con una tierna expresión de molestia.
—Entonces…¿Cómo debería llamarte? —Le preguntó Luka con tono burlesco, poniendo a prueba su paciencia.
—¿Qué tal cabello de agua? —De pronto, Rentaro se unió a la conversación.
—Idiota del cabello de agua le iría mejor. —Rinko apareció detrás de su hermano, saludando levemente a Luka.
—¿Por qué no dejas que ella te llame por tu nombre, Miku-san? —La inocente voz de Megumi indicó que ella y Kamui tambien se habían acercado hasta ellas.
—Aun eres joven como para entender el caprichoso y complicado corazón que tienen todas las mujeres, Megumi. —Comentó Kamui, intentado ignorar la mirada amenazante que Luka le estaba dirigiendo por segunda vez; la primera había sido cuando se acercó a hablarle a Miku y pedirle su ayuda.
Así los cinco particulares jóvenes, y la sexta, y para ellos desconocida, participante se encaminaron hacia el escenario para recibir las siguientes instrucciones del proceso de selección del "Vocaloproject".
1 y 2: Rentaro y Rinko son nombres puestos a Rin y Len únicamente porque los reales vienen de "right" (derecha) y "left" (izquierda). Aunque Rin podría haber quedado bien, era cambiarle el nombre a los dos o a ninguno.
3:Test de Manchas es una analogía del Test de Rorschach.
4: Jabberwocky Jabberwocka es una canción de Rin y Len que habla sobre lo irreal que puede parecer el término "felicidad" cuando se ve la vida de una manera demasiado realista. Y como esto puede volver al mundo un lugar monótono y aburrido.
5: Génesis de Alexandria es el nombre que se le ha dado a la mutación que le da colores violáceos o lilas a los ojos de quien lo padezca. Aun no se aclara bien si es un fenómeno real o un simple mito.
6: Yume Yume es una canción de Miku cuyo significado original es diferente al que yo le di. Aunque la letra no ha sido adaptada o modificada.
7: Megumi es prácticamente el único nombre para "disfrazar" a Gumi, ya que la abreviación que todos conocemos proviene del nombre de su proveedora de voz, Megumi Nakajima.
8: Campanella es una canción de Gumi donde se le puede escuchar con tonos bastante infantiles. Esa es la razón principal por la que la elegí. El significado original de la canción varia únicamente en que no se refiere a su hermano, si no que al amigo de la infancia del que siempre había estado enamorada.
9: Turkish March es una pieza compuesta por Mozart que fue adaptada un poco cuando se empleó en la canción del mismo nombre "Turkish March Owata!" conocida por varios como "Owata!" que canta Gakupo.
10: Afterglow es una canción de Luka que en este contexto se puede interpretar como un músico inseguro. Originalmente trata de un chico que siempre quiso ser pintor pero que se dejó llevar por las reglas de la vida, sintiéndose acabado cuando se gradúa, aunque luego descubre el verdadero significado de lo que es vivir y soñar al recordar como una chica rompe su diploma y lo lanza al aire.
